lunes 20 de febrero de 2012

Glub

Vaya lunes: cagadita en el curro, indiferencia por parte de "él", cansancio a tope y sensación de inutilidad de la vida.

Naaada, ya mejorará la cosa, todo son ciclos.

Excepto en mi vida sentimental: es como una línea recta, un horizonte infinitamente vacío.

sábado 18 de febrero de 2012

Sábado en el trabajo

Eso mismo... tenía algo urgente que hacer y me he pasado bastantes horas trabajando. Como ha sido una semana pesada, ha llovido estrés sobre estrés. Ahora mismo me siento como si me hubieran dado una paliza. Creo que va a ser un largo domingo de estar incrustada en el sofá.

El ánimo, hacia arriba un día, hacia abajo otro. Con motivos. Es decir, me han estado dando una de cal y otra de arena. Eso, en el trabajo. Además, tampoco entiendo a este chico. Supongo que vuelvo a hacerme ilusiones tontas. Las cosas no cambian de un día para otro. Si no he tenido pareja antes, ¿iba a aprender de repente a ligar? Ja.

martes 14 de febrero de 2012

San quién...?

Este día tan tonto me lo he pasado currando a tope por la mañana. Tanto, que por la tarde estaba agotada y no tenía nada que hacer, así que me he dedicado a mis hobbies clandestinos, o sea, leer novelas en la pantalla del ordenador con gesto concentrado, por ejemplo.

Me he terminado la tontería que estaba leyendo estos días, y al final me he sentido más cansada que por la mañana. Seré capulla...

He llegado al gimnasio pensando que no debería haber ido, y de hecho me sentía rígida y torpe hasta que ha pasado un buen rato. Pero después he sacado energías de no sé dónde, y he podido terminar la clase aceptablemente. Ahora ni siquiera estoy cansada. Es raro, pero a veces me pasa eso; es como si la actividad física fuera borrando el cansancio mental. Serán las endorfinas que producimos haciendo deporte.

Aunque miedo me da cómo me levantaré mañana.

lunes 13 de febrero de 2012

Lunes

Juntemos lunes, músiquilla deprimente en la oficina, regla, calefacción estropeada, humedad, pocos grados centígrados y cero ganas de hacerle frente a todo eso.

¿Qué tenemos?

Mi jornada de hoy.

Hala, me voy a la cama, porque en la mierda ya estoy.

domingo 12 de febrero de 2012

Telegramas domingueros

- El sábado por la tarde me lo pasé como un oso que hiberna: pijama grueso, polar, bata, dos pares de calcetines, manta y muchísimo sueño. Tenía un libro en las manos y prácticamente se me caía, dormitaba todo el tiempo y hasta soñaba cosas incongruentes.

- Lo que decía en el foro: vuelta a las parasomnias. Hago cosas dormida y me encuentro los resultados por la mañana. Estoy un poco desconcertada, es cierto que no paro, pero ahora no me siento tan estresada como hace unos meses, porque tengo bastante sensación de control. Sólo me falta una parálisis del sueño para redondear las noches, como cuando era estudiante. Y eso sí que es horrible.

- Sigue haciendo muchísimo frío. No veo al sobrinamen que tengo: no salen de casa por el frío y porque sus padres no quieren que pillen la gripe. Que, por cierto, debe de estar haciendo estragos.

- Este fin de semana lo tengo bastante libre por excepción, y eso quiere decir que estoy algo descolocada, no es mi ritmo normal.

- Voy a aprender a dejar las cosas para después. Ya he empezado, y tampoco era para tanto. Si el resto del mundo puede funcionar así, yo también.

- Estoy recuperando los kilos que había perdido. Mierda, esto de no salir y la sobredosis de sofá...

sábado 11 de febrero de 2012

Más de lo mismo

En realidad, no ha sido una comida muy distinta a la del sábado pasado. Lo único que ha pasado es que le he ignorado cuando ha empezado con las provocaciones. No sé si lo toma como señal de sumisión.

Quizá yo haya sido capaz de comportarme así porque ando de bastante buen humor últimamente, las cosas van tan bien que no dejo de preguntarme qué se chafará. Trabajo, deporte... todo parece dar buenas vibraciones. Sólo faltaría que consiguiera a ... pero no, no debo centrarme en eso, debo prestar atención a lo que sí tengo.

Lo que tengo es mucho. Encima, esta vez ha ocurrido algo pasmoso: después de todo lo que llevamos de crisis, me acaban de hacer una oferta de trabajo. Así, por vía telefónica, y sin haber mandado currículum ni nada; se enteraron de que yo existía por otras personas. Sonaba bien, pero ya tengo mi rinconcito más o menos estable, así que he tenido que rechazarlo.

También soy rara porque me encontré una peseta por la calle el otro día. No un céntimo de euro, no: una peseta del año 90 y tantos.

Y por fin he encontrado algo de ropa que me encanta.

Y, en otro contexto, me han llamado joven, aunque ya no lo soy tanto. Increíble.

domingo 5 de febrero de 2012

Varado

Silencio. Mi madre se pone de mi parte, pero tampoco me parece demasiado sano eso. Aquí no debería haber bandos.

El problema es muy antiguo.