sábado, 31 de diciembre de 2011

Buscando la integración

Desfases tontos, excesos que no vienen a cuento... creo que por fin estoy viviendo un fin de año más o menos como todo el mundo, aunque no sé si me gusta. Me cuesta mucho entender por qué la gente dice que se divierte en un local de ambiente cargado a las tantas, con música de gusto dudoso, hasta arriba de alcohol y tratando de bailar sin hacer el ridículo, pero fracasando en el intento. No creo que la diversión la traiga la remota esperanza de ligar, la mayoría de la gente se va de vacío a casa y con sensación de fracaso, si su plan era ese. A lo mejor es que disfrutan la desinhibición, que no les importa nada en ese momento concreto.

Llevo un par de días metida en ese tipo de celebraciones: cenas que terminan a las mil, copas que se pasan de copas. Intento hacer lo que hacen los demás, y puede que cada vez finja un poco mejor que me lo paso bien, pero eso es todo. Si es que me aburro, leñe, y luego me encuentro fatal, físicamente. No le echo la culpa a la compañía; me pasa lo mismo con todo el mundo, así que la rara soy yo, no van a ser los demás.

Lo bueno es que estoy dejando de ser tan rara, me da la impresión de que se me acepta más.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Capulleces invernales

No me pongo el jersey aunque haga frío. Me resulta un poco deprimente lo de pijama, jersey y bata por encima. Al fin y al cabo, tampoco hace tanto frío. Lo que es tonto es que acabo echándome sobre los hombros una ridícula manta que todavía es peor.

Paso del turrón si es que tengo chocolatinas a mi alcance. En realidad, fue una liberación lo que hice el otro día en el supermercado: Mars, Nutella, Toblerone, cóctel de frutos secos, refrescos... Vale, una bomba de azúcar, sal y grasa para la salud, pero mientras sólo me desmelene así una vez al año, supongo que no tiene mucha importancia. En realidad, es lo mismo que hace otra gente que se pone morada de dulces navideños, y yo ni siquiera añado alcohol. Creo que lo voy a convertir en mi ritual navideño para el futuro.

Anteayer me puse a ver una serie muy antigua en la tele. Era tan gris y tan antigua que me deprimió. Hoy voy a ver el capítulo siguiente, porque yo lo valgo. A ver hasta dónde llegan mis ganas de suicidarme.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Malhumor navideño

Unos días de fiesta que sólo sirven para que me agobie. Estoy más sola que la una, no participo en este frenesí y no soy capaz de encontrar una alternativa decente. Dicho de otra manera, no coincido con nadie para hacer cosas por ahí, ya tengo de todo y no voy a comprar nada, y eso da como resultado que no hay nada interesante que hacer. Ver la tele y leer novelas está bien para un rato, pero luego aburre. Y lo mismo digo de las manualidades, la cocina, los puzzles y la foto.

Sin ser consumista y sin actividad social, no hay mucho que hacer en este mundo.

martes, 27 de diciembre de 2011

Frío

Me saco las zapatillas mientras estoy sentada y noto cómo se me hielan los pies. Me gotea la nariz aunque no esté resfriada. Me quedo quieta y me dan escalofríos. Oh, sí, esto debe de ser el frío.

Plan para hoy: culebrones televisivos, sofá y novelas de misterio.

No. Ese era el plan imposible. El bueno será trabajar un rato más y luego organizar lo que tengo que hacer mañana.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Nochebuena, otra vez

Aparquemos las preocupaciones, hoy hay que cenar mejor que el resto de los días y regalarse cosas, y quizá beber más de la cuenta.
Finalmente, esta mañana he ido a por turrones, que ya parecía mentira: a estas alturas sólo tenía un par de cajas de bombones, y una de ellas es una incógnita, aunque espero que sean buenos. Al volver, me he encontrado con una conocida que me ha contado un sueño bastante extraño en el que mandaba a la mierda todo lo que había cocinado para hoy. Haciendo de Freud de andar por casa, yo diría que es fácil interpretar el sueño, ¿verdad? Lo que le pasa es que está harta de cocinar cenas y de invitados.
Pensaba que a lo mejor tendría una felicitación muy deseada por Facebook, pero dudo que llegue. Es más, la gente, en general, anda como dormida este año. He felicitado a todo el mundo, y me han felicitado de vuelta, pero parece que nadie toma la iniciativa de hacerlo, y no creo que estén enfadados conmigo. Será la crisis, que nos quita las ganas de movidas de estas, o que ya vamos para vejetes.
Tengo que preparar los regalos para todo el sobrinamen que me va a venir, poner la mesa, buscar la cámara de fotos... No espero regalos, excepto uno que sé que me va a caer, un osito o algo así. Total, me doy por contenta este año, con todos los cambios laborales positivos que he tenido. Espero que los temas de salud y familia vayan por buen camino. En cuanto al resto, la verdad es que cuando quiero algo, me lo compro, dentro de mis posibilidades, así que tampoco me llaman la atención los regalos materiales.
Bueno, pues sin prisa, pero sin pausa, voy a ponerme a hacer todo lo que tengo pendiente. Feliz noche, y feliz día de Navidad a tod@s.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sueeeeño

No sabía que Cuéntame se había terminado. Me he quedado sin nada interesante que ver, porque vaya mala pinta que tiene eso que han puesto en su lugar. Bueno, da lo mismo, lo que tendría que hacer es irme a la cama. Ha sido un día durillo en el que me han dado buenas y malas noticias.

Me duelen los brazos como si hubiera estado descargando palets, pero como no es así, será la tensión que he tenido. Estoy rozando esas molestias que tenía hace algún tiempo por cargarme de responsabilidades tontas. Estoy volviendo a hacerlo, pero es que no sé tomarme la vida sin hacer cosas nuevas, sin experimentar. Lo mío es ridículo, podría estar tranquilita, y no lo hago.

Snif, tampoco me ha tocado la lotería, para variar...


sábado, 17 de diciembre de 2011

Y los deberes, sin hacer

A diferencia de la anterior, no ha sido una mala semana. Muy atareada, eso sí. Cada vez tengo más cosas que hacer, y si solo fuera eso...

El otro día tuve una conversación sobre un asunto de trabajo. Como no estaba muy segura de lo que estaba haciendo, quise comentarlo con una persona más veterana. Le dije lo que me habían pedido y cómo iba, y me empezó a echar la bronca sobre que es lo mismo de siempre, que siempre se hace de la misma manera y no como yo lo había hecho, bla bla bla... Total, que fui a una reunión y me la pasé pensando en cómo arreglarlo, porque encima ya había enviado una parte a su destinatario, y tendría que enviársela de nuevo con una disculpa, etc. Salgo de la reunión, vuelvo a hablar con la misma persona del tema... y resulta que se había equivocado, que lo que yo tenía hecho y enviado estaba bien, porque había un matiz que no había tenido en cuenta. Grrr, falsa alarma, y el mal rato, para mí.

Luego me daba corte pedir los días que me quedan de vacaciones, por llevar tan poco tiempo donde estoy. Bueno, alguien me dijo que no fuera tonta, que todo el mundo los está pidiendo ahora, así que ya está, los he solicitado. Espero que no me pongan pegas.

Y aún no he comprado NADA para Navidad. Pero vamos, ni mi auto-regalo siquiera. Me he pasado el tiempo trabajando y corriendo de acá para allá, y estoy agotada. He dormido 10 horas del tirón, y al levantarme, encima, bronca telefónica por haber dormido tanto: mi madre, que generalmente me dice que duerma todo lo que pueda, pero resulta que hoy tenía planes especiales y contaba conmigo.

No he ido a la juguetería, ni a la pastelería, ni a la tienda de informática, y queda una semana justita para Navidad. No la celebro como tal, pero hay cosas que arrancan desde la infancia y todos los años hay que seguir el ritual, así que...

jueves, 8 de diciembre de 2011

Obsesiones

Sigo esperando. No tengo suerte en estas cosas, aunque ojalá que llegue el día en que vea a ese cabrón con problemas severos.

Mientras tanto, no me lo quito de la cabeza. Está ahí todo el tiempo, como un ruido de fondo.

Tengo que pensar en otra cosa. A ver qué se me ocurre:

- Mejoro en el deporte, o al menos me veo con ojos más optimistas.
- He perdido grasa en las caderas.
- Y eso se nota en el kilo que he bajado estos últimos días. Es lo bueno que tiene el estrés de los disgustos: me hace perder peso.
- Mis proyectos van mejor de lo que pensaba.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Karma

Digamos que tuve una reacción negativa a algo. Me tomé a mal algo que me preguntaron y respondí algo cortantemente. Quizá no debería haberlo hecho. Me sentí algo culpable.

Total, quedé convencida de que algo malo me iba a pasar por haber actuado así, o por no haberlo arreglado.

Y, efectivamente, algo malo pasó. Pero algo desproporcionadamente malo, algo que, puesto en relación con otras cosas, podría incluso denunciarse.

No soy supersticiosa. Soy obsesiva. Y pesa sobre mí esa creencia de que los errores se pagan. No sé si es la herencia cultural cristiana o qué.

Sí, parece que creo en el karma, pero esa desproporción entre acto castigo me hace pensar que tampoco funciona.

Y ahora, ¿qué se le puede hacer al hijo de puta del que vino el suceso? ¿Contra él no hay venganza de los dioses?

sábado, 3 de diciembre de 2011

Sábado de curro

No era curro de oficina, y era algo que me apetecía hacer, pero me ha acabado catapultando a un sofá antes de terminar. O sea, que he acabado como cuando hacía horas extra. Así soy yo: mientras el resto del mundo goza de un sábado que ya es parte de un puente, me dedico a cansarme.

Pues nada, me he dedicado a leer un rato, con una manta por los hombros, mientras el frío se iba apoderando de mi cuerpo. A la vez, me daba un sueño que sonaba hasta a hipotermia, pero no me he levantado hasta la hora de cenar. He hecho una parada para recoger la ropa tendida, y ahí me he terminado de helar. El cacao con miel me ha resucitado, y aún noto los efectos. En este momento, estoy volviendo a las andadas, a ver cuánto tardo en volver a congelarme. Podría encender la calefacción, pero no me da la gana hasta el próximo bajón de temperatura, que esta mañana incluso he estado en jersey en la calle.

Tengo una sensación agridulce desde hace unos días: ando como los equilibristas que hacen girar platos, pero uno de mis platos está empeñado en caerse al suelo. Espero solucionarlo with a little help of my friends, si es que son friends de verdad, o al menos creen en la simbiosis y se acuerdan de otras veces en que he sido yo la que les ha ayudado.

También se ha empeñado en visitarme la ley de Murphy, esa que dice que cuando haces las cosas bien no te ve nadie, pero cuando metes la pata hay todo un auditorio lleno a tu alrededor. En fin, paciencia, cagarla no es mi tónica general, o eso creo.

¡At-chíís!