miércoles, 28 de febrero de 2018

Refractaria

Rollito sentimental, atención.

Desde hace mucho, raramente me interesa alguien. Si ha sucedido, la cosa no ha prosperado, porque o no era algo correspondido o yo me echaba atrás en el último momento, etc. La última vez que me parecía que había conocido a alguien diferente, me encargué de pulsar ABORT. Y, una de dos, o no es cierto eso que dicen de que no se puede luchar contra el amor o aquello no era un verdadero interés amoroso, porque funcionó, se quedó en algo platónico. Como mucho, alguna ensoñación con abrazos en momentos tontos. Me niego a dejarme llevar, ya está. Siempre vivo en la más absoluta soledad sentimental.

O eso me parecía. Es decir, nada ha cambiado, pero desde hace un tiempo creo que les intereso a dos personas. Increíble, tratándose de mí, que no suelo gustar. O no sé, igual sí, pero no me he enterado. Que conste que tengo un físico normal y soy bastante educada, por si acaso alguien se está haciendo ideas que no son.

Bueno, a lo que iba: creo que hay un rollo platónico/químico con un chico y a la vez le gusto a una chica. Y con ninguno de los dos va a pasar nada.

El chico es demasiado joven, por guapito y agradable que sea, que lo es, y no me imagino teniendo nada con él. Además, la relación es de tipo profesional y no quiero líos.

La chica me halaga, pero ha llegado a agobiarme. Rocecito por aquí, rocecito por allá. No me gusta que nadie me toque, salvo que haya bastante confianza. En fin, no sé, nunca he tenido nada con una chica, a lo mejor debería probar, teniendo en cuenta cómo está el mercado, pero no estoy por la labor. Y, sobre todo, no podría tener nada con alguien que ha estado a un pelo de que no volviera a hablarle.

Lo que decía: siempre vivo en la más absoluta soledad sentimental. 

domingo, 25 de febrero de 2018

Pause

Me ha venido bien publicar. Ahora no estoy tan negativa. Además, he estado haciendo un trabajo físico duro que no me ha dejado comerme mucho el tarro, he tenido que mover un montón de piedras para despejar una zona de mi casa. Los anteriores inquilinos, que no sé qué querrían hacer con ellas, pero las tenían amontonadas en un par de rincones. Para más coña, he tratado de lijar la parte de abajo de una puerta, que choca con el suelo. Ha mejorado, pero aún me queda trabajo ahí.

Total, que se me ha cargado un poco la espalda. Llevaba un tiempo bien, espero que mañana se me haya pasado, y si no, esto va a ser un back strikes back en toda regla, con todo el doping de analgésicos en pastilla, linimentos, etc., y puede que fisioterapia.

Es domingo por la tarde y eso nunca es maravilloso, pero creo que mañana no voy a tener una jornada de trabajo muy dura, y además va a ser un día muy musical, con lo que no tengo el síndrome típico. A ver si seguimos así.

Más de tres años

En tres años pasan muchas cosas. Desde 2014 sé que algunas han ido a mejor. Se aprende mucho en el trabajo, por ejemplo. He ganado seguridad y también me he beneficiado de algunos cambios. Sí, mi sueldo es más alto y posiblemente haya mejorado el ambiente. En 2014 hubo una época peliaguda, pero la persona problemática se largó. Dejando una estela de comentarios venenosos sobre mí, seguro, porque quien la sustituyó, al principio, me miraba con mala leche. Pero como el tiempo pone a cada uno en su sitio, ya se ha dado cuenta de lo que hay y de lo que no.

También mis hábitos, mis aficiones y mis amistades han cambiado un poco. Me he librado de gente que no me hacía ningún bien, he conocido a otra gente, etc. No es que haya ligado mucho, tampoco lo he intentado verdaderamente. Creo, con bastante fundamento, que me ha tirado los tejos una tía. Aún estoy intentando normalizar ese tema, se estaba pasando un pelo y yo no siento ningún interés. En principio, diría que soy hetero, a pesar de toda la fluidez de las relaciones que se ve en los últimos años. Reconozco que también me halagaba un poquito el tema, la verdad sea dicha. Siempre soy yo la que sufre porque le gusta alguien y no hay correspondencia, así que era un mundo al revés interesante. Pero me caería mejor si no echara tanto la manita, etc. Mi cuerpo es mío.

Ah, retomé la música después de miles de años, pero nada de conservatorios ni profes tiranos. Todo en plan diversión. Mi profe es un chaval, y ha habido buen rollo entre nosotros desde el minuto uno. A diferencia de lo que me pasa con su jefe, que prefiero que ni aparezca. Si me quedé, no es por él.

Y han sido otros tres años de problemas, claro. Me preocupa el paso del tiempo, hay demasiadas veces que pienso "no quiero seguir, a la mierda todo". Pero sigo. Ojalá me escucharan un poco en lo de que la vida me parece un asco; se limitan a decirme que no me queje, que a otros les va peor, que si no nos suicidamos será porque algo le vemos, etc. Pues OK. Me la sopla. Llevo como 10 días más jodida que de costumbre. Curiosamente, esto empezó el día de San Valentín, pero ese día no me pasó nada especial. Ese día nos recuerda a los que estamos solos precisamente eso, que estamos solos, y eso es malo, pero no más que otros años. Tampoco tengo yo claro que desee cambiar la situación. No es que me guste no tener nunca a nadie ahí, pero últimamente todo el mundo a mi alrededor se está separando o divorciando, incluso de una manera muy chunga, o dice que no está a gusto y que ojalá su pareja no hubiera resultado ser como es. Es decir, envidia no me dan, creo yo, o por lo menos yo no deseo esas situaciones que parecen tan comunes y tan tristes.

Total, ojalá cambie un poco el viento, porque también me están pasando algunas cosas buenas estos días y soy consciente, pero no las disfruto.

sábado, 24 de febrero de 2018

Anda, mira...

Estaba pensando en hacerme un blog nuevo, y en cuanto he entrado en Blogger resulta que este vertedero mío todavía sobrevivía.

Las razones para hacerme un nuevo blog eran negativas, claro. Y ahora que me he encontrado con el espacio a mi disposición, no se me ocurre qué contar.

Un momento...

Buf, pues no sé, desde 2014 no es que me haya cambiado mucho la vida. He conseguido objetivos, pero me vuelvo a sentir vacía.

Ayer tuve una kedada con gente y solo me sirvió para constatar que no me apetece mucho volver a hacerlo. No puedo decir que fueran mala gente, pero a su manera son un grupo compacto en el que no me veo con ganas de hacer el esfuerzo para entrar. El colega borracho de entrada no ayudó precisamente, no me hicieron ni puta gracia sus dobles sentidos machunos, y me da que en realidad tiene mal beber. A evitar, vaya. Otras personas me sorprendieron para bien, pero si hay que aguantar a ese tío, si va incluido en el lote, mucho me temo que paso.

El caso es que voy rebotando de acá para allá en la vida. "Buenoooo, qué raro que no te convenza un grupo, je, je", me dicen. Qué voy a hacerle, aparte de especialita, que lo soy, la peña tiende a cagarla, y salpican. En este caso no era el grupo, era una sola persona, pero en fin...Yo no socializo para pasarlo mal. Si eso es lo que hay, prefiero no socializar. ¿Me siento sola entonces? Pues muy a menudo, sí, pero de la otra manera me sentiría peor.

Bueno, hasta luego.