Como siempre, los medios pasan de dar importancia a lo verdaderamente importante:
http://www.elcomerciodigital.com/v/20101130/asturias/posible-marcha-atras-reloj-20101130.html
martes, 30 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Domingo de hibernación
Esto es como una ciudad post-nuclear. No pasa nadie por la calle. Todo parece dormido.
Es el segundo día que encendemos la calefacción. Quizá deberíamos haberlo hecho antes; si no lo hacíamos, seguramente era por hacernos los valientes, más que por ahorrar. Yo misma no quería ser la primera que diera su brazo a torcer.
Ahora tengo la tripa llena, hace días que parece que intentan cebarme. Y yo que quería hacer dieta pre-navideña... El caso es que había perdido casi un kilo, simplemente dejando de picotear entre horas, pero seguro que ya me lo han hecho coger de nuevo.
Esta poca luz me da sueño, pero si me tumbo ahora, creo que me sentará mal la comida pesada esta. Que también me da sueño.
Quizá me espere una semana dura. Para empezar, mañana tengo que leer cierta documentación, me pedirán que exponga un resumen y que opine al respecto. Mi opinión verdadera seguro que se puede reducir a "me importa un huevo de orangután", pero no creo que eso sea lo que las jerarquías quieren oír. Tendré que decir que es interesante, y cómo aplicarlo a nuestra situación actual, o por qué es imposible hacerlo.
O sea, tendría que aprovechar el domingo como sea, buscar la chispa de felicidad que desaparecerá para el lunes. Había pensado en buscar la Moleskine, la libretilla que ya se me había quedado pequeña, y ponerme a hacer cosas en ella. Otra posibilidad es coger la otra Moleskine, en la que escribo poemas ridículos, y sacar un poco de lo que tengo dentro y quizá no tenga espacio en este blog. Mientras lo pienso, se me está pasando la tarde, minuto a minuto.
En fin, sin agobios, que dentro de poco viene un puente laaargo.
Es el segundo día que encendemos la calefacción. Quizá deberíamos haberlo hecho antes; si no lo hacíamos, seguramente era por hacernos los valientes, más que por ahorrar. Yo misma no quería ser la primera que diera su brazo a torcer.
Ahora tengo la tripa llena, hace días que parece que intentan cebarme. Y yo que quería hacer dieta pre-navideña... El caso es que había perdido casi un kilo, simplemente dejando de picotear entre horas, pero seguro que ya me lo han hecho coger de nuevo.
Esta poca luz me da sueño, pero si me tumbo ahora, creo que me sentará mal la comida pesada esta. Que también me da sueño.
Quizá me espere una semana dura. Para empezar, mañana tengo que leer cierta documentación, me pedirán que exponga un resumen y que opine al respecto. Mi opinión verdadera seguro que se puede reducir a "me importa un huevo de orangután", pero no creo que eso sea lo que las jerarquías quieren oír. Tendré que decir que es interesante, y cómo aplicarlo a nuestra situación actual, o por qué es imposible hacerlo.
O sea, tendría que aprovechar el domingo como sea, buscar la chispa de felicidad que desaparecerá para el lunes. Había pensado en buscar la Moleskine, la libretilla que ya se me había quedado pequeña, y ponerme a hacer cosas en ella. Otra posibilidad es coger la otra Moleskine, en la que escribo poemas ridículos, y sacar un poco de lo que tengo dentro y quizá no tenga espacio en este blog. Mientras lo pienso, se me está pasando la tarde, minuto a minuto.
En fin, sin agobios, que dentro de poco viene un puente laaargo.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Lluvia, frío...
Ayer me animé a ir al gimnasio, al final. Estábamos poca gente, y tuve que apañármelas con mi rival, que pesa muchos kilos más que yo. No me quejo, salí bastante bien librada. Creo que estoy fuerte y tengo un poco menos de grasa corporal. Ojalá dure mucho así.
Luego programé el vídeo para que grabara The Walking Dead, pero algo salió mal y todo lo que se ha grabado es una pantalla en negro. No sé por qué, ya que el temporizador estaba bien, y al comprobar la cinta esta mañana, también grababa como es debido. Lo único que se me ocurre es que algo pasó con la emisión, es decir, que el canal tuvo alguna avería y no habría podido hacer nada, ni verlo en directo. Menos mal que esta noche lo repiten.
Hace un tiempo horrible. Voy a ver si hago algo de lo que decía ayer: ponerme con el material de la oposición, por lo menos.
...
OK, ya le he echado un vistazo. Yo lo veo factible, creo que se entiende bien. He hecho un ejercicio práctico, y me he visto segura. A ver si hablo con una persona y lo comentamos, pero creo que he respondido correctamente. Es mucho trabajo, claro, y aún no se ha convocado nada, pero me parece una tarea soportable, dentro de lo que cabe.
Hum... el problema de siempre: ¿qué hacer con el resto del sábado? Si ahora grabo el DVD de las fotos, ya no me quedará nada para matar el tiempo. O para impedir que el tiempo me mate a mí, mejor dicho.
Noto el aburrimiento subiendo como una sucia inundación. Lo único que le queda a una persona como yo, sin vida social, es distraerse a solas. Me gustaría ir a la calle, ver la luz y respirar otro aire que no sea el de mi cuarto de estar. Lo malo es que llueve, y de todos modos no me gusta mucho pasear; hay demasiados imbéciles por ahí. Luego hay gente que lo soluciona todo yendo de compras, pero hace algún tiempo que eso me deja cierta sensación de vacío, de ser una marioneta del consumismo. No me llama. La vida es una puñeta: de pequeña, deseaba poder comprarme todos los juguetes del mundo, pero mi paga no alcanzaba y por Navidad no se podía pedir todo, porque entonces te quedabas sin nada. Ahora no es que sea rica, pero podría comprarme todos los juguetes interesantes de los catálogos... y no me atraen. Sí, de ese modo aprendí a seleccionar, a no despilfarrar, pero... ojalá me siguieran gustando todos esos trastos.
Bueno, al menos, estoy tranquila. También es bueno que se me haya dado bien ese ejercicio que comentaba. Autoestima salvada (por hoy).
NOTA: mi sábado ideal sería así:
- Despertarme a las 9.
- Ir al bar a comer algo a las 9:30.
- Hacer deporte con más gente de 10:30 a 11:30.
- Ducharme, o mejor, bañarme, de 11:30 a 12:00, por lo menos.
- Cocinar y comer.
- Vaguear en el sofá mientras veo alguna serie buena.
- Si me apetece, salir un rato.
- Encontrarme con alguien y tomar un par de cañas.
- Estar en casa a una hora razonable y vaguear hasta la hora de ir a dormir.
(Me acabo de dar cuenta de que ahí no entra internet, ni siquiera he pensado en ello, de veras.)
Luego programé el vídeo para que grabara The Walking Dead, pero algo salió mal y todo lo que se ha grabado es una pantalla en negro. No sé por qué, ya que el temporizador estaba bien, y al comprobar la cinta esta mañana, también grababa como es debido. Lo único que se me ocurre es que algo pasó con la emisión, es decir, que el canal tuvo alguna avería y no habría podido hacer nada, ni verlo en directo. Menos mal que esta noche lo repiten.
Hace un tiempo horrible. Voy a ver si hago algo de lo que decía ayer: ponerme con el material de la oposición, por lo menos.
...
OK, ya le he echado un vistazo. Yo lo veo factible, creo que se entiende bien. He hecho un ejercicio práctico, y me he visto segura. A ver si hablo con una persona y lo comentamos, pero creo que he respondido correctamente. Es mucho trabajo, claro, y aún no se ha convocado nada, pero me parece una tarea soportable, dentro de lo que cabe.
Hum... el problema de siempre: ¿qué hacer con el resto del sábado? Si ahora grabo el DVD de las fotos, ya no me quedará nada para matar el tiempo. O para impedir que el tiempo me mate a mí, mejor dicho.
Noto el aburrimiento subiendo como una sucia inundación. Lo único que le queda a una persona como yo, sin vida social, es distraerse a solas. Me gustaría ir a la calle, ver la luz y respirar otro aire que no sea el de mi cuarto de estar. Lo malo es que llueve, y de todos modos no me gusta mucho pasear; hay demasiados imbéciles por ahí. Luego hay gente que lo soluciona todo yendo de compras, pero hace algún tiempo que eso me deja cierta sensación de vacío, de ser una marioneta del consumismo. No me llama. La vida es una puñeta: de pequeña, deseaba poder comprarme todos los juguetes del mundo, pero mi paga no alcanzaba y por Navidad no se podía pedir todo, porque entonces te quedabas sin nada. Ahora no es que sea rica, pero podría comprarme todos los juguetes interesantes de los catálogos... y no me atraen. Sí, de ese modo aprendí a seleccionar, a no despilfarrar, pero... ojalá me siguieran gustando todos esos trastos.
Bueno, al menos, estoy tranquila. También es bueno que se me haya dado bien ese ejercicio que comentaba. Autoestima salvada (por hoy).
NOTA: mi sábado ideal sería así:
- Despertarme a las 9.
- Ir al bar a comer algo a las 9:30.
- Hacer deporte con más gente de 10:30 a 11:30.
- Ducharme, o mejor, bañarme, de 11:30 a 12:00, por lo menos.
- Cocinar y comer.
- Vaguear en el sofá mientras veo alguna serie buena.
- Si me apetece, salir un rato.
- Encontrarme con alguien y tomar un par de cañas.
- Estar en casa a una hora razonable y vaguear hasta la hora de ir a dormir.
(Me acabo de dar cuenta de que ahí no entra internet, ni siquiera he pensado en ello, de veras.)
viernes, 26 de noviembre de 2010
Calma chicha
No tengo nada que hacer. Tengo cierta tranquilidad, y aún no estoy angustiada.
Ya que el fin de semana viene tranquilo, al menos en principio... a lo mejor puedo planearlo un poco. Veamos:
- Me estoy planteando ir al gimnasio o no. Lo decidiré a última hora.
- Como excusa para no ir, tengo un leve dolor en la zona dorsal, resultado de haber estado torcida delante de la pantalla, estirando el brazo. Además, tengo agujetas en el hombro izquierdo.
- Como razón para ir, debo pensar que ahora estoy bien, pero si no salgo de casa de aquí al lunes, empezaré a ponerme neurótica, como siempre. Más vale generar unas pocas endorfinas.
- A ver si me acuerdo de grabar The Walking Dead. Mañana buscaré la repetición de Mujeres desesperadas, no para mí, sino porque me han pedido que lo grabe.
- Por supuesto, mañana veré The Walking Dead.
- Necesito pasta, pero mejor estiro la que tengo hasta el lunes. Creo que podré, prefiero usar el cajero que está cerca del trabajo.
- Necesito un nov... estooo... no, nada.
- Me han pasado material de una oposición para que vea cómo me las apaño. He quedado en echarle un vistazo, y eso me supondrá un rato mañana.
- Tengo muchas fotos en el disco duro y tendría que pasarlas a DVD.
- Y...
Mm, no tengo grandes planes de aquí al domingo, es evidente.
Ya que el fin de semana viene tranquilo, al menos en principio... a lo mejor puedo planearlo un poco. Veamos:
- Me estoy planteando ir al gimnasio o no. Lo decidiré a última hora.
- Como excusa para no ir, tengo un leve dolor en la zona dorsal, resultado de haber estado torcida delante de la pantalla, estirando el brazo. Además, tengo agujetas en el hombro izquierdo.
- Como razón para ir, debo pensar que ahora estoy bien, pero si no salgo de casa de aquí al lunes, empezaré a ponerme neurótica, como siempre. Más vale generar unas pocas endorfinas.
- A ver si me acuerdo de grabar The Walking Dead. Mañana buscaré la repetición de Mujeres desesperadas, no para mí, sino porque me han pedido que lo grabe.
- Por supuesto, mañana veré The Walking Dead.
- Necesito pasta, pero mejor estiro la que tengo hasta el lunes. Creo que podré, prefiero usar el cajero que está cerca del trabajo.
- Necesito un nov... estooo... no, nada.
- Me han pasado material de una oposición para que vea cómo me las apaño. He quedado en echarle un vistazo, y eso me supondrá un rato mañana.
- Tengo muchas fotos en el disco duro y tendría que pasarlas a DVD.
- Y...
Mm, no tengo grandes planes de aquí al domingo, es evidente.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Economista aficionada
No sabía que tenía visión empresarial. Como siempre he sido currita...
Hoy he estado en un breve curso en el que había que hacer ejercicios prácticos, y uno de ellos tenía que ver con una empresa con bastantes problemas que había que salvar. En realidad, se trataba de ver cómo trabajábamos en equipo, pero yo me he quedado con un detalle en particular, uno que me ha dejado pensando.
Resulta que todo el mundo hablaba de que la solución estaba en unirse a otras empresas, crear departamentos nuevos, mandar a la gente a hacer másters... y a nadie se le había ocurrido prescindir del intermediario y ponerse a proveer directamente a los minoristas.
Por un lado, me mejora la autoestima haber sido la única de mi zona en darse cuenta de eso, pero por otro lado... creo que hay mucha gente que no está en el mundo, y así nos va como nos va. Sobre todo, flipo con esa visión que tienen de que formar a la gente con cursos caros salva a una empresa en tiempos de crisis. Es como una distorsión de eso que dicen de que cuando se está en paro o a punto de estarlo hay que formarse. Sí, eso está muy bien, pero, ¿y si no hay cursos gratis y tú no tienes dinero? Pues a nivel de empresa, lo mismo. Además, esas personas formadas puede que sean las primeras que abandonen el barco, si el postgrado les abre otras puertas. Vamos, se les paga la formación para que acaben largándose, dejando todo empantanado.
Creo que lo que salva una empresa así, a lo grande, es tener más imaginación, trabajar más que la competencia y hacer los sacrificios que se pueda. Aunque, claro, espero que mi empresa no lea este post, o me veré en un lugar muy extraño en la lucha de clases.
Hoy he estado en un breve curso en el que había que hacer ejercicios prácticos, y uno de ellos tenía que ver con una empresa con bastantes problemas que había que salvar. En realidad, se trataba de ver cómo trabajábamos en equipo, pero yo me he quedado con un detalle en particular, uno que me ha dejado pensando.
Resulta que todo el mundo hablaba de que la solución estaba en unirse a otras empresas, crear departamentos nuevos, mandar a la gente a hacer másters... y a nadie se le había ocurrido prescindir del intermediario y ponerse a proveer directamente a los minoristas.
Por un lado, me mejora la autoestima haber sido la única de mi zona en darse cuenta de eso, pero por otro lado... creo que hay mucha gente que no está en el mundo, y así nos va como nos va. Sobre todo, flipo con esa visión que tienen de que formar a la gente con cursos caros salva a una empresa en tiempos de crisis. Es como una distorsión de eso que dicen de que cuando se está en paro o a punto de estarlo hay que formarse. Sí, eso está muy bien, pero, ¿y si no hay cursos gratis y tú no tienes dinero? Pues a nivel de empresa, lo mismo. Además, esas personas formadas puede que sean las primeras que abandonen el barco, si el postgrado les abre otras puertas. Vamos, se les paga la formación para que acaben largándose, dejando todo empantanado.
Creo que lo que salva una empresa así, a lo grande, es tener más imaginación, trabajar más que la competencia y hacer los sacrificios que se pueda. Aunque, claro, espero que mi empresa no lea este post, o me veré en un lugar muy extraño en la lucha de clases.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Percepción y reacción
No me entero. Como no me interese la cosa, eso es lo que pasa: que no me entero. Ya me puede ir la vida en ello, que da lo mismo.
Hoy, por ejemplo, he tratado de centrarme en un asunto, de estar atenta, y me he visto mejor que el otro día. Sin embargo, un rato después, todo el mundo ha comentado detalles que para mí no han existido. Ignoro si ha ocurrido también lo contrario, que el resto no ha reparado en cosas que a mí me han llamado la atención.
Yo diría que me fijo mucho más en los árboles que en el bosque. Me cuesta tener la imagen de conjunto, y más cuando quien te explica el tema es una persona dispersa.
Y al final, me siento una perfecta desgraciada, con la autoestima por los suelos. Realmente me siento inferior en esos momentos, a pesar de que en el fondo sé que no tiene sentido, porque ya he demostrado con creces lo que había que demostrar.
Encima, están las opiniones de esas personas tan seguras de sí mismas, que resultan tan convincentes. No puedo evitar asumir su punto de vista como "el bueno", de modo que margino el mío, y más siendo tan despistada. No debo de tener ninguna seguridad en mí misma, y mi autoestima tiene que estar bajo mínimos.
Por el contrario, cuando algo me interesa o me gusta, es a mí a quien preguntan sobre los detalles y las tareas. No tengo que andar averiguando qué se espera de mí a continuación.
Pero eso sucede tan pocas veces...
Hoy, por ejemplo, he tratado de centrarme en un asunto, de estar atenta, y me he visto mejor que el otro día. Sin embargo, un rato después, todo el mundo ha comentado detalles que para mí no han existido. Ignoro si ha ocurrido también lo contrario, que el resto no ha reparado en cosas que a mí me han llamado la atención.
Yo diría que me fijo mucho más en los árboles que en el bosque. Me cuesta tener la imagen de conjunto, y más cuando quien te explica el tema es una persona dispersa.
Y al final, me siento una perfecta desgraciada, con la autoestima por los suelos. Realmente me siento inferior en esos momentos, a pesar de que en el fondo sé que no tiene sentido, porque ya he demostrado con creces lo que había que demostrar.
Encima, están las opiniones de esas personas tan seguras de sí mismas, que resultan tan convincentes. No puedo evitar asumir su punto de vista como "el bueno", de modo que margino el mío, y más siendo tan despistada. No debo de tener ninguna seguridad en mí misma, y mi autoestima tiene que estar bajo mínimos.
Por el contrario, cuando algo me interesa o me gusta, es a mí a quien preguntan sobre los detalles y las tareas. No tengo que andar averiguando qué se espera de mí a continuación.
Pero eso sucede tan pocas veces...
martes, 23 de noviembre de 2010
Testeando, tonteando
Dicen que los seres humanos medios nos movemos en una escala que va del autismo a la esquizofrenia. Es decir, la normalidad es como un espacio entre esas dos fronteras terribles, y tendemos a estar formados de una combinación de ambas, de modo que predominan en nosotros rasgos autistas o esquizofrénicos, sin que lleguen a ser un problema.
Si alguien me hubiese preguntado qué pienso yo que predomina en mí, fijo que habría dicho que el autismo, sobre todo porque tiendo a aislarme.
... y parece que tenía razón: en los tests que vienen en http://espectroautista.info/tests , rozo el síndrome de Asperger. En el test de amistad, me consideran claramente dentro de los parámetros de este síndrome.
En las páginas sobre psicología te suelen advertir de que los tests de internet no deben considerarse pruebas de nada, que es un especialista el que debe decir qué es lo que hay. Sin embargo, me parece significativo eso de que en todos los tests tiendo hacia lo mismo.
Es decir, no creo que sea Asperger lo que me pasa, pero mi tendencia va en esa línea.
Lo mismo que mi jefa tiende a la esquizofrenia...
Si alguien me hubiese preguntado qué pienso yo que predomina en mí, fijo que habría dicho que el autismo, sobre todo porque tiendo a aislarme.
... y parece que tenía razón: en los tests que vienen en http://espectroautista.info/
En las páginas sobre psicología te suelen advertir de que los tests de internet no deben considerarse pruebas de nada, que es un especialista el que debe decir qué es lo que hay. Sin embargo, me parece significativo eso de que en todos los tests tiendo hacia lo mismo.
Es decir, no creo que sea Asperger lo que me pasa, pero mi tendencia va en esa línea.
Lo mismo que mi jefa tiende a la esquizofrenia...
lunes, 22 de noviembre de 2010
Aventura universitaria
Hoy he tenido que ir a media mañana a la universidad. Tenía que hablar con una persona que trabaja en una facultad. Total, que me han dicho que se iba a retrasar un poco y me he dedicado a deambular un rato por ahí. He acabado en la facultad de Medicina, pensando lo rara que es la vida, sobre todo si lo que pasa es que quizás te has equivocado con la tuya.
No sé, soy culo de mal asiento, puede que ahora estuviera asqueada de otras cosas si me hubiera atrevido, pero... creo que debería haberme lanzado a estudiar para médica. Lo que he visto hoy echaría para atrás a mucha gente, pero no a mí, y eso me da mucho que pensar.
Resulta que he pasado por delante de una clase de prácticas que tenía la puerta abierta y he visto un montón de estudiantes con batas blancas, y un cráneo encima de una repisa. Ni idea de si era auténtico o un modelo made in Taiwan. Quizá fuera esto, porque me ha parecido un poco grande, pero sólo lo he visto de lejos y durante un segundo. He sentido envidia de las batas, quería ser una más de aquella gente.
Un momento después, al recordar que tenía una cita, he empezado a caminar hacia la salida, y justo entonces ha aparecido una profesora, ha abierto una puerta y se ha metido en el aula que había detrás. No ha cerrado la puerta, y al acercarme he visto "algo" en una camilla, debajo de una sábana... algo que me ha recordado a CSI y a Bones, claro. Eso también tiraría para atrás a muchos, pero lo mío ha sido una especie de golpe de adrenalina, sin quitar que me impresionaba ligeramente. El caso es que me veía más empuñando un bisturí ante el cuerpo que echando a correr en dirección opuesta.
Más tarde ha venido mi TOC a visitar mi cerebro y me ha dado por pensar si no me habré contaminado de algo, si alguien no se habrá lavado las manos después de unas prácticas y si al tocar un pomo no me habré llevado fragmentos de carne medio podrida a mi cita, y luego al restaurante, y... bueno, mis paranoias me habrían hecho algo difícil la carrera, eso sí, pero de todos modos... ojalá hubiera tomado aquella decisión en su momento. Ya no tiene remedio: ni tengo base, ni probablemente nota suficiente para entrar, ni tiempo para estudiar tanto, ni trabajo al terminar... Un puto desastre, una utopía.
En fin... me conformaré con que me sigan considerando la "médica" de la familia: la aficionadilla que entiende los prospectos, toma decisiones de andar por casa, busca remedios caseros en internet...
En cuanto a la cita que tenía, no ha sido precisamente productiva. Me la he pasado soñando despierta y con más dificultades que las habituales a la hora de prestar atención a lo que me decían.
Qué puta mierda...
No sé, soy culo de mal asiento, puede que ahora estuviera asqueada de otras cosas si me hubiera atrevido, pero... creo que debería haberme lanzado a estudiar para médica. Lo que he visto hoy echaría para atrás a mucha gente, pero no a mí, y eso me da mucho que pensar.
Resulta que he pasado por delante de una clase de prácticas que tenía la puerta abierta y he visto un montón de estudiantes con batas blancas, y un cráneo encima de una repisa. Ni idea de si era auténtico o un modelo made in Taiwan. Quizá fuera esto, porque me ha parecido un poco grande, pero sólo lo he visto de lejos y durante un segundo. He sentido envidia de las batas, quería ser una más de aquella gente.
Un momento después, al recordar que tenía una cita, he empezado a caminar hacia la salida, y justo entonces ha aparecido una profesora, ha abierto una puerta y se ha metido en el aula que había detrás. No ha cerrado la puerta, y al acercarme he visto "algo" en una camilla, debajo de una sábana... algo que me ha recordado a CSI y a Bones, claro. Eso también tiraría para atrás a muchos, pero lo mío ha sido una especie de golpe de adrenalina, sin quitar que me impresionaba ligeramente. El caso es que me veía más empuñando un bisturí ante el cuerpo que echando a correr en dirección opuesta.
Más tarde ha venido mi TOC a visitar mi cerebro y me ha dado por pensar si no me habré contaminado de algo, si alguien no se habrá lavado las manos después de unas prácticas y si al tocar un pomo no me habré llevado fragmentos de carne medio podrida a mi cita, y luego al restaurante, y... bueno, mis paranoias me habrían hecho algo difícil la carrera, eso sí, pero de todos modos... ojalá hubiera tomado aquella decisión en su momento. Ya no tiene remedio: ni tengo base, ni probablemente nota suficiente para entrar, ni tiempo para estudiar tanto, ni trabajo al terminar... Un puto desastre, una utopía.
En fin... me conformaré con que me sigan considerando la "médica" de la familia: la aficionadilla que entiende los prospectos, toma decisiones de andar por casa, busca remedios caseros en internet...
En cuanto a la cita que tenía, no ha sido precisamente productiva. Me la he pasado soñando despierta y con más dificultades que las habituales a la hora de prestar atención a lo que me decían.
Qué puta mierda...
sábado, 20 de noviembre de 2010
Voces del pasado
Siempre me extraña que las alegrías duren menos que las tristezas. Ya he vuelto a mi rutina gris, no noto el alivio del otro día, que se ha convertido en un recuerdo agradable, pero ya ha empezado a envejecer y a arrinconarse.
Ayer me encontré en el contestador un mensaje de una gente que hace muchos años me negó una beca. Tuve la sensación de que entonces me habían llamado a la entrevista porque tengo un CV un poco peculiar (digamos que soy como alguien que es corredor semiprofesional de rallyes, o violonchelista, y aparte estudió Empresariales, porque de algo hay que vivir). De hecho, me miraban como a un bicho raro. Dicho de otro modo, sus miradas parecían decir que me consideraban un poco especial, les picó la curiosidad, me llamaron, me vieron en carne y hueso, y luego lo reconsideraron.
El caso es que entonces yo estaba muy lejos, y me habían hecho volver a mi ciudad, a la puñetera entrevista. También había que haber hecho una especie de memoria que no pude trabajarme bien, ya que internet no era como hoy día, había poca información, y estando tan lejos, tampoco podía ir directamente a investigar.
OK, entregué la mierda de memoria, en mi CV ponía que estaba currando fuera... y sospecho que no se habían coscado de nada de eso. Sólo se lo pensaron después de mandarme ir a verles y mirarme como a una friki. Joder, señores, si resulta que la memoria era eliminatoria, primero se mira si convence o no, no se manda a la gente que está a cientos de kilómetros volver para nada de nada. Y luego serían los típicos ejecutivos que hablaban todo el día de calidad de servicio y de lo bien que lo hacen todo.
Nunca me dieron ninguna oportunidad. La beca se la llevó una tipa que desbordaba chulería y nos miraba a los demás por encima del hombro. Tanta extraña seguridad en sí misma, tan exagerada, me hizo pensar si lo realmente seguro no sería algún enchufe trifásico que tenía la pava. En fin, la maldije, los maldije, y acabé consiguiendo algo diferente para salir adelante.
Total, que ayer me encuentro un mensaje que hablaba de lo muy interesados que estaban en hablar conmigo. Yo ya no lo estoy, me he convertido en un fichaje un poco difícil para ellos: aparte de que me acuerdo de la putadilla, hace tiempo que trabajo para otra gente de forma estable. No les he llamado. Si insisten y son capaces de localizarme en casa, veremos, pero de momento... que se jodan un poquito.
Ayer me encontré en el contestador un mensaje de una gente que hace muchos años me negó una beca. Tuve la sensación de que entonces me habían llamado a la entrevista porque tengo un CV un poco peculiar (digamos que soy como alguien que es corredor semiprofesional de rallyes, o violonchelista, y aparte estudió Empresariales, porque de algo hay que vivir). De hecho, me miraban como a un bicho raro. Dicho de otro modo, sus miradas parecían decir que me consideraban un poco especial, les picó la curiosidad, me llamaron, me vieron en carne y hueso, y luego lo reconsideraron.
El caso es que entonces yo estaba muy lejos, y me habían hecho volver a mi ciudad, a la puñetera entrevista. También había que haber hecho una especie de memoria que no pude trabajarme bien, ya que internet no era como hoy día, había poca información, y estando tan lejos, tampoco podía ir directamente a investigar.
OK, entregué la mierda de memoria, en mi CV ponía que estaba currando fuera... y sospecho que no se habían coscado de nada de eso. Sólo se lo pensaron después de mandarme ir a verles y mirarme como a una friki. Joder, señores, si resulta que la memoria era eliminatoria, primero se mira si convence o no, no se manda a la gente que está a cientos de kilómetros volver para nada de nada. Y luego serían los típicos ejecutivos que hablaban todo el día de calidad de servicio y de lo bien que lo hacen todo.
Nunca me dieron ninguna oportunidad. La beca se la llevó una tipa que desbordaba chulería y nos miraba a los demás por encima del hombro. Tanta extraña seguridad en sí misma, tan exagerada, me hizo pensar si lo realmente seguro no sería algún enchufe trifásico que tenía la pava. En fin, la maldije, los maldije, y acabé consiguiendo algo diferente para salir adelante.
Total, que ayer me encuentro un mensaje que hablaba de lo muy interesados que estaban en hablar conmigo. Yo ya no lo estoy, me he convertido en un fichaje un poco difícil para ellos: aparte de que me acuerdo de la putadilla, hace tiempo que trabajo para otra gente de forma estable. No les he llamado. Si insisten y son capaces de localizarme en casa, veremos, pero de momento... que se jodan un poquito.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Extraño día perfecto
Aún no ha terminado, pero ha sido un muy buen día.
Ya no tenía que pasarme el día pensando cómo redactar una cosa que me ha traído a mal traer hasta ayer por la mañana.
Me molestaba la garganta a primera hora, pero luego se me ha pasado, y es raro, porque normalmente me va a más.
Me han aceptado una solicitud que presenté, algo que me supone recibir un poco más de pasta a primeros de mes.
Por otra parte, tendría que haber hecho una prueba para ser aceptada en un curso, pero al final no me la han hecho y parece que van a pasarla por alto.
He terminado un trabajito engorroso que llevaba días posponiendo, pero no por mi culpa.
Me he librado de ser la intermediaria en otro asunto bastante pesado, por pura casualidad.
Uoo, y el lunes va a tocar bronca general por otro asunto, y yo voy a estar de viaje.
He tenido la tarde para mí, incluso en el trabajo, ya que lo había terminado todo por la mañana.
Y me he pasado el tiempo pensando que no podía ser que me saliera todo tan bien, que dónde estaban la ley de Murphy y esa frase que dice "qué día tan bonito, seguro que aparece alguien que lo jode".
Son las 7 de la tarde. Aún está a tiempo de aparecer.
Ya no tenía que pasarme el día pensando cómo redactar una cosa que me ha traído a mal traer hasta ayer por la mañana.
Me molestaba la garganta a primera hora, pero luego se me ha pasado, y es raro, porque normalmente me va a más.
Me han aceptado una solicitud que presenté, algo que me supone recibir un poco más de pasta a primeros de mes.
Por otra parte, tendría que haber hecho una prueba para ser aceptada en un curso, pero al final no me la han hecho y parece que van a pasarla por alto.
He terminado un trabajito engorroso que llevaba días posponiendo, pero no por mi culpa.
Me he librado de ser la intermediaria en otro asunto bastante pesado, por pura casualidad.
Uoo, y el lunes va a tocar bronca general por otro asunto, y yo voy a estar de viaje.
He tenido la tarde para mí, incluso en el trabajo, ya que lo había terminado todo por la mañana.
Y me he pasado el tiempo pensando que no podía ser que me saliera todo tan bien, que dónde estaban la ley de Murphy y esa frase que dice "qué día tan bonito, seguro que aparece alguien que lo jode".
Son las 7 de la tarde. Aún está a tiempo de aparecer.
martes, 16 de noviembre de 2010
Encefalograma plano
He rozado la bronca otra vez. Me habían dicho que tenía que hacer un trabajo, había empezado a hacerlo... y entonces alguien me ha avisado de que no lo había entendido bien, que lo que había que hacer era una cosa muy diferente. Tenía razón.
No acabo de entender cómo puedo interpretar tan mal las cosas. Tengo ansiedad, sí, pero últimamente había mejorado. Ni idea de por qué no me cosco.
Además, parece que no me llegan los sobreentendidos. Soy como esos autistas que pillan las cosas literalmente y no van más allá.
Creo que siempre me ha costado un poco más interpretar correctamente a las personas que a los libros, al revés que otra gente que no parece tener problemas a la hora de entender lo que quiere el profe, el jefe... A veces es como si los jefes y yo estuviéramos en planetas distintos, o separados por un muro invisible que no deja oír bien. O como si mi cerebro se negara a recibir la información.
No sé, esto tiene que ser por la ansiedad, quizá no estoy tan tranquila como me parecía. Hoy, desde luego, he acabado por no estarlo, me ha entrado la preocupación, y nada, a tomar por el saco.
No acabo de entender cómo puedo interpretar tan mal las cosas. Tengo ansiedad, sí, pero últimamente había mejorado. Ni idea de por qué no me cosco.
Además, parece que no me llegan los sobreentendidos. Soy como esos autistas que pillan las cosas literalmente y no van más allá.
Creo que siempre me ha costado un poco más interpretar correctamente a las personas que a los libros, al revés que otra gente que no parece tener problemas a la hora de entender lo que quiere el profe, el jefe... A veces es como si los jefes y yo estuviéramos en planetas distintos, o separados por un muro invisible que no deja oír bien. O como si mi cerebro se negara a recibir la información.
No sé, esto tiene que ser por la ansiedad, quizá no estoy tan tranquila como me parecía. Hoy, desde luego, he acabado por no estarlo, me ha entrado la preocupación, y nada, a tomar por el saco.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Asuntos televisivos
Me han estado volviendo loca con los fórmula uno, broooom, broooooom... No me gusta nada el deporte en la tele, y el que menos de todos, precisamente ese. Sin embargo, me encantaría probar un bólido de esos en un circuito para mí sola. Es una chorrada mía, lo mismo que querer probar un día una excavadora. Si ya me da dolor de cabeza tener que conducir un coche corriente...
En cuanto me he quedado sola, he apagado la tele. Tampoco había nada interesante en ninguna parte...
... a diferencia de ayer, que estuve viendo el reportaje de La Noria sobre esa visita papal que ha dado tanto el coñazo.
Qué mentirosos son los curas: salían diciendo que había habido mucha gente en la calle dándoles la bienvenida... pero en las imágenes desde lo alto se veía que en muchos trechos sólo había una fila de una o dos personas de fondo saludando con banderitas o lo que fuera. Esos curas que hablaban me recordaban a algunos políticos que siempre afirman haber salido satisfechos de las elecciones, aun habiendo quedado los últimos. Se han llevado un corte de puta madre.
Y el Ratzinger, diciendo que le parecía que estaba empezando a arraigar un anticlericalismo como en tiempos de la República, en los años 30 (vamos, cuando él sería un niño de las juventudes hitlerianas, supongo). Pues no es lo mismo, y lo sabe, pero anda disimulando. En la tele se ven los opusianos por un lado y los gays, ateos y otros grupos por otro, pero eso son sólo minorías. Hay que tener en cuenta otra cosa: el problema gordo que se les plantea ahora es que la gente tiene una enorme indiferencia para con ellos.
Se creían que podían manipular a la sociedad a su antojo, metiendo miedo y demás, y no contaban con que a veces la gente madura. Sobre todo, porque tenemos ojos y oídos y sabemos que el Vaticano ha tratado de ocultar y proteger a curas pederastas, y cuando se ha destapado el pastel, tampoco se han dado soluciones aceptables ni se ha pedido un perdón creíble y de corazón.
En cuanto me he quedado sola, he apagado la tele. Tampoco había nada interesante en ninguna parte...
... a diferencia de ayer, que estuve viendo el reportaje de La Noria sobre esa visita papal que ha dado tanto el coñazo.
Qué mentirosos son los curas: salían diciendo que había habido mucha gente en la calle dándoles la bienvenida... pero en las imágenes desde lo alto se veía que en muchos trechos sólo había una fila de una o dos personas de fondo saludando con banderitas o lo que fuera. Esos curas que hablaban me recordaban a algunos políticos que siempre afirman haber salido satisfechos de las elecciones, aun habiendo quedado los últimos. Se han llevado un corte de puta madre.
Y el Ratzinger, diciendo que le parecía que estaba empezando a arraigar un anticlericalismo como en tiempos de la República, en los años 30 (vamos, cuando él sería un niño de las juventudes hitlerianas, supongo). Pues no es lo mismo, y lo sabe, pero anda disimulando. En la tele se ven los opusianos por un lado y los gays, ateos y otros grupos por otro, pero eso son sólo minorías. Hay que tener en cuenta otra cosa: el problema gordo que se les plantea ahora es que la gente tiene una enorme indiferencia para con ellos.
Se creían que podían manipular a la sociedad a su antojo, metiendo miedo y demás, y no contaban con que a veces la gente madura. Sobre todo, porque tenemos ojos y oídos y sabemos que el Vaticano ha tratado de ocultar y proteger a curas pederastas, y cuando se ha destapado el pastel, tampoco se han dado soluciones aceptables ni se ha pedido un perdón creíble y de corazón.
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sábado, 13 de noviembre de 2010
¿Y hoy?
Tengo unas fotos que "revelar". Estoy mandando algunas de las que ya había procesado a un concurso, y no sé si habrá alguna más con opciones mínimas a no quedar mal. Qué tontería: eso es lo único que tengo que hacer en todo el sábado... y no soy capaz de levantarme a buscar la cámara para descargarlas. Qué pereza más absurda; está visto que, cuanto menos haces, menos quieres hacer.
En lugar de estar aquí, o en cuanto termine el post, debería aprovechar todo lo que pueda, porque esta noche he dormido mejor y también porque la semana va a ser dura: presentación de documentos en un sitio, reuniones, carretera y manta. No tiene mucho sentido esperar que todo vaya a salir bien, sobre todo cuando sabes quién va a estar presente.
Creo que esa especie de depre se me está pasando. Hace unos días, me miraba al espejo y había algo triste en mi mirada. Hoy no lo he notado.
...
Está siendo, ha sido, otro sábado un poco tonto, pero en fin... los he tenido mucho peores.
Para variar, me han mandado de "experta" a comprar un cacharro electrónico. Luego he estado esbozando cosas, y sí, he procesado las fotos. Una no está mal, pero esa puñetera Canon compacta sigue sin convencerme.
Me he visto The Walking Dead, episodio 2, y sigo encontrándole fallitos, pero ya me considero enganchada. Ha sido un poco cantoso eso de que los zombies tratan de romper el cristal de la tienda, lo resquebrajan entero a pedradas, y entonces se corta la escena, y un largo rato después, cuando vuelve a verse, todavía no lo habían atravesado. No tiene sentido. Da igual, la serie es interesante y me gusta ese enfoque novedoso de dar escenas de sexo entre los supervivientes, en plan culebrón. Y lo de disfrazarse manchándose con la sangre y las tripas de un muerto para pasar desapercibidos por mitad de la calle me ha gustado, buena idea.
Antes de caer en el agujero emocional del sábado por la tarde, he pasado el tiempo leyendo mi gramática. Casi me la he terminado, porque, a lo tonto, le he pegado un buen empujón. Debe de ser lo más rarito que tengo: devoro las construcciones gramaticales como otros devoran el Marca. Y no se me olvidan.
... y finalmente no le he dado tiempo al agujero de hacerse grande y devorarme.
En lugar de estar aquí, o en cuanto termine el post, debería aprovechar todo lo que pueda, porque esta noche he dormido mejor y también porque la semana va a ser dura: presentación de documentos en un sitio, reuniones, carretera y manta. No tiene mucho sentido esperar que todo vaya a salir bien, sobre todo cuando sabes quién va a estar presente.
Creo que esa especie de depre se me está pasando. Hace unos días, me miraba al espejo y había algo triste en mi mirada. Hoy no lo he notado.
...
Está siendo, ha sido, otro sábado un poco tonto, pero en fin... los he tenido mucho peores.
Para variar, me han mandado de "experta" a comprar un cacharro electrónico. Luego he estado esbozando cosas, y sí, he procesado las fotos. Una no está mal, pero esa puñetera Canon compacta sigue sin convencerme.
Me he visto The Walking Dead, episodio 2, y sigo encontrándole fallitos, pero ya me considero enganchada. Ha sido un poco cantoso eso de que los zombies tratan de romper el cristal de la tienda, lo resquebrajan entero a pedradas, y entonces se corta la escena, y un largo rato después, cuando vuelve a verse, todavía no lo habían atravesado. No tiene sentido. Da igual, la serie es interesante y me gusta ese enfoque novedoso de dar escenas de sexo entre los supervivientes, en plan culebrón. Y lo de disfrazarse manchándose con la sangre y las tripas de un muerto para pasar desapercibidos por mitad de la calle me ha gustado, buena idea.
Antes de caer en el agujero emocional del sábado por la tarde, he pasado el tiempo leyendo mi gramática. Casi me la he terminado, porque, a lo tonto, le he pegado un buen empujón. Debe de ser lo más rarito que tengo: devoro las construcciones gramaticales como otros devoran el Marca. Y no se me olvidan.
... y finalmente no le he dado tiempo al agujero de hacerse grande y devorarme.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Para variar, un buen día
He pasado una noche toledana, pero luego no ha resultado malo el día en el trabajo. Me ha llegado un mail inesperado con la respuesta a una solicitud que había hecho, y me conceden lo que pedía. No es mucho, pero es lo que quería, así que...
Luego, en lugar de pelearme con la jefatura, he quedado bien ante sus ojos con un detalle de cierto trabajito, y tengo la impresión de que no había el habitual ambiente tenso en la sala.
Además, me he estado informando sobre oposiciones, y a lo mejor el año que viene salen unas que tienen bastante buena pinta: creo que cumplo las condiciones. Espero estar a la altura.
Como detalle raro, cuando estaba tomándome un cortado en la máquina de café, una chica se me ha puesto a hablar sobre homosexuales, y hemos tenido una conversación... curiosa. Más que por lo que hemos dicho, porque me ha dado una extraña impresión: no sé si en el fondo no me estaba preguntando si "entiendo". ¿Querría ligar conmigo? Pues... me parece que no tengo gran cosa que ofrecerle, porque aunque me gustaran las tías, la pobre no es muy guapa, jeee :crazy:.
Mm... me he tomado un ibuprofeno, me dolía la cabeza cuando he llegado. Sería por lo poco que he dormido, a veces me pasa. Ojalá pudiera dormir un rato ahora, pero sé que no lo iba a conseguir, y además seguramente va a ser mejor aguantar un poco para estar más rendida por la noche.
Hablando de la noche, hoy hay The Walking Dead... A ver si me acuerdo de grabarlo.
Luego, en lugar de pelearme con la jefatura, he quedado bien ante sus ojos con un detalle de cierto trabajito, y tengo la impresión de que no había el habitual ambiente tenso en la sala.
Además, me he estado informando sobre oposiciones, y a lo mejor el año que viene salen unas que tienen bastante buena pinta: creo que cumplo las condiciones. Espero estar a la altura.
Como detalle raro, cuando estaba tomándome un cortado en la máquina de café, una chica se me ha puesto a hablar sobre homosexuales, y hemos tenido una conversación... curiosa. Más que por lo que hemos dicho, porque me ha dado una extraña impresión: no sé si en el fondo no me estaba preguntando si "entiendo". ¿Querría ligar conmigo? Pues... me parece que no tengo gran cosa que ofrecerle, porque aunque me gustaran las tías, la pobre no es muy guapa, jeee :crazy:.
Mm... me he tomado un ibuprofeno, me dolía la cabeza cuando he llegado. Sería por lo poco que he dormido, a veces me pasa. Ojalá pudiera dormir un rato ahora, pero sé que no lo iba a conseguir, y además seguramente va a ser mejor aguantar un poco para estar más rendida por la noche.
Hablando de la noche, hoy hay The Walking Dead... A ver si me acuerdo de grabarlo.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Drogas
En 10 días me he metido Trankimazín, Lorazepam y Dormidina. Ahora me explico, no es que ejerza exactamente de yonka.
La cosa es que tenía mucha ansiedad y llevaba un tiempo durmiendo mal, y fui al médico. Me recetó el Lorazepam para una breve temporada. Le preocupaba que tuviera tantos problemas siendo aún joven (gracias por lo de joven), y mencionó que, empezando ya con esas pastis, a ver qué voy a hacer si por ejemplo tengo problemas para dormir cuando sea una viejecilla. Supongo que tiene razón.
El Lorazepam funcionó, me sentía más relajada y dormía más. Lo malo es que se terminó, tuve que cortar con él... Fue un buen novio mientras duró. Y lo peor es que volvía a encontrarme como antes de tomarlo. En precaución, pillé unas dormidinas, para que al menos pudiera descansar de noche.
Pues... menudo colocón, al día siguiente parecía que me había ido de marcha: no me despertaba del todo, me confundía al hablar, no tenía sensación de haber descansado... y eso que sólo me había tomado un trozo de pastilla. Vamos, que no lo recomiendo, a no ser que no haya alternativa. En realidad, dicen que es un puto antihistamínico, de los que dan somnolencia, y lo venden como somnífero.
Ayer seguía mal, rebusqué en el botiquín y me quedaban unos trankimazines sin caducar. Hay que ver lo que les dura la fecha, porque ni recuerdo exactamente cuándo me los recetaron. Es un medicamento que me preocupa: una vez, cuando lo empecé a tomar, me llegué a dormir en un bus y me pasé de parada, pero luego he visto que me ha aumentado el umbral de tolerancia, porque ahora no me basta con la media pastilla de entonces. Nada, me la tomé entera, y aun así tardó un rato larguísimo en hacerme efecto.
Sé que está mal automedicarse, y más con estas mierdas, pero conozco mi ansiedad y tengo la experiencia de cuando sí que me las recetaron. Bueno, que nadie tome ejemplo de mí, salvo en una cosa: hoy ya no he tomado nada, y me propongo firmemente seguir así.
Tengo que hacer algo al respecto, por lo menos para dormir, pero ya he probado el yoga y la música tranquila, y me he leído todos los libros aburridos de la casa. Sólo se me ocurre estudiar durante el día. Lo digo porque, cuando mi trabajo era menos automático y tenía que leer y subrayar mucho, solía dormir mejor, supongo que porque mi cerebro estaba agotado para las 10 de la noche.
No sé, ¿y si le saco partido a la idea y me presento a unas oposiciones, por ejemplo?
La cosa es que tenía mucha ansiedad y llevaba un tiempo durmiendo mal, y fui al médico. Me recetó el Lorazepam para una breve temporada. Le preocupaba que tuviera tantos problemas siendo aún joven (gracias por lo de joven), y mencionó que, empezando ya con esas pastis, a ver qué voy a hacer si por ejemplo tengo problemas para dormir cuando sea una viejecilla. Supongo que tiene razón.
El Lorazepam funcionó, me sentía más relajada y dormía más. Lo malo es que se terminó, tuve que cortar con él... Fue un buen novio mientras duró. Y lo peor es que volvía a encontrarme como antes de tomarlo. En precaución, pillé unas dormidinas, para que al menos pudiera descansar de noche.
Pues... menudo colocón, al día siguiente parecía que me había ido de marcha: no me despertaba del todo, me confundía al hablar, no tenía sensación de haber descansado... y eso que sólo me había tomado un trozo de pastilla. Vamos, que no lo recomiendo, a no ser que no haya alternativa. En realidad, dicen que es un puto antihistamínico, de los que dan somnolencia, y lo venden como somnífero.
Ayer seguía mal, rebusqué en el botiquín y me quedaban unos trankimazines sin caducar. Hay que ver lo que les dura la fecha, porque ni recuerdo exactamente cuándo me los recetaron. Es un medicamento que me preocupa: una vez, cuando lo empecé a tomar, me llegué a dormir en un bus y me pasé de parada, pero luego he visto que me ha aumentado el umbral de tolerancia, porque ahora no me basta con la media pastilla de entonces. Nada, me la tomé entera, y aun así tardó un rato larguísimo en hacerme efecto.
Sé que está mal automedicarse, y más con estas mierdas, pero conozco mi ansiedad y tengo la experiencia de cuando sí que me las recetaron. Bueno, que nadie tome ejemplo de mí, salvo en una cosa: hoy ya no he tomado nada, y me propongo firmemente seguir así.
Tengo que hacer algo al respecto, por lo menos para dormir, pero ya he probado el yoga y la música tranquila, y me he leído todos los libros aburridos de la casa. Sólo se me ocurre estudiar durante el día. Lo digo porque, cuando mi trabajo era menos automático y tenía que leer y subrayar mucho, solía dormir mejor, supongo que porque mi cerebro estaba agotado para las 10 de la noche.
No sé, ¿y si le saco partido a la idea y me presento a unas oposiciones, por ejemplo?
martes, 9 de noviembre de 2010
Tienes mucho que dar...
¿Dar qué? ¿Cómo? ¿Y a quién?
Creo que eso era un lema de alguna asociación. A lo mejor tendría que planteármelo, porque me llenaría el tiempo, haría algo por alguien... Lo malo es que puedes acabar como el tonto útil de una ONG; como, por ejemplo, el que les pasa cosas a ordenador por el morro.
Hace años, pensé en apuntarme a la Cruz Roja. No lo hice porque en realidad no sabía muy bien de qué iba la cosa ni qué había que hacer. Dicen que están desapareciendo los voluntarios, y que ni siquiera son bien recibidos en algunos sitios, como cuando van a recoger a alguien herido en una pelea de discoteca.
No es que eso me dé una medalla a la generosidad, que digamos. En el día a día sí me siento algo mejor al respecto; normalmente, no me niego cuando alguien me pide ayuda para algo, aunque eso no salve vidas. Más bien son favorcitos de poca monta: ayudar a bajar cosas de internet, explicar algo que entiendo a alguien que no lo entiende, hacer de fotógrafa de actos sin cobrar por ello, soportar alguna que otra neura ajena...
Lo que digo: no aporto gran cosa a la humanidad. Y sigue mi capital de tiempo yéndose por el desagüe.
Creo que eso era un lema de alguna asociación. A lo mejor tendría que planteármelo, porque me llenaría el tiempo, haría algo por alguien... Lo malo es que puedes acabar como el tonto útil de una ONG; como, por ejemplo, el que les pasa cosas a ordenador por el morro.
Hace años, pensé en apuntarme a la Cruz Roja. No lo hice porque en realidad no sabía muy bien de qué iba la cosa ni qué había que hacer. Dicen que están desapareciendo los voluntarios, y que ni siquiera son bien recibidos en algunos sitios, como cuando van a recoger a alguien herido en una pelea de discoteca.
No es que eso me dé una medalla a la generosidad, que digamos. En el día a día sí me siento algo mejor al respecto; normalmente, no me niego cuando alguien me pide ayuda para algo, aunque eso no salve vidas. Más bien son favorcitos de poca monta: ayudar a bajar cosas de internet, explicar algo que entiendo a alguien que no lo entiende, hacer de fotógrafa de actos sin cobrar por ello, soportar alguna que otra neura ajena...
Lo que digo: no aporto gran cosa a la humanidad. Y sigue mi capital de tiempo yéndose por el desagüe.
domingo, 7 de noviembre de 2010
La verdad está ahí fuera
No está en mis neuras, ahí no lo encontraré, ni en los rincones de mi casa... Si me arreglara y me mentalizara, en alguna parte habría alguien para mí. En la calle, en algún bar, en un concierto...
También debería pensar que merece la pena probar. Mi reacción inmediata si se me acercaran sería la del gato, o sea, bufar con los pelos como escarpias, o bien la pura huida. Podría dominarlo por el qué dirán, llegando a una simple incomodidad, a un "qué quiere este tío, no me apetece seguir hablando con él". Y...
Mh, lo de antes era un experimento mental... pero no ha funcionado.
También debería pensar que merece la pena probar. Mi reacción inmediata si se me acercaran sería la del gato, o sea, bufar con los pelos como escarpias, o bien la pura huida. Podría dominarlo por el qué dirán, llegando a una simple incomodidad, a un "qué quiere este tío, no me apetece seguir hablando con él". Y...
Mh, lo de antes era un experimento mental... pero no ha funcionado.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Sábado: instrucciones de uso
A primera hora de la mañana: soltar el puto ordenador y cumplir con las pequeñas tareas domésticas, como hacer la cama, sacudir las alfombras, pasar la aspiradora, etc.
Cuando abren las tiendas: comprar alguna cosa que había en la lista. Hoy me ha tocado ir a la farmacia, otro día iré al cajero, otro a por lectura...
Un ratito después: pegarse un desayuno decente en un bar, lo que no excluye haber comido antes algo ligero para poder hacer los recados sin caerse redonda del hambre. Hoy no lo he hecho, punto negativo para mí.
A media mañana: soltar el puto ordenador y ponerte con lo que sea que suelas dejar para otro día... y terminarlo, o darle un buen meneo. Si no tienes nada pendiente y puedes reclutar a alguien para hacer algo de deporte, sería lo ideal, pero no suele suceder. Alternativa: agarrar las pesas, hacer flexiones, boxear con el espejo...
A última hora de la mañana: mantenimiento rutinario del ordenador (y luego soltar el puto ordenador). Rollos que haya que hacer en la cocina. Se puede escuchar música o ver anime en versión original, mientras.
A primera hora de la tarde: vaguear después de comer... si apetece y la ansiedad lo permite.
A media tarde: soltar el puto ordenador y ver alguna serie grabada, como esa de zombies, y tratar de hacerlo relajadamente, lo que implica sofá, manta y hasta estiramientos para ocupar la mayor superficie posible. Se trata de no tener el típico ataque de angustia existencial de los sábados a esas horas, así que no está de más respirar hondo.
A última hora de la tarde: como no tienes a nadie para dar una vuelta y, aunque así fuera, tienes tus dudas sobre si la disfrutarías, leer algo apetecible. Cocinar o calentar la cena.
Después de cenar: tele, pero como no suele haber nada a menos que te guste La Noria, música o internet otra vez, pero sería mejor apagar el puto ordenador.
A ver cuántas normas de esas incumplo hoy...
Cuando abren las tiendas: comprar alguna cosa que había en la lista. Hoy me ha tocado ir a la farmacia, otro día iré al cajero, otro a por lectura...
Un ratito después: pegarse un desayuno decente en un bar, lo que no excluye haber comido antes algo ligero para poder hacer los recados sin caerse redonda del hambre. Hoy no lo he hecho, punto negativo para mí.
A media mañana: soltar el puto ordenador y ponerte con lo que sea que suelas dejar para otro día... y terminarlo, o darle un buen meneo. Si no tienes nada pendiente y puedes reclutar a alguien para hacer algo de deporte, sería lo ideal, pero no suele suceder. Alternativa: agarrar las pesas, hacer flexiones, boxear con el espejo...
A última hora de la mañana: mantenimiento rutinario del ordenador (y luego soltar el puto ordenador). Rollos que haya que hacer en la cocina. Se puede escuchar música o ver anime en versión original, mientras.
A primera hora de la tarde: vaguear después de comer... si apetece y la ansiedad lo permite.
A media tarde: soltar el puto ordenador y ver alguna serie grabada, como esa de zombies, y tratar de hacerlo relajadamente, lo que implica sofá, manta y hasta estiramientos para ocupar la mayor superficie posible. Se trata de no tener el típico ataque de angustia existencial de los sábados a esas horas, así que no está de más respirar hondo.
A última hora de la tarde: como no tienes a nadie para dar una vuelta y, aunque así fuera, tienes tus dudas sobre si la disfrutarías, leer algo apetecible. Cocinar o calentar la cena.
Después de cenar: tele, pero como no suele haber nada a menos que te guste La Noria, música o internet otra vez, pero sería mejor apagar el puto ordenador.
A ver cuántas normas de esas incumplo hoy...
viernes, 5 de noviembre de 2010
Augh, creo que...
... se han dado cuenta mis compañeros de lo mucho que me cuesta hablar por teléfono con la gente. No sólo por mi modelo de móvil del año que se inventaron; es que tampoco toco el fijo, si puedo evitarlo. Normalmente, me comunico por correo electrónico o fax. En realidad, es peor el hecho de pensármelo que el trámite en sí, así que soy tonta... pero, por mucho que lo racionalice, se me hace cuesta arriba.
Llevaba días posponiendo una llamada que tenía que hacer porque no sé por qué demonios se estaban retrasando en una documentación que me hacía falta. Justo ayer llegó, y me alivié de librarme de hacer la puñetera llamada.
Y como esas alegrías no suelen durar, hoy me han dicho que llamara por teléfono a alguien, en lugar de escribirle, porque no nos convenía esperar un email de respuesta que podía o no llegar. Guay. Me he hecho la fuerte, pero creo que daba el cantazo, que se daban cuenta de que no me gusta nada, cosa que supongo que se imaginaban al no verme parlotear con nadie casi nunca. Pues eso, he dicho que sí, que bien, que llamaría...
He hecho de tripas corazón y he descolgado el auricular y demás. Total, el tipo del otro lado me ha cortado enseguida... para pedirme que le mandara un email y así tenerlo todo claro.
Es decir, que tiene guasa el tema: tanta incomodidad, para acabar haciendo lo que quería hacer desde el principio.
Por cierto, creo que esa documentación que he recibido con alivio tiene un error... y puede que haya que repetir todos los trámites.
Mierda.
Otro día hablaré de mi dislexia para los recados, de la que culpo a esa pequeña ansiedad permanente que arrastro.
Llevaba días posponiendo una llamada que tenía que hacer porque no sé por qué demonios se estaban retrasando en una documentación que me hacía falta. Justo ayer llegó, y me alivié de librarme de hacer la puñetera llamada.
Y como esas alegrías no suelen durar, hoy me han dicho que llamara por teléfono a alguien, en lugar de escribirle, porque no nos convenía esperar un email de respuesta que podía o no llegar. Guay. Me he hecho la fuerte, pero creo que daba el cantazo, que se daban cuenta de que no me gusta nada, cosa que supongo que se imaginaban al no verme parlotear con nadie casi nunca. Pues eso, he dicho que sí, que bien, que llamaría...
He hecho de tripas corazón y he descolgado el auricular y demás. Total, el tipo del otro lado me ha cortado enseguida... para pedirme que le mandara un email y así tenerlo todo claro.
Es decir, que tiene guasa el tema: tanta incomodidad, para acabar haciendo lo que quería hacer desde el principio.
Por cierto, creo que esa documentación que he recibido con alivio tiene un error... y puede que haya que repetir todos los trámites.
Mierda.
Otro día hablaré de mi dislexia para los recados, de la que culpo a esa pequeña ansiedad permanente que arrastro.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Magia bobalicona
Pues sí, la temperatura de mi corazón ha subido unos grados. Tontamente, porque no ha pasado nada, pero ver a Mr. X (que sí, que estaba) hizo que me pusiera a producir endorfinas, y entre eso y un par de cervezas, se me arregló el día. O el resto de la semana, porque el dopaje no se me ha pasado del todo, y ojalá que dure.
Con el título me refiero a que ni siquiera estoy muy colgada de él, pero el tío ha tenido ese efecto en mí. Ni me lo imagino si llegáramos a tener algo de verdad. Todo lo que hizo fue mantenerse cerca sin venir a cuento. Es complicado de explicar, no puedo decirlo claramente, pero en resumen eso es lo que pasó.
No sé qué quiere, si es que quiere algo, pero me hizo bien sin pretenderlo.
Y, por otra parte, se han solucionado un par de cosas en el curro, así que... bueno, no sé, en este momento no estoy tan amuermada, y eso ya es genial, claro, aunque tampoco estoy como loca de contenta (hace un mes lo habría estado, seguro). Cosas de la química cerebral, digo yo, en mi ignorancia.
Si consigo mantenerme entretenida, igual supero el mal rollo del todo. Habrá que currárselo.
Con el título me refiero a que ni siquiera estoy muy colgada de él, pero el tío ha tenido ese efecto en mí. Ni me lo imagino si llegáramos a tener algo de verdad. Todo lo que hizo fue mantenerse cerca sin venir a cuento. Es complicado de explicar, no puedo decirlo claramente, pero en resumen eso es lo que pasó.
No sé qué quiere, si es que quiere algo, pero me hizo bien sin pretenderlo.
Y, por otra parte, se han solucionado un par de cosas en el curro, así que... bueno, no sé, en este momento no estoy tan amuermada, y eso ya es genial, claro, aunque tampoco estoy como loca de contenta (hace un mes lo habría estado, seguro). Cosas de la química cerebral, digo yo, en mi ignorancia.
Si consigo mantenerme entretenida, igual supero el mal rollo del todo. Habrá que currárselo.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Buscando...
Busco algo que me caliente el corazón... aunque sea mentira. O precisamente por eso, porque me gusta más la ficción que la realidad.
Creo que luego voy a coincidir con Mr. X en un sitio. Lo daba por finiquitado todo, así que espero no volver a casa con estúpidas ilusiones y fantasías animadas de ayer y hoy, como decían los dibujos yanquis... Nah, no creo que encontrármelo me caliente el corazón. Espero que no, seamos prácticas.
Van a estrenar una serie de zombies en la tele, The Walking Dead o algo así. Por lo que he visto, hay un tebeo americano que puede ser la base del guión. Molaba, tenía un estilo de dibujo muy chulo. Irónico, ¿no? Eso de que los zombies te animen, quiero decir.
Ayer hubo otra cosa de ficción que me hizo olvidarme un segundo de mi muermo, y es lo más bonito que he visto en la tele últimamente. Cómo no, fue en House: un momento en el que House y Cuddy están hablando por teléfono con el hospital, desde la cama, y él la besa muy brevemente en la sien. Eso es amor del bueno... aunque sólo sean personajes de la tele. Bueno, las malas lenguas de internet dicen que podría haber algo más que un rollo dentro del plató, pero creo que sólo es lo que le gustaría a la gente. O puede que los actores lo fomenten, por temas de márketing de la serie, claro. Hum, lo cierto es que hacen una pareja muy bonita cuando les entrevistan juntos.
Me parece que lo voy a dejar, estoy terminando el post más depre de lo que lo empecé. A la mierda la parida mental, por hoy.
Creo que luego voy a coincidir con Mr. X en un sitio. Lo daba por finiquitado todo, así que espero no volver a casa con estúpidas ilusiones y fantasías animadas de ayer y hoy, como decían los dibujos yanquis... Nah, no creo que encontrármelo me caliente el corazón. Espero que no, seamos prácticas.
Van a estrenar una serie de zombies en la tele, The Walking Dead o algo así. Por lo que he visto, hay un tebeo americano que puede ser la base del guión. Molaba, tenía un estilo de dibujo muy chulo. Irónico, ¿no? Eso de que los zombies te animen, quiero decir.
Ayer hubo otra cosa de ficción que me hizo olvidarme un segundo de mi muermo, y es lo más bonito que he visto en la tele últimamente. Cómo no, fue en House: un momento en el que House y Cuddy están hablando por teléfono con el hospital, desde la cama, y él la besa muy brevemente en la sien. Eso es amor del bueno... aunque sólo sean personajes de la tele. Bueno, las malas lenguas de internet dicen que podría haber algo más que un rollo dentro del plató, pero creo que sólo es lo que le gustaría a la gente. O puede que los actores lo fomenten, por temas de márketing de la serie, claro. Hum, lo cierto es que hacen una pareja muy bonita cuando les entrevistan juntos.
Me parece que lo voy a dejar, estoy terminando el post más depre de lo que lo empecé. A la mierda la parida mental, por hoy.
martes, 2 de noviembre de 2010
Tiritas
He seguido con ese mal rollo todo el día. No tengo una razón severa; sólo el otoño (quizá) y las cosas que andan con retrasos de los que yo no tengo la culpa. Sin embargo, mi tristeza sí es bastante profunda, es como un moco pegajoso que me inunda por dentro y se quiere desbordar, pero no lo hace. Luego puede pasarse o quedarse. Me ha pasado: ha habido veces que no me libraba de ella ni a tiros, podía estar así meses. Solía empezar en otoño, pero no creo que fuera una depresión estacional, porque fue cambiando de época.
No sé lo que ocurrirá esta vez, espero que no sea más que cuestión de unos días, porque desde entonces he madurado algo.
Además, hoy he encontrado un montón de documentales en Youtube, y han sido como ponerse tiritas sobre las heridas. No sé por qué, me alivia ver y aprender sobre temas psicológicos. Digo que no sé la razón porque son temas que tampoco tienen mucho que ver conmigo: agorafobia, hikikomori, gente que habla de amigos con problemas a los que quieren ayudar... Bueno, a lo mejor me basta con que haya un pequeño nexo como es el sufrimiento que puedo llegar a sentir (ese dolor que nadie comprende, porque aparentemente me va bien).
También he llegado a la conclusión de que hay mucho libro de autoayuda en formato .avi, o lo que sea. Es decir, mucha mierda inservible como la que hace unos años me compraba en papel y sólo servía para entretenerme un rato y seguir tan jodida como antes de leerla. Coaching, autoprogramaciones... No sé, todo eso me parece estúpido: o no te hace falta, o no te ayuda si realmente necesitas esa ayuda. Lo único que me ha ayudado a sufrir menos es pensar mucho, tratar de autoanalizarme y agarrarme a unas pocas conclusiones que probablemente no le sirvan a otra persona con su propio carácter.
Bueh... no me cuesta mucho poner algunas, por si me equivoco y puedo echarle una mano a alguien:
- Todo es cíclico, los males acaban mejorando.
- Acabar con todo es acabar con todo. Los muertos no sienten alivio, simplemente no sienten, y eso no es aliviarse.
- Envejecer es también madurar, y lo bueno de eso es que empiezas a relativizar un poco, a no tomarte las cosas tan a la tremenda. Ojo, no hay milagros, sólo se siente un poco de alivio, y hace falta querer verlo así.
- Si te da todo lo mismo... al menos trata de ayudar a los demás, alguien te lo agradecerá y te sentirás mejor.
- Si te da todo lo mismo... ¿qué más te da tratar de ver las cosas un poco más positivamente?
- Ponerse en el papel de un optimista luchador suele dar buen resultado. Es jodido, pero a veces no queda otra que mandar las lágrimas interiores a la mierda y centrarse en que hay que hacer otras cosas, ponerse en marcha. Y luego posiblemente te sientas mejor.
- Es lícito ironizar sobre la vida y volverse un poco cínica/o.
- Y a veces nada de eso funciona y hay que dejar que pase sola la tormenta... y volver a pensar en el primer consejo.
Si te sirve alguna cosa de esas, me alegro. Si no, me parece normal; busca tu propio camino, no puedo hacer más por ti.
No sé lo que ocurrirá esta vez, espero que no sea más que cuestión de unos días, porque desde entonces he madurado algo.
Además, hoy he encontrado un montón de documentales en Youtube, y han sido como ponerse tiritas sobre las heridas. No sé por qué, me alivia ver y aprender sobre temas psicológicos. Digo que no sé la razón porque son temas que tampoco tienen mucho que ver conmigo: agorafobia, hikikomori, gente que habla de amigos con problemas a los que quieren ayudar... Bueno, a lo mejor me basta con que haya un pequeño nexo como es el sufrimiento que puedo llegar a sentir (ese dolor que nadie comprende, porque aparentemente me va bien).
También he llegado a la conclusión de que hay mucho libro de autoayuda en formato .avi, o lo que sea. Es decir, mucha mierda inservible como la que hace unos años me compraba en papel y sólo servía para entretenerme un rato y seguir tan jodida como antes de leerla. Coaching, autoprogramaciones... No sé, todo eso me parece estúpido: o no te hace falta, o no te ayuda si realmente necesitas esa ayuda. Lo único que me ha ayudado a sufrir menos es pensar mucho, tratar de autoanalizarme y agarrarme a unas pocas conclusiones que probablemente no le sirvan a otra persona con su propio carácter.
Bueh... no me cuesta mucho poner algunas, por si me equivoco y puedo echarle una mano a alguien:
- Todo es cíclico, los males acaban mejorando.
- Acabar con todo es acabar con todo. Los muertos no sienten alivio, simplemente no sienten, y eso no es aliviarse.
- Envejecer es también madurar, y lo bueno de eso es que empiezas a relativizar un poco, a no tomarte las cosas tan a la tremenda. Ojo, no hay milagros, sólo se siente un poco de alivio, y hace falta querer verlo así.
- Si te da todo lo mismo... al menos trata de ayudar a los demás, alguien te lo agradecerá y te sentirás mejor.
- Si te da todo lo mismo... ¿qué más te da tratar de ver las cosas un poco más positivamente?
- Ponerse en el papel de un optimista luchador suele dar buen resultado. Es jodido, pero a veces no queda otra que mandar las lágrimas interiores a la mierda y centrarse en que hay que hacer otras cosas, ponerse en marcha. Y luego posiblemente te sientas mejor.
- Es lícito ironizar sobre la vida y volverse un poco cínica/o.
- Y a veces nada de eso funciona y hay que dejar que pase sola la tormenta... y volver a pensar en el primer consejo.
Si te sirve alguna cosa de esas, me alegro. Si no, me parece normal; busca tu propio camino, no puedo hacer más por ti.
Panik
El fin de semana acabó como un adelanto de la vejez: soledad total. Trabajar es una mierda, pero al menos estás con gente, aunque muchas veces eso tampoco tenga ninguna gracia. Estaría bien tener un despacho con llave y ver al resto de los compañeros por un panel de cristal poco transparente. Que no llamen a mi puerta más que para lo imprescindible.
Yo pensaba que me había acostumbrado a la soledad... Qué va. Me había acostumbrado a no tener muchos amigos, eso es todo. La soledad total no es ni de lejos deseable, no haces más que oír tus propios pensamientos negativos.
Necesitaba salir a la calle. Mis problemas lo impidieron y acabé peor que al principio. Salir con gente implica también volver cuando el grupo dice que es hora de volver, y su horario siempre es mucho más amplio que el mío.
No puedo seguir así y no puedo cambiar. Jodido lo tengo.
¿Qué me gustaría? Se me ocurre que vivir en un pueblo con pocos vecinos, vallas altas y un jardín para poder sentarme al sol cuando me dé la gana, como una lagartija.
¿Por qué no lo hago? Porque una casa es cara y tengo la impresión de que haga lo que haga no saldrá bien, porque, entre otras cosas, la perfección no existe. Sé que acabaré haciéndolo... y me pregunto hasta qué punto me arrepentiré.
Yo pensaba que me había acostumbrado a la soledad... Qué va. Me había acostumbrado a no tener muchos amigos, eso es todo. La soledad total no es ni de lejos deseable, no haces más que oír tus propios pensamientos negativos.
Necesitaba salir a la calle. Mis problemas lo impidieron y acabé peor que al principio. Salir con gente implica también volver cuando el grupo dice que es hora de volver, y su horario siempre es mucho más amplio que el mío.
No puedo seguir así y no puedo cambiar. Jodido lo tengo.
¿Qué me gustaría? Se me ocurre que vivir en un pueblo con pocos vecinos, vallas altas y un jardín para poder sentarme al sol cuando me dé la gana, como una lagartija.
¿Por qué no lo hago? Porque una casa es cara y tengo la impresión de que haga lo que haga no saldrá bien, porque, entre otras cosas, la perfección no existe. Sé que acabaré haciéndolo... y me pregunto hasta qué punto me arrepentiré.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Endorfinas
Una cerveza y un cumpleaños, el mar rizado y la lluvia empezando a caer.
En realidad, es poca cosa lo que necesito para sentirme mejor. Ahora mismo me fluyen las endorfinas. Es como acercarse a una estufa después de estar tres horas a la intemperie, bajo la lluvia. Algo te acaricia por debajo de la piel: tu propia sangre con esos pequeños aditivos que tanto se agradecen.
Ya veo que no necesitaba ni el dichoso tablet, ni mi cámara cara. Sí necesitaba salir del agujero. O de los agujeros: el de la oficina siniestra y el de este rincón donde tengo el ordenador.
El otoño amenaza invierno. El invierno es triste. Pero espero que las luces amarillas de cualquier pueblo pesquero me hagan valorar el simple hecho de seguir viva.
En realidad, es poca cosa lo que necesito para sentirme mejor. Ahora mismo me fluyen las endorfinas. Es como acercarse a una estufa después de estar tres horas a la intemperie, bajo la lluvia. Algo te acaricia por debajo de la piel: tu propia sangre con esos pequeños aditivos que tanto se agradecen.
Ya veo que no necesitaba ni el dichoso tablet, ni mi cámara cara. Sí necesitaba salir del agujero. O de los agujeros: el de la oficina siniestra y el de este rincón donde tengo el ordenador.
El otoño amenaza invierno. El invierno es triste. Pero espero que las luces amarillas de cualquier pueblo pesquero me hagan valorar el simple hecho de seguir viva.
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