domingo, 27 de septiembre de 2009

Intempestivamente, dicen

No lo intentes, me dicen. Quizá haya pasado mi momento de mejorar de estatus, o quizá deba simplemente sentarme a esperar... pero, ¿qué más tengo que hacer? Tampoco soy una joven promesa en las cosas que, aun siendo aficiones, se me dan bien, y nada parece indicar que de repente me vayan a contratar en el National Geographic, por ejemplo.

Es ridículo que una mente que no ha perdido un ápice de su capacidad sea juzgada por las arrugas de la cara que tiene delante, o, aunque esa cara no tenga arrugas, por una fecha de nacimiento en un carnet.

Yo lo voy a intentar. Aunque no pueda hacer un gran esfuerzo, porque de hecho me mata el estrés después de poco tiempo. Pero mi memoria parece en plena forma. Aprenderé lo que haga falta para tener un trabajo mejor, y que no sea por no intentarlo. Esta semana me matriculo.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Japón

Hoy tenía mucho que hacer, y encima tenía que hacerlo con dolor de espalda y de ovarios a la vez. Ahora me encuentro mejor, además de que he terminado todo lo que tenía pendiente.

Lo primero que he hecho al tomarme este descanso ha sido hojear (o más bien ojear) noticias en Google. Una de ellas hablaba del cambio político en Japón, con pequeñas entrevistas a gentes de diversas edades y modos de vida. No sabía que existía un pueblo exclusivamente destinado a ancianos, y es pasmosa su manera de expresar opiniones tan actual, casi juvenil, a pesar de que una mujer tenía 90 años y otra nada menos que 107 (y escribe poesía, la buena señora). Más adelante, tomaban la palabra personas más jóvenes, con las que me he identificado bastante. Creo que todas eran mujeres sin hijos. Una de ellas, ya en los 30 y tantos, decía que no pensaba tenerlos a no ser que los hombres japoneses empezaran a implicarse de verdad en el tema, a cuidar y educar a sus hijos.

Algo me dice que mi país va por el mismo camino: cada vez hay más ancianos muy longevos en plenas facultades, y es casi nula la tasa de natalidad. Sí, ya, los políticos dicen que por eso necesitamos a los inmigrantes, pero después de una generación... ¿no dirán las chicas de origen chino o africano que ellas tampoco se reproducen en cautividad?

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Pobres profesores... Sí y no

Estábamos escuchando una noticia sobre agresiones a profesores de instituto. Nos hemos indignado, no hay manera de mantener un sistema educativo así y no se sabe si la nueva ley conseguirá algo al respecto o será un hacer por hacer.
Hoy día no se puede pegar a los alumnos, y me parece bien, pero al contrario debería ser lo mismo: mano dura contra el que ponga la ídem encima a su profesor, o al profesor de su hijo.
Sin embargo, me pregunto si esta tendencia moderna de alumnos intocables y profesores mártires no tendrá bastante que ver con situaciones de otros tiempos. Quizá el padre que pega al docente fue una víctima de otro docente que le sacudía a él. No lo justifico; somos adultos y sabemos lo que está bien y lo que no, y además hay que dar ejemplo a los hijos.

Sin embargo, me acuerdo de un par de profesores de mi infancia y adolescencia que siguen en activo y ahora se ven en problemas con el alumnado.
Una de ellos se empeñaba en mantener un régimen del terror en clase, fulminando con la mirada y gritando por nimiedades hasta hacer que el pobre crío llorara de terror. Nos echaba la culpa de cosas que no tenían sentido. Todos le teníamos miedo.
Otro tuvo, ya en aquella época, un expediente y una expulsión temporal por lesionar adrede a una alumna, de un golpe, probablemente por algo sin importancia en absoluto, ya que nadie se atrevía ni a moverse en su clase. Sí, le readmitieron, pero no creo que esa persona tuviera las condiciones para estar al cargo de una clase. Muy mala persona.

Esos, en concreto, si hoy tienen problemas (que los tienen, están desesperados), pues... que se jodan.

martes, 22 de septiembre de 2009

Illustrator

Bueno, después de un montón de problemas, he conseguido instalar ese programa. Lo malo es que algo se ha cargado la sensibilidad a la presión de mi tableta gráfica y me sacaba todas las líneas iguales. No había forma de arreglarlo, así que he reinstalado los drivers... y voilà.
El programa se parece un montón a Photoshop. A ver si leo un poco por ahí para sacarle partido.
Mientras, creo que sigo prefiriendo hacer chapuzas con lápiz.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Imagen exterior

En este blog parezco una tía muy negativa, lo sé. Y lo soy, pero ninguno podemos dejar que los demás nos vean exactamente como somos, o todo el mundo huiría de todo el mundo. Así que nos ponemos máscaras, ¿no? Es algo así como un pequeño engaño que se acepta tácitamente para poder convivir en esta sociedad. Como decía la Muy Interesante, las pequeñas mentiras son imprescindibles en esta vida: "No es nada" (Joder que no es nada, me has pisado con fuerza), "Encantada de verte" (No te soporto), etc.
Pues eso hago yo, llevo una máscara y me trago mis manías y odios en un gran porcentaje. Y con eso, tengo amig@s y todo. En serio, no se me reconocería por lo que escribo aquí, me llevo bastante bien con la mayoría de la gente. Soy easy-going, poco problemática, a no ser que otr@s lo sean conmigo o haya alguna razón para que me caigan mal.
El caso es que, como decía, tengo amistades. Un buen amigo ha venido esta mañana y me ha dado una dirección de internet que habla de oposiciones. Sabe que no estoy muy a gusto con lo que hago y me ha animado a probar con esto. Eso sí, sin mojarse mucho, diciendo que de mí depende, que no es ninguna broma y soy yo quien tiene que ir muy convencida. Tiene razón a espuertas, es algo que hay que hacer con todas las ganas, o casi mejor no hacerlo.
Lo estoy pensando y quizá me decida a hacerlo. Entonces iré a muerte. Y quizá mi vida cambie.

No valoramos lo que tenemos

Recuerdo cuando tenía un Spectrum con las letras de las teclas semiborradas. Como el pirateo era difícil por entonces, ya que tenías que conocer a alguien que tuviera los programas para copiarlos, compraba los juegos en cassette, y era todo un acontecimiento ir a por uno. Me dejaba la paga, o esperaba a mi cumpleaños o Navidad para pedirlos. Cuando por fin los conseguía, había que tener una enorme paciencia hasta conseguir cargarlos en la memoria, y encima muchas veces daban problemas y se borraba todo en mitad del proceso o justo, justo cuando terminaba la cinta. Te podías pasar toda una tarde con el biiii-bip-trrzzz.

Yo debía de ser un poco masoca, ni me imagino la de tiempo que perdí en esos menesteres, y total para cabrearme la mayoría de las veces. Luego raramente completé alguno de los juegos: sólo recuerdo uno o dos en los que me pasé todas las pantallas. Eran tremendamente difíciles, hasta se publicaban mapas y trucos en revistas de informática. Algunos eran simplemente largos, y no siempre se podía guardar la parte de la partida a la que habías llegado con sudor, lágrimas y sangre de marcianos. Y entonces ya te daba algo. Por no hablar de aquella vez que un juego falsificado me dejó llegar hasta el final y entonces un bug se lo cargó todo. Lo di por terminado, no se podía hacer más.

Hoy día todo parece más fácil, los trucos más asequibles, el guardado más seguro. Además, están la mula y sus colegas, y aunque también requieren algo de paciencia, tú simplemente inicias los programas, buscas, seleccionas y te olvidas, y en unas horas o en unos días tienes algún regalito en la carpeta Incoming o My Shared Folder.

Lo que cambian las cosas, hay que ver...

Hace días que tengo el Illustrator. Es una de esas cosas que se conquistan con poco esfuerzo, ya se sabe. A lo peor es por eso que no hace la ilusión que hacía comprar el Abu Simbel Profanation en un kiosco por 700 pelas. Y eso que me apetece probarlo con la tableta digitalizadora, que la tengo también muerta de risa y cogiendo polvillo.

Ay, en otros tiempos estaría pegando saltos, y ahora me parece un coñazo tener que instalar ese programa maravilloso. Lo dicho, no valoramos lo que tenemos.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Coloqueta

Bueno, otra de las alegrías del estrés retomado es un dolor de espalda que no me deja ni a sol ni a sombra. No me ha servido de mucho el relajante muscular de otras veces, así que estoy tomando algo más fuerte, un medicamento que me recetaron la otra vez que me pasó lo mismo (quiero creer que esto no es 100% automedicación; al menos, ya conozco bastante bien el veneno y sus efectos).
No sé, suena a atiborrarme de química, pero, al fin y al cabo, tengo que tomar menos pastillas que las del relajante para que me haga efecto, y me tocan menos el estómago. Como la otra vez, me pregunto por qué no habré empezado por ahí... y la verdad es que creo que he actuado correctamente. Estas otras pastillas tienen un efecto secundario tipo cubo de café, me ponen nerviosa. Por eso no las he tomado durante la semana, ya tenía bastante con el aluvión de curro y necesitaba dormir aceptablemente. Así que he ido tirando con las drogas suaves, y ahora, aprovechando que no tengo nada que hacer, me he tomado una de las fuertes.
Si no duermo esta noche, pues qué le vamos a hacer, aprovecharé para ordenar cosas. Y mañana puede que me levante sin molestias, elástica como un chicle. Eso espero.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Test: ¿Sigo o me voy?

http://www.sumeclientes.blogspot.com/2008/08/21-razones-para-abandonar-tu-trabajo.html

"Si te ocurren 15 o + púntos no dudes: debes renunciar".
No llego a 15, teóricamente no debería renunciar. Aquí están los que sí cuadran conmigo:
  1. No sientes que sea un reto, cuando esto sucede tratamos de hacer nuestro trabajo lo más rápido posible en vez de hacer nuestro mejor trabajo. ASÍ ES. AUNQUE SIEMPRE HAY UNA MICRA DE RETO, PERO SÉ QUE AL POCO LO VOY A RESOLVER
  2. No te puedes concentrar en una sola labor por más de una hora, en estos casos pierdes la concentración hasta con las conversaciones de tus compañeros. NO SÉ SI ES UN PROBLEMA O MI MODUS OPERANDI, ME ABURRO ENSEGUIDA Y ACABO TENIENDO VARIAS TAREAS A MEDIO HACER, Y VOY ROTANDO POR ELLAS.
  3. Pasas 2 o 3 horas navegando por la web, visitando blogs, menéame y mirando información con la finalidad de que las horas pasen rápido. CLARAMENTE, ES LO QUE HAGO APARTE DE INICIAR VARIAS TAREAS CASI SIMULTÁNEAS.
  4. Te preocupa tu sueldo y no tu crecimiento profesional, no piensas en proyectos futuros en esa compañía. ME LA PELA CRECER EN LA SECCIÓN EN LA QUE ESTOY, PIENSO EN UN FUTURO APARTE.
  5. No te implicas en trabajos voluntarios, horas extras o cualquier actividad que podría significar un reconocimiento por parte de tus jefes. SI ME LO PIDEN Y VEO QUE ES RAZONABLE, LO HAGO, PERO ES SÓLO POR SOLIDARIDAD CON OTROS O PARA EVITAR MALES MAYORES. O INCLUSO POR COMPETENCIA CON LOS DEMÁS.
  6. Realizas solo el trabajo suficiente como para que no te llamen la atención o noten tu desinterés. Y COMO DE TODOS MODOS LO HAGO BIEN, NORMALMENTE NO IMPORTA.
  7. Te sientes deprimid@ los domingos porque sabes que el día siguiente debes ir a trabajar. SÍ, PERO QUIÉN NO...
  8. Sigues en tu trabajo solo por que la economía está en un momento difícil y no es momento para buscar otro trabajo nuevo. SIEMPRE HA SIDO ASÍ.
Y añadiría otros síntomas de mal encaje en el puesto: arranques de mala leche cada vez que me llega un trabajo nuevo, náuseas, ataques de odio a gente que quizá no lo merece (no les ataco), pasividad, sensación de "este no es mi sitio", sensación de que a nadie le interesa lo que hago aunque lo haga bien, cansancio crónico, sensación de tener que fingir entusiasmo, sensación de malgastar la vida...
A lo mejor es que a mí habría que plantearme otro test con esos puntos.

martes, 15 de septiembre de 2009

Análisis de riesgos laborales

Vaya por delante que no tengo riesgos laborales como los tendría un minero. Los mineros se reirían de mis riesgos de pantalla y ratón. Yo no hablaría del tema delante de ellos, sería como el currante que se queja del trabajo delante de un parado desesperado.
Sin embargo...

Día 1, viernes: náuseas.
Día 2, lunes: cansancio generalizado y estómago revuelto.
Día 3, martes: cansancio sin más.

No creía en el síndrome de la vuelta al curro, pero algo debe de haber. Si no es eso, es mi desencanto laboral, olvidado durante las vacaciones y resurgido. O tal vez el síndrome del edificio enfermo. Si no se me ha pasado en un par de días, volveré a los suplementos. Espero que mi hígado no sea muy tiquismiquis con tanta pastilla.

Me pregunto si realmente la gente toma tantas como dan la impresión. Lees foros de deporte, medicina oficial, medicina chapucera... y parece que todo el mundo toma un montón de ¿porquerías?

domingo, 13 de septiembre de 2009

Una de música

Hacía tiempo que no le prestaba atención, pero hoy he escuchado unas cuantas veces The Harmonious Blacksmith, de Handel. La interpretación es de Murray Perahia.
Se me ha ocurrido bajarme la partitura y tratar de reproducirla con mis dedazos torpes y mis pocos conocimientos musicales... Bueno, sin comentarios. Si has intentado alguna vez tocar algo sin tener el nivel y que sonara lo más parecido posible a un intérprete de verdad, habrás sentido la frustración.
Mi madre dice que sonaba precioso tocado por mí, a pesar de que me parara casi en cada nota... Madre solo hay una.
Bueno, a lo que iba: una pieza imprescindible para cualquiera que tenga simpatías por el barroco, y por Handel en concreto. Cuando se acaba, comienza la paz interior.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Jueves

Pues nada, yo había dicho: "El jueves boceto algo". Aquí estoy, pensando el qué. Si me quisiera echar una bronca, me diría que entonces a ver qué estoy haciendo en el blog, que lo que tendría que hacer es ir a buscar el cuaderno y los lápices.
Me merezco la bronca.
Sólo tengo la excusa de un ligero dolor de espalda, que seguro que no noto si logro concentrarme ante la página en blanco.
Amos, amos, que ya casi no tengo jornada de verano, habrá que aprovechar. Un pequeño esfuerzo, uno, dos, tres, hop.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ugh

He mandado un trabajito a un concurso, a ver si hay suerte. Qué cosilla en el estómago, por una tontería de nada.
Las fotos de ayer, las que colgué en mi página, no han recibido apenas atención, lo que me dice que es una página rara. Todo el mundo se fija en "las de siempre": una tacita con bokeh al fondo, un tipo con indumentaria árabe, un paisaje... No atrae la originalidad.
Ayer acabó siendo un día terriblemente informático: líos por todas partes. Instalaba una cosa, se me desconfiguraba otra. La arreglaba, tenía que reinstalar otra. También me di un sustillo, pensé que quizá tendría que cambiar algo de hardware. Por lo menos, quedó en susto, acabó bien. Me fío del criterio del tipo al que consulté por la red.
Y hoy tengo poco trabajo, se han pospuesto cosas, otras no se pueden hacer hasta que se cumplan ciertas condiciones, etc.
Así que aquí estoy, haciendo el tonto. Debería aprovechar para esto y lo otro, y no hago nada.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Agenda

Me había bajado una agenda para usar en este trasto, pero no me acostumbro a ella y no me apetece hacer el esfuerzo de conocernos mejor, así que aquí pongo mi lista de quehaceres de hoy:
- Clasificar los cómics que hay en la parte de arriba del armario, que llevan décadas todos revueltos, en montones.
- Pasar el Argente Utilities al disco duro.
- Descargar y ordenar fotos.
- Seguir con las pruebas del último aparataje informático que me he comprado. De momento, la grabadora va de "pila master".
- Lo que mi señora madre tenga a bien disponer...

(...)

Lo he hecho todo, y además he desfragmentado, he vuelto de dar un paseo con un montón de fotos, y encima me está pareciendo que son buenas. Me entra un nerviosismo positivo, creo que no voy a saber por dónde empezar. Creo que he aprendido algo. O mucho.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La melancolía de la luz...

Me he pasado la tarde en un enorme parque público, un trozo de monte, en realidad. Me gusta el sitio, porque va todo tipo de gente y a pesar de ello no hay ningún problema: todo el mundo descansa, juega, pasea... sin meterse con nadie.
La luz ya no era la de verano, era más suave, muy bella. Se estaba bien con un jersey. Los árboles ya tenían hojas rojas, he hecho algunas tomas.
Pero, como yo soy yo, por alguna razón no me encontraba a gusto. Tenía ganas de volverme a casa. Y eso he hecho.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Mula triste

No, nada... que aguanto mejor las abdominales que muchos tíos del gimnasio. Que, en general, estoy realmente fuerte. Se me marcan los hombros y tengo unos muslos que ya se van pareciendo a los de un cinturón negro.

Y que eso no termina de animarme. Estoy en una curva descendente hacia la tristeza.

¿Qué cojones hago para tirar p'alante? Esta tarde he vuelto al tema de para qué vivo, si ya he visto lo que hay y no me gusta.

Encima, ni siquiera puedo hablar de ello en voz alta. Nadie quiere a la gente triste como yo.

Vuelve el insomnio

Ha sido dejar de tomar el suplemento y volver a tener problemas. No de golpe, pero sí de forma insidiosa, como si se volvieran a colar de puntillas por una rendija.
Ayer tuve que estar quietecita un buen rato, estaba agotada y no me recuperé hasta la noche. Pensaba que dormiría bien, pero me he despertado a las 5, y estoy como una lechuza desvelada. Y eso que la otra noche tampoco había dormido nada, porque me había tomado un Burn Day para probarlo, y claro, tuvo sus consecuencias. No aprendo. No escarmiento.
Por si fuera poco, he tenido sueños extraños. Pesadillas tampoco eran, pero... aparecía una antigua profesora de música, yo tenía mi edad actual, veía que me agotaba el ir a clase con esa mujer, y cuando llegaba a casa les decía a mis padres que lo dejaba, que ni se les ocurriera decirme lo que debía hacer al respecto, con la edad que tengo. Se callaban y me dejaban en paz, hasta ese momento habían tratado de convencerme para que siguiera. Por otra parte, tenía puesto un uniforme escolar; seguramente me sentía como cuando iba a la escuela, y a merced de decisiones ajenas. Me sentía ridícula, también, y trataba de esconderme.
En fin, ha sido poco agradable.
También están de vuelta el sentido que NO le encuentro a la vida, la conciencia de la propia soledad, la tristeza generalizada... Sí, vamos, la depresión de fondo de la que me hablaba el médico, sin precisar. Y es que encima me lo han dicho, que se me ve menos activa.
Ya que el remedio que no puedo tomar de seguido salió de una farmacia, tendré que ir ahí otra vez para que me digan qué otra cosa me puede servir para esta mierda de situación.

De momento... voy a ver si reinstalo el Nero, he tenido problemas con él. Qué otra cosa voy a hacer a estas horas, ¿no?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Back

Bueno, aquí de nuevo... No he comprado lápices ni cuadernos, pero hoy tocaba ir a cierta conocida cadena de bricolaje y he salido con cosas que en principio no estaban en la lista:

- Dos paquetes de clavitos de esos de colgar cuadros.
- Dos sargentas, que sirven para fijar una pieza que quieres cortar con sierra, por ejemplo.
- Un bote de cola que supongo que también se pegoteará y habrá que tirar... y que conste que una limpia la boquilla.
- Una regleta para ordenar todos los enchufes y dejar de usar ladrones.
- Un listón de madera para una puerta.
- Masilla arreglatodo.

Me habría comprado una Dremel, pero me ha parecido pasarme. No sé si me hace falta, por mucho que me atraiga ese cacharrillo.

No me suelen gustar las grandes superficies, pero con ésta hago una excepción: me encanta curiosear entre taladros, llaves, sierras y demás. Además, no me pierdo, ahí me oriento muy bien, yo, que no tengo un buen sentido de la orientación. Y no sé... que se vayan enterando algunos de que no todas las mujeres que aparecen por esos sitios son simples acompañantes de sus maridos o novios. Aunque creo que hoy he sido la única.

En serio, yo disfrutaría haciendo de chapuzas del vecindario, incluso las de electricidad, si es que no son muy complicadas.

A ver cuándo se vuelve todo el alijo que me he traído en mi contra, porque una vez no hice caso de ese refrán de no mostrar las habilidades propias en público, alguien se dio cuenta de que no se me daba mal... y ahora me suelen "aprovechar" para hacer chapuzas. Claro que a mí la mayor parte de las veces me gusta meterme en danzas de esas. Es una terapia que me funciona.