domingo, 22 de noviembre de 2009

Pierdo el tiempo

Si llego a saber lo bien que se me da diagnosticar, desde luego no estudio esto que tengo entre manos. O no sé, será que las series en realidad no están muy bien hechas. ¿Por qué ponían esa cara de no tener ni idea en Grey, cuando estaba claro que el problema eran varices esofágicas? Se trataba de un bebedor que de repente vomita sangre. Es como la cirrosis, no sé si incluso parte de ella. Luego, otro caso aún más fácil: un tío que se piensa que le han metido una cámara en el estómago para vigilarle, cree que todos son marcianos y que le persiguen... Esquizofrenia paranoide, ¿no? Bueno, ahí lo daban por sabido, el problema era que casi se les mata (UPDATE: he vuelto a ver el capítulo, lo de la esquizofrenia paranoide lo decían al principio y yo me lo había perdido).
Más tarde me decepcionó que no explicaran mejor cómo se quita una garrapata; yo lo he hecho con perros. Y, por cierto, en una operación, en lugar de intestinos, parecían realmente salchichas lo que estaban manipulando: gorditas, uniformes, rosadas, exactamente como salchichas de supermercado. Probablemente lo eran. Y la mano del bebé con el brazo seccionado cantaba a Muñecas Famosa. Una lástima, porque diría que la herida estaba muy bien hecha.
En fin, lo importante en Grey es quién se lía con quién. Y, de todos modos, me gusta como serie.

sábado, 21 de noviembre de 2009

No tengo una wishlist al uso

Wishlist:
- Que acabe pronto este rollo estudiantil que me he agenciado.
- Que me dé tiempo de todo (menuda contradicción).
- Que llueva de una vez o calle para siemp... No, que despeje, es que está tristísimo el día.
- Volver a las actividades artísticas pronto (¿Cómo me va a dar tiempo de todo, con esta mentalidad?).

Otra gente pide un ordenador, una consola...

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tiempo

Tiempo para llegar a la mitad del tocho. Tiempo para superarla ampliamente. Tiempo para trabajar. Tiempo para vivir. Tiempo para perder el tiempo.

Poesía bastorra aparte... Sí, estoy llegando a la mitad. Hasta principios de mes iba como una caracola reumática, y luego, haciendo cuentas y si todo va bien, me habré hecho 35 temas en tres semanas, una media de 11 y pico a la semana. La mas fuerte fue hace dos, cayeron unos 14. La pasada fue muy floja. Esta que aún no ha terminado no va mal, y además veo que me he acostumbrado a mi nuevo, o viejo, ritmo de vida, de modo que se me hace menos cuesta arriba sentarme en el sofá y poner los apuntes en la mesita. Y estudiar, que conste.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Mezcla interior

Muchos problemas ampliados por el estrés del esfuerzo suplementario. También tiendo a fantasear. No pienso caer. No tiene sentido. Ya está ocupado. Si le caigo bien, pues eso y nada más. Si hay química, que la haya, ahí se queda solita. Ya la ha habido alguna otra vez con otra gente.

Entonces... me siento como un buitre acechante. Hasta que no esté ocupado. No hago nada. Sólo esperar. Un buitre bastante pasivo. La imagen es mala, simplemente me contengo como una campeona y me olvido del asunto por el momento.

Y esa vaga impresión de que me quieren enrollar con otra persona, por otro lado. Que no me dice nada. Esto parece un mercado, una notaría, no sé, esa panda de ociosos parece que piensa qué unión es ventajosa para firmar un contrato, aunque no sea asunto suyo. Creen que hay que hacer que la gente se empareje porque es la situación ideal. Como sea.

Lo tienen claro.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cabezaglobo

Me he puesto a ver Pasapalabra después de estar un montón de horas empollando. Oía mal al Christian, peor que de costumbre, que ya me suele costar entenderle algunas definiciones, y pensaba que sería por los tapones de oídos que me he puesto a primera hora. Quizá me los clave demasiado. En fin, no sé si tienen algo que ver, pero en este momento me inclino más por echar la culpa al globo que tengo en la azotea, que hace que me cueste entender cualquier cosa.
Ahora me estoy obligando a hacer un rato el vago, porque si no mañana no podré hacer absolutamente nada, ya me pasó ayer miércoles, que pagué la empollada del martes con una incapacidad transitoria hasta hoy.
Por lo demás, no tengo una gran sensación de estar perdiéndome nada por hincar los codos: en la tele no hay más que cosas repetidas o que no me gustan, al gimnasio no voy a ir todos los días y tampoco me apetece ir de compras (raramente me apetece, en general). Además, cuando no tenía nada que hacer, tampoco disfrutaba mucho; más bien me preguntaba por el sentido de la vida o andaba por aquí haciendo el tonto... como ahora.
De lo que no me libro es de esa sensación de hacer algo a destiempo; la gente de mi edad simplemente trabaja y luego entra en coma delante de la tele, si los críos les dejan. Ya, ya sé que cada vez dura más la formación, que mucha gente reengancha con la uni casi cuando se jubilan, etc. Pero no se me va de la cabeza.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Regalos de Navidad

Ya nos están bombardeando en noviembre. Veo todas esas cosas caras de marca y no me interesan. Libros, imposible, de momento. No tengo tiempo para leer. La música, ya me la bajo. La ropa, pues de momento estoy servida. Y las chorradas como ositos, cacharros USB... son eso, chorradas.
Sólo se me ocurre una caja de tranquilizantes para autorregalarme.
En realidad, mi autorregalo es aprobar con la mejor nota posible y a partir de ahí tener tiempo. Es decir, quizá sea el tiempo.
Y esta vez no la cagaré, me lo tomaré de otra manera.

Domingo en blanco

Hala, a descansar. Me lo he merecido por portarme bien a lo largo de la semana. Parece que el Gran Jefe está contento con lo que hago. Vale. No me supone ninguna mejora laboral, pero está bien saberlo. No creo que me despidan.
Estoy como... expectante. Si me ofrecieran algo que realmente me gustara, mandaría a la mierda los estudios.
Cuando descanso, no descanso. Busco la manera de llenar el tiempo. Dicen que ese es el mal de nuestra época, que no podemos dedicarnos al dolce far niente. ¿Un ejemplo? Bueno, estoy escribiendo en lugar de estar tumbada en el sofá, o en lugar de hacer esa sobremesa larga que llenaba antes las tardes de los domingos (odiosas de toda la vida, sin embargo, por ser antesala del lunes).

martes, 3 de noviembre de 2009

Dammit!

Toda la tarde luchando, cuatro horas para una puta lección. Bueno, era un poco larga, pero me he visto en baja forma. Mi objetivo era una lección por hora, tenía otras cuatro en perspectiva. Total, que la cabeza ya no me funciona y por eso estoy aquí.
Lo tengo todo abandonado por un proyecto que quizá no salga bien. Es más, antes me ha pegado tal bajón que no sabía si dejarlo todo. Antes de empezar, tampoco es que disfrutara mucho de la vida. De hecho, uno de mis argumentos para lanzarme a estudiar era ese: ¿Qué más me daba, si lo único que hacía últimamente era ver la tele, y ya me aburría con la mayor parte de las series?
Ahora me da por engancharme a cualquier cosa, con tal de levantar la vista de los apuntes. Por ejemplo, nunca me ha gustado Hospital Central, me parece un quiero-y-no-puedo spanish que no resiste la comparación con Urgencias, Grey, House... Pues el otro día me vi un episodio. Cómo me gustan las vidas ajenas cuando no soporto la mía. Aunque sean vidas de médicos ficticios y de actores mediocres. Lo mismo me pasa con Doctor Mateo: antes no la olía siquiera, ahora envidio la vida del pueblecillo.
Eso sí, sigo en mi línea de ver series médicas. Aparte de eso, veo Ley y Orden de vez en cuando, o Turno de Guardia (¿Hill Street renovado?).
Me siento tonta. Pero estoy demasiado cansada para ponerme las pilas y conseguir sentirme mejor. A veces, y sin que sea necesario que sucedan grandes desgracias, la vida apisona.