viernes, 16 de marzo de 2018

Y tanto que es la guerra

Prefiero no pensar en el número de personas que se han apuntado al rollo este. Miles, miles y más miles.

Llevo unos días estudiando y tengo mis dudas de que dé tiempo material. Si algunos temas tienen más de 100 páginas y no son precisamente sencillos...

Hoy, por ejemplo, he estado leyendo uno que han sacado de un libro que me parecía un coñazo. En realidad no lo es tanto, y además está bien explicado, mucho mejor de lo que pensaba. Lo malo es que son decenas de páginas, quizá treinta. No he podido terminarlo aún, a pesar de que he tenido un rato libre por la mañana y me he animado a leerlo un poco, en lugar de andar en internet o aprovechar para hacer una pausa. ¿Qué pasará cuando empiece con alguno de los temas de más de 100 páginas?

Y lo que es más chungo: la gente que está currando de interina en estas plazas, ¿se ha enterado hace meses de esto y lleva tiempo con todo más o menos estudiado, no como los pringadetes que acabamos de hacernos con el temario? Miedo. 

martes, 13 de marzo de 2018

Es la guerra

No pensaba hacer un blog de oposiciones, ya he visto unos cuantos por ahí, pero... ahora mi vida va por ese camino.

Entro en un foro de gente en las mismas circunstancias que yo. Es difícil participar sin dar pistas. Me quejo de lo chungo que es todo, básicamente, y lo hago porque es cierto, me evita tener que hablar de otros temas y dar pistas sin querer, y si además alguien se desanima, mejor. No me interesa entrar en comisiones para fabricar temarios, por ejemplo. Ya tengo el mío, me he molestado en crearlo y no tengo, en principio, ninguna intención de compartirlo. En realidad, esto es una competición, y no se ayuda al enemigo. Sé que todo esto suena horrible, pero es lo que van a hacer conmigo.  No tengo ninguna duda de que esto va a ser a cara de perro. "Oposición", la palabra lo dice todo. No somos amigos, no nos ayudamos si podemos evitarlo. Hacerlo es darle posibilidades al otro de vencerte. La deportividad queda reducida a no hacer putadas como inducir a error pasando apuntes falsos o creando rumores que despisten. Por ahí no voy a pasar, me niego a llegar a ese punto, pero estaré al loro por si alguien tiene menos escrúpulos y trata de liarme. 
Los últimos temas que necesitaba estaban en un libro de una biblioteca que tengo cerca, y me imaginaba que ese libro estaría excluido de préstamo, o bien prestado e irrecuperable durante meses, con lista de espera, etc. Pues no, ha habido mucha suerte: había ejemplares disponibles. Ha sido una aventura darme de alta, encontrar el sitio exacto, etc., pero lo he conseguido. Ahora me dan ganas de quedarme el libro una temporada, para ponérselo más difícil al resto, pero bueno, creo que tampoco voy a llegar a eso. ¿O debería? 

Nah, no creo que me porte de esa manera tan perversa. Eso también requiere una energía, y no quiero estar pendiente de agotar el plazo o pedir prórroga si no es totalmente necesario.

sábado, 10 de marzo de 2018

Poda

Puzzle finalizado, libro arreglado, deporte hecho, capítulos leídos.

Supongo que mi próximo plan lo hará por mí, a base de quitarme tiempo, pero debería empezar a quitar de en medio aficiones que en realidad no aprecio. Por ejemplo, el gimnasio. No me gusta. Hace rato que no disfruto una mierda. Los horarios me matan, y veo que no soy la única. Para colmo, últimamente me agoto en seguida. Nada fluye. Puede que el deporte sea bueno para la salud, pero me mina. Estoy volviendo a mis orígenes de no moverme ni con grúa.

Lo demás sí me gusta, aunque voy a tener que recortar el tiempo de dedicación, claro. No son de recibo estas tardes en las que leo durante horas y acabo con dolor de espalda o molestias en los ojos. Tampoco debería leer la mayoría de los libros que leo. Soy de esas personas que casi siempre terminan los libros que empiezan, a pesar de las decepciones, y no se puede funcionar así. Hay demasiados libros buenos esperando, así que para qué perder el tiempo sufriendo con peñazos.

No resulta un problema el tiempo que dedico a arreglar cosas, porque tampoco es algo tan frecuente, y ahí sí que fluyo. Salvo cuando resulta que no es posible el arreglo, o no merece la pena. Hoy ha sido una reparación del lomo de un libro, que por lo menos ya no va por ahí todo destartalado, con lo triste que resulta eso.

Quizá deba hacerme un horario. 20 minutos para la música, lectura solamente los fines de semana, fuera el gimnasio. Pueden ser unos meses de esclavitud, pero si merece la pena, pues a por ello.

viernes, 9 de marzo de 2018

Buscando problemas

Pues no sé, quizá me anime a preparar una plaza de... Bueno, de empleo en un organismo.

PROS:
Currar de lo mío.
No preocuparme más.
Ponerme un poco las pilas, hay cosas que sabía y me gustaría no haber olvidado.
Dejar de dar vueltas a mi vida.
Aprovechar el currículum, que es importante, aunque esté mal decirlo.
Evitar dejarlo para más adelante, porque sé que acabaré haciendo algo de esto en algún momento.
Dormir mejor. Es el efecto que tiene el esfuerzo mental en mí, y no sé por qué no lo utilizo.

CONTRAS:
No me viene nada bien el estrés añadido, ni para la piel, ni para la musculatura, ni para el coco.
Podría haber gente con puntuación alta y son pocas las plazas que salen.
De hecho, podría ser una mera regularización de la gente que está, es decir, hacerles fijos poniéndoselo fácil solo a ellos.
Quizá me adapte pronto a mi puesto actual y no quiera moverme.
Algunos temas son de más de 100 páginas.
No sé si la parte práctica es asequible.
Adiós a las próximas vacaciones.


martes, 6 de marzo de 2018

Autoestima

Baja, siempre baja. Generalmente, me tengo por un cero a la izquierda, o por no lo suficientemente buena, o por no tan buena como me parecía. El de al lado siempre es más listo.

No debería ser así. Ya he demostrado lo que tenía que demostrar donde tenía que demostrarlo. Pero el tiempo parece que borra esa consciencia y vuelvo a quedarme en el punto cero.




domingo, 4 de marzo de 2018

Sentidos

El sentido de la vida. Será evolucionar. Ahora, el sentido de evolucionar, pues no sé. Quizá es que ahí no debamos hablar de sentido, sino de tendencias naturales de las cosas: adaptarse. Una y otra vez. Hasta que el Sol se apague. O hasta que el planeta estalle o se desertice del todo.

El sentido de tu vida. Pues nada, el que tú le des, porque seguramente tu vida es un fin en sí misma, no algo que se dirige hacia algún fin especial, salvo la evolución que decía.

¿Necesitamos un sentido? Se diría que sí, para no empezar a verlo todo como un absurdo que se va repitiendo día tras día. Lo malo es que de eso se aprovecha la religión para decirnos cuál es el sentido que debemos buscar. Doble filo: te doy un sentido para que no te amargues y a la vez te amargo prohibiéndote otros.

Mis sentidos vitales, por ahora, se limitan a mejorar en el trabajo nuevo. No me gusta ser la de menos experiencia. Algún día conseguiré sentirme menos torpe. En el trabajo anterior no pude ponerme las pilas desde el principio por mi situación del momento. Cuando lo conseguí, tardé como un año en dejar de sentirme mal. Quizá sea un plazo razonable también ahora.

Mientras tanto, tengo algunos sentidos vitales más modestos, de esos que si se incumplen no pasa nada. Aunque a mí sí me pasa; si tengo una meta y la veo factible, me frustra mucho no conseguirla. Si no es factible, también, porque soy muy cabezota.

En resumen, quiero verme mejor en algunas áreas de mi vida. La principal es el trabajo, pero hay otras. En un momento dado, puede ser que me salga bien una reparación casera. Ayer arreglé una abrazadera que sujeta el tendedero y no le veía posibilidades de durar, pero está aguantando. Nada de meterle una cuña para que haga presión, que fue la chapucilla inicial que me encontré hecha. Es posible que eso mismo forzara la pieza y la agrietara por dentro. Lo que hice ayer fue calentar la plancha y moldear la abrazadera con el calor. No mucho, pero parece que fue suficiente.

Ahora mi sentido vital menor será vigilar la reparación durante unos días, a ver si sigue resistiendo. Y si no, poner en marcha el plan B, de utilizar el lápiz soldador para la grieta y de paso para mejorar el cierre de la pieza.

... Necesito una vida social o algo, dirían mis colegas de la oficina. Bueno, no, dirían que necesito una pareja en la que pensar. En fin, que hablen.

sábado, 3 de marzo de 2018

Fracturas

Tengo a varias personas divorciándose o separándose alrededor. Y quien no, no parece muy feliz. Veamos:

- Sandra está jodidísima, pese a lo cual parece no ser capaz de resistirse a promesas de líos futuros con un tipo que insiste en no desaparecer del mapa. Le diría que no se haga muchas ilusiones, que tiene sentido esa leyenda de que la primera persona con la que te enrollas después de una ruptura chunga no va a ser nadie definitivo. Es normal: estás muy fuera de órbita, acabarás aterrizando y verás que quizá esa persona, que solo era un clavo ardiendo al que agarrarte, no encaja en tu vida. Pero tiempo al tiempo.

- Bea parece estar decepcionada con su pareja. Sin embargo, es el optimismo personificado, cree que el amor es lo más importante, pase lo que pase. No quiere ver que las perspectivas no son maravillosas ni para ella ni para nadie. Si llega a romper, tardará cero coma en buscarse a otro, y seguramente la decepción será parecida a la que arrastra.

- Lola terminó fatal con su ex y ahora se enrollaría con cualquiera, con tal de tener a alguien al lado. Incluso se plantea intentarlo con una chica, visto lo visto.

- Alba se ha separado porque descubrió en su marido vicios ocultos, como si el hombre fuera una obra mal hecha pero con una capa de pintura impecable. Tiene toda la razón del mundo al separarse, pero como nunca se ha sentido completa sin un tipo al lado, va a ser otra de las que tardan cero coma en buscar al siguiente amor de su vida.

El resto son matrimonios de muchos años que aguantan por aguantar, pero que no dan envidia, precisamente.

¿Por qué sigue la gente tropezando en las mismas piedras? Y lo que es peor, ¿por qué tratan algunas de estas personas de convencernos a los demás de que lo que hay que hacer es seguir su método de ensayo y (constante) error?

viernes, 2 de marzo de 2018

Algo mejor

Me han diagnosticado una enfermedad leve, pero molesta. Posiblemente autoinmune. Hereditaria, aunque no por línea directa. Y crónica. Y que habrá que cuidar. Se localiza en una zona, pero por cómo me siento tiene pinta de ser más bien sistémica. No es del todo normal tener síntomas en tantos sitios, creo yo. En fin, como no va a matarme, simplemente tendré que acostumbrarme, hacer pruebas para ver qué me alivia, etc.

La verdad es que no ha sido ningún trauma, era algo que sospechaba. No todos los que miramos síntomas por internet somos unos zopencos hipocondríacos. Debería ir a un especialista para confirmarlo, pero creo en el criterio del médico no especialista que me lo ha dicho, porque es un crack, y porque todo cuadra.

Por lo demás... bien. Menos mal que no hemos terminado tan mal la semana en el curro, las cosas van tirando. Estoy leyendo a Simone de Beauvoir, me he visto una peli romántica que creo que aspira a los Oscars... y tengo viajecito el domingo. Como siempre, me va a dar pereza, aunque me encanta el sitio adonde voy. Es mi auténtica residencia emocional, y un día será también la habitual. Tengo por aquí a la gente preparando el viaje como si fueran niños pequeños. También les encanta. Nos resulta una terapia, al final. No siempre es todo pacífico allí, pero tiende a ser bueno.

A ver si así puedo aplazar las mierdas y el mal rollo hasta el lunes, por lo menos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Mierdas varias

Toda la mañana sintiéndome torpe en el trabajo. Hay cosas que no sé si llegaré a controlar, por más que lo intento. He llegado a sentir que lo que hago no es para mí. Sí, antes tenía otro trabajo que controlaba mucho, pero no quise seguir ahí, porque no era de lo mío, quería ejercer mi carrera. Pues nada, disfrute usted de su cambio.

He dormido poco, debería haber hecho unos estiramientos y no hacerlos ha sido mala idea. Las molestias me impedían relajarme y dormir. Encima, tenía frío y me costaba mucho ponerle remedio. Estoy como cuando era adolescente, llegaba a casa y me tumbaba aunque sabía que debía cambiarme de ropa, pero me entraba una parálisis mental que hacía que todo me costara el triple, y en especial eso. Suena a pereza, pero no, era otra cosa, y me está volviendo a pasar.

La ansiedad que acumulo me está pasando factura, se ve porque tengo algunos problemas físicos, otra vez: músculos, vista, piel... Y estos se alivian bastante cuando los líos se me estabilizan, así que tiene que haber una relación causa-efecto.

Me escribe el banco diciéndome los intereses de mierda que me paga. Y el caso es que quizá hayan subido, he pasado de 0 absoluto a unos céntimos.

En el bus he ido al lado de una estudiante de algún rollo sanitario que iba contando lo que aprende. Ha dado un dato interesante que me confirmaba algo. Pues bueno, soy incapaz de recordar lo que era, por mucho que me gustaría.

Tengo libre esta tarde, y eso debería ser bueno, pero aquí estoy, lamentándome, para coronar el día.