viernes, 31 de julio de 2009

Vidas ajenas

De copas por ahí, con un grupo al que no conozco más que a medias. Edades diversas, vidas diferentes. Me costaba hablar, a pesar de que sí tenemos cosas en común. Inevitable sentirme algo aislada.

Y envidiar. Envidié la vida de Julian, simplemente porque sale al menos un día entre semana a hacer algo especial con su mujer. Porque se fue a casa a ver algo trivial en la tele, con despreocupación veraniega.
Envidié la vida de Joey, que hablaba como los adultos: su mujer se había ido de compras con una amiga y luego se iban a cenar por ahí. Yo nunca seré adulta del todo.
Leo tiene una vida familiar algo complicada, unos niños algo problemáticos, y no es que le envidie, aunque creo que su situación no es mala, sólo algo atribulada, seguramente hasta que los niños maduren un poco más. Es un tío notablemente inteligente, eso sí es envidiable.
Ian está separado, pero tiene una novia y una esperanza de que las cosas vayan a mejor, también con su hija. Envidié lo bien que se las arregla con la niña, que parece estar superando con calma el problema de sus padres (con todo, a él se le nota tristeza, y me da un poco de pena).
Había también un par de estudiantes, no muy buenos, pero muy sanos y relajados. Con lo que odiaba yo mi etapa universitaria, también los envidié.
Al único que no envidié fue al más tonto del grupo. Sólo a él se le ocurre dejar embarazada a su novia en este momento, sin tener más que un trabajo mediocre, en plena crisis. Bueno, a él... y a ella, creo que no fue accidental la cosa. En fin, hasta él ha encontrado su tal para cual.

Tengo un nivel de vida probablemente mayor que el la mayoría de ellos, y seguramente menos problemas personales y familiares, pero soy como esos países que tienen muebles de diseño y sus habitantes se suicidan porque se aburren.

jueves, 30 de julio de 2009

Tokando los kojones

Mañanita de trabajo que estoy teniendo, y encima llueve más mierda. Han supuesto que tenía poco o nada que hacer y me han llenado la mesa. Joder. Siempre tengo más curro o los miércoles o los jueves. ¿Por qué nunca lo tienen en cuenta? ¿Por qué suponen que yo debo avisar, si es una cosa sabida? Y en la duda, ¿por qué no preguntan?
Llevo dos días odiando a todo el mundo, hasta a quien viene a sacarme un rato a tomar café. Sólo quiero que me dejen sola, en paz. O en guerra conmigo misma, pero es una guerra privada y QUIERO ESTAR SOLA.

Exabruptos aparte...

He conseguido un poco de tranquilidad. Sigo pensando en los multivitamínicos, creo que no me queda otra que acercarme a una farmacia y dejar que me informen, o que me vendan lo que les salga de...
Tampoco sé si voy a conseguir así gran cosa. Mi dieta ya está más o menos equilibrada, todo lo demás puede ser superfluo, y también me da un poco de miedo estropear algo, ya que tengo tan bien el colesterol y la glucosa.
Me pica todo. Qué casualidad... Cada vez pienso más que toda esta movida es psicosomática.

miércoles, 29 de julio de 2009

Qué poco falta...

No queda casi nada para las vacaciones. Me muero de ganas de dormir a mis anchas. A ver si me recupero de lo que me pasa, que en este momento no sé lo que es, o sí, pero no sé de dónde me viene.
Sigo investigando multivitamínicos. También me ha dado por hacer tests, he encontrado una página que trata de vender sus productos, y uno de los reclamos consiste en tests de estado físico, mental... Mentalmente estoy bien; aunque me canse, creo que mi lógica funciona como siempre. De hecho, sigo currando en un puesto "intelectual". Los hábitos de vida, también están fenómeno: no fumo, apenas bebo, hago ejercicio... Tengo una larga esperanza de vida, si se trata de eso.

Pero no sé qué cojones hacer con ella.

martes, 28 de julio de 2009

Pues yo me canso

Los resultados dirán lo que quieran, yo me canso y no me recupero con facilidad. Ando leyendo cosas sobre la jalea real, el ginseng, los multivitamínicos... No me quiero precipitar, pero creo que voy a recurrir a algo de eso. Me llama el ginseng, porque lo demás ya lo he probado alguna vez y sólo me servía al principio. Lo malo es que el ginseng tiene algunos efectos secundarios poco deseables como la mastalgia y las metrorragias intempestivas.
OK, ahora vienen las vacaciones y de algo me servirán, pero ¿y después? ¿A seguir a rastras, como estos últimos días?
¿Me busco psicólogo, por si las moscas?
Joder.

lunes, 27 de julio de 2009

Predicciones

Leo una noticia sobre las escasas ventas de pisos y sus consecuencias en la natalidad y demás. Por lo visto, mucha gente está renunciando también a las VPO, no pueden pagarlas. Supongo que una parte de los que renuncian son inmigrantes atrapados en la crisis.
No sé lo que harán ellos, puede que volverse a sus países. En cualquier caso, yo, si fuera inmigrante, me pasaría el día soñando con volver, a no ser que hubiera guerra allí, o algo parecido. Bueno, en ese caso, seguiría soñando con volver, y primero con la paz en mi país.
A lo que voy: no entiendo por qué dicen a veces que necesitamos inmigrantes para mantener el sistema. Tendría sentido si quisieran quedarse para siempre y tuvieran esperanzas de conseguir una estabilidad económica, pero creo que la mayoría no están en ese caso.
Lo que yo creo que va a suceder es que el sistema se transformará: como no habrá niños y probablemente seremos viejos longevos y bastante sanos, nos atrasarán la edad de la jubilación. Los pocos jóvenes no tendrán problemas de vivienda ni trabajo, pero todo funcionará a menor escala, como en pequeño. Quizá la gente tenga que volver a estudiar para formarse como cuidadores y personal sanitario, o algunas otras cosas, de modo que seamos todos más polivalentes. Habrá que dedicar fondos a Defensa, porque puede que haya países aprovechados que nos invadan, ya que tendremos un ejército de pocos efectivos.
Eso, si no me equivoco de medio a medio y deciden eutanasiar a todos los viejos...

domingo, 26 de julio de 2009

Ahora sí, domingo

Me duelen los hombros del sol, y eso que me he dado un protector alto.

Día pesado. Faltan cinco para las vacaciones.

No sé qué hacer en vacaciones. Bueno, quehaceres tengo varios, pero nada realmente apetecible. Ojalá que no me pase como otras veces, que me pega un bajón de 15 días por el cambio de ritmo.

sábado, 25 de julio de 2009

Sabamingo

Ni es sábado, ni es domingo. No me gusta nada que las fiestas caigan en fin de semana. Para empezar, se me jode el desayuno "de sábado", porque el bar cierra. Además, toca comida familiar como de domingo, a las 4 de la tarde, cuando ya ni tengo hambre, y como mucho picotearía algo y me iría a vaguear al sofá. Tampoco puedo hacer el par de recados que había dejado para hoy, olvidando que nada iba a estar abierto.
Aún no sé qué tiempo hace. El calor está metido en casa, me sorprendí cuando me dijeron ayer que hacía fresco en la calle. Yo tenía un trabajo que hacer y no había salido desde las 5, más o menos, y nada hacía pensar en un bajón de temperatura. En fin, tampoco ha servido para nada. Debería haber abierto las ventanas. Lo voy a hacer ahora.
... Hace fresquillo. Qué bien.

Deberes para hoy: terminar de conseguirme el Office. El que tengo no va mal, pero ayer tuve una urgencia con él, lo necesitaba, y por falta de costumbre no encontraba nada en los menús. Bueno, tardaba un poco más de lo habitual, pero ¡no tenía tiempo de andar buscando! Y luego me dio el consabido problema de bloquearse al tratar de cerrarlo. Menos mal que sé que guarda bien.

Finalmente he instalado un cortafuegos. Me lo recordó Stieg Larsson: en el segundo libro de Millennium entran en una oficina que no tiene esta protección, y como soy un desastre, sólo en ese momento recordé que lo había desinstalado porque me daba problemas con un antivirus. En todo este tiempo, no me he acordado de buscar otro. Menuda informática de los cohones estoy hecha, ahí, con el culo al aire para quien quiera echar un vistazo. Bueno, tampoco es que guarde aquí la contraseña de mi cuenta bancaria, pero qué pasa, es mi sitio y me gusta la intimidad.

Más deberes para hoy: tengo un montón de papeles que ordenar y un par de cosas que buscar, lo típico que guardas aparte porque tienes obras... y luego no recuerdas dónde lo has puesto. Lo dicho, me pasa lo mismo que con los ordenadores, soy un desastre, un caos.

Y más: hacer una cabecera nueva para este antro.

viernes, 24 de julio de 2009

Vie de merde

Se me ha pasado la anemia, al parecer. Sí, bueno, quizá esté un poco bajo el hierro, pero está compensado.
Lo que no se me ha pasado es el cansancio. A seguir investigando. A eso me refería con el título: las cosas no son tan sencillas como parecía.

jueves, 23 de julio de 2009

¿Talento?

No suelo tener una autoestima muy sólida. Supongo que esto será otra de esas cosas que me la refuerzan durante unos días, y luego pensaré de nuevo que, como mucho, soy mediocre. O corrientita, para usar una palabra más amable.
Bueno, el caso es que estoy aprendiendo a cocinar. Nada serio ni organizado; un día me hago con una receta interesante, al otro con otra. Cocino guiándome un poco por mi intuición, con mucho cuidado y como quien tiene que entregar un trabajo bien hecho.
Y ayer hice algo que sorprendió a todo el mundo. Parecía de nivel profesional. Sabía mejor que las versiones que se pueden comprar y probar en restaurantes. La presentación, perfecta.
Quién iba a decirlo de mí, una tía desordenada y amante de los experimentos chapuceros.
Creo que mi madre empieza a pensar que no me conoce en absoluto.

martes, 21 de julio de 2009

Dejadez

Tengo que escribir a alguien, que creo que a este paso me va a odiar por la ausencia, pero a lo mejor yo podría decir lo mismo.
De todos modos, debería superar esta etapa de "no te aguanto porque no me entiendes y me exasperas" que me ruge en el fondo (y que disimulo). Cada uno es como es, y en su caso no hay mala intención.
Ahora sería un buen momento, porque estoy llena de endorfinas: he dado carpetazo a un asunto un poco latoso que ha tenido un montón de etapas, y además acabo de llegar del gimnasio.
Pero no. Si quiero ceñirme a la normalidad, esperaré a mañana.

lunes, 20 de julio de 2009

Sensación (des)informativa

Me parece horrible todo el noticiario que tenemos estos días: bebés que mueren por errores de un hospital o descuidos de sus padres, niñatos hijos de la grandísima que violan en grupo, etc.
Son hechos, son noticias.
Y sin embargo... tengo la extraña sensación de que dentro de poco va a ser otra la noticia. En Inglaterra se multiplica por seis la cifra de posibles muertes por la gripe. La ministra Jiménez habla de 8.000, vamos, como una gripe normal. Hay gente sana y joven que no ha sobrevivido y parece que el virus se propaga a tremenda velocidad.
Vamos, que quizá deberíamos de estar preocupándonos por temas letales en lugar de por temas gravísimos. Con todos mis respetos a los perjudicados, sin duda.

Update: en Gales, donde viven poco más de tres millones de personas, ya hay 1.300 casos sospechosos. Dicen que no todos van a ser casos de gripe A, pero que también hay casos de personas que sí la tienen y no están acudiendo a las consultas. Y sólo estamos en julio. Se están pensando mantener las escuelas cerradas en otoño.

domingo, 19 de julio de 2009

Técnica

Taringueo de Office 2007, descompresión, destripe de la ISO, instalación.

Word no funciona muy bien, me guarda lo que escribo, pero al cerrar se bloquea. Decido desinstalar.

Desfragmentación, ya que estamos, aunque me digan que no es necesaria.

Paro el Panda Cloud, me voy a la web de Kaspersky a hacer un análisis por si acaso, pero sólo de zonas críticas, porque no tengo paciencia para esperar hasta que acabe un análisis completo. Eso me lo apunto para otro día.

Cuando termine el análisis, reactivaré el Panda Cloud, pasaré las Tuneup Utilities para continuar con la puesta a punto, reinstalaré el Office 2007 y veremos si el Word se comporta.

No estaría mal trabajar en esto.

(...)

Hmm, no se comporta. Nada, en lugar de usar Taringa, usaré la mula. Vuelta a empezar.

sábado, 18 de julio de 2009

Happy Birthday?

Voy a cumplir 30 y muchos. Físicamente, no noto diferencias con los 20 y muchos. De hecho, creo que estoy en mejor forma que entonces. También mi cabeza funciona mejor, a base de llevarme... golpes, pero también de experimentar y ver, sin más. Además, estoy igual de sola que entonces.

Lo único que ha empeorado es que tengo más conciencia de lo que es la vida y cada vez me parece una mierda mayor, una estafa repetitiva casi todo el tiempo. Las pequeñas chispas de los buenos momentos no me compensan. Envidio a la gente que lo ve de otra manera.

Creo que también me estoy echando a perder como capital humano. Tengo tiempo, la neurona funciona como siempre... y todos los días son lo mismo. Parece que a partir de los 30 y pico el sistema educativo no se ocupa de ti, por mucho que esté de moda lo de la educación a lo largo de la vida. Es como si me dijeran "contigo ya hemos cumplido", y lo que me toca es trabajar mis horas y pasarme el resto aquí o delante de la tele. Sí, bueno, si me empeño mucho, puedo buscarme un libro de cualquier cosa y aprender lo que sea, como Lisbeth Salander, que de repente descubre que le gustan los números. De hecho, ya lo hago, tengo un libro de japonés y de vez en cuando lo repaso, y pillo bastantes frases cuando veo anime en V.O.S. Lo malo es que no es algo organizado, y lo mismo me aprendo 100 kanji un día que me paso semanas sin mirarlos y se me olvidan.
Y lo que aprendo no parece interesarle a nadie, así que seguiré como decía: trabajando mis horas y pasándome el resto del tiempo haciendo cosas poco productivas. Total, si la gripe nos va a limpar el forro a tod@s.

Por fin es viernes

No sé si hay muchos motivos de alegría, trataré de alegrarme al menos porque es viernes, sin más. Y porque mañana y pasado no se madruga.

Lo que no sé es si voy a dormir mucho. Si me veo mal, recurriré a ciertos tranquilizantes, que en teoría no sirven como somníferos, pero tienen un bonito efecto secundario de modorra que una vez me "sirvió" para pasarme de parada yendo en autobús. Eso sí, sin abusar, no me pase como a House.
Ahora mismo me caigo de sueño, no he pegado ojo desde la 1 AM.

Bueh, ¿qué podría contarme yo para animar el día? No sé. No estoy exactamente de bajón y la semana ha sido buena, para variar. Otras personas se van de compras cuando están de mal humor o tristes, o desanimadas, como yo. A mí no me llama la atención nada de las tiendas. Quizá empiece a ser como esos jubilados que siguen llevando ropa que se compraron en los 60 y les importa una mierda lo que piensen los demás (y hacen bien).

El día está como yo, gris. He oído algo de bajada de temperatura, y eso me apetece mucho. De hecho, se está mejor en la calle, porque en las casas sigue haciendo el mismo calor de ayer por la mañana.

miércoles, 15 de julio de 2009

Cosas diversas

Un sueño terrible en relación con una boda, un encargo fallido, una foto admirada ("Me encanta, me encanta, me encanta esta foto y también todo el resto de tu trabajo"), unos trucos marciales medianamente aprendidos, aprecio laboral por lo que he hecho últimamente, aburrimiento, un libro un poco tonto sobre Klimt que estoy deseando terminar, el segundo libro de Stieg Larsson por empezar...

Sorprendentemente, no me encuentro demasiado cansada.
¿Empieza mi nivel de hierro a mantenerse donde debe?

martes, 14 de julio de 2009

Hambre

Siempre tengo algo para comer en el cajón..., excepto hoy. Y mira que ayer incluso apunté en la agenda GALLETAS. O frutos secos, o porquerías de maíz inflado, da igual, pero ALGO. Pues no.

Tuve un montón de cosas que hacer en una tarde teóricamente libre, y cuando conseguí acabarlas, me sentí satisfecha. Quizá precisamente eso no me dejó prever que iba a tener hambre hoy ni acordarme del apunte de la agenda. Y vaya si estoy hambrienta, a pesar de haber desayunado. Sólo he podido encontrar un poco de chocolate del de ayer, insuficiente al 100%.
En fin, esto es un rollo de "coco": si llego a tener un paquete de algo a mi lado, seguro que no siento tanto gusanillo.

Horror, en la última frase he mencionado tres palabras comestibles: rollo, coco y gusani(T)o.

lunes, 13 de julio de 2009

No me gustan los lunes

Eso dijo una asesina en masa cuando le preguntaron por qué había cometido la masacre. Mejor me mantengo lejos de hachas y pistolas. Y eso que aún no ha pasado nada.

Bueno, viendo las cosas positivamente... Ahora no tengo nada que hacer. Las vacaciones están a dos lunes más de distancia (¿¿pero tenía que ser sábado el 1 de agosto??). La anemia me está dejando en paz. Tenemos chocolate, tenemos galletas. Se cuela un poco de sol por las ventanas (aunque yo soy de lluvia, no vendrá mal). No hay nadie dando la lata.

Creo que sobreviviré. Y los de alrededor no serán asesinados, de momento.

domingo, 12 de julio de 2009

Tenemos que hablar del cabrón ese

Hace tiempo que había leído en ciertos blogs reseñas sobre Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver.

Bueno, no estaba segura de si me iba a gustar, pero finalmente me lo he agenciado, con otros que también me parecen interesantes.

Generalmente lo califican como libro enganchante y, además, de buena calidad. Sí que absorbe, pero a mí no tanto como a otra gente que dice haberse pasado noches casi en blanco con él. Luego, en algunos sitios, ponen verde a la protagonista: que si no quería hijos no debería haber tenido a Kevin, que es políticamente incorrecta, etc. Parece que ponen el grito en el cielo por el hecho de que alguien ponga en duda los clichés de la maternidad.

Yo no creo que las cosas sean tan simples; es muy probable que, entre todas las embarazadas, haya un altísimo porcentaje que tuvo sus dudas a la hora de dejarse fecundar, o que odió su embarazo porque no era lo que esperaba, o porque le causó demasiados problemas. Y eso no quiere decir que luego sean madres irresponsables que merezcan hijos psicópatas. Simplemente, son humanas y no son infalibles. Creo que mi propia madre no estaba convencida de tenerme, y nos llevamos muy bien.

En mi opinión, no se puede decir que Eva descuidara a Kevin; ella trató de hacer las cosas lo mejor posible dentro de sus limitaciones, y le cayó en suerte un auténtico cabrón sin remedio. No es normal ese rechazo desde el principio a todo; yo lo encuadro en una exageración literaria, quizá sea incluso un pequeño fallo del libro. No me cuadra que a una persona le guste el mal por el mal, que un niño no disfrute absolutamente con nada, excepto con hacer la vida imposible a su madre prácticamente desde su nacimiento. Me viene a la cabeza aquella película, La profecía. El niño es sospechosamente parecido, y da miedo. Lo peor es que esta vez todo está en el terreno de lo terrenal, valga la redundancia, y eso hace que te parezca un poco más realista, factible, y no se te pasa cuando sales del cine, o del libro.

Tampoco acabo de encontrar creíble que un padre esté tan absolutamente ciego con su hijo que no vea que hay cosas que deberían prenderle las alarmas: Franklin sabe muy bien que nadie aguanta al chaval en el barrio y debería preguntarse por qué, sobre todo viendo que con su hija no ocurre lo mismo (supuestamente, porque no se especifica). Tiene razones para buscar un ejército de psicólogos, pero se empeña en hacer como si todo fuera normal y se cree sus propias mentiras. Es pura cerrazón y ni siquiera se le ocurre indagar sobre la relación entre su hijo y su mujer. Tratándose de los Estados Unidos, me extraña que nadie colocara una cámara oculta para ver cómo eran las cosas en realidad; yo lo habría hecho, si hubiera estado en el lugar de Eva. O en el de Franklin, para asegurarme. Aunque claro, como no hay peor ciego que el que no quiere ver, es probable que este tipo hubiera buscado explicaciones alternativas, por inverosímiles que fueran.

Más cosas: ¿es razonable que Eva no tratara por todos los medios de impedir que su marido regalara al cabronazo una ballesta? Debería haber dicho y hecho mucho más.

Lo del "accidente" de la niña tampoco me parece que tenga mucho sentido. Mejor dicho, es la poca reacción la que me resulta ilógica: si mi marido fuera como el del libro y mi hijo un psicópata, a la menor señal de alarma pido el divorcio y la custodia, y me largo con la chiquilla. Si no me lo permiten, lo haría por las bravas. Pero Eva, aun convencida de cómo han sucedido realmente las cosas, simplemente trata de adaptarse a la situación, y todo acaba como acaba.

Diría que es un buen libro, a pesar de todo. El típico con el que le doy la lata a la gente, se lo recomiendo, les digo que no se lo pierdan, que se lo presto...

sábado, 11 de julio de 2009

Agh

Qué cansancio, me vuelve a doler todo. No me recupero aunque me tire una tarde entera sin moverme. Y esta mañana tampoco he hecho gran cosa. Necesitaba calcetines, debería haber ido a por pasta al cajero... y nada. He cocinado lo imprescindible, he arreglado mi habitación y he ido a hacer un pequeño recado a la tienda de los chinos, donde no tenían lo que necesitaba. Me he vuelto a casa.
Los nervios tampoco me dejan estar parada mucho rato, me mata el aburrimiento, así que me he puesto a ver dibujos en versión original, para ver cómo anda la neurona políglota.
A la tarde, seguro que me arrastran a algún lugar plasta como la playa o el monte, cuando lo único que me apetece es volver a agarrar mi libro y sentarme a la sombra en el balcón, sin nada ni nadie que me moleste.
En semana y pico, volveré a hacerme un control de hierro. Si está bien, todo lo que me pasa es psicosomático, por huevos. Si no, va a tocar pastillazo y estómago revuelto.

No tengo un título para esto...

Sólo quería escribir que me he tirado un rato largo leyendo un libro de forma obsesiva. Da igual qué libro, era uno de esos que no puedes soltar hasta que no tienes más remedio que ir a trabajar o adonde has quedado en ir.
Hacía tanto tiempo que no me pasaba eso... Quizá el último "ladrillo" que me absorbió un poco fue Un mundo sin fin, y ni siquiera era un libro, era un audiolibro que escuchaba cuando iba en bus o leía en PDF cuando había poco que hacer en la oficina, medio disimulando. Después de unos cientos de páginas, se volvió algo cansado y me entraron ganas de que se acabara, aunque me estaba gustando.
Ahora estoy demasiado cansada para seguir leyendo, pero ha estado bien lo de olvidarse por un rato de las miserias propias...

viernes, 10 de julio de 2009

Ahora que nadie me ve

No tengo jefe, no tengo trabajo. Maravilloso, me voy de recados. Eso, si me lo permite el cansancio, que espero que sí, porque no parece del anémico, sino del otro, del sano, consecuencia de la pasada deportiva de estos días.
En el gimnasio no saben de mis problemas con el hierro. No es que sea un secreto, es que no ha venido a cuento hablar de ello. Tampoco quiero soltarlo sin más, porque suena a hacerse la víctima, a tratar de ser el centro de atención gritando "pobrecita yo". De todos modos, parece que sí me hago la víctima, que me canso sospechosamente antes que nadie..., cuando eso no tiene nada de teatro. Me canso y me ahogo de verdad, mi resistencia está muy por debajo de la del resto. Pero, al doblarme tan a menudo, posiblemente dé una impresión de niña floja que quiere que le tengan lástima.
Quizá esté haciendo el tonto. Recientemente he estado una semana sin ir, y la verdad es que me encontraba bastante bien. Por el descanso, digo yo.
Lo que pasa es que quiero mis endorfinas para doparme a gusto, claro.
Me voy de recados, decía.

(...)

He vuelto, y encima con un regalo por presentar un bono. Un regalo comestible, riquísimo. Para disfrutar en el sofá, picoteando, mientras sigo con mi libro hipnótico.

Además, la mañana está siendo buena. Me he pasado un rato como si fuera la decana, no todos los días se puede quedar laboralmente tan bien. Tan, tan bien, que tengo miedo de que pase algo que estropee esta sensación de euforia antes del fin del horario de trabajo.

... De momento, no ha ocurrido eso, incluso ha ido a mejor la cosa. Es una lástima que la gente no agradezca las ayudas, pero me he sentido bien aunque fuera un trabajo pesado, me he visto segura y capaz, con la autoestima por ahí arriba. Ánimo, ya falta menos.

jueves, 9 de julio de 2009

Extrañeza

Me evitas, te acercas, no te atreves, te atreves, huyes. Normalmente es al revés, soy yo quien... Pero contigo, no. Será este año tan raro, la política y la economía patas arriba, mi vida también alterada...
No puedo hacer nada salvo esperar y, si llega a haber algo, ver si me convence el asunto. De momento, te daría una oportunidad. Me gustan los tímidos, pero no tanto si me lo ponen muy difícil. No por nada, sólo porque yo tampoco puedo hacer mucho.

miércoles, 8 de julio de 2009

Qué vida tan rara

Lo es. Hago un trabajo que no me gusta y me va bien a la vez. Me he vuelto una experta en algo que realmente no era mi objetivo. Es como vivir la vida de otro, una vida equivocada. Lo único que me compensa es el sueldo. Alguien definía su trabajo como algo que le costeaba las cosas que realmente le interesaban.
Es mi caso.
Lo que me inquieta es que debería estar en otra parte haciendo otras cosas. Quizá así tendría una mayor impresión de estar haciendo algo por la humanidad, aunque fuera poco. No es que quiera irme a alguna aldea perdida a ayudar en un hospit... Un momento, ¿quiero hacer eso? No sé, pero me ha sonado atractivo. A lo mejor no tiene que ser una aldea perdida, ¿qué tal el pueblo de al lado, o alguna ciudad cercana?
No sé por que razón me interesan los hospitales. Lugares donde hay contacto con la muerte, donde huele a misteriosos desinfectantes, donde la gente a veces grita de dolor y llora de desesperación.
Soy demasiado mayor para estudiar Medicina. Sería muy bonito, pero a ver quién va a contratarme cuando termine, si llegara a terminar, porque me falta mucha base. No tengo ni idea de ciencias, excepto de Biología y Anatomía, y no porque las haya estudiado de una forma ordenada; más bien he andado leyendo libros por ahí, a salto de mata. Entre eso y las series médicas, creo que tengo cierta cultura de ese pelo, pero solamente me sirve para no tener que preguntar demasiadas dudas en una consulta. Por ejemplo, si mi dentista me dice que una encía está isquémica, entenderé que la sangre no la irriga como es debido. Una vez tuve una conversación con una veterinaria, y la verdad es que la entendía tan bien que me preguntó si yo era médica. Hum, qué más quisiera, pero no, a pesar de que suela adivinar los diagnósticos de las series de la tele. A pesar de que la gente confíe en mí a la hora de interpretar un prospecto (quién sabe si algún día no me equivocaré a lo grande, pero de momento no ha sucedido). A pesar de haberme estudiado todos los gráficos de la Anatomía de Gray y saber distinguir las arterias pulmonares de la vena cava cuando veo un esquema del corazón.
En fin, tampoco me aceptarían en la facultad, tal y como están las cosas.
Mientras tanto..., seguiré perdiendo el tiempo con hobbies. Y con ese trabajo que en el fondo no es el mío.

martes, 7 de julio de 2009

Gripe

Es terrible lo de Argentina con la gripe. De un día para otro, han confesado que tienen 100.000 afectados. Luego han dicho que no, que en realidad son 2.000 y pico... Vamos, que sí, que ya nos conocemos, es más creíble la cifra grande.
Me he estado informando, por si llegara a contagiarme. En algunas noticias hablan de la gente que tiene trastornos de la sangre como grupo de riesgo. No creo que la anemia ferropénica sea un trastorno, o sí, pero no tan grave como para preocuparse si además una pilla la gripe. Creo que más bien hablarán de talasemia, por ejemplo. Bueno, yo voy a intentar superar esta cosa de aquí al otoño, porque de todos modos será mejor estar fuerte para cuando todo el mundo vuelva de vacaciones con una colección de virus que transmitir. Está bien lo de la vitamina C: ayuda a fijar el hierro y prepara el cuerpo para que se pueda defender mejor de los contagios, así que estoy matando dos pájaros de un tiro.
La última gripe "como es debido" la tuve hace quizá seis o siete años. Me refiero a una de esas que te obligan a pillar la baja sí o sí, con fiebre alta, dolor de todo el cuerpo y cabeza volada. Después he tenido "amagos", cosas que podían ser una gripe floja o un catarro fuerte y como mucho me dejaban un día en casa, sin baja, y teniendo que dar explicaciones al día siguiente. También ha habido veces que debería haber faltado al trabajo, para no andar contagiando a la gente, pero era mal momento y la fiebre era escasa.
Antes de aquella gripe de verdad había tenido otra hacía unos nueve años. En medio, cosas de poca monta, otra vez. Vamos, que no tengo mucha propensión a caer con esto. Sin embargo, hace un año estuve un mes con un tremendo malestar general. No estaba como para quedarme en la cama, pero no lo superaba. No fui la única, medio barrio andaba igual, así que debía de ser lo característico del virus de marras.

Oh, es San Fermín...

lunes, 6 de julio de 2009

Blop

Tiempo. Pasa. Vuela. Lo pierdo. Me bloqueo.
Toda la tarde del domingo ante la hoja en blanco. Vuelta para acá, vuelta para allá, un refresco, un programa de TV... y la hoja, aún en blanco, amenazando.
Aún no lo he solucionado, sigue como recién lavada en un anuncio de detergente.

(...)

OK, solucionado. Aunque no sea gran cosa, la página está llena de trazos.

Pero cuando desaparece un problema, aparece otro. O un enigma, mejor dicho.

Te enteras de que un conocido expone en una galería. Sabías que tenía una colección de fotos en internet, la habías visto. No te parecía gran cosa. Por si te hubieras equivocado, vuelves a pasarte por ahí. Efectivamente, sigues pensando que ese tipo de fotos ya las hacías tú cuando te compraste la compacta, y de eso hace mucho rato. Ni técnicamente ni artísticamente es superior a la media. Sin duda.
Luego te enteras de que alguien le ha "apoyado" para poder hacer la muestra. Quizá alguien con influencia en esa galería... Oh, sí, incluso es poco probable que la iniciativa fuera del autor, conociéndole.
¿Es la envidia la que te hace pensar que el mundo es injusto? OK, tienes algo de envidia... ¡pero el mundo es injusto!

Pues nada, me voy de compras. Seguro que cae media librería.

domingo, 5 de julio de 2009

Los sueños, sueños son...?

Ahora estoy más despierta. Los sueños son eso, sueños, no realidades, aunque también son poderosos indicadores de angustia. Me suele pasar lo de soñar que voy a llegar tarde al trabajo. Otra de mis pesadillas es tener mi edad actual y andar por la calle con un uniforme de colegio, con faldita tableada y demás... En otro contexto, podría ser la fantasía erótica de alguien, pero no, es otra versión del típico sueño de estar desnudo en un lugar público y no saber dónde esconderse: paso vergüenza.
Y luego, a veces, resulta que la realidad es peor.
Pero no quería amargarme el domingo. Ya sufro bastante pensando que podría hacer algo constructivo o creativo, o ambas cosas, pero me bloqueo y acabo haciendo el tonto aquí delante. Es como tirar la propia capacidad a la basura, por mucho que un blog tenga su parte artística.
Comentario de mi madre al verme dibujar a Mafalda de memoria: "Con la mano que tú tienes...". Con la mano que yo tengo, ¿qué? Parecía sorprendida. Sí, yo también pienso que debería tomarme eso en serio, y resulta que algo me lo impide, y no es vagancia. Quizá sea la impaciencia, o el perfeccionismo.
Me siento mal...

Pesadilla en my street

Sueño que no es domingo y tengo que levantarme. Me levanto tarde. La ropa que encuentro para ponerme no me la ponía desde hace tiempo y está pasada de moda. Tengo que andar deprisa o no llegaré al trabajo a tiempo. Busco unos calcetines. Están todos desparejados, o bien no son míos y paso de ponérmelos. El reloj sigue avanzando. Me despierto perdida en ese mar de calcetines.

sábado, 4 de julio de 2009

Sábado doméstico

09:00, me quedo atontada en la ventana, con el fresco y la lluvia que hace después de días de agobiante calor. Viene mi hermano de visita, se ducha y se afeita. Luego veo que lo ha dejado todo lleno de pelos y se ha olvidado un calzoncillo mojado en el suelo del baño, a modo de guinda del pastel. Me niego a recoger o limpiar esa mierda.
10:00, desayuno y me voy a hacer deporte. No hago nada, estaba cerrado el gimnasio por obras. Lástima, hoy parece que la anemia me da una tregua bien ganada a base de chuletones y zumo de naranja.
11:00, por ahí, perdiendo el tiempo, que ya tocaba.
12:00, más o menos lo mismo.
13:00, vuelta a casa y alguna ligera tarea doméstica. Descubro el flickr de un famoso y le dejo una nota. No creo que me responda. Me consuelo pensando que mis fotos son mejores que las suyas, hala.
14:00, comida.
15:00, la sobremesa dura lo suyo.
16:00, hay que vaciar un armario para que se pueda pintar la pared. Parece que no tiene fondo ni fin.

Y adelantándome al futuro...
17:00, espero que no me llamen para hacer nada, me apetece hacer lo mismo que a las 11 y las 12.
18:00 y sucesivas horas, léase la anterior.

viernes, 3 de julio de 2009

Alguna que otra conclusión

El ibuprofeno no ha hecho que me sienta mejor. Imagino que no hay ninguna inflamación de por medio, entonces. Me lo tomaré con paciencia, he leído por ahí que con la anemia a veces hay parestesias, y esto es como un hormigueo.
Esto es rarísimo: venía a currar hecha un trapo, pero he vuelto a aguantar el esfuerzo mejor que los colegas.

jueves, 2 de julio de 2009

Contradicciones

Tengo jornada de verano. Curro hasta primera hora de la tarde. La parte libre me la paso hecha polvo.
Mi cabeza se aburre y quiere hacer cosas, la inactividad es terrible.
Mis brazos, mis piernas y mi espalda dicen que no se moverían del sofá o del suelo. No lo hacen hasta que los nervios dicen "arriba", y entonces me vengo aquí, a la pantalla, o pongo la mesa, o meto por fin mis calcetines en la lavadora, después de haberlos dejado tirados durante una hora en el suelo.
Me tomo un ibuprofeno para probar, a lo mejor las articulaciones dejan de hormiguearme (si el problema es que están hinchadas, cosa que no tengo clara).
¿Qué he hecho para cansarme así? Nada de particular, no es que tenga demasiado trabajo. De hecho, he estado garabateando. El garabato se ha convertido en un dibujo más complejo. No me disgustaba el resultado, pero ¿habrá sido eso lo que me ha agotado? ¿Y cómo sobrevivía durante la jornada de invierno? ¿Hasta qué punto hay rollos psicológicos aquí? ¿Dónde termina la anemia y dónde empiezan otras cosas?

miércoles, 1 de julio de 2009

Empezando julio

Decididamente, me aplasta el calor. Tiene que ser eso, porque ayer aguanté bien en el gimnasio... y una chica tuvo una lipotimia a mi lado. Me extrañó que no me pasara a mí, poco antes me sentía sin fuerzas y decidí ir solamente porque el descanso no me estaba sirviendo de nada. Parecía que cuanto más repantigada estaba, peor, o al menos que nada cambiaba, y eso me ponía nerviosa. Me empezaban a molestar las articulaciones, también.
Hoy todo parece normal, he recuperado la energía, salvo por este aplastamiento caluroso. Lo noto porque me apetecía correr y lo he hecho, y al parar no se me han salido los pulmones ni me he hundido en el cansancio. Además, estoy llevando el trabajo con la mala leche habitual: simplemente me aburre, y ojalá pudiera hacer algo más entretenido que estos papeleos estúpidos que no le interesan a casi nadie.