domingo, 27 de noviembre de 2011

Domingo frío

Melancólicamente, he ido guardando mis pijamas de verano en el cajón. Me he duchado y ya me he puesto ropa de invierno. Diciembre, a la vuelta de la esquina. Tendré que ir pensando en regalos de Navidad. No sé de dónde voy a sacar el tiempo para ir a comprarlos, pero más vale que me ponga las pilas ya, nada de dejarlo todo para la locura del último fin de semana antes de las fiestas.

Sigo bien en el trabajo, así que tendré que hacerme a la idea de que esto es así, no puedo estar todo el día pensando en que algo puede estropearse. Las otras dos patas de la vida, salud y amor, una bien y la otra mal. No hace falta mucho esfuerzo para adivinar cuál es cual, a que no...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cualquier excusa es buena para tener ansiedad

Cuando algo va mal, porque va mal. Cuando va bien, porque me cuesta creerlo. El caso es que me resulta difícil relajarme y estar a gusto. Tiempo al tiempo. Al menos, duermo horas y horas, todo lo que no dormía antes. Es decir, está claro que la situación me afectaba, y mucho. Afortunadamente, apenas tomé pastillas, pero si hubiera cedido un poco más, ahora quizá tendría un problema todavía más serio. Con esas cosas no se juega.

Hmmm... tengo sueño otra vez, y hoy puedo echar una siestecilla dentro de un momento. A aprovechar.

martes, 22 de noviembre de 2011

No puede durar

Esto de estar feliz en el curro es una anomalía espacio-temporal que ríete tú de las pelis del canal Sci-Fi.

Y el caso es que nos llevamos bien, me reconocen lo que hago...

¿Por dónde se joderá el invento? ¿Acabaré cagándola yo misma?

domingo, 20 de noviembre de 2011

After hours, chill out

Necesito objetivos nuevos. No sé, supongo que a alguno de los capullos de las listas electorales premiadas le puede pasar lo mismo a partir de esta noche; la pregunta famosa: "¿Y ahora?". Bueno, esos, a pesar de tener menos luces que la media, seguro que encuentran enseguida la siguiente meta: buscar la manera más rápida y disimulada de sacar partido de los fondos públicos.

Si tres cosas hay en la vida, creo que ya tengo salud y dinero (o mejor dicho, trabajo decente, pero últimamente es lo mismo). De la tercera, más bien desespero, porque nunca he sido capaz de hacer algo decente al respecto. Por tanto, ¿qué puedo buscar?

sábado, 19 de noviembre de 2011

Mano derecha

El cambio jefaturil ha sido acompañado: tiene a alguien que es su mano derecha y también se ha venido. Es un tipo con el que no tengo nada que ver, ni personal, ni ideológicamente, ni nada, pero me habían dicho que confiara en él y le diera una oportunidad, y puede que tengan razón. De momento, parece que le gusta lo que hago. En realidad, a los dos, los dos me han dicho que mi trabajo está siendo bueno. No está mal, para conocernos desde hace tan poco.

Sí, por fin estoy feliz en el curro, ya era hora. Ojalá dure.

También ando con un cansancio tremendo, en parte por el estrés de las novedades laborales y en parte porque... huh, no sé, supongo que siempre asumo más cosas de las que debería, y luego me pasan factura. Esta vez la factura ha venido en forma de bajón de defensas emocional. Llevaba tiempo haciéndome la firme con el impresentable ese, y ayer no pude evitar mirarle. Mierda. Luego creí leer en su lenguaje corporal que todavía le gusto: cada vez se inclinaba más hacia donde yo estaba. En fin, espero estar más en forma esta semana. Lo que no puede ser, o no debe ser, pues no será.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Olvidando las buenas costumbres

Apenas leo blogs, apenas busco blogs nuevos para curiosear. Antes lo hacía de vez en cuando; ahora, no. Me parece que las redes sociales pesan demasiado.

Tenía cosas que contar, pero se las he confiado a mi feisbú. La primera es un cambio laboral importante que me ha librado de la jefatura problemática que teníamos. Me puedo permitir el lujo de echarle miradas por encima del hombro, cuando nos vemos por el pasillo, y lo acusa. Sí, ya sé que no hay que ser vengativos, pero es que me ha hecho toda suerte de putadas laborales. Por otra parte, se comprende mi actitud, supongo, o si no, no me pasarían estas cosas: dos personas me han preguntado qué tal ahora, y me han dicho "Mejor, ¿verdad?" antes de que me diera tiempo a responder. En fin, esa es la medida de la incompetencia jerárquica que padecíamos. Ahora estoy en un punto que me parece que es el que quería alcanzar. Ya era hora.

Estoy muy creativa últimamente, gracias a un curso al que me he apuntado. Me mandan hacer toda suerte de chorradas, pero cuando las hago veo que me cambia el punto de vista de las cosas, que es como si se me abriera una compuerta en el cerebro y fluyera todo lo que tengo ahí almacenado. Es posible que eso redunde en la vida en general, ojalá. De hecho, parece que desde hace algún tiempo me tomo las cosas con más calma.

Y sigo medio-pasando del impresentable. Cuando le veo, me alegro, pero si pasan unos días sin que nos encontremos, se me olvida que existe.