jueves, 30 de septiembre de 2010

Divagaciones geek

Me he enterado de que hay un periódico que vende supuestamente barato el Booq, un lector de libros electrónicos. El precio es 129 pavos, siempre que presentes los cupones que publica el periódico, etc.

Mm... curioso. Hace no mucho, se vendían por un precio de unos 300 euros. Los había mucho más caros y algunos más baratos. Hace menos, en una tienda de electrónica muy barata que conozco, los tenían por 150, creo recordar. Ahora sacan este de oferta por 129. Pero es que Amazon anunció hace un tiempo que iba a poner los suyos a 100 del ala.

Me gustaba la idea del libro electrónico. Si no me lo compré en aquella tienda fue porque no permitía tomar notas en él, y eso me puede hacer falta. En general, son libros que no te dejan escribir en ellos, y los que tienen esa posibilidad son caros. Sin embargo, entre que Samsung ha sacado el Galaxy Tab y no es el único sucedáneo del Ipad, y cada vez tienen más prestaciones, creo que no me compraré un ebook ni aunque bajen mucho de precio. Es que es una tontería: si puedo tener todo un ordenador así de ligero, ¿para qué comprarme otro trasto más rudimentario? Lo único que me hace dudar un poco es que posiblemente los ebooks sean mejores para la vista.

Así que mi plan es terminar de estropear este portátil desde el que escribo, con tranquilidad, sin maltratarlo, y luego comprarme un tablet tipo Galaxy Tab, que ya estarán baratos, y una torre con muchas prestaciones para tener en casa. Calculo que lo que pague por todo será la mitad de lo que solté para hacerme con este trasto.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Hoy

No he hecho huelga, por supuesto. He visto algunos piquetes, pero afortunadamente no iban en plan violento, como en la tele. Inquietante, lo de los grupos antisistema. ¿Son síntoma de que esto va a estallar? Espero que no, las revoluciones no suelen traer sistemas mejores que los que destruyen.

Y luego... Mr X se ha sentado a mi lado, y no ha pasado nada, pero... sé leer el lenguaje corporal.

Qué coñazo, lo que dura esto sin que pase nada que marque la diferencia. Yo sí que necesito una revolución. Él, quizá también.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Castigo

No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.
No volveré a olvidar el horario de emisión de Nurse Jackie.

sábado, 25 de septiembre de 2010

¿Huelga?

Desde luego que la situación merece que se haga algo, pero...

- Hace un año, cuando los EREs se cargaron un montón de puestos de trabajo, también lo merecía. Sobre todo, cuando algunas empresas aprovecharon para echar gente aunque no tuvieran motivos de peso. ¿Y dónde estaban los señores sindicalistas entonces? No les oí protestar.

- Dar una fecha de huelga y luego posponerla suena a "me voy de vacaciones y ya lo haré, total, no es gran cosa...". Y eso hicieron. Otro minipunto para ellos.

- Esta huelga no va a funcionar, porque todo el mundo anda acojonado y no es cuestión de jugarse el pellejo laboral. Cosa que no les pasa a los tíos de los sindicatos: si hay problemas, son los últimos a los que se puede echar. ¿O no?

- En muchas empresas, sobre todo las públicas, al empresario le encanta esto: descuenta un día de sueldo a los currelas y el trabajo acumulado se hace de todas maneras y con menos plazo.

- El que tiene una tiendecita y trata de sobrevivir como autónomo es el que tiene que sufrir las amenazas de los piquetes. Que no me cuenten que son "informativos", es una puta mentira que ya nadie se cree. Y aunque fuera verdad, ¡como si no estuviera ya informada la gente con la tele y todos los medios que hay! Por cierto, todo lo que ha dicho el tal Tocho o Toxo o como se llame sobre los piquetes que se van a emplear a fondo me ha sonado a amenaza pura y dura. Menuda "información", todavía me ha reafirmado más en mi punto de vista. Le felicito.

- Y qué coño, está claro que lo que están haciendo es por figurar, y la mayoría son una panda de aprovechados que se apuntan a estas cosas para tener horas sindicales y otras cosas que me callo.

Por tanto...

... que haga huelga su pastelera madre, porque yo, no. Y lo advierto: eso no me impide acordarme también de la familia de ciertos personajes del PP, por ejemplo.

Que dejen de tomarnos el pelo, joder, que ya está bien, que nadie cree en ellos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Últimas noticias

- Ya no me duele la espalda. A cambio, tengo problemas de estómago e incluso algún dolor de cabeza.

- Últimamente tengo muchos choques con la gente. Con idiotas. ¿Desde mi punto de vista? Pues sí, pero también desde el de mis colegas.

- Tengo tanto estrés que produzco mucha grasa y no me dura nada el pelo limpio. Qué asco...

- He convencido a mi jefa de hacernos con un programa que quería instalar... y no sólo por motivos estrictamente laborales, ejemmm. Me ha sorprendido que dijera que sí, y a la primera. Je, je, je. En mi caso, ha sido como pedirle que me dejara jugar al Halo en la oficina, me va a entretener igual. Ventajas de que aún no me conozca a fondo.

- Debería comprarme unas zapatillas de correr nuevas, pero no veo nada que me guste o no tienen mi número de pie. No entiendo cómo es tan difícil, sobre todo porque tengo un número muy normalito.

- Me he comprado unos pantalones que no necesitaba, simplemente eran monos y con dibujos de cómics. También unas bragas de ovejas negras. Va a ser un puto cachondeo cuando me cambie de ropa en el gimnasio.

- Estoy asumiendo demasiado trabajo y puede que al final tenga alguna bronca con mi jefa. Es tonta. Y no sólo por dejarse convencer de instalar ese programa en el ordenador: es que es ignorante, contradictoria y carece por completo de la más mínima de las dotes de mando, vistas desde el punto de la inteligencia.

- He mejorado mis mawashis; sorprendentemente, porque no las he practicado. En la última clase me sentí muy orgullosa de ser la única de mi zona que hacía bien una cosa en concreto.

- Va a resultar que me llevo bastante bien con la novatuela del curro. Y que hacemos piña contra la panda de vagos caraduras que hay en todas las casas de p... digo, oficinas.

- Mi agenda está llena de marrones, de cosas que tienen difícil solución, de esa clase de casos terribles en los que tienes razón y sabes que esa razón no te va a servir ni para limpiarte el culo con ella. Sólo me falta que venga Hacienda a husmear en mi hucha de cerdito o el CESID o la SGAE o algún bisho parecido me denuncien por qué sé yo... y mejor ni mencionarlo, qué miedo.

- Tengo muuuuucho papeleo que resolver, aparte del trabajo.

Abundando...

Mi jefa es una hija de puta.

Pero ni a punta de pistola volvería a mi trabajo anterior.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sistemas de calidad

Filosofando de vuelta del trabajo, me he preguntado por qué tengo ese descreimiento total con respecto a esos sistemas tan americanos de calidad que, de vez en cuando, tratan de vendernos como si fueran la panacea.

No es la primera vez que me lo pregunto. El caso es que, como idea, está bien lo de tratar de hacer las cosas cada vez con más eficiencia (siempre que no nos obsesionemos ni nos dé un infarto). Pensaba que quizá me parecía que es la típica cosa carísima que acaba abandonada en un cajón, pero mi neurona viuda no terminaba de concretarlo.

Y hete aquí que hoy, de golpe, se me ha iluminado la bombilla: no creo en esos sistemas porque en realidad es muy difícil que mejoren una empresa de cara a los propios empleados. Es decir, las relaciones entre los empleados. Y entre los jefes y los empleados. Y entre los jefes.

Dicho de otro modo: esos sistemas no pueden cambiar la personalidad de alguna gentuza, con lo cual difícilmente va a haber mejoras de base, bien asentadas. Puede que se consigan cosas en los productos, de cara al cliente, pero a base de esfuerzos particulares de algunos, que encima probablemente sean los peor tratados y los que paguen el pato. El clima laboral seguirá siendo una puta mierda. Las injusticias, las malas leches enquistadas, los jefes desastrosos que no se pueden despedir... eso no hay quien lo mueva.

Y, sin duda, seguirá repercutiendo en la producción.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Me tengo que desenganchar por hoy

Pues veréis, tengo un musculito lumbar hecho una bola. Me lo he buscado yo, por cabezota, porque aunque sabía que estaba mal sentada, me dejé vencer por la tensión y no cambié de postura. Y no fueron precisamente cinco minutos de nada, con lo cual... ahora vienen los ays.

Y aquí estoy, con un linimento de esos que pican, un ibuprofeno en el estómago y pensando si voy a estar mejor tumbada en la cama o sentada en el suelo con la almohadilla eléctrica en los lomos.

Lo que es la pantalla, mejor olvidarme de ella hasta mañana.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Esta lluvia, esta ciudad

Para no variar, me he levantado pronto este sábado. Tenía que pasar el antivirus a este engendro y he aprovechado para iniciarlo, porque sé que tardará horas. Luego me aburría y se me ha ocurrido hacer fotos con teleobjetivo, y así he retratado a medio barrio que, aunque sea fiesta, ya andaba por la calle a primera hora. He aprovechado los rayitos de sol que había y que no han durado mucho, ya que se ha nublado en seguida y ahora mismo está lloviendo.

Me gusta la lluvia. Y el caso es que se ha formado un barrillo resbaladizo y peligroso y he tenido que ir con cuidado, pero no me ha importado tener que hacer los recados pendientes así. He ido a desayunar al bar, al banco, a recoger el encargo de la pastelería, a enviar una carta a Correos, etc. Y, cuando volvía, he visto un cartel de una nueva tienda de manualidades que también ofrece clases. Aún estaba cerrada, supongo que no abrirán los sábados, pero... ya está, es exactamente lo que quería: algo entretenido, creo que no demasiado caro y a un tiro de piedra de casa.

Ahora ya voy a tener algo concreto que responder a "la pregunta de moda".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Las notas

Vale, llevo un tiempito en el puesto nuevo y las altas esferas han comentado a otras más bajas que lo estoy haciendo bien. Me he tranquilizado y me he sentido halagada.

Hoy no tengo mucho más que decir, y no es poco. Seguiré hinchada como un pavo el resto del día.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Informalidad

La gente es la releche. A mí me han educado para que responda cuando me hablan, y me parece que no es nada raro, a otra gente también. Las preguntas se responden, las cartas también, los teléfonos se cogen, etc., ¿no?

Por eso me extraña y me cabrea llevar días esperando a que me contesten por email cuatro personas. Cuatro. Cada una por su lado, sin relación con las demás. Una puede tener excusa; las otras, es para matarlas. Y son mensajes sobre temas importantes de trabajo.

Para más inri, alguna de esas personas ha tenido la desfachatez de decirme en otras ocasiones que le tenía que contestar con lo que fuera sin falta y antes de no sé qué plazo.

Bien... A la mierda, a partir de mañana empezaré a ponerme seria, y si tengo que hablar con el jefe de alguien, lo haré. No es que quiera ser chivata, es que no me dejan ya ninguna otra opción.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La pregunta de moda

Hoy me han vuelto a plantear lo mismo que el otro día:

"¿Te vas a apuntar a hacer algo aparte del trabajo?".

Hum...

Siempre digo que estaría encantada. Me gustaría aprender cualquier cosa que respetara mi horario del gimnasio: fotografía, dibujo, cocina, bricolaje, química, guitarra, temas de salud, doblaje de pelis, psicología, lenguas exóticas y hasta meditación zen, por decir algo.

Lo malo es que todo eso queda lejos de casa y yo quiero algo entretenido que no me obligue a desplazarme kilómetros en transporte público.

Me escribe un amigo que acaba de apuntarse a un curso de vídeo, otra va a hacer algo de foto, etc. Y yo me siento un poco responsable de no hacer nada, teniendo tiempo.

Sigo bastante convencida de que me voy a tocar los webs toooodo el invierno y es algo así como desperdiciar neuronas que todavía no han llegado a su fecha de caducidad.

Lo que la gente no sabe es que tengo un blog, una página de fotos y un montón de material de bellas artes arrinconado y por aprovechar.

Así que, en sentido estricto, si se trata de aprovechar el tiempo sin más, ¿para qué moverme de casa?

martes, 14 de septiembre de 2010

Ermitaña en potencia

Hoy no siento nada especial por Mr X, me veo fuera de órbita cuando oigo a otra gente decir que este otoño se va a apuntar a francés, a inglés... y veo cómo otros evolucionan, mientras que yo sigo con mi vida de postadolescente rebelde.

Apuesto a que me voy a pasar el invierno tocándome los webs delante de la tele.

Por un lado, pues... qué más da, yo ya he hecho cursillos y cursos cuando otra gente se dedicaba a no hacer nada, así que no me da mala conciencia. Por otro lado, tengo la impresión de no aprovechar bien mi tiempo (además, me gusta aprender). Pero lo que me preocupa es que voy a volver a estar medio aislada, como una hikikomori de fin de semana: nula vida social.

Eso también tiene su lado bueno y su lado malo: generalmente, me sobra la gente, y me temo que cada vez más. Lo malo es que así ni cultivo amistades, ni ligaré en la vida, ni nada.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Si SLQH pudiera emitirlo...

He estado viendo Pasapalabra y le han preguntado a la concursante que completara el título de la película Un asesino de la tercera edad. No lo ha sabido y ha pasado. Pues a continuación han enfocado a una de las famosas que concursaban en el equipo de la chica, una tal Antonia, que me suena, pero no sé ubicar, y la tía estaba medio cubriéndose la boca con la mano, pero se notaba perfectamente que le estaba diciendo la respuesta: "¡Justino, Justino!".

Y a la segunda vuelta, la concursante ha dicho el título completo: Justino, un asesino de la tercera edad. De puta madre, si yo soy el rival, voy y denuncio al programa.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Propósitos para el nuevo curso

- Esto...
- Ejem...

No, pues no tengo ningún propósito. Me tienta apuntarme en la UNED, como una de mis compañeras de trabajo, pero me da pereza tener que preparar y hacer unos exámenes dentro de unos meses. Creo que no lo haré.

Tentaciones, sí que tengo...

- Un curso de foto que organiza una conocida tienda. No había plazas para el anterior, que de todos modos no era exactamente lo que yo buscaba, aunque iban a hacer más.

- Seguir aprendiendo manualidades como la de ayer, que no todo va a ser informática y ciberespacio.

- Coger el coche familiar y aprender a conducir de verdad. Tengo carnet, pero no recuerdo ni las señales básicas.

- Volver a dibujar.

- Ir al psicólogo. Hay cosas que debería resolver y se me han fosilizado. Mira, esto sí podría ser un propósito.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Manitas de lata

Me ha dado por llevar una especie de diario en papel en el trabajo, no sé si lo había mencionado... Sí, creo que sí, al hablar de Mr. X, porque escribo sobre él, claro. No es el único tema. El otro día me sentí tan perdida en un asunto que me dio por desahogarme ahí, hablando sobre lo feliz que me siento cuando hago un trabajo más manual que intelectual. Me habría cambiado por el tipo que tenía que arreglar la escalera de hormigón rota, y además es posible que hubiera acertado, al menos por el lado de la satisfacción. Está claro que no lo voy a hacer, nadie renuncia a su trabajo cuando teóricamente es el adecuado, y menos por una ventolera momentánea.

... sólo que no es tan momentánea; siempre me ocurre eso cuando el resultado es más o menos aceptable: al acabar, me siento muy relajada y contenta. Debería replantearme las cosas, en lugar de quejarme tanto por aquí.

Hoy he estado de aprendiz de encuadernadora y me lo he pasado como una enana. No tenía los medios que utilizaría un profesional; sólo mi vieja caja de herramientas y un poco de imaginación. Y el libro deshojado en mis manos. Y una página de internet: ésta.

En vez de prensa, tenía dos sargentas y la esquina del mueble de la sala para cuadrar las hojas. En lugar de una cola decente, tenía la que sobró del montaje de unas estanterías en kit, que ya veremos qué calidad tiene. He usado el pegote original para hacer un rollito y apoyar en él la parte del libro que no sujetaban las sargentas, y el hilo ha sido vilmente sustraído del costurero de mi madre. Lo peor, mi falta de paciencia, como siempre; a posteriori, se me han ocurrido cosas que podrían haber mejorado la chapuza. Da igual, ya estaba hecha.

El bloque de hojas ha acabado algo torcido y no todas estaban al mismo nivel, alguna sobresalía una micra. Las pastas no podían abarcar el interior, y no me atrevía a apretar las sargentas, porque ya había hecho demasiadas marcas en el papel. Como decía, la próxima vez haré una mejora, que consistirá en apoyar las sargentas sobre un mártir, o sea, sobre un trozo de madera que no me importará apretar y marcar.

Pero ese libro ya no se soltará, y me siento tan satisfecha...

jueves, 9 de septiembre de 2010

Mejor, gracias

No era solamente un disgusto. Como decía, era una metedura de pata de otro y ahora, encima, está comprobada. Si puedo hacer algo al respecto, lo haré. Y si no, creo que lo tendré en cuenta para el futuro.

Hoy por la mañana he llegado a la oficina y me he puesto a hacer cosas. En mitad de un documento, la cara de Mr X. O eso me ha parecido. A tomar por el saco lo que estaba haciendo; me he puesto a escribirle en papel un correo imaginario que se ha convertido en tres, uno muy sutil y otro muy sincero, pasando por un tercero en tonos medios. A ver quién es capaz de currar así.

Y espero que nadie rebusque entre mis papeles, porque ahora mismo no sé dónde he puesto la hoja arrancada del cuaderno.

Tengo mucho que analizar. Por ejemplo: ¿lo que me gusta es que me distrae, me hace imaginarme cosas cuando estoy haciendo algo que no me va? ¿Por qué no era tan fuerte el sentimiento estos días en clase? ¿Sería yo capaz de llevar algo adelante con él? ¿Empezaría a sacarle defectos a los cuatro días? ¿Es sólo una mera cuestión física (bueno, no lo creo, no es un tiarrón de esos de anuncio)? ¿Puedo evitar esto? ¿Qué ocurriría si su novia se enterase de las cosas que hace? ¿Se llevan bien o están juntos por costumbre? ¿Tiene sentido pasarme varios días seguidos sin verle y echarle tanto de menos, visto lo visto? ¿Qué ocurrirá el martes, seguirá haciendo tonterías de esas que me encantan?

Contradicción

¿Puede un disgusto laboral cargarse un enamoramiento?

Me he pasado la mañana en las nubes, se me aparecía su cara en mitad del documento que estaba leyendo, tenía esa tonta sensación de estar cayendo otra vez en las redes de siempre (¿las del amor?) y, para colmo, he encendido la radio y no había más que música romántica. Y no la he podido quitar, porque casualmente les ha encantado esa emisora a las chicas de la oficina. Los chicos no decían nada, pero seguramente tampoco les parecía mal.

A última hora de la mañana, me han dado un disgusto. No lo puedo comentar aquí, pero ha sido una injusticia, una gran cagada por parte de otra persona.

... y se acabaron las nubes, las caras, la música romántica y las sensaciones intempestivas. Así, de un plumazo.

No sé si quiero que vuelvan, porque si esto no es amor del que yo quisiera, si no termina bien, prefiero que no pase nada, cortar por lo sano desde hoy. Pero ya las echo de menos.

Si me recupero de la mala leche y la preocupación, creo que volverán. Sólo necesitan tiempo para hacer el viaje de vuelta.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Suplemento

El otro día decidí hacer una suma y me salió esto:

Cambio de trabajo + rollos familiares positivos y negativos + retorno al le-gusto-no-le-gusto (sé que sí, pero no sé adónde irá el asunto) + accidentes domésticos = ESTRÉS

Me despierto a las 4 de la mañana y me pongo a dar vueltas, luego me duermo un rato y me vuelvo a despertar antes de que suene el despertador, pero de todos modos no hay quien me haga salir de la cama. Ayer me dolía todo, además. Vuelto a tener los síntomas de antes.

Por "conziguiente"... he vuelto a tomar el suplemento del año pasado. Esta vez me ha costado conseguirlo, lo he tenido que encargar. Creo que ya noto el efecto, y no es autosugestión: el año pasado, el primer día que lo tomé, me dijeron que no caminara tan deprisa, que no me podían seguir, y a mí me parecía que andaba como siempre, aunque con menos cansancio. Hoy he entregado el trabajo que me ha jodido el fin de semana y luego me he pasado tres horas sin saber qué hacer bajo la furiosa mirada de mi jefa, con lo cual debería estar agotada. No lo estoy. Luego... algo de efecto noto.

martes, 7 de septiembre de 2010

Te mereces una bronca

O haces algo más, o me planto. Estuvo muy bien lo del otro día, pero si yo correspondí con discreción, es por algo. Te van a sacar cantares, a este paso. ¿No ves que hay muchos ojos que nos observan? Y yo no quiero quedar como la rompe-parejas. Tú verás lo que haces con tu actual, si es que realmente te intereso. No soy un segundo plato. Y no me sirve que la menciones como queriendo dar celos, que es lo que hiciste el otro día. Me gustas, y a ratos, mucho, pero no me eres imprescindible; nadie lo es, en el fondo, y yo vivía y vivo bien sola y sin agobios.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Experimento

Seguimos con el estrés. Parece que los jefes quieren hacer cosas, pero andan tanteando, porque no saben muy bien cómo. Y yo, menos, ¿qué esperaban?

He vuelto tan agotada que me he echado a dormir. Es un decir, me he metido en la cama y me he relajado algo menos de un cuarto de hora interrumpido (me he levantado a apagar la tele). No soy capaz de dormir durante el día, a no ser que esté enferma o lleve muchas noches durmiendo muy poco. El caso es que me ha sentado bien, es un experimento que quería hacer: cuando me sienta agotada y con dolores musculares de la tensión, pasaré un ratito bajo las mantas. Recreo el ambiente relajado de la noche o de primera hora de la mañana, y mi cuerpo se traga el engaño, se relaja.

Eso sí, ¿a quién le apetece hacer deporte a continuación?

domingo, 5 de septiembre de 2010

Tregua de ETA

Para mí, es un alto el fuego definitivo. No pueden permitir que se repita lo que les pasó en las elecciones anteriores, que con la ilegalización dieron la victoria al rival absoluto. Pero nunca dirán que es un alto el fuego definitivo. Simplemente dejarán de funcionar y no lo reconocerán. Estoy dispuesta a comerme estas palabras con patatas, si me equivoco, pero no creo que sea la misma situación de la última tregua.

¿Enhorabuena al mundo? Mm... sí.

Postdata: atención a los que a partir de ahora se van a querer apuntar el tanto personalmente. En mi opinión, la tregua es fruto del debilitamiento y el rechazo social a lo largo de muchos años, no de un solo político ni de un partido en concreto. Pero, cuando pasen cinco años sin atentados, alguno dirá: "La medalla, para mí".

Actualidad personal

Las vacaciones no me gustaron. Surgió aquel problema con el virus que me tuvo inquieta durante días, primero para eliminarlo y luego para arreglar los destrozos. De hecho, me quedé sin Nero y no lo he podido reinstalar, porque no tengo una versión decente. Sí que he podido sustituirlo por algo parecido, pero estaba tan acostumbrada a él... Luego, el viaje fue un coñazo plagado de discusiones y con ciertos personajes que aparecieron de pronto y no me cayeron bien para nada.
En realidad, los viajes los disfruto a posteriori: me alegro de volver a casa y de haberlos dejado atrás, y también de sentirme casi normal cuando puedo contestar que sí estuve por ahí en vacaciones (pero claro, por la ley de Murphy, cuando viajo es cuando menos me preguntan qué hice en agosto).

Me siento más relajada que en julio, con mayor capacidad de relativizar mis problemas. No sé lo que durará, pero mientras tanto, lo aprecio. Me viene muy bien este relax para no volverme loca en el curro. Los momentos laborales chungos, si puedo, los escribo en un cuaderno que me encontré en mi cubículo al llegar. Claro que ahí también tengo dibujos chorras, y si algún día alguien lo abre, igual me cago por las patas. En precaución, el otro día arranqué un par de páginas comprometidas, y las tengo aquí, a mi lado. Una de ellas contiene una especie de caricatura que, aunque no sea muy buena, es muy peligrosa, porque al personaje lo reconocería cualquiera. La otra página contiene de forma explícita mis sentimientos de los primeros días: cansada, somnolienta, con sensación de inutilidad... Eso no ha variado mucho. Si se entera mi jefa directa, por ejemplo, no le va a gustar nada mi actitud. No sé si serviría explicarle que también estoy dispuesta a hacer un esfuerzo, aunque sea comiéndome los hígados a diario, hasta que la cosa marche medianamente bien. En fin, es posible que me tenga calada ya. También sé que sabe que hago algunas cosas bien.

El verdadero problema, aquí y en el trabajo de antes, es que tengo esa grave sensación de inutilidad. No sé si está justificada o no; soy consciente de que nadie salva a la humanidad todos los días y todo el mundo aporta lo que puede y luego se olvida, sobre todo mientras le paguen. Y yo no me puedo quejar del sueldo, por lo menos ahora. El caso es que es lo que siento. Creo que sería más feliz arreglando un peldaño de esa escalera de hormigón que está en malas condiciones. Ayer lo fui cuando me pidieron que fuera a la pastelería, a hacer un simple recado para casa.

Mi flickr, bien, gracias. Tengo todavía un montón de fotos que colgar, y las últimas han tenido buenas críticas.

También he vuelto al gimnasio. Si no me ha dado aún un paro cardiaco, debe de ser porque los milagros existen. No acabo de entender esta baja forma, después de haber hecho ejercicio durante todo agosto. Vale, lo hacía a mi ritmo, más bien como un juego y sin supervisión, pero no me he quedado quieta.

Y vuelvo a dormir como el culo...

sábado, 4 de septiembre de 2010

Argentina, qué chido...

Así que le cortaron las alas a Garzón... y ahora resulta que los jueces argentinos van a investigar el genocidio franquista.
Me parece un bonito corte de mangas a esos que decidieron unilateralmente que lo que había que hacer era olvidar. Es decir, a muchos peperos, derechones de toda la vida y demás. Me alegro por las familias de los asesinados y represaliados. Supongo que estarán pensando que les está muy bien empleado a los que trataron de echar tierra sobre el asunto.

Sólo un punto negativo: ha sido necesario llegar a la segunda instancia para que el proceso siga adelante. En la primera, según los periódicos, la juez tuvo que desestimar la demanda, porque el fiscal sólo se había basado en su discurso en opiniones sacadas de internet. Toma profesionalidad. ¿O habría algún "interés" por ahí para que el hombre no se interesara?

Sábado... ¿qué sábado?

Bien, por si hubiera sido poca la locura semanal, y después de estar deseando que llegara el fin de semana, me lo han jodido un poquito. Sólo para que no me relaje lo suficiente y llegue el lunes de empalmada: no he tenido más remedio que aceptar un trabajito extra. Sí, me lo van a pagar, pero no entraba en mis planes.
Entre el tema laboral y el sentimental, estoy agotada, pero debo seguir. Y, además, tengo que leer un montón de cosas: legislación y otras historias que no me interesan, imprescindibles para el curro de la próxima semana.
Ayer mismo ya estaba tan cansada que no le hice caso a my guy, a pesar de sentir esas oleadas de no sé qué cada vez que se acercaba. Y al final del día creí notar alguna provocación para ver si reaccionaba. Yo qué sé, lo mismo me lo imaginé por el cansancio.

Por lo demás... estaba preocupada por un tema y parece que no va a dar guerra. Suerte que los jefes no se fijan en algunas cosas. Espero que siga así el asunto. También tengo una colega nueva, me da la impresión de que andamos marcando territorio. Bueno, es más que una impresión, pero espero que no dure, que sea una chorrada consecuencia de la tensión de los primeros días, y luego cada una a lo suyo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Exceso de análisis

Si me da un beso de saludo más brusco de lo normal, ¿significa algo? ¿Y si se pone un buen rato a mi lado, mientras trabajamos, sin que eso sea necesario, haciendo cada uno su tarea? ¿Y si me selecciona entre los demás para un ejercicio, literalmente impidiéndome que busque otra pareja de trabajo? ¿Y si dice unas cuantas veces mi nombre, aunque sea para corregirme? ¿Y qué son tantas palmaditas en la espalda? ¿Qué debo hacer?

En resumen: segunda parte del cursillo... con él.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Va la buena...

El puesto nuevo no me había planteado problemas ni quehaceres extraordinarios hasta ahora. Pero, claro, con un jefe de vacaciones primero y con mis propias vacaciones después, me estaba tocando los webs.

Hoy hemos empezado en serio, y nos hemos muerto de aburrimiento en una reunión que ha durado toda la mañana. Ha sido un rollo sobre los objetivos que tenemos... que no me van a dejar otra posibilidad que implicarme en la materia. Hasta ahora, me la sudaba la empresa: llegaba, hacía mi trabajo lo mejor posible y me marchaba. No participaba en nada, ni ganas, porque mi entorno me caía lo suficientemente mal como para prender fuego a la oficina con la mayoría dentro. Es que eso de machacar al que curra y dejar que se toque las bolas al caradura, pues como que no me gustaba mucho. La empresa me la suda todavía, pero me han cambiado el escenario.

A partir de ahora, tengo más responsabilidades. No es que sea jefa, pero... he subido, y me temo que se va a notar. Y no me apetece una mierda, pero no hay otra manera de justificar el sueldo; el tipo de trabajo es diferente y voy a tener que hacer llamadas, entrevistarme con gente, exponer cosas delante de otra gente... Una delicia para alguien que sólo haciendo un esfuerzo consigue llamar a su dentista, o al banco. No me quedan más huevos que ponerme en plan robot, o actriz, o tratar de tener la mente lo más vacía que pueda.

Lo que quiero es... navegar por internet todo el tiempo, clasificar mis fotos, llevarme la tarjeta gráfica para hacer chapuzas, leerme ese libro sobre Japón que me compré por casualidad. Lo que no quiero es tener que forzar un interés que sé muy bien que no siento en una empresa que no me importa.

Seré positiva: me he librado de los tochos, cobraré más, el lugar es mejor, mi superior parece agradable, ni siquiera voy a tener que volver a la cafetería de mierda a soportar al barman capullo... Y, además, esto es un borrón y cuenta nueva. Me siento como si me hubiera cambiado la vida y no importaran los errores, las putadas ni los sufrimientos pasados. Debería apreciarlo, porque vale mucho.