lunes, 24 de febrero de 2014

Sólo

Sólo sentarme a ver pasar la vida. Trabajar lo justo. La ley del mínimo esfuerzo. Esa no soy yo, pero debería serlo. Total, ir más allá no tiene mucho sentido. Para qué romperse la cabeza.

sábado, 22 de febrero de 2014

Normal

Cómo voy a estar bien, si en los últimos meses ha muerto tanta gente conocida, algunos de toda la vida, y no todos realmente ancianos.
Cómo voy a estar bien, si yo llevo el trabajo al día, pero todo el mundo se demora y me hacen efecto tapón.
Cómo voy a estar bien, si soy de piñón fijo y me da mala conciencia faltar un día al gimnasio, por mucho que necesite descansar.
Cómo voy a estar bien, si me olvido constantemente de tomar el suplemento vitamínico.
Cómo voy a estar bien, si me he pasado el sábado sola.
Cómo voy a estar bien, si he vuelto a perder vida social.
Cómo voy a estar bien, si me produce un extraño alivio malsano el hecho de no tener que ver a mi padre un domingo.
Cómo voy a estar bien, si necesito dormir y no soy capaz de irme a la cama.
Cómo voy a estar bien, si estoy aquí delante, pasando frío e incapaz de ir a por más ropa.
Cómo voy a estar bien, si me siento casi siempre incómoda.
Cómo voy a estar bien, si guardo tantos pequeños secretos desagradables.
Cómo voy a estar bien, si soy yo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Outsider

No hay nada. Nada. Cero alicientes y una fuerte sensación de tiempo perdido. Sigo sin existir. Fuera de todos los circuitos, en plan lobo solitario. No me integro más que en el trabajo, lo cual no cuenta, por ser algo inevitable y a veces muy a pesar de cada uno.

Nacemos, vivimos y morimos solos.

Sí, pero unos más que otros.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Mitad de la semana

Ahora que he podido centrarme, veo que aprendo todos los días en el trabajo. Cuando lo pienso, me hace feliz. Lástima esta incapacidad mía de disfrutar. No entiendo cómo son compatibles esas circunstancias tan geniales con el horror al vacío, los pensamientos suicidas y el no verle sentido a nada.

No es que me esté planteando hacer ninguna barbaridad, pero me veo casi sin proyectos de futuro, con todos los días iguales por venir: levantarse, trabajar, ver alguna tontería en la tele, dormir y vuelta a empezar hasta la jubilación, que quién sabe cuándo nos tocará a los de mi generación.

La mía es una situación difícil: salvo sorpresas, tengo asumida la soledad. Ya he hecho todo lo interesante que puede hacer una persona como yo, he aprendido de todo y la mayoría de lo que he aprendido no me va a servir de mucho, aunque el saber no ocupe lugar. Me gusta mi trabajo, pero por suerte o por desgracia no ocupa todo mi tiempo. No tengo muchas personas con las que hablar porque la sociedad me da más problemas que soluciones. Espero como una imbécil el fin de semana, pero lo único bueno que le saco es poder dormir un poco más (y ni siquiera soy de esas personas que disfrutan de una mañana bajo las mantas).

Seré una pesada, pero algo falla en mi vida y no sé qué hacer con ella.

sábado, 15 de febrero de 2014

Insoportabilia

Ya no he visto corazoncitos en los escaparates, pero me he secado las lágrimas interiores a base de chocolate chip cookies.

Por lo demás, día de dejar las cosas a medias. Estoy demasiado cansada, y tampoco es que haya sido una mala semana; al contrario. Pero me parece que tengo un estrés emocional importante, y no sólo por el rollito de San Valentín.

Hay muchas cosas que me ponen de los nervios y que últimamente me ha tocado padecer:

- Las costumbres de mi padre, que se cree que aún puede decirme las cosas con cierto toque de autoridad.
- Otras costumbres mías. Quizá sea infantil caer en un mutismo borde en esos casos, pero es que no me sale otra cosa.
- Ciertas personas del trabajo, aunque esta semana he podido dejarles un poquito con un palmo de narices.
- Mi apego a la rutina. No es normal estar agotada y ser tan cabezona que quiera seguir arrastrándome a mis actividades extraescolares.
- La gente que no me dice directamente las cosas, pero se las suelta a personas de mi entorno. No sé si es cobardía o estupidez.
- Una lista de "novedades legislativas" que he visto. Alguien es muy amable haciendo un listado así, pero resulta que es todo en plan subir impuestos, eliminar deducciones, etc. ¿De veras están para ayudar al contribuyente, o para hundirlo?
- Los envidiosos tóxicos. Ojo, yo también puedo tener envidia en un momento dado, pero me la trago o la convierto en espíritu de superación y trato de subir al nivel del envidiado. Los tóxicos son los que tratan de joder al que tiene algo que ellos no.
- La familia política mandona. Para qué voy a dar más explicaciones; quien la tiene, la sufre.
- El cansancio de origen desconocido que no se va ni a tiros. No sé si ha sido por estrés, el caso es que esta mañana apenas me podía mover, era como llevar pesas en las articulaciones. Como anda más gente así, puede ser que tenga algo que ver con el tiempo... si es que eso es posible.

viernes, 14 de febrero de 2014

San... ¿quién?

Ya es otra vez esa fecha del año. Un año más a solas. Esta mañana he pensado que a lo mejor estaría bien mimarme un poco, pero la verdad es que no he parado en todo el día. He visto una tarta de chocolate negro negrísimo con forma de corazón y pinta de vicio que me llamaba a gritos desde un escaparate, pero ¿qué hago yo con una tarta entera para mí sola? Además iba con prisa y con poco dinero en el bolsillo. Lo único que me he regalado ha sido terminarme un libro cuando he podido respirar un poco.

Es una fiesta de lo más tonto, demasiados corazoncitos por todas partes. Los tópicos contra ella están un poco vistos: que si sólo es una festividad comercial, que el amor debe celebrarse todo el año y no un solo día... Es posible, pero yo creo que la razón más importante para que no te guste este día es sentirte desplazada por no tener pareja. Es el puñetero día de recordar a los solteros que su situación, en el fondo, no es bien vista. Y total, para nada: muchos somos así y no vamos a cambiar tan fácilmente de un año para otro, nos guste o no.

En fin, ya que hoy no he tenido ni pareja, ni dulces, ni mucho descanso, voy a celebrar el Anti San Valentín, el 15 de febrero. Y sábado, encima.

martes, 11 de febrero de 2014

Me hago preguntas

Si se ha visto que una amistad se sustentaba en bases falsas, ¿es posible empezar de cero otra vez? No lo sé. El problema es que quizá no me queden ni ganas. Eso sí, da lástima perder a la gente, aunque el principio de la amistad estuviera contaminado por las circunstancias. En fin, si les coges cariño, al menos eso es cierto y quizá valga la pena hacer un esfuerzo. Pero disimulo muy mal, se me va notar que me estoy obligando.

Debo de ser la peor amiga del mundo. No es solo ese rollo de la gente a la que me acerqué por un interés romántico hacia una persona en concreto, es que hoy, por ejemplo, he recibido un mensaje de una persona con la que tengo una relación de amor-¿odio? No, la palabra odio es muy fuerte, dejémoslo en amor-indiferencia. Es buena persona y en un momento dado me prestó una ayuda fundamental, pero, no sé por qué, intenté ir de guay con ella y no lo soy tanto. No es que interpretara un papel conscientemente, es que estaba en un momento un poco extraño y creo que di la sensación de ser muy buenecita, y luego no supe librarme de esto. Me escribe contándome cosas importantes de su vida, y mi reacción ha sido no ser capaz de leer el mensaje entero. Me agobio. Lo he dejado para mañana. Y eso que me tenía algo preocupada, ha pasado por una enfermedad y no contestaba a mi último mensaje. Ha sido algo como "vale, ya veo que no te encuentras mal, es todo lo que quería saber, y no me apetece leer más".

Vale, soy horrible.

domingo, 9 de febrero de 2014

Breves

- Tengo una caja de bombones de muchas clases. Un par de ellos eran en forma de corazón. Me comí uno al poco de abrir la caja y hace un par de días quise comerme el que quedaba. Y no es que yo sea especialmente torpe, más bien al contrario, soy cuidadosa y no suelo tener estos tropiezos, pero de todos los puñeteros bombones se me tenía que caer al suelo precisamente, pre-ci-sa-men-te, el último con forma de corazón. A una semana de San Valentín. Si yo fuera supersticiosa, sacaría algunas conclusiones.

- Sigo pensando en cambiar de amigos, de aficiones, etc. Nada, que me he quedado vacía, ya no me interesa nada de lo que pensaba que me interesaba.

- Me siguen matando los domingos. Trato de pensar que si fueran días de fiesta aislados en mitad de una semana me encantarían, aunque tuviera que volver a trabajar al día siguiente, pero no funciona ni por el forro; me deprimo y punto. Son como un callejón sin salida.

- Vamos a ver lo que sucede, pero creo que me esperan algunos meses tranquilos. Más tranquilos que los últimos, fijo.

- No tengo disfraz para carnavales, como siempre. Se me ocurre alguna cosa, aunque tampoco estoy muy animada. Lo único, si la gente del trabajo se entusiasma, me dejaré arrastrar... quizá.

- Me había desenganchado de la lectura compulsiva y había conseguido ponerme las pilas con otro asunto que necesitaba atención urgente. Ahora he vuelto a leer de una forma un poco más relajada.

- Lo único que tiene de buena mi vida últimamente es lo mucho que estoy aprendiendo en el trabajo. Ya era hora de salir adelante, llevaba demasiado tiempo atascada.

- También ando con un proyectillo aparte del trabajo que, de momento, me entretiene. Es algo relativamente modesto y no tiene nada que ver con ese entorno social que no me convence. Consiste en una vuelta a mis viejas costumbres que quizá me esté ayudando a volver a ser yo misma. No voy a dar muchas pistas, pero soy como una persona acostumbrada a tocar el piano que se pasa años sin ver uno ni de lejos y luego vuelve a las teclas. A lo mejor es el principio del cambio de aficiones en el que pensaba.

sábado, 8 de febrero de 2014

Bases falsas

Hace tiempo hice unos amigos. En realidad no me interesaban mucho como personas; sólo era que me interesaba una persona del grupo. No sé si somos amigos en realidad. Por un lado, sí, he visto que hay un par de ellos con los que comparto ciertas cosas. Uno de ellos tiene unas aficiones bastante parecidas a las mías; la otra simplemente es una chica muy agradable con la que me llevo muy bien. Por otro lado, tengo mis dudas sobre cómo definir las cosas.

Como ya definitivamente se me cayó la venda de los ojos con respecto a la persona que me interesaba, hace tiempo que me he dado cuenta de que el grupo y yo no tenemos casi nada que ver, y desde ese momento tengo mala conciencia y sensación de haber fingido demasiado tiempo. Sé eso de que en el amor y en la guerra todo vale, pero si hay daños colaterales... Bueno, no es exactamente que los haya, para ellos yo soy yo y punto. Lo malo es que no me gusta ese toque de falsedad en mi interior desde el principio.

Últimamente me dan ganas de poner tierra de por medio, buscarme una ocupación que me vaya alejando de ellos, una excusa, vaya. Ya no soy capaz de esforzarme para pasar una tarde entera de cañas con ellos. Mejor dicho, ya no aguanto más a los marcianos del grupo, gente a la que no me habría acercado ni a un kilómetro si las circunstancias hubieran sido otras. No estoy dispuesta a hacer ningún sacrificio, por mucho que no me importe mantener la relación con los que sí me caen bien.

Quizá sea la hora de tomar ese par de amistades de otro modo. Apartarlas. Considerarlas lo poco bueno que queda de todo esto. Por lo menos, la chica que comentaba es de esas personas que te hacen sentirte a gusto en una conversación cualquiera, y siempre me alegro de verla. Aunque no le cuente todo lo que ha pasado, con ella sí he llegado a la sinceridad de sentimientos.

domingo, 2 de febrero de 2014

Varios

- Esas series en las que el tío bueno o la tía buena de turno habla de lo poco que liga y lo que teme morir solo/a... Déjenme que les diga un par de cosas, señores guionistas: todo el mundo muere solo, y además es bastante inverosímil eso de que un actor o actriz tan mono no ligue jamás. Y puede ser deprimente para la gente solitaria como yo, aunque yo estoy bastante endurecida al respecto. Sólo desprecio la estupidez y la poca originalidad del guión, que he olvidado completamente a los pocos minutos. Eso sí, me vale para hacer un post.

- Desde hace un tiempo, tengo un enganche bastante feo a la literatura: leo compulsivamente, pero no lo disfruto ni aprendo nada.

- Mientras leo, pienso en las cosas que haré en cuanto termine el libro. Y nunca las hago. Me limito a empezar el libro siguiente.

- Cada vez me visto más como una pordiosera. Pero es que no necesito más. Si me sirve el jersey gordo del año pasado o de hace tres, ¿para qué andar rebuscando en tiendas?

- Sin embargo, me hace sentir un poco mal eso de no ser capaz de utilizar mi sueldo para tener un aspecto a la moda...

- Creo haber engordado, pero como no tengo a nadie a quien impresionar, me da lo mismo.

- Me parecía que me pasaba igual con la depilación, pero creo que mis compañeras de vestuario tampoco tienen por qué ver tanto pelo en lugares poco estéticos. En fin, parece que no es excusa no tener pareja, por mucho que sean pelos limpios.

- Eso sí: me niego a considerar una guarrada el hecho de no depilarse. Esa costumbre es meramente cultural y no tiene sentido llamar guarro a nadie, si se lava.

- Tengo un bajón de energía y una desgana que no son normales, con lo cual he vuelto al suplemento. Sospecho que es el responsable de que esté aquí escribiendo.