martes, 29 de diciembre de 2009

Tengo un encargo

Sigo empollando, con un poco más de intensidad si cabe (a la mierda mis pequeñas vacaciones, en consecuencia). La razón es que el tiempo aprieta... y además tengo un encargo de ilustración que me va a robar alguna tarde. Es lo mismo que el anterior, algo entre colegas, nadie me va a pagar un céntimo y ya sé que no vendría a cuento pedir nada. Si otra vez me cayó un regalo de agradecimiento, contenta, y además, de verdad. Sin embargo, pasta o no pasta, me encanta moverme en ese mundo.
Quién sabe si con el tiempo la cosa no irá a más, y a mejor.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Fiesta, pero menos

Estoy empollando. He hecho un paroncillo. Otra vez mis ganas de mandarlo todo a la mierda, si total... Nada impedirá que pase el tiempo, perseguimos humo, y no hay tanta diferencia.
Bien, pero debo recordar mis razones para seguir adelante, o me arrepentiré:
- No quiero volver a ese trabajo, ni al otro, si puedo evitarlo.
- Estaré a la altura de otros y por encima de otros. Soberbia pura, pero si funciona, funciona.
- Mi sueldo también estará a la altura.
- Podré descansar del todo.
- Podré dedicarme a lo que verdaderamente me gusta. Tanto fuera como dentro.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mi Wacom y yo

Mejor no pongo ningún garabato. Demasiado peligroso. Por aquí no pasa nadie, pero la ley de Murphy dice que si cuelgo algo que no quiero que alguien vea, inevitablemente lo encontrará.
Tendrás que creerme si te digo que soy un puto genio de la tableta digitalizadora. Bueno, no tanto, pero para manejarla tan pocas veces, hago maravillas. Lo sé, entiendo algo de dibujo, después de los años, y veo los progresos, como decía en el otro post.
La cosa empezó con el Photoshop. Me las apañaba para corregir fotos con el ratón, pero para dibujar... Nada, imprescindible la tableta, y me la compré.
Al principio, era complicado usarla. Tampoco había manera de que me pusiera en serio, la mayor parte de las veces sólo hacía pequeños experimentos de grosor, pinceles... y acababa dibujando marranadas tipo graffiti de puerta de water de instituto.
Recientemente, hace un mes, empecé a dibujar de verdad. La cosa fue que caricaturicé a dos tipos, y aunque no era algo muy perfecto, noté que ya estaba preparada, que empezaba a despegar. Me he pasado diciembre dibujando cuando podía, y ahora ya no son caricaturas tipo Ibáñez (bueno, no me comparo con este maestro). Ahora hago retratos con efecto ilustración, ya he empezado a manejar el color, los sombreados... Y me está gustando mucho. Y me da miedo, no sé si dejaré de usar papel de verdad.
Lo mejor: la posibilidad de corregir sin dejar huellas.
Lo peor: que no se puedan colgar los dibujos en la pared, a no ser que se impriman, lo que no tiene demasiada gracia.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Post post

Que cómo fue la cosa. Bien, digo. No fue demasiado negativo, pese a la familia política, que a veces tiene unas insinuaciones o comentarios que dan por el culo. Me salió bien lo que cociné y tal...
Tuve mi regalo autorregalado, y hemos dicho que esto no puede ser, que para Reyes tenemos que pensar regalos de verdad.
Siempre se pasa tan rápido lo de Nochebuena + Navidad... Desde que era pequeña, este día lo dedico a la nostalgia de los días previos. Además, este año lo tengo ocupado con los estudios.

Lo mejor: creo que se me va a solucionar un problema de hace tiempo, algo que me debían. Me extraña esta sensación que tengo, una extraña mezcla de sentimiento de culpa por crueldad (injustificado), alivio, fin del mundo (aunque sólo es fin del problema), ausencia de objetivos por cumplimiento... Y eso que aún no ha sucedido.
Mis fotos y proyectos artísticos van la mar de bien, manejo la Wacom de maravilla, no es por echarme flores, es que de un dibujo a otro se nota una gran diferencia.

No sé si estos días tendré una visión romántica o no. Mientras, trataré de curar este catarro tremendo. Esta mañana tenía un poco de fiebre.

Deberes:
- Comprar bragas. Ni más, ni menos.
- Comprar lectura.
- Estudiar dos temas al día, hoy llevo uno y medio y creo que lo conseguiré.
- Felicitar el año a esa persona que se me olvida o paso. No merece que sea yo tan despegada; es sólo que en realidad no tenemos mucho en común y no me apetece profundizar en la relación. Mea culpa.
- Estrenar un cuaderno, pero cuando tenga un proyecto decente al respecto.

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Y cuando la depre es ajena?

Día 7 de la vuelta a los libros, va tirando la cosa. He podido tomarme la tarde libre, y así he podido perder el tiempo delante del programa estúpido de la tele. Siempre estoy deseando levantarme de la mesa los domingos para ver algo tirada en el sofá, y casi siempre acabo viendo algo que no me gusta. Hoy, además, no sabía qué hacer. Estoy acostumbrada a estar triste o rabiosa en el fondo, pero cuando veo que alguien cercano está peor que yo, es jodido. Sobre todo, si se trata de una persona habitualmente más animosa que yo.
Lo único que se me ocurría era distraerla con comentarios a costa del programa que estaban echando, algo he conseguido, pero estoy un poco preocupada. A ver si se va animando, o si no, a ver si se acaban las fiestas pronto.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Pre-Navidad

Semana frenética:
- Mucha exhibición de katas; cada vez me siento más protagonista, siento una leve mejoría.
- Vuelta a empollar, pero con menos histeria, y va bien.
- Recados bancarios (al menos, cuatro) cumplimentados, tema de Correos solventado, cita plomo finalizada (y al menos tuvo cierto interés). Las tres cosas sucedieron el mismo día, menudo peso me quité de encima.
- Compras navideñas de dulces.
- Regalo navideño entregado.
- Meteduras de pata ajenas en el curro. Me llevé un amago de bronca sin tener la culpa de nada y acabaron dándome a mí la razón. Y más cosas.

Para la que viene:
- Hacerme mi regalo de Navidad.
- Cocinar.
- Tratar de seguir estudiando un poco, lo posible.
- Ignorar la fiesta del curro, se pueden ir mucho a la mierda las altas jerarquías. Si deciden tomar algo los colegas más cercanos, quizás me apunte. Depende.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Vacío

Día movidito por la mañana, aburrido por la tarde. Me he tomado una pequeña venganza laboral. Si otros hablan, yo también. Si las cosas no son justas, que sepan que puedo dejar caer las mierdas que tengo entre manos para que revienten solitas.
Me siento un poco rata, pero es que no es normal, yo hasta las orejas de curro, y fulanita y menganito sin nada que hacer, y diciéndoselo al jefe en plan pelota, para que les dé algo de curro y quedar como los más eficientes. Justo en el momento en que menganito decía eso, el jefe me daba aún más cosas a mí. Fuck them all.
Ahora llevo un rato delante de esta pantalla. Estoy viendo que han encendido las luces navideñas, después de llevar como un mes colgadas, anacrónicamente. No son feas, pero la verdad... no me vuelven loca. Si estás triste en estas épocas, las luces todavía te ponen peor.
Vuelvo a mi estado mental de "la vida es un asco y luego te mueres". Un día, otro día, otro día... Lo único que me salva es hacer un poco de deporte. Me voy al gimnasio.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El que espera...

No pensaba que iban a continuar los ataques de hambre. Me apetece picotear, a pesar de que no tengo ansiedad. O eso creo. En fin, dicen que esperando media hora te olvidas de la tableta de chocolate y las galletas del armario de la cocina.
Estaría dibujando, pero el escaneo antivirus consume todo el esfuerzo de mi procesador y lo pone a casi 70 grados. Ojalá termine pronto.
Mientras espero, se carga la batería de mi PSP. Veo una vez más ese episodio de House. Y se acerca la hora de ir al gimnasio. No me apetece, pero iré. Y me concentraré en lo que sea menester, para que no se me enfade el jefe.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Tieeeempo

Increíblemente, se me ha concedido el deseo. Menudo respiro. Al final van a ser unas Navidades tranquilas. Navidades, fiesta comercial, celebración del solsticio de invierno o como se quieran llamar. Me gusta lo de Solsticio de Invierno, al fin y al cabo es lo que seguramente celebraban mis antepasados, antes de la invasión del cristianismo. Aunque, en realidad, no necesito justificar que celebro estas fiestas pese a no considerarme creyente. Simplemente, hago lo que todo el mundo, y es divertido romper la rutina. ¿Cínica? Quizá, pero de todos esos supuestos católicos que invaden los grandes almacenes en estas fechas, ¿cuántos están pensando en rezar y hacer el bien?

Si queréis más cinismo... tengo la vaga impresión de que seré castigada por pensar así y por manifestarlo; consecuencias de una educación católica. Y otra vuelta: me da la sensación de que ninguna religión que me castigue por opinar merece que me haga adepta. Es decir, que ninguna religión me merece como adepta, objetivamente. Y ahora vendrá el karma y me dará una patada en el culo. O quizá no, dudo de ese tipo de castigos desde que Pinochet y unos cuantos más murieron tranquilamente en su cama.

Debería dejar de pensar un rato, no estoy aprovechando esta oportunidad de descansar.