lunes, 31 de enero de 2011

¿Me conviene?

A favor:

Edad parecida.
Infancia y adolescencia en los mismos entornos.
Buena gente, aparentemente.
Extraña conexión entre los dos, desde el principio.
Respetuoso en cierto sentido.
Tenemos cierta línea de pensamiento en común.
Vivo y muy activo.
Sensible, creo.


En contra:

Feíllo, pero eso sólo le importa a quien no le conoce.
Fanático del deporte.
Fanático de más cosas que se toma excesivamente a pecho.
Joder... tiene novia.

domingo, 30 de enero de 2011

Domingo en el fin del mundo

Se ha nublado tanto, pero tanto, que han tenido que encender las luces de la calle a las 5 y pico de la tarde. Nadie diría que han alargado los días.

Es la antesala de otra semana insulsa, supongo. A no ser que desde jefatura vengan pidiendo algo raro, creo que voy a tener tranquilidad, así que podré seguir con esos tests. Que, aunque la convocatoria de la opo vaya a demorarse, yo no voy a hacer lo mismo. Ya me he puesto las pilas, así que aprovecharé el tirón mientras dure.

No sé qué tal irá el gimnasio, que es mi fuente de alegrías en estos últimos tiempos. Definitivamente, ahora hago más ruido al cortar el aire. Parece que tengo más fuerza. Voy a seguir haciendo mis deberes en los ratos libres, y tanto peor si me cazan en pleno kiba dachi en medio del pasillo.

Me estoy poniendo triste como el día, así, solamente por haber mirado por la ventana.

sábado, 29 de enero de 2011

Mareo

Restablecemos la comunicación por motivos de necesidad. Y le da el punto y me dice lo bien que me queda la chaqueta. Palmadita en el hombro, caricia en la nuca, tierna y amistosa. Demasiado tierna como para ser solamente amistosa. Suave como si acariciara el aire. Me gustaría corresponder. No es el momento ni el lugar. Pero tampoco hay otros momentos ni lugares. Le pongo a prueba: me cambio de sitio. Se cambia también y se me pone casi al lado. Siempre tiende a andar por mi zona.

... y nada de nada. No progresa. No le veo futuro, pero no se sabe. Esta movida me gusta y no me gusta. Estrés a lo tonto, eso es lo que es. Me divierte y me halaga, pero me hace pensar demasiado.

Psché, lo que sea, sonará. Sólo espero que no se esté riendo. Creo que no lo hace.

lunes, 24 de enero de 2011

Mi bolsa

Suelo ir a trabajar con una bolsa colgada en bandolera. Está dividida en compartimentos, pero hay más de un descosido, así que si meto cosas pequeñas por un lado, pueden acabar fácilmente en otro. Hace algún tiempo que tenía todo el contenido revuelto, y necesitaba un lavado urgente, también. Acabo de recogerla del tendedero y, antes de volver a llenarla, me he dedicado a quitar lo que no me hace ninguna falta, como un cuaderno terminado, recibos viejos, bolsitas de kleenex vacías, etc. Ahora me sobra espacio, mucho, y tengo la sensación de que se me olvida meter alguna cosa. Pero no, no creo que me esté olvidando de nada.

No importa que tenga ese vacío por llenar; es cuestión de días que acabe con él, porque soy experta en acumular porquerías en las bolsas, como si tuviera un síndrome de Diógenes en versión ambulante.

A veces me gustaría tener la misma habilidad para llenar mi cursi corazón.

sábado, 22 de enero de 2011

Cosas que sí entiendo

Escucho a dos hombres hablando en la calle: "¡Esa es la mierda que nos ha traído Zapatero!". Miro hacia donde ellos miran, y hay un individuo de aspecto extranjero con un carrito al otro lado de la calle. Lo entiendo: cuando hay una pésima gestión de la inmigración y un dinero público escaso, no hace demasiada gracia que se destinen fondos a estas cuestiones. Y menos gracia hacen las cifras de delincuencia que tenemos últimamente, siendo la mayoría de los detenidos de nacionalidades ajenas. Aún gusta menos ver qué tipo de delitos son: muchos, graves, y en cuanto a los menos graves, hoy día nadie necesita robar para comer, así que eso tampoco es excusa. ¿Hay racismo, hay xenofobia? Lo fomentan las administraciones, que ni siquiera cumplen sus propias leyes de expulsión.

Si empiezan a gritar cosas como eso que he oído abiertamente en la calle, ojo. La gente está dejando de disimular, no nos preocupa que nos tachen de racistas, y también yo pienso que hay que cerrar las fronteras y empezar a echar a todo aquel que no cumpla las leyes de extranjería, visto lo visto (ya he visto demasiado por la calle).

Estos giros en la opinión pública son peligrosos. Ya han empezado. Y es el Gobierno el que no lo entiende.

Cosas que no entiendo

Mirando un listado de titulaciones, con notas de corte, me doy cuenta de que no entraría en muchos grados. Uno en concreto está íntimamente relacionado con mi trabajo. Llegué a esta rama un poco de rebote, pero me dieron una beca porque les interesaba formarme, y llevo años demostrando que sirvo para este trabajo mejor que ciertas personas que sí han cursado esos estudios... ¡y resulta que no me admitirían en la facultad por no llegar a la nota de corte! Exagerando mucho, diría que es como si no admitieran a Picasso en Bellas Artes (de hecho, también se quedaría fuera, porque no hizo el acceso a la uni).

Vuelvo a encontrarme moneditas por ahí. Nadie las ve, excepto yo; ni que fuera mirando al suelo todo el puto día...

Para colmo de cosas incomprensibles, el otro día iba al curro con la radio puesta. Estaba pensando en cómo resolver un asunto, sin prestar atención al programa, y de repente cruza por mi mente la palabra "ojos", sin venir a cuento. En el segundo siguiente, oigo que el locutor dice que no sé qué deportista tiene una lesión en el ojo. Es preocupante, ya me va pasando un montón de veces, y no soy la única de la familia que adivina palabras un segundo antes de que se pronuncien, sin intuirlas ni deducirlas. Parece que alguien nos las "sopla" al oído. No soy supersticiosa, pero... ¿cuál es la explicación racional?

jueves, 20 de enero de 2011

Atrás en el tiempo

Ordenando mis libros viejos, topé con uno de relatos del siglo XIX. Me hizo volver a los 18 años, y es curioso, no sé por qué precisamente a esa edad, ya que, si no recuerdo mal, ese libro lo había leído años antes. Por unos días me he sentido como entonces y he comparado aquella vida con la de ahora.

Resulta que el tiempo pasa, nos hacemos vejetes... pero creo que hay mucho tópico al respecto.

A los dieciocho, yo estaba hecha un desastre. No había podido entrar en la facultad que realmente quería, arrastraba una actividad extraescolar de la que no sabía cómo librarme, y sólo la academia de idiomas a la que asistía me ofrecía algo agradable en el día a día. En cuanto a mi vida social, mis pocos amigos del instituto habían elegido carreras diferentes y nos estábamos perdiendo de vista. Mi autoestima estaba por los suelos. Ni siquiera mi ropa parecía pertenecerme, trataba de dar una imagen que no tenía nada que ver conmigo. Y no creo que mi familia me entendiera. Tampoco les dije en aquel momento lo mucho que me horrorizaban mis estudios, en parte por orgullo y en parte porque sabía que de todos modos no permitirían que los abandonase. En general, me sentía bastante desgraciada.

Sin embargo, era joven, estaba sana, tenía la oportunidad de estudiar y me quedaban muchas cosas que vivir, ¿me quejaba de vicio? No, no lo creo. Sólo tener que estudiar algo que no te gusta ya es un factor de frustración muy grande. Eso que he sentido estos días ha sido como volver a tener esa edad, y era un sentimiento auténtico de desazón, tal y como lo recuerdo, así que no creo que me quejara sin motivo.

Entonces, ¿seguro que es buena la época de la juventud? La verdad, me parece que está un poco mitificada. Yo echo un poco de menos esa energía, esa mala leche por seguir adelante, pero muchas veces se encauza mal o produce mucho estrés. Desde luego, cuando pienso en lo que sentía, no volvería jamás a vivir esos años.

Poco a poco, esforzándome, conseguí que las cosas mejoraran. Entré en la facultad que prefería y mandé a freír espárragos a la otra, aunque no fue nada fácil, tuve que dar muchas vueltas, más que nada para que mi familia no se opusiera. Terminé con unas notas bastante aceptables y con un título. Luego conseguí algunos malos trabajos, y después otros no tan malos. Sigo buscando, pero es por ser culo de mal asiento, y la tendencia es a mejorar. Además, empecé a hacer deporte y sigo practicándolo, con todos los beneficios que me supone. He aprendido a estar sola sin que me afecte demasiado. Cada vez doy menos importancia a las cosas que en el fondo no la tienen. La opinión ajena, poco a poco me la voy pasando por el arco de triunfo. Me estoy volviendo algo cínica, y eso es bueno para sobrevivir sin hundirse.

Lo único malo de volverme viejuna es que nunca seré campeona olímpica de nada, pero casi mejor así, con todo el sobreesfuerzo y el dopaje que eso implica muchas veces.


Mm, dejemos las filosofadas, tengo una recomendación: si os gusta la música de influencia celta, escuchad Celtic Fire, de Medwyn Goodall. Lo he descubierto hace un par de días.

domingo, 16 de enero de 2011

Actividad

Leyendo: una novela negra de los años 30, El gran golpe. Me pregunto si habrán hecho película de esto. Es todo muy, muy negro. Te imaginas los escalones iluminados a medias mientras la silueta del detective, con su sombrero y todo, va subiendo, pistola en mano...

Escuchando: ahora mismo, nada, pero ayer, haciendo zapping, pillé los títulos de crédito de Gothika. Ya la he visto y me pareció una mierda en su día, pero no recordaba la canción del final. Me encantó y estuve esperando a que saliera el título, mientras me quedaba con trozos de la letra, por si no tenía otra pista que investigar. Al final sí que salió el título: es Behind blue eyes, cantada por Limp Bizkit. Google me dijo que la versión original es de The Who, de principios de los años 70. Es el típico grupo que te suena de toda la vida, pero no eres capaz de recordar una sola canción suya. Seguro que todos hemos oído más de una sin relacionarla con ningún grupo. Bueno, al final tengo las dos versiones. Por lo que he leído, debe de ser una especie de pecado que me guste más la de Limp Bizkit, aunque la otra tampoco me disguste.

Viendo: poca cosa. Todo está a oscuras, menos esta pantalla. Últimamente he visto algo de cine negro de los años 40. Son buenas películas, pero esperaba más. No me parece que lleguen al nivel de obras maestras que se empeñaba en darles un colega de la oficina. Si acaso... cualquiera de Bette Davis, esas sí, pero lo de ser más mala que la tiña no creo que se considere cine negro. Siniestro, todo lo que se quiera.

Aplazando: el final de un relato cutre que estaba escribiendo, una conversación con mi superior (puaf), la ducha de primera hora (hoy me vuelve a doler la garganta, espero que no vaya a más), el desayuno...

sábado, 15 de enero de 2011

Digamos que aún es viernes

Se me ha complicado el sábado con quehaceres varios. La mañana no la he llevado mal del todo, la tarde será peor. Prefiero mentalizarme y pensar que no es sábado, que aún es viernes y hay que trabajar, aunque esto no figure como horas extra.

Como tenía que ir a un barrio que no conozco mucho, me he llevado un mapa. Con su ayuda, he encontrado mi destino sin problemas, aunque el mapa era un poco menos detallado de lo que me había parecido. Bueno, tengo un GPS que podría utilizar... y no lo hago, porque es bastante malo (y he manejado alguno de mejor calidad, pero tampoco me parecen maravillosos, a pesar de lo tecnologizada que estoy). A la vuelta, he encontrado una tienda de informática por la que tenía curiosidad y me he traído un folleto. En realidad, tiene los precios como en cualquier otra parte, pero al menos no es una supermultinacional de esas y creo que sus ingresos no se van a Alemania, por ejemplo. En fin, queee... tienen libros electrónicos y entre ellos no está el Sony que me gusta, pero hay un Booq Avant que no tiene mala pinta. La pega debe de ser que no permite anotaciones al margen, y es una lástima, porque a eso le doy importancia.

Esta tarde tengo que ir a otro lado y tampoco estoy segura de cómo se va. Son casualidades de la vida, no es que me haya metido a vendedora ambulante ni a "testiga" de Jehová. Espero que me lleven mi memoria y mi sentido común, porque hace años sí que iba bastante por la zona, pero sé que las comunicaciones ya no son las mismas. Me guiaré por el sol de media tarde...

Mañana espero descansar. Como tenga la menor complicación, va a ser uno de esos fines de semana que terminas deseando que llegue el lunes para descansar en el trabajo. Esta vez puede ser algo literal: las jefaturas se van a un congreso y nos lo podremos tomar con calma.

Mh... si tuviera mi e-book ya comprado, me lo llevaría al curro para leer.

viernes, 14 de enero de 2011

Pereza

Dícese de un conocido grupo musical y de lo que me ha dado a mí esta tarde, que me la he pasado sesteando, en lugar de ir al gimnasio, como planeaba.

Es curioso; por un lado, pienso en cuándo saldrán esas oposiciones, y por otro, no podría estar más vaga. Por cierto, hoy me ha llegado información al respecto, podrían convocarse a principios de verano. Perfecto para estropeármelo, vaya. En fin, si no es el verano, seguro que son las navidades lo que me estropean, o la contemplación de la primavera... Es decir, que siempre va a haber algo que pierdo. Ojalá por lo menos salga todo bien y para el otoño tenga un lugar calentito donde pasar el resto de mi vida laboral, o un sitio al que volver si sigo tan bohemia como ahora.

Mm... No sé cómo es posible, pero tengo sueño. A ver si sueño con lo que voy a hacer de aquí al verano. Seguro que ahora que puedo permitirme diversiones no me apetece ninguna.

jueves, 13 de enero de 2011

Money, money, money...

Me he llevado un sustillo esta mañana: me han pasado una factura por una pasta gansa. "Lamadrequelospariócienmillonesdeveces", he pensado. Luego me he controlado y he pedido que me lo aclararan, y... sorpresa: cuadraba. Menos mal que no he dicho en voz alta lo que me había parecido el tema en un primer momento.

Realmente, se está notando la cuesta de enero. Todavía duele el agujero en el bolsillo que supone diciembre, y encima vienen pagos que hacer por todas partes, por no hablar de que todo ha vuelto a subir, menos mi sueldo.

En cuestiones de pasta, la única buena noticia es que van a hacer el experimento de prestar libros electrónicos en algunas bibliotecas, con la maquinita incluida. El e-reader, vaya, ese trasto que me quiero comprar. Lo haré de todos modos, pero lo del préstamo me parece una buena oportunidad para hacer pruebas, por si acaso resulto una romántica de esas que echan de menos el olor de los libros recién impresos.

miércoles, 12 de enero de 2011

Pesimismo mañanero

(Esto lo he escrito a primera hora de la mañana, aclaro que me siento un poco más positiva ahora, aunque sólo sea porque he visto un poco de sol... y además he conseguido ponerme las pilas, o media pila.)

Algo anda jodido. Tengo trabajo pendiente y me importa tres cojones; no puedo evitar arrinconarlo, y eso que al menos parte de él no me disgusta. Además, un día de estos me exigirán resultados y no puedo contestar diciéndoles que lo hagan ellos. Yo antes no era así, me gustaba terminar las cosas más pronto que tarde, y a veces me sentía satisfecha y todo. Ahora me la suda lo que hay que hacer, me dedico a perder el tiempo en el ciberespacio.
Voy a acabar como el tipo de Trabajo basura, la peli. Estoy tan desencantada con lo laboral como él y mi primer objetivo va a acabar siendo vivir sin trabajar.

Mi situación es mejor que hace unos meses, pero decididamente he perdido toda la motivación. Me quedaba la justa para seguir adelante y se me ha debido de agotar. Sigo con la idea de presentarme a esas oposiciones, pero no terminan de convocarse y no sé cuándo ocurrirá.

Menos mal que el resto de mi vida no es así. Es decir, si me paso ocho horas durmiendo, dos de acá para allá, otras dos comiendo y ocho y pico trabajando, me quedan... mñn... algo menos de cuatro horas para tratar de ser feliz en un día laborable. Y tratar no es igual que lograr.

Ja. Ja. Ja.

domingo, 9 de enero de 2011

Una ley inútil

No entiendo lo de la ministra Pajín. O sí, quizá sí lo entienda, y por eso no veo nada positivo en lo que hace. Acaba de sacar una ley de igualdad. Suena bien, pero es algo vacío: hace tiempo me explicaron que hay partes de la Constitución española que se pueden reivindicar directamente ante el juez si es que se vulneran. Una de esas partes era el artículo 14, sobre la igualdad. Es decir, no hace falta que una ley me venga a repetir lo que ya estaba en vigor y era exigible.

Ni siquiera me sirve que hablen de que es una ley de desarrollo. La igualdad es la igualdad, si no se respeta, hay un Código Penal, ¿no? Pues que se aplique y punto.

Además, no va a aportar nada nuevo. Hasta ahora, por ejemplo, no se contrataba a las chicas gorditas como dependientas, y vamos a seguir igual. El tema es que se llama a la gente a entrevistas de trabajo, se toman notas y se les dice que ya se les llamará. ¿Y a quién llaman? No será al feo, al demasiado bajito, al de estética peculiar. Si tienen cualificación parecida, el elegido será el más guapo o simpático. Dicen que se va a multar al discriminador, pero a ver quién es el guapo que junta pruebas claras para eso. Nunca reconocerán los verdaderos motivos, como no lo han hecho hasta ahora, y la ley no cambia nada. La hipocresía es lo que se impone.

Se puede echar la culpa al empresario y lo que se quiera, pero ojo, el empresario actúa según lo que "premia" la sociedad, y si la vendedora de rubia melena atrae más clientela que el vendedor calvo, no estará haciendo otra cosa que reflejar "lo que hay". ¿Culpa de todos? Seguramente.

Aparte, que lo que parece una discriminación puede responder a otros motivos. Me explico: Juan tiene el rostro picado de viruelas y por eso es muy tímido, pero se presenta para un trabajo de cara al público. Si no le contratan, ¿es discriminación indirecta, o es que han preferido a Roberto, que es mucho más extrovertido, aparte de tener una piel normal?

Pero claro, todo esto responde a que Pajín tenía que llamar la atención para justificar su puesto. Pues que sepa que no cuela. Yo creeré en la igualdad cuando pueda salir hasta las cuatro de la mañana sin estar acompañada y no tenga un riesgo añadido por ser mujer. Lo demás, maniobras publicitarias.

sábado, 8 de enero de 2011

Día en blanco

Anoche no podía dormir y acabé tragando media Dormidina. Hoy he estado de resaca todo el día, bonita manera de perder el sábado.

Pese a todo, he hecho mis ejercicios de repaso y algún recado pendiente. A primera hora de la tarde estaba tan exhausta que me he tumbado en el sofá y me he pasado cuatro horas dormitando mientras escuchaba episodios viejos de Sexo en Nueva York.

Veo tanta tele que tengo en la cabeza una especie de base de datos con los actores. Se repiten más de lo que se pueda pensar; hace un rato he visto a la que hace de madre de la juez Gray en una peli con el tipo que hace de Barney en Cómo conocí a vuestra madre. El resto de la gente no tenía ni idea de estas series. Me han sugerido que cambie de actividades, pero, ¿qué hago? Sigo sin vida social, no me atrae lo suficiente.

viernes, 7 de enero de 2011

Primer viernes de curro

Agh... qué asco. No es que yo ande pegando saltos todos los días de vacaciones, ni mucho menos, pero eso no hace que me apetezca volver a currar. Afortunadamente, ha sido una jornada light.

Volviendo a mi estilo telegráfico...

Me acabo de enterar de que la mayor parte de los casos de gripe que hay últimamente son de gripe A, la misma del susto del año pasado, pero atenuada. Entonces, aquello que hace unas semanas me hizo estar cuatro días en casa y casi me mata de dolor muscular fue...

He engordado medio kilo entre ayer y hoy. O sea, dos kilos en total en las últimas semanas... y aún queda turrón por comer.

Creo que he soñado con Mr. X sin darme cuenta. Se trataba de hacer unas oposiciones para trabajar en la zona de donde es él, y nada me vincula a esa zona. Freudianamente claro.

Parece que se ha demostrado la falsedad de aquel estudio que decía que había relación entre la vacuna triple vírica y el autismo. Interesante. Como eso que he oído de que sí hay relación entre los móviles y el cáncer cerebral, lo que no sé si es cierto o no, porque lo he oído en un documental del año pasado y, después de su fecha de grabación, se publicó que se había descartado esa vinculación. ¿Realidad? ¿Intereses comerciales de las empresas que fabrican "selulares"? Por si acaso, trataré de no usar mucho el mío.

Me he puesto en contacto con una oficina de la Administración estatal. He flipado por el poco (nulo) adelanto tecnológico que tienen. No digo yo que la autonómica sea la más avanzada del mundo, pero menuda diferencia con esta otra, que no ha salido de la época de Antonio Alcántara. ¿Cómo es posible que para hacer un trámite de mera información te obliguen a desplazarte hasta allí, o bien a usar medios de la Edad de Piedra? ¿Habrán oído hablar del correo electrónico en su vida? No, si no hay más que ver los cartelitos que tienen en las delegaciones: un diseño tan fashion que le faltan el yugo y las flechas.

Le he quitado al perro de la vecina un trozo de cristal de una pata y he ayudado a lavar la herida. Me he acordado de aquella historia del niño romano que le quita el pincho al león y luego el león no se lo come en el circo. Es bonita de oír, pero seguramente imposible. Dudo mucho que el león hubiera dejado acercarse al niño, salvo que el pobre bicho ya estuviera septicémico perdido, y entonces no habría llegado vivo a comerse a los condenados.

Han sacado Android 3.0 para tablets. Lady Gaga anda haciendo publicidad de algún gadget de esos en la feria que hay ahora. De ayer a hoy, han bajado los precios de algunos ebooks, poca cosa, pero ya es algo, y supongo que seguirá esa tendencia. Me conviene, que tengo que gastarme mi regalo navideño, ¡leñe!

jueves, 6 de enero de 2011

¡Con regalo!

Me he despertado hace media hora. Me he encontrado con un vale por un libro electrónico y la pasta que me lo financia, todo dentro de un sobre.

Estee... ¡Guau!

miércoles, 5 de enero de 2011

Sin regalo, o casi

No veo la crisis por aquí estos días, se habrá ido a esquiar. Están en lo cierto los que dicen que hay estanflación: la economía está en horas bajas por un lado, pero también hay inflación; o sea, que alguien tiene la pasta, y se la está gastando. Y si no, que se lo pregunten a las dependientas de las tiendas que vi ayer, que tenían cola (de clientela, quiero decir). Aparte de todo el mogollón que había por la calle, había compradores, y tenían que hacer cola para pagar. No se trataba de esperar teniendo delante a dos o tres personas, no, me refiero a hileras de seis para arriba.

Debería haberme comprado algo, pero no hay nada que me eche más para atrás que tener que esperar en una tienda, así que sólo entré en una y salí con las manos vacías. Esto fue en la tienda de ropa mona de casa. En la librería ni entré, visto lo visto, y lo mismo en un par de sitios más. A la vuelta, me echaron la bronca por no volver al menos con una bolsa y un paquete dentro de ella, pero me da igual, lo prefiero a sentirme una tonta integral, porque además no necesito nada, y comprar por comprar es eso, una tontería.

Nada, me quedo con las minucias que me compré en la perfumería la semana pasada, les pongo un lacito y ya tengo al menos un detalle conmigo misma.

***
Aún no es día 6, pero... tengo algunos regalitos que no esperaba, si es que se les puede llamar así:
1) Mi fuerza de voluntad, porque ahora sí, ahora ya he empezado a repasar katas.
2) El descubrimiento de un programa de edición de vídeo gratuito que no me da problemas de formato. Adiós al Sony Vegas, se supone que era bueno, pero me ha dado tantos dolores de cabeza...
3) Espacio en el disco duro. Resulta que tenía una imagen de disco olvidada y fosilizada, y al eliminarla he ganado 4 GB.
4) Derechos sobre un regalo ajeno. Le han regalado a alguien cercano unos dulces que a mí me parecen una pasada, pero da la casualidad de que a él no le gustan, así que fijo que me va a caer una buena parte. No es cualquier cosa, es un producto de marca bastante sibarita que no voy a publicitar, y merece la pena hincarle el diente (no, no son los bombones de la recepción de la Preysler, esos no valen nada).

martes, 4 de enero de 2011

Más telegramas

Paso por la juguetería del barrio y veo que le han dedicado todo un escaparate a Bob Esponja: mochilas, gorritos, muñecos, etc. Sigo sin entender el éxito del bicho ese. A mí me parece feo, tonto y sin gracia. Y lo digo después de haber intentado ver un episodio. Ni lo acabé, me aburrí soberanamente.

Se me ha terminado el Valium, pero creo que ha funcionado. Eso sí, ayer me notaba flojeras en el gimnasio, no sé si tiene algo que ver. Puede que tenga la tensión en los pies, también.

Mis propósitos de repasar katas se están quedando en meros propósitos, precisamente.

Estoy a favor de la prohibición del tabaco en bares. Desde el día 1 tengo la impresión de que me descansan los pulmones cada vez que entro en uno, no noto esa pesadez de antes. No entiendo eso que dicen los adictos de que es antidemocrático prohibir que nos ensucien el aire a sus anchas. Además, si hace años que se sabe que es malo fumar, lo que deberían hacer es aprovechar ahora para dejarlo (aunque luego nos suban los impuestos a todos, que es lo que pasaría).

Volví a coincidir con Mr X y se vuelve a poner nervioso cuando me habla, sin que yo haga nada. Buf.

Había quedado para ir a hacer un trámite oficial y una de dos, o se retrasan bastante o me han dejado tirada.

lunes, 3 de enero de 2011

Telegramas

Me llega la felicitación navideña de mi ex-oficina. Fuck them all, o sea, que les den por el culo.

Voy de Valium, y no es que ande de los nervios, es que tengo una contractura y es lo único que me sirve de verdad.

Estoy desfragmentando este trasto y esperando que alguien venga a recoger una peli que le he bajado y me está ocupando un espacio que necesito.

Se me han helado los pies, creo que hay humedad.

No tengo regalo de Navidad "como es debido" aún.

Me he vuelto a poner en marcha, esta vez con Photoshop y Gimp.

Las noticias económicas son malas: estanflación.

Ayer pregunté en el foro cómo es que soy la única sin pareja en mi familia.

Hoy me he dado cuenta de que es todavía peor: en las generaciones anteriores, entre los primos lejanos, todo el mundo acabó por casarse. Todos. O no sé, igual debo mirarlo por el lado de que aún hay esperanza.

Y algún tipo sarcástico me contestó que qué original soy por intentar ligar así en un foro de fóbicos. Ja. Me esperaba la tontería.

Y ofertas de novios también me llegaron, claro. Lo que es respuestas a mi pregunta, pocas.

domingo, 2 de enero de 2011

Día 2

Está todo tristón, ha llovido y no sé si sigue haciéndolo.

Aún tengo que acostumbrarme al numerito: ya no es 2010, es 2011.

Este (recién nacido) año aún no he aprovechado mucho el tiempo, que digamos. El anterior lo terminé con monigotes, el presente aún no he dibujado nada. No sé para qué lo hago, pero si no lo hiciera, entonces sí que tendría la sensación de perder el tiempo, y por ende, la vida. No creo que me vaya a hacer rica ni famosa con los lápices, y tampoco es algo que me sirva para expresarme a mí misma. Lo que lo hace merecer la pena es esa sensación de escape que me da la concentración; sólo entonces dejo de pensar en mis traumas de fondo. Y claro, si el resultado es bueno, me siento Van Gogh, Velázquez y sus colegas, todos juntos. Al menos, por el resto del día.

Casi sin darme cuenta, voy teniendo una pequeña cantidad de obra gráfica a mi nombre, repartida de una forma un poco anárquica. Algunas cosas cuelgan de paredes ajenas. La mayoría sigue en los cuadernos que tengo en el armario. No las han visto más críticos que los espontáneos de internet, pero los profesores esporádicos que he tenido decían que soy buena, modestia aparte.

Estoy pasando por una época de dedicarme a ello, y a veces noto un progreso general, algo que antes no tenía. No sé lo que durará; ya he pasado por lo mismo antes, y la sensación ha desaparecido al tener que concentrarme en otras cosas, generalmente relacionadas con el trabajo (esa cosa cotidiana que sólo me sirve para financiar lo que sí me interesa).

Realmente me gustaría mandarlo todo a la mierda para poder dedicarme a dibujar... Una pura utopía.