(Todo esto ha sucedido en unos cuatro días en total... ¿Habría luna llena? ¿Viento sur?)
Me llaman por teléfono por motivos de trabajo y se me ponen a llorar dos veces. De acuerdo con que el tema era triste y le afectaba personalmente, pero, hombre, mi oficina sólo tenía que ver indirectamente con eso, y era algo que hace tiempo que no tenía remedio, por desgracia. No sé, es como llamar a Hacienda para consultar algo y echarse a llorar (no, no trabajo en Hacienda, tampoco estaría mal).
Al día siguiente, en el gimnasio, se pone a hablar conmigo una chica que ha tenido sus problemas, pero a la que considero positiva ante la vida... y en un momento dado se le corta el discurso y me da la impresión de que está reprimiendo el llanto, y eso que la conversación no era sobre nada grave. No supe qué cara poner, me sentí un poco violenta y acabé haciendo como que no había visto su expresión y seguimos hablando como si nada. Quizá necesite que la escuchen, y estoy dispuesta a prestar mi oreja, pero... ella decide si abrirse o no, desde luego. Siempre puedo haberme equivocado y no voy a andar haciendo preguntas incómodas, ¿no?
Para ampliar la colección de lágrimas, la estúpida de mi jefa tenía que hacer de las suyas: el otro día se puso a hacer comentarios sobre otra persona, como si fuera alguien de segunda fila, con el mayor descaro, estando esta persona delante. Yo no sabía qué hacer, estaba viéndole la cara y, una de dos, o iba a estallar o iba a echarse a llorar también, y voto por lo segundo. Acabé tratando de frenar el tema, pero no podía hacer mucho, sólo conseguir una especie de aplazamiento. No me sentí muy bien, ojalá me hubiera atrevido a más, ojalá hubiera sido un poco menos prudente.
También he visto unas lágrimas que no sé si catalogar de sinceras o de "cocodrileras". No me cuadra que una trepa laboral tan hija de puta como ésa tenga su corazoncito de repente. ¿Querría un abrazo y una palmadita en la espalda? ¿Querría pasar por una persona sensible y buena? No cuela, querida.
Serán coincidencias sin más, pero... me pregunto si algún psicólogo televisivo habrá estado hablando en horas de máxima audiencia sobre la importancia de llorar y desahogarse. Debía de tener mucho poder de convicción.
domingo, 31 de octubre de 2010
sábado, 30 de octubre de 2010
Y a otra cosa, mariposa
Supongo que ayer fue un día bueno, porque no sólo me libré de la comedura de tarro, sino que estrené calzado, por fin. Llevaba meses necesitándolo; todo lo que tengo estaba un pelín demasiado usado y la comodidad ya dejaba de ser excusa. Sí, ya sé, soy de lo que no hay, a todo el mundo le gusta ir de compras, pasando del tópico de que somos las mujeres las que lo hacemos; hoy día casi todos los chavales van a comprar ropa encantados. A mí me suele resultar aburrido, aparte de que casi nunca tengo el tiempo y las ganas suficientes y de que las pocas tiendas que me pueden interesar están lejos, no en mi barrio.
Yo no sé si "la viejuna" no tendrá algo que ver también. De pequeña y de adolescente todavía me apetecía un poco ir a comprarme unos pantalones vaqueros o lo que fuera menester. Aún me hacían ilusión las pulseras, los calcetines de colores... Creo que habría flipado con la tienda de bisutería que han puesto aquí cerca hace unos meses, pero hoy día... no sé, como que todas las cosas me parecen más "chorraditas" que antes; me da igual si estoy guapa o no con ellas, no consiguen que me sienta demasiado especial.
Así que lo del estreno ha sido más bien como hacer los deberes: necesitaba algo que ponerme en los pies y punto. Eso sí, una vez en marcha, me compré lo que más me gustaba y apenas miré el precio. Ya sabía que me lo podía permitir, tenía que tener mis pequeñas reservas, visto lo poco que gasto...
Yo no sé si "la viejuna" no tendrá algo que ver también. De pequeña y de adolescente todavía me apetecía un poco ir a comprarme unos pantalones vaqueros o lo que fuera menester. Aún me hacían ilusión las pulseras, los calcetines de colores... Creo que habría flipado con la tienda de bisutería que han puesto aquí cerca hace unos meses, pero hoy día... no sé, como que todas las cosas me parecen más "chorraditas" que antes; me da igual si estoy guapa o no con ellas, no consiguen que me sienta demasiado especial.
Así que lo del estreno ha sido más bien como hacer los deberes: necesitaba algo que ponerme en los pies y punto. Eso sí, una vez en marcha, me compré lo que más me gustaba y apenas miré el precio. Ya sabía que me lo podía permitir, tenía que tener mis pequeñas reservas, visto lo poco que gasto...
viernes, 29 de octubre de 2010
Pafuera paranoias
OK, ya me han dicho y asegurado un montón de veces que es imposible pillar el HIV de esa manera, incluso una persona experta me lo ha dicho bien claro, así que... me declaro tranquilizada y (casi) libre de paranoias. Creo que me calmaré del todo este fin de semana largo, y espero no acordarme cada vez que tenga cerca a alguien sudando.
jueves, 28 de octubre de 2010
Aprensión
Llevo desde ayer pensando en vías de contagio del sida.
No, no es que haya ligado (¡ja!) y me lo haya hecho sin protección, ni soy una yonqui, ni he compartido cepillos de dientes, etc. La cosa va de una gota de sudor ajeno en mi ojo. Aparte de lo asquerosillo del tema, me ha dado por pensar si sería sudor sin más o podía contener sangre, dado que fue en el gimnasio y el entrenamiento consiste en golpes y bloqueos... En principio, no nos hacemos daño, pero alguna vez alguien se ha llevado alguna herida. Y nunca se sabe quién puede tener algo chungo en la sangre.
Para más inri, justo entonces me acababa de arrancar una pestaña que me molestaba; vamos, que me hice en el párpado un agujerito inoportuno, aunque fuera mínimo.
Ando investigando por todas partes y parece que las probabilidades de contagio son prácticamente cero, pero... no sé cuándo me convenceré.
Esto es un sinvivir...
No, no es que haya ligado (¡ja!) y me lo haya hecho sin protección, ni soy una yonqui, ni he compartido cepillos de dientes, etc. La cosa va de una gota de sudor ajeno en mi ojo. Aparte de lo asquerosillo del tema, me ha dado por pensar si sería sudor sin más o podía contener sangre, dado que fue en el gimnasio y el entrenamiento consiste en golpes y bloqueos... En principio, no nos hacemos daño, pero alguna vez alguien se ha llevado alguna herida. Y nunca se sabe quién puede tener algo chungo en la sangre.
Para más inri, justo entonces me acababa de arrancar una pestaña que me molestaba; vamos, que me hice en el párpado un agujerito inoportuno, aunque fuera mínimo.
Ando investigando por todas partes y parece que las probabilidades de contagio son prácticamente cero, pero... no sé cuándo me convenceré.
Esto es un sinvivir...
martes, 26 de octubre de 2010
Ya pero ya
Hoy empieza House en la Fox, oh yeahhh! Anda que no nos han timado reponiendo capitulos de las temporadas pasadas.
Lo malo es que yo ya he visto unas cuantas escenas tórridas y lo he descafeinado un poco, pero qué coño, verlo en la tele en horario nocturno va a ser la leche.
Eso es lo más importante de hoy.
En cuanto al resto, está siendo un día bastante tonto, vacío. He terminado mi trabajo (todito) por la mañana y me he dedicado a ver episodios viejos de Frasier en Youtube por la tarde. Mientras, he tenido conversaciones de esas tipo small talk, o sea, de esas que sigues por educación, como cuando te hablan del tiempo, pero te pasas el rato pensando "qué pesadez" y no le dices al otro que se calle de una vez porque tampoco es que te caiga mal.
No ha aparecido un solo jefe. Una de las colegas se quejaba de lo cansada que estaba y me han dado ganas de preguntarle a ver de qué cojones se había cansado, ya que no ha aparecido más que a ratos, y mucho jiji-jaja todo el tiempo con su compinche. Yo he trabajado poco, pero seguro que el doble que ella. Fijo que luego es la típica madre que no hace más que exigir determinados comportamientos a sus hijos (lo sé, he oído cómo les pone las pilas por teléfono), pero ella no se aplica el cuento. Como no la ven... Joder, la tía lleva una vida de funcionaria sin serlo. De funcionaria de las de chiste, sé muy bien que la mayoría no son así.
Y mañana... no sé. Me estoy encuadernando en rústica (o más bien en grosera) una gramática de internet. Si se seca, me la podría llevar al trabajo, para seguir con lo del anime en versión original. ¿Trabajar? Ja, no depende de mí. Si me mandan algo, lo hago sin replicar. Si se olvidan de que existo, no me voy a inventar tareas. Sobre todo... porque no me las pagarían.
Lo malo es que yo ya he visto unas cuantas escenas tórridas y lo he descafeinado un poco, pero qué coño, verlo en la tele en horario nocturno va a ser la leche.
Eso es lo más importante de hoy.
En cuanto al resto, está siendo un día bastante tonto, vacío. He terminado mi trabajo (todito) por la mañana y me he dedicado a ver episodios viejos de Frasier en Youtube por la tarde. Mientras, he tenido conversaciones de esas tipo small talk, o sea, de esas que sigues por educación, como cuando te hablan del tiempo, pero te pasas el rato pensando "qué pesadez" y no le dices al otro que se calle de una vez porque tampoco es que te caiga mal.
No ha aparecido un solo jefe. Una de las colegas se quejaba de lo cansada que estaba y me han dado ganas de preguntarle a ver de qué cojones se había cansado, ya que no ha aparecido más que a ratos, y mucho jiji-jaja todo el tiempo con su compinche. Yo he trabajado poco, pero seguro que el doble que ella. Fijo que luego es la típica madre que no hace más que exigir determinados comportamientos a sus hijos (lo sé, he oído cómo les pone las pilas por teléfono), pero ella no se aplica el cuento. Como no la ven... Joder, la tía lleva una vida de funcionaria sin serlo. De funcionaria de las de chiste, sé muy bien que la mayoría no son así.
Y mañana... no sé. Me estoy encuadernando en rústica (o más bien en grosera) una gramática de internet. Si se seca, me la podría llevar al trabajo, para seguir con lo del anime en versión original. ¿Trabajar? Ja, no depende de mí. Si me mandan algo, lo hago sin replicar. Si se olvidan de que existo, no me voy a inventar tareas. Sobre todo... porque no me las pagarían.
domingo, 24 de octubre de 2010
Me gusta...
... todo esto que ya no me llena, o no me llena igual que antes:
- Ver dibujos en versión original.
- Cocinar de vez en cuando.
- Internet.
- Procesar fotos.
- Hacer garabatos, e incluso dibujar de verdad.
- Leer sobre algún tema interesante: Economía, Medicina... Ya no disfruto tanto de las novelas.
- Hacer manualidades.
- Arreglar cosas.
- Montar muebles, si es que puedo hacerlo con tiempo, no como la última vez, que no dejaban de presionarme para que terminara. Total, para nada, solamente por la manía de tenerlo todo recogido. Acabé montando tres sillas en medio día y estresada, en lugar de ir a silla por día, que era un ritmo razonable.
- Escribir. No suelo terminar los relatos, pero a veces sí que lo consigo.
- Releer algunos libros que me han marcado, tipo El guardián entre el centeno. Ya no siento esa presión de llegar al final, a ver cómo acaba. Es más una lectura a trozos y sin obligaciones, abriendo por cualquier parte, a ver qué tiene Holden que decirme ese día.
- Las artes marciales, que NO son un hobby, son una necesidad. Es la única manera de que mi cerebro produzca las endorfinas suficientes, mi ración semanal de drogas naturales de fabricación propia.
- Algunos momentos de mi trabajo, cuando toca crear cosas. Me engancha tanto que hago en una mañana lo que otra gente en dos semanas. Y no es broma, creo que hay quien tarda más que eso.
- Ir a tiendas grandes de electrónica con las ideas claras para no tener que andar cazando dependientes (con los que tampoco me apetece hablar si puedo evitarlo) y comprar un par de cosas para trastear con el ordenador.
- El Leroy Merlin. Pero cuando no hay gente, claro.
- Ir al Oysho. No soy muy de ir a comprar ropa, pero esa tienda parece especializada en ermitañas: nunca he visto mayor colección de pantalones para estar por casa con motivos de dibujos animados. Tienen de todo: Looney Tunes, Garfield, Snoopy, Bambi... Ya tengo unos cuantos. No es que sea algo muy glamuroso, pero es cómodo, calentito, y me encantan esos dibujos.
- Ver dibujos en versión original.
- Cocinar de vez en cuando.
- Internet.
- Procesar fotos.
- Hacer garabatos, e incluso dibujar de verdad.
- Leer sobre algún tema interesante: Economía, Medicina... Ya no disfruto tanto de las novelas.
- Hacer manualidades.
- Arreglar cosas.
- Montar muebles, si es que puedo hacerlo con tiempo, no como la última vez, que no dejaban de presionarme para que terminara. Total, para nada, solamente por la manía de tenerlo todo recogido. Acabé montando tres sillas en medio día y estresada, en lugar de ir a silla por día, que era un ritmo razonable.
- Escribir. No suelo terminar los relatos, pero a veces sí que lo consigo.
- Releer algunos libros que me han marcado, tipo El guardián entre el centeno. Ya no siento esa presión de llegar al final, a ver cómo acaba. Es más una lectura a trozos y sin obligaciones, abriendo por cualquier parte, a ver qué tiene Holden que decirme ese día.
- Las artes marciales, que NO son un hobby, son una necesidad. Es la única manera de que mi cerebro produzca las endorfinas suficientes, mi ración semanal de drogas naturales de fabricación propia.
- Algunos momentos de mi trabajo, cuando toca crear cosas. Me engancha tanto que hago en una mañana lo que otra gente en dos semanas. Y no es broma, creo que hay quien tarda más que eso.
- Ir a tiendas grandes de electrónica con las ideas claras para no tener que andar cazando dependientes (con los que tampoco me apetece hablar si puedo evitarlo) y comprar un par de cosas para trastear con el ordenador.
- El Leroy Merlin. Pero cuando no hay gente, claro.
- Ir al Oysho. No soy muy de ir a comprar ropa, pero esa tienda parece especializada en ermitañas: nunca he visto mayor colección de pantalones para estar por casa con motivos de dibujos animados. Tienen de todo: Looney Tunes, Garfield, Snoopy, Bambi... Ya tengo unos cuantos. No es que sea algo muy glamuroso, pero es cómodo, calentito, y me encantan esos dibujos.
sábado, 23 de octubre de 2010
Puntos de vista
Hoy he dicho en público lo mucho que me aburro en lo cotidiano. Es curioso, no lo había mencionado antes, y no es que pretendiera ocultarlo, pero... pues eso, simplemente no lo había dicho.
Las reacciones: ha habido quien negaba aburrirse jamás, cosa que no puede ser, y ha habido alguien más realista que se ha puesto a hablar de lo que hace cuando se aburre.
Eso de no aburrirse jamás no tiene sentido, a no ser que se tenga tanto que hacer que no se pueda parar, y eso no es divertirse precisamente, es estresarse. La que no se aburre jamás es la misma persona que se queja de que duerme poco y de que los fines de semana acaba haciendo todo lo que no tiene tiempo de hacer durante la semana en la casa. Tiene un problema y no lo ve. Claro que todo son personalidades diferentes:afirma ser feliz, y yo diría que lo es, a su manera. Pero ese ritmo no es razonable; espero que no le pase factura. Bueno, quizá le vaya bien, es la típica ama de casa que siempre se ocupa de muchísimas cosas hasta que tiene un millón de años, y esas personas que se mantienen activas también suelen ser longevas.
La otra persona es bastante creativa, le gusta trabajar con sus manos, y en eso nos parecemos. A lo mejor por eso entendía mejor mi necesidad constante de buscar entretenimientos.
A veces es posible que en mi caso sea la soledad lo que me abruma, no el aburrimiento exactamente. Hoy, por ejemplo, tengo sensación de aburrimiento, pero quizá la confunda. Llevo sola dos horas y es probable que no venga nadie por aquí hasta dentro de otras dos. Ni hablar de salir yo, los solitarios en los bares dan mal rollo, y las solitarias, muchas veces, son molestadas por gilipollas que piensan que van buscándoles a ellos.
Nada, he aprovechado para ver una peli de miedo que me ha aburrido y ahora estoy pasando al disco duro unas fotos, y ya me parece un coñazo el deber de clasificarlas. ¿El deber? Bueno, en realidad no pasaría nada si me limitara a formatear la tarjeta y olvidarme de ellas, nadie me obliga a abrir el Photoshop para procesar nada. Pero, en fin, quizá haya alguna buena y sería una lástima borrarla. Me gusta recibir comentarios cuando las cuelgo.
Mientras, tengo Cartoon Network en la tele y trato de oír Keroro en versión original. Así sólo pillo algunas palabras sueltas; si me pusiera a verlo de verdad, pillaría bastantes frases, ya que, a lo tonto, he conseguido cierto nivel de comprensión. Perdón por la chulería. El caso es que así tampoco no soy capaz de entretenerme.
Sí, creo que me he aburrido de los entretenimientos, luego... no es entretenimiento lo que necesito. Aunque me lleve mejor con las cosas que con las personas, lo más probable es que necesite relaciones humanas, por mucho que me agoten. Ayer las tuve, y pasó de todo, pero bien mirado... hubo momentos en los que pude sonreír y me sonrieron. Y no me aburrí.
Las reacciones: ha habido quien negaba aburrirse jamás, cosa que no puede ser, y ha habido alguien más realista que se ha puesto a hablar de lo que hace cuando se aburre.
Eso de no aburrirse jamás no tiene sentido, a no ser que se tenga tanto que hacer que no se pueda parar, y eso no es divertirse precisamente, es estresarse. La que no se aburre jamás es la misma persona que se queja de que duerme poco y de que los fines de semana acaba haciendo todo lo que no tiene tiempo de hacer durante la semana en la casa. Tiene un problema y no lo ve. Claro que todo son personalidades diferentes:afirma ser feliz, y yo diría que lo es, a su manera. Pero ese ritmo no es razonable; espero que no le pase factura. Bueno, quizá le vaya bien, es la típica ama de casa que siempre se ocupa de muchísimas cosas hasta que tiene un millón de años, y esas personas que se mantienen activas también suelen ser longevas.
La otra persona es bastante creativa, le gusta trabajar con sus manos, y en eso nos parecemos. A lo mejor por eso entendía mejor mi necesidad constante de buscar entretenimientos.
A veces es posible que en mi caso sea la soledad lo que me abruma, no el aburrimiento exactamente. Hoy, por ejemplo, tengo sensación de aburrimiento, pero quizá la confunda. Llevo sola dos horas y es probable que no venga nadie por aquí hasta dentro de otras dos. Ni hablar de salir yo, los solitarios en los bares dan mal rollo, y las solitarias, muchas veces, son molestadas por gilipollas que piensan que van buscándoles a ellos.
Nada, he aprovechado para ver una peli de miedo que me ha aburrido y ahora estoy pasando al disco duro unas fotos, y ya me parece un coñazo el deber de clasificarlas. ¿El deber? Bueno, en realidad no pasaría nada si me limitara a formatear la tarjeta y olvidarme de ellas, nadie me obliga a abrir el Photoshop para procesar nada. Pero, en fin, quizá haya alguna buena y sería una lástima borrarla. Me gusta recibir comentarios cuando las cuelgo.
Mientras, tengo Cartoon Network en la tele y trato de oír Keroro en versión original. Así sólo pillo algunas palabras sueltas; si me pusiera a verlo de verdad, pillaría bastantes frases, ya que, a lo tonto, he conseguido cierto nivel de comprensión. Perdón por la chulería. El caso es que así tampoco no soy capaz de entretenerme.
Sí, creo que me he aburrido de los entretenimientos, luego... no es entretenimiento lo que necesito. Aunque me lleve mejor con las cosas que con las personas, lo más probable es que necesite relaciones humanas, por mucho que me agoten. Ayer las tuve, y pasó de todo, pero bien mirado... hubo momentos en los que pude sonreír y me sonrieron. Y no me aburrí.
viernes, 22 de octubre de 2010
Liándola parda
Me encantan las discusiones con quien tiene más poder que yo. Me he dejado llevar por mi propio veneno, y un día voy a tener un disgusto, pero es que será pedazo de hij... de...
En fin. Eso es lo que es, qué asco de personaje. Lo suyo es hacer la pelota, y le da igual llevarse por delante a los demás.
Esto que me pasa se está convirtiendo en una costumbre, tengo que controlarme un poco. Y eso que hace nada yo era muy cortadita. Lo sigo siendo, pero ya van varios estallidos. Igual me está matando la ansiedad, se desborda por ahí y ni siquiera soy totalmente consciente.
A cambio, he tenido un pequeño reconocimiento por parte de otra persona. Bueno, quizá mediano, no tan pequeño, y además delante de otra gente, pero tiene huevos que tenga que decírtelo un jefazo, no quien te encargó el trabajo, que para más inri estaba delante y no ha hecho ningún comentario, ni mucho menos de agradecimiento. Hay que joderse pa no caerse.
No sé, creo que trabajo bien, y lo creo más que nada porque me lo dicen a veces, como ha sucedido ahora, pero tengo a un pedazo de cosa incompetente por encima.
He salido del trabajo pensando en llaves de estrangulación, y eso que el judo no es lo mío.
En fin. Eso es lo que es, qué asco de personaje. Lo suyo es hacer la pelota, y le da igual llevarse por delante a los demás.
Esto que me pasa se está convirtiendo en una costumbre, tengo que controlarme un poco. Y eso que hace nada yo era muy cortadita. Lo sigo siendo, pero ya van varios estallidos. Igual me está matando la ansiedad, se desborda por ahí y ni siquiera soy totalmente consciente.
A cambio, he tenido un pequeño reconocimiento por parte de otra persona. Bueno, quizá mediano, no tan pequeño, y además delante de otra gente, pero tiene huevos que tenga que decírtelo un jefazo, no quien te encargó el trabajo, que para más inri estaba delante y no ha hecho ningún comentario, ni mucho menos de agradecimiento. Hay que joderse pa no caerse.
No sé, creo que trabajo bien, y lo creo más que nada porque me lo dicen a veces, como ha sucedido ahora, pero tengo a un pedazo de cosa incompetente por encima.
He salido del trabajo pensando en llaves de estrangulación, y eso que el judo no es lo mío.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Jo-der
Llevo una temporada desastrosa, para variar. Me caen palos por todas partes. Nada muy grave, espero, aunque son cosas injustas que me llueven encima o en las que me meten otras personas. Por ejemplo, si últimamente solicito algo en algún sitio por escrito, no hay manera de que me contesten. Sólo protestando o buscando apoyos consigo que me digan algo, y a veces es peor el remedio que la enfermedad.
Parece una maldición. Justo hoy pensaba que las cosas volvían a marchar cuando, zas, estoy otra vez esperando tres respuestas de tres personas diferentes que están mudas como peces.
Verdaderamente, lo único que va bien es que está todo tan tranquilo que algunas semanas es como si fuera festivo en la oficina... aunque me lo paso resolviendo asuntos míos, en lugar de trabajar. Ya sé que parece una suerte, que sería peor tener esos problemas y además mucho trabajo, pero es absolutamente agobiante, es como hablar conmigo misma todo el día y tener que tomar un montón de decisiones. No sé si es muy descabellado decir que un poco más de trabajo me convendría para distraer la neurona; el otro día sí que hubo algo que hacer y resultó que no me vino mal.
Es inevitable: me dan ataques de envidia de la gente que anda más tranquila y menos traumatizada. También ellos me dicen que parece cosa de brujas lo que me pasa. Y yo no soy supersticiosa, pero es que es demasiado.
Definitivamente, no puedo tener una vida tranquila ni razonablemente feliz.
Parece una maldición. Justo hoy pensaba que las cosas volvían a marchar cuando, zas, estoy otra vez esperando tres respuestas de tres personas diferentes que están mudas como peces.
Verdaderamente, lo único que va bien es que está todo tan tranquilo que algunas semanas es como si fuera festivo en la oficina... aunque me lo paso resolviendo asuntos míos, en lugar de trabajar. Ya sé que parece una suerte, que sería peor tener esos problemas y además mucho trabajo, pero es absolutamente agobiante, es como hablar conmigo misma todo el día y tener que tomar un montón de decisiones. No sé si es muy descabellado decir que un poco más de trabajo me convendría para distraer la neurona; el otro día sí que hubo algo que hacer y resultó que no me vino mal.
Es inevitable: me dan ataques de envidia de la gente que anda más tranquila y menos traumatizada. También ellos me dicen que parece cosa de brujas lo que me pasa. Y yo no soy supersticiosa, pero es que es demasiado.
Definitivamente, no puedo tener una vida tranquila ni razonablemente feliz.
martes, 19 de octubre de 2010
Dieta cutre
Me preocupa lo que como. Y lo que no como, también. Hay días entre semana que no pruebo las verduras ni las legumbres, por cuestiones laborales: me llevo un par de sándwiches o pido una pizza. Mal hecho. Sobre todo, si por la tarde voy al gimnasio.
Si tengo tiempo de almorzar normalmente, y tengo gimnasio, trato de acordarme de que necesito comer pasta. Podría comerme tres platos seguidos, no me llena nada y creo que se nota en el rendimiento, como les pasa a los ciclistas profesionales. Como complemento, después de hacer muchas pruebas, vi que lo mejor era merendar un trozo de pan con chocolate, como hacían los niños de antes. Si me apetece, también fruta, pero no exclusivamente fruta, porque, a pesar de que sean plátanos, a veces me dan calambres. Supuestamente los calambres se producen por falta de potasio, pero hay quien dice que no, y creo que tiene razón; yo lo que necesito son carbohidratos. Y agua, tengo que ir bien hidratada.
Yo no sé si a los chavales que se dedican a estas cosas desde muy pequeños les obligan a merendar de una manera especial o picotean cualquier cosa. De hecho, conozco a un tipo muy bueno que antes de un evento importante desayuna batidos y bollería industriales (me gustaría ver cómo anda de colesterol). El caso es que yo necesito cuidarme, todo es poco para mantenerme a flote, y aun así me cuesta mucho soportar los entrenamientos. O no sé, será la viejuna que me está pasando factura... bueno, puede, pero el problema no es de ahora, mi resistencia es una mierda. Siempre ando con parches, como las bebidas tipo Aquarius, que el otro día oí que son inútiles, pero el caso es que a mí me ayudan, y no es por sugestión, ya que no creía mucho en ellas. Luego, qué decir de los suplementos nutricionales: acabo de terminar una ronda de ginseng y estoy notando que no me hace el mismo efecto que la primera vez que lo probé. Volveré a la jalea real, o lo que sea. Es raro que alguien sano, fuerte y no tan mayor ande tan cascado, pero es lo que hay.
Y... no sé, se admiten sugerencias.
Si tengo tiempo de almorzar normalmente, y tengo gimnasio, trato de acordarme de que necesito comer pasta. Podría comerme tres platos seguidos, no me llena nada y creo que se nota en el rendimiento, como les pasa a los ciclistas profesionales. Como complemento, después de hacer muchas pruebas, vi que lo mejor era merendar un trozo de pan con chocolate, como hacían los niños de antes. Si me apetece, también fruta, pero no exclusivamente fruta, porque, a pesar de que sean plátanos, a veces me dan calambres. Supuestamente los calambres se producen por falta de potasio, pero hay quien dice que no, y creo que tiene razón; yo lo que necesito son carbohidratos. Y agua, tengo que ir bien hidratada.
Yo no sé si a los chavales que se dedican a estas cosas desde muy pequeños les obligan a merendar de una manera especial o picotean cualquier cosa. De hecho, conozco a un tipo muy bueno que antes de un evento importante desayuna batidos y bollería industriales (me gustaría ver cómo anda de colesterol). El caso es que yo necesito cuidarme, todo es poco para mantenerme a flote, y aun así me cuesta mucho soportar los entrenamientos. O no sé, será la viejuna que me está pasando factura... bueno, puede, pero el problema no es de ahora, mi resistencia es una mierda. Siempre ando con parches, como las bebidas tipo Aquarius, que el otro día oí que son inútiles, pero el caso es que a mí me ayudan, y no es por sugestión, ya que no creía mucho en ellas. Luego, qué decir de los suplementos nutricionales: acabo de terminar una ronda de ginseng y estoy notando que no me hace el mismo efecto que la primera vez que lo probé. Volveré a la jalea real, o lo que sea. Es raro que alguien sano, fuerte y no tan mayor ande tan cascado, pero es lo que hay.
Y... no sé, se admiten sugerencias.
domingo, 17 de octubre de 2010
Pafuera
Me han venido a buscar y hemos ido hasta los confines de la ciudad. No me gustaba demasiado la idea, son zonas que últimamente no son seguras. He renunciado a llevar mi cámara, a pesar de que luego he visto alguna cosa que me habría gustado afotar.
En realidad, ha sido un coñazo de paseo, de esos que te hacen besar el suelo cuando vuelves a zona civilizada, y no querer salir de casa una vez has entrado. Hemos visto lo que han construido y lo que han dejado a medias, seguramente por la crisis. En lo terminado es difícil que llegue a haber vida más allá de la de una ciudad dormitorio, porque nadie se anima a poner negocios: ni hay dinero para invertir ni hay expectativa de tener clientes. También han puesto unas extrañas esculturas que aún no sé cómo catalogar, pero cualquier cosa menos atractivas. Una de ellas parecía peligrosa y todo, creo que algún día le dará un disgusto a alguien, porque tiene partes que acabarán cayendo al suelo. En fin, seguro que se han gastado el dinero que no tenemos en una puta mierda que no le gusta a nadie ni tiene ninguna utilidad. Bonito momento para invertir en arte dudoso.
De veras, el barrio daba un poco de yuyu. Aún es bastante nuevo, pero me parece que pronto empezará a deteriorarse, y el ambiente, lo mismo. Si es que no ha empezado ya, porque vamos, le habría cascado una multa millonaria al hortera que ponía Los Chunguitos o lo que sea (puaj) a un volumen para todo el vecindario.
El cielo estaba gris y amenazaba lluvia, y he vuelto pensando en la soledad. Apenas había gente por la calle, porque ya era hora de comer. Era todo muy, muy deprimente. Se entiende que Todos Los Santos sea en otoño.
No sé, creo que voy a acabar muy sola.
En realidad, ha sido un coñazo de paseo, de esos que te hacen besar el suelo cuando vuelves a zona civilizada, y no querer salir de casa una vez has entrado. Hemos visto lo que han construido y lo que han dejado a medias, seguramente por la crisis. En lo terminado es difícil que llegue a haber vida más allá de la de una ciudad dormitorio, porque nadie se anima a poner negocios: ni hay dinero para invertir ni hay expectativa de tener clientes. También han puesto unas extrañas esculturas que aún no sé cómo catalogar, pero cualquier cosa menos atractivas. Una de ellas parecía peligrosa y todo, creo que algún día le dará un disgusto a alguien, porque tiene partes que acabarán cayendo al suelo. En fin, seguro que se han gastado el dinero que no tenemos en una puta mierda que no le gusta a nadie ni tiene ninguna utilidad. Bonito momento para invertir en arte dudoso.
De veras, el barrio daba un poco de yuyu. Aún es bastante nuevo, pero me parece que pronto empezará a deteriorarse, y el ambiente, lo mismo. Si es que no ha empezado ya, porque vamos, le habría cascado una multa millonaria al hortera que ponía Los Chunguitos o lo que sea (puaj) a un volumen para todo el vecindario.
El cielo estaba gris y amenazaba lluvia, y he vuelto pensando en la soledad. Apenas había gente por la calle, porque ya era hora de comer. Era todo muy, muy deprimente. Se entiende que Todos Los Santos sea en otoño.
No sé, creo que voy a acabar muy sola.
Life sux
Otra semana laboral de relax, ahora sí que puedo decir que lo ha sido. También he vuelto a comprobar que trabajo más rápido que nadie (y no lo pretendo), pero es lo de siempre: el día que se enteren las jerarquías, no me darán ningún premio, sino que me castigarán con más trabajo que a los demás.
En realidad, debería estar muy contenta, porque ya puedo decir que me he adaptado perfectamente al puesto nuevo, aunque la jefatura sea incompetente. No creo que vaya a tener especiales dificultades en seguir adelante.
Sin embargo, cuando algo va bien, no te preocupes, que Murphy dice que ya habrá algo que se joda por otra parte. Si no es el trabajo, será tu vida personal o tus finanzas, y en este caso, estoy teniendo problemas estúpidos con el dinero. No de escasez, afortunadamente, pero sí de gestión, y me han venido desde fuera. Y no sé si voy a poder solucionarlos; la verdad, cuento con pérdidas. En fin, una putada que no me busqué.
Sigo haciendo listas en papel de lo que va bien cuando las cosas, en general, no van tan bien. Es un modo de ver el lado positivo de la vida, que es tan escaso. Esta semana he apuntado eso, que el trabajo va bien, y también el gimnasio. Me siento recuperada, hasta cierto punto, después de una época de cansancio intenso y poca motivación. Me he visto hasta fuerte y elegante, en algún momento.
Oh, no... me está saliendo un granito.
En realidad, debería estar muy contenta, porque ya puedo decir que me he adaptado perfectamente al puesto nuevo, aunque la jefatura sea incompetente. No creo que vaya a tener especiales dificultades en seguir adelante.
Sin embargo, cuando algo va bien, no te preocupes, que Murphy dice que ya habrá algo que se joda por otra parte. Si no es el trabajo, será tu vida personal o tus finanzas, y en este caso, estoy teniendo problemas estúpidos con el dinero. No de escasez, afortunadamente, pero sí de gestión, y me han venido desde fuera. Y no sé si voy a poder solucionarlos; la verdad, cuento con pérdidas. En fin, una putada que no me busqué.
Sigo haciendo listas en papel de lo que va bien cuando las cosas, en general, no van tan bien. Es un modo de ver el lado positivo de la vida, que es tan escaso. Esta semana he apuntado eso, que el trabajo va bien, y también el gimnasio. Me siento recuperada, hasta cierto punto, después de una época de cansancio intenso y poca motivación. Me he visto hasta fuerte y elegante, en algún momento.
Oh, no... me está saliendo un granito.
viernes, 15 de octubre de 2010
Mi agenda
Si este blog es desagradable, mi agenda es mucho peor.
Ya de por sí ni siquiera es una agenda, es un cuadernillo donde apunto lo que tengo que hacer o recordar. Pues bien, el cuadernillo ha degenerado. Antes tenía otro, y otro... y eran relativamente organizados, dentro de un desorden. Lo mismo ponía la lista de la compra que escribía los pasos de una kata, pero se distinguía todo, no era difícil encontrar las cosas.
Hoy día tengo un cuadernillo de papel reciclado lleno de una letra infame, tachaduras exageradas, tintas de colores variados, pero no conjuntados, y no hay modo de encontrar nada ahí; a veces, ni aunque lo destaque subrayando en rojo.
Lo que es más gordo: tengo varias agendas. Algunas están abandonadas, como aquel taco de todo-a-cien que fue un regalo, que más que de tienda cutre parecía puro diseño de la Ágatha Ruiz de la Prada, con un floripondio en medio, y bastante alegre, la verdad. La de piel en miniatura que me regalaron a principios de año tenía el problema, precisamente, de que es una miniatura y ahí no cabe nada. Me agobiaba, porque estaba dividida en días y siempre me salía del espacio y apuntaba las cosas de julio en agosto y las de agosto en septiembre.
Y no se vayan todavía, aún hay más: tengo una aplicación en Igoogle para apuntar recados, y además me bajé el Evernote, que estaría muy bien si me lo pudiera llevar al curro, pero claro, ahí no se puede instalar, no nos dejan. Podría usar el calendario de Outlook, pero, no sé por qué, me resulta engorroso, no me gusta.
Ahora acabo de pasar algunas ideas al cuaderno reciclado, debería borrar otras de Evernote y la lista de Igoogle, debería sacar definitivamente de la bolsa la agenda de piel y debería echar a reciclar el taco de Ágatha. Hay días que el manejo de la agenda me lleva al menos una hora, con lo cual, si no fuera porque ayuda a mi memoria y me quita motivos de tensión, no tendría tan claro si sale rentable la inversión de tiempo. Ciertamente, es útil para que no se me olviden las buenas ideas que de tarde en tarde se me ocurren, pero también me angustio si no consigo sacar tiempo para apuntarlas.
Nada, por mucho ordenador y mucha tontería que se tenga, la vida sigue siendo complicada de organizar cuando se tienen muchos frentes abiertos.
Ya de por sí ni siquiera es una agenda, es un cuadernillo donde apunto lo que tengo que hacer o recordar. Pues bien, el cuadernillo ha degenerado. Antes tenía otro, y otro... y eran relativamente organizados, dentro de un desorden. Lo mismo ponía la lista de la compra que escribía los pasos de una kata, pero se distinguía todo, no era difícil encontrar las cosas.
Hoy día tengo un cuadernillo de papel reciclado lleno de una letra infame, tachaduras exageradas, tintas de colores variados, pero no conjuntados, y no hay modo de encontrar nada ahí; a veces, ni aunque lo destaque subrayando en rojo.
Lo que es más gordo: tengo varias agendas. Algunas están abandonadas, como aquel taco de todo-a-cien que fue un regalo, que más que de tienda cutre parecía puro diseño de la Ágatha Ruiz de la Prada, con un floripondio en medio, y bastante alegre, la verdad. La de piel en miniatura que me regalaron a principios de año tenía el problema, precisamente, de que es una miniatura y ahí no cabe nada. Me agobiaba, porque estaba dividida en días y siempre me salía del espacio y apuntaba las cosas de julio en agosto y las de agosto en septiembre.
Y no se vayan todavía, aún hay más: tengo una aplicación en Igoogle para apuntar recados, y además me bajé el Evernote, que estaría muy bien si me lo pudiera llevar al curro, pero claro, ahí no se puede instalar, no nos dejan. Podría usar el calendario de Outlook, pero, no sé por qué, me resulta engorroso, no me gusta.
Ahora acabo de pasar algunas ideas al cuaderno reciclado, debería borrar otras de Evernote y la lista de Igoogle, debería sacar definitivamente de la bolsa la agenda de piel y debería echar a reciclar el taco de Ágatha. Hay días que el manejo de la agenda me lleva al menos una hora, con lo cual, si no fuera porque ayuda a mi memoria y me quita motivos de tensión, no tendría tan claro si sale rentable la inversión de tiempo. Ciertamente, es útil para que no se me olviden las buenas ideas que de tarde en tarde se me ocurren, pero también me angustio si no consigo sacar tiempo para apuntarlas.
Nada, por mucho ordenador y mucha tontería que se tenga, la vida sigue siendo complicada de organizar cuando se tienen muchos frentes abiertos.
jueves, 14 de octubre de 2010
Una de pececillos y tiburones
Hay una cosa que no entiendo de Telecinco: lo que está haciendo con La pecera de Eva. Por un lado, la tiene relegada a La Siete. Por otro, figura como búsqueda "recomendada" cuando tecleas el nombre de la cadena en Google. Luego, ni siquiera le ha respetado el horario, la ha adelantado dos horas, y echarla a las 8 de la tarde no me parece ponerla en prime time, con la competencia de Pasapalabra (precisamente en Telecinco) y otros programas.
Me parece que La pecera es una serie bastante decente, pese a ser spanish. Está bien interpretada, Alexandra Jiménez me parece sumamente creíble, y también la mayoría de los secundarios. Por sacarle algún defecto, diría que está durando demasiado y que no resulta realista tanto dramón adolescente en un solo instituto. Ah, y el personaje del padre de Hugo es insufrible, pero no por el actor, sino por el personaje en sí. Creo que los guionistas se han pasado mucho.
Bueno... seguiré viéndola.
Me parece que La pecera es una serie bastante decente, pese a ser spanish. Está bien interpretada, Alexandra Jiménez me parece sumamente creíble, y también la mayoría de los secundarios. Por sacarle algún defecto, diría que está durando demasiado y que no resulta realista tanto dramón adolescente en un solo instituto. Ah, y el personaje del padre de Hugo es insufrible, pero no por el actor, sino por el personaje en sí. Creo que los guionistas se han pasado mucho.
Bueno... seguiré viéndola.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Wishlist para Navidad
- Un tablet. El último que he visto en un anuncio es el Mobii Android, que ni idea de si es bueno o malo, pero con prestaciones básicas salía a menos de 160 pavos O_O. Se acabó la idea del libro electrónico, a no ser que empiecen a venderlos por 20 del ala. Hum... edito: parece que es una oferta poco clara del Media Markt, por ahí lo están poniendo verde. El Archos es el que hay que considerar, cuando salga a la venta. Mi duda: ¿puedo conectarlo por cable a internet en casa, o debe utilizarse la conexión inalámbrica? Con ese en concreto se no sé... El Apad 7 sí que tiene un RJ-45, pero parece que es un clon chino. También habrá que ver la duración de la batería, y si es fácil o difícil meterles SW al gusto...
- Un taladro. Ni me lo planteaba, pero alguien me lo ha sugerido, visto el éxito de montaje de los últimos muebles en kit. Me temo que ahora me plantearán chapuzas más complicadas. Y sí, la verdad es que me gustan los taladros, me dan un poco de miedo también, pero... seré cuidadosa.
- Si no puede ser un taladro, al menos una atornilladora. Claro que me han dicho que no dura nada la batería, pero será cuestión de informarse.
- Una caja de herramientas grande.
- Una visita al Leroy Merlin, que quizá sea la gran superficie que más me gusta, junto con las de deportes. Aprovecharé para comprar cola de carpintería y argollas.
Seguro que a estas alturas alguno estará pensando que sólo me falta salir del armario, pero qué coño, me da igual, soy manitas y punto, no es para avergonzarse de serlo.
- Un taladro. Ni me lo planteaba, pero alguien me lo ha sugerido, visto el éxito de montaje de los últimos muebles en kit. Me temo que ahora me plantearán chapuzas más complicadas. Y sí, la verdad es que me gustan los taladros, me dan un poco de miedo también, pero... seré cuidadosa.
- Si no puede ser un taladro, al menos una atornilladora. Claro que me han dicho que no dura nada la batería, pero será cuestión de informarse.
- Una caja de herramientas grande.
- Una visita al Leroy Merlin, que quizá sea la gran superficie que más me gusta, junto con las de deportes. Aprovecharé para comprar cola de carpintería y argollas.
Seguro que a estas alturas alguno estará pensando que sólo me falta salir del armario, pero qué coño, me da igual, soy manitas y punto, no es para avergonzarse de serlo.
martes, 12 de octubre de 2010
Monotonía
Nada. Mr X está como si nada.
Se me hacen los días muy monótonos. Es desagradable que te hagan enfrentarte a tu vacío, que te hagan caer en la cuenta de lo sola que estás. Da igual que antes fuera una soledad asumida, aceptada. Había aprendido a estar bien sola... y ahora estoy un poco en la mierda. Me quedan quizá semanas para volver al equilibrio, suponiendo que esa sea la evolución.
En unos días tengo otro cursillo, pero ya no lo da él. No me apetece; en realidad es sobre un tema que me resulta un poco ajeno, pero la empresa me obliga a hacerlo y me lo paga. Iré, trataré de sobrevivir y fuera.
Necesito un cambio ya. No puede ser que no tenga un puto aliciente para seguir. Todo se me ha quedado en un "levantarme-trabajar-gimnasio-dormir" y vuelta a empezar.
No me diferencio mucho de un robot. Ni siquiera puedo decir que tenga el corazón roto. Sólo está vacío. Como el de un robot.
Se me hacen los días muy monótonos. Es desagradable que te hagan enfrentarte a tu vacío, que te hagan caer en la cuenta de lo sola que estás. Da igual que antes fuera una soledad asumida, aceptada. Había aprendido a estar bien sola... y ahora estoy un poco en la mierda. Me quedan quizá semanas para volver al equilibrio, suponiendo que esa sea la evolución.
En unos días tengo otro cursillo, pero ya no lo da él. No me apetece; en realidad es sobre un tema que me resulta un poco ajeno, pero la empresa me obliga a hacerlo y me lo paga. Iré, trataré de sobrevivir y fuera.
Necesito un cambio ya. No puede ser que no tenga un puto aliciente para seguir. Todo se me ha quedado en un "levantarme-trabajar-gimnasio-dormir" y vuelta a empezar.
No me diferencio mucho de un robot. Ni siquiera puedo decir que tenga el corazón roto. Sólo está vacío. Como el de un robot.
lunes, 11 de octubre de 2010
Mi no-puente
Hoy he currado. Es un decir: la mayor parte del tiempo no ha habido nada que hacer y me he estado tocando los webs. Es lo que tienen estos días raros entre fiestas; si tienes tareas acumuladas, vienen bien para quitártelas de enmedio sin que te molesten, pero si eres de los raros que llevan el trabajo al día...
Sí que ha venido esa especie de... digo, la jefatura. A investigar qué estábamos haciendo. Y yo, que soy antitaurina, he toreado bien. Tenía preparado un archivo para este caso, con una duda mínima para terminarlo (no le he dicho que sólo faltaba ese detalle), y he conseguido que se enrollara sobre esa tontería. No me ha preguntado si estaba haciendo algo más, si terminaré pronto... ¡Je, je! Y como no ha vuelto a aparecer, me he dedicado a escuchar a The Pogues y otra gente.
Eso sí, debo ser más cuidadosa: si se hubiera fijado mejor, habría visto cómo estaba prácticamente terminado el tema y se habría puesto a maquinar qué encargarme para la próxima vez. Tengo esa estúpida tendencia a trabajar muy rápido, los jefes se fijan y aprovechan para mandarme el doble de rollos. Siempre me ha parecido una injusticia que se trate peor al que trabaja más y más rápido que al caradura que nunca termina a tiempo, pero como digo, es difícil cambiar eso, que es mi tendencia natural. Voy como... no sé, ¿revolucionada? En fin, como los procesadores con overclocking.
Por lo demás, día tristón y como de fin del mundo.
Sí que ha venido esa especie de... digo, la jefatura. A investigar qué estábamos haciendo. Y yo, que soy antitaurina, he toreado bien. Tenía preparado un archivo para este caso, con una duda mínima para terminarlo (no le he dicho que sólo faltaba ese detalle), y he conseguido que se enrollara sobre esa tontería. No me ha preguntado si estaba haciendo algo más, si terminaré pronto... ¡Je, je! Y como no ha vuelto a aparecer, me he dedicado a escuchar a The Pogues y otra gente.
Eso sí, debo ser más cuidadosa: si se hubiera fijado mejor, habría visto cómo estaba prácticamente terminado el tema y se habría puesto a maquinar qué encargarme para la próxima vez. Tengo esa estúpida tendencia a trabajar muy rápido, los jefes se fijan y aprovechan para mandarme el doble de rollos. Siempre me ha parecido una injusticia que se trate peor al que trabaja más y más rápido que al caradura que nunca termina a tiempo, pero como digo, es difícil cambiar eso, que es mi tendencia natural. Voy como... no sé, ¿revolucionada? En fin, como los procesadores con overclocking.
Por lo demás, día tristón y como de fin del mundo.
domingo, 10 de octubre de 2010
Para variar...
Anoche me fui a la cama con cierto optimismo. Me puse a pensar que la semana que viene no puede ser tan mala como esta, que ahora salgo de un valle y me dirijo hacia un pico. Espero que el ascenso no sea demasiado lento.
Supongo que eso me ha hecho dormir bastante bien, ocho horitas en las que he soñado que iba a un gimnasio desconocido a que me enseñaran otro deporte, algo bastante raro que podía ser lucha, pero en el que había que ponerse un arnés o algo parecido. La lucha entre rocodromistas me parece algo peligrosilla, la verdad, no sé de dónde he sacado esa mezcla. Después, me veía haciendo un examen ante mi sensei, y me daba el cinturón negro, cosa que no puede hacer, porque hay que ir a un tribunal. En fin, los sueños, sueños son.
También estuve pensando que, como ya me he esforzado bastante, voy a dejar de pensar que tengo que aprovechar el tiempo a tope. Si en el trabajo les da igual estos días, a mí más, y en casa, lo mismo. A lo mejor dejo de aburrirme y disfruto del dolce far niente.
Me pregunto cuál de las dos filosofadas me ha ayudado a dormir mejor... si es que es mérito suyo, porque la lluvia también ha hecho ceder al calor y se estaba muy bien en el cuarto. Veremos hoy, trataré de no agobiarme y mañana contaré las horas de sueño.
Hoy, como ayer hice todo lo que había que hacer en casa, no sé qué toca. Supongo que leer el periódico y vaguear. Quedan doce o trece horas de no hacer casi nada. Ehhh... tranqui, no te agobies con eso, ommm....
Supongo que eso me ha hecho dormir bastante bien, ocho horitas en las que he soñado que iba a un gimnasio desconocido a que me enseñaran otro deporte, algo bastante raro que podía ser lucha, pero en el que había que ponerse un arnés o algo parecido. La lucha entre rocodromistas me parece algo peligrosilla, la verdad, no sé de dónde he sacado esa mezcla. Después, me veía haciendo un examen ante mi sensei, y me daba el cinturón negro, cosa que no puede hacer, porque hay que ir a un tribunal. En fin, los sueños, sueños son.
También estuve pensando que, como ya me he esforzado bastante, voy a dejar de pensar que tengo que aprovechar el tiempo a tope. Si en el trabajo les da igual estos días, a mí más, y en casa, lo mismo. A lo mejor dejo de aburrirme y disfruto del dolce far niente.
Me pregunto cuál de las dos filosofadas me ha ayudado a dormir mejor... si es que es mérito suyo, porque la lluvia también ha hecho ceder al calor y se estaba muy bien en el cuarto. Veremos hoy, trataré de no agobiarme y mañana contaré las horas de sueño.
Hoy, como ayer hice todo lo que había que hacer en casa, no sé qué toca. Supongo que leer el periódico y vaguear. Quedan doce o trece horas de no hacer casi nada. Ehhh... tranqui, no te agobies con eso, ommm....
sábado, 9 de octubre de 2010
Unas gotas de objetividad
Le conté a una amiga una atención que Mr X había tenido conmigo. No sé por qué, pero a ella le parece que fue algo genial. A mí me pareció bien, sin más. Es otro pequeño paso, sí, pero, ¿hacia dónde? Vale, no dudo de que le gusto, y sin embargo, ¿debo ilusionarme?
Yo alucino
Lo único que me faltaba últimamente es discutir en mi casa. Bueno, pues hace un rato ha sucedido. Y ha sido otra de esas ocasiones en las que sabes muy bien que tienes razón, pero no te sirve para nada ante la ce-rrazón.
Ha sido como estropear toda una mañana trabajando para la "famiglia", porque no he parado: he estado haciendo montones de cosas en casa, y algún recado fuera. Y estaba contenta, me ha salido todo bastante bien. Y entonces alguien dice una inconveniencia, le digo lo que pienso al respecto y tiene la desfachatez de negar lo evidente.
Así que ahora me siento un poco mal, un poco culpable de no haberme hecho la sorda... Es que encima tiene huevos la cosa: no sé si es la educación católica o qué, pero no se me quita esa pequeña sensación de culpa y de que me va a venir un castigo. Sigue sobre mi cabeza, como una gotera.
Hay que joderse, no sé si hay viento sur, luna llena o me ha mirado un tuerto. Lo que sé es que tanta mierda toda seguida no es normal.
Ha sido como estropear toda una mañana trabajando para la "famiglia", porque no he parado: he estado haciendo montones de cosas en casa, y algún recado fuera. Y estaba contenta, me ha salido todo bastante bien. Y entonces alguien dice una inconveniencia, le digo lo que pienso al respecto y tiene la desfachatez de negar lo evidente.
Así que ahora me siento un poco mal, un poco culpable de no haberme hecho la sorda... Es que encima tiene huevos la cosa: no sé si es la educación católica o qué, pero no se me quita esa pequeña sensación de culpa y de que me va a venir un castigo. Sigue sobre mi cabeza, como una gotera.
Hay que joderse, no sé si hay viento sur, luna llena o me ha mirado un tuerto. Lo que sé es que tanta mierda toda seguida no es normal.
viernes, 8 de octubre de 2010
Días negros
Últimamente es como si no existiera para Mr X. Si no fuera porque he escrito algunas cosas a medida que iban pasando, pensaría que sólo ha sido un sueño. Demasiadas cosas para un sueño. Demasiado tiempo.
En el trabajo, reitero que mi jefa es una hija de puta. Si diera detalles y la tipa pillara este blog, pues... Sólo diré que ha salvado su culo de un marrón y nos ha hundido en la mierda a los demás, y todavía se permite hacer comentarios irónicos. Y no sé si no me estaré pasando de clara.
Lo malo es que esa no es la única hija de puta de los alrededores. Y más lejos tengo localizados a otros. A uno se la tengo jurada, y no es momento de hacer nada, pero dentro de un tiempo va a tener una sorpresita y no le va a gustar. Tampoco puedo dar detalles, claro, sólo decir que estoy muy segura de que el tío se la merece, es un completo mierda que se ha puesto a lamer culos y a decir "sí, bwana" a todo, perjudique a quien perjudique. Y además, es un maleducado y un pésimo profesional.
Encima, últimamente me han contado unas cosas tan increíbles que no sé qué hacer con ellas. No las puedo airear, las llevo conmigo a todas partes. Son tan absurdas que probablemente sean ciertas, y eso me da miedo. Aunque sea desde otro punto de vista, coinciden con un comentario que me hicieron hace un tiempo sobre el mismo tema, así que es menos probable que sean solamente fruto de una imaginación enfermiza.
Y tampoco de eso puedo hablar, ni siquiera aquí.
Por otra parte, estoy esperando una documentación que no terminan de mandarme; me están mareando de una forma estúpida y no sé si no acabaremos teniendo una bronca, pero no me conviene si quiero que me la envíen.
Luego me preguntan qué planes tengo para el fin de semana: ninguno, como de costumbre. No sé para qué me lo preguntan, ya me conocen. Como no sea por joder... porque lo que es proponer cosas, tampoco lo hacen. En fin, simplemente he cambiado de tema.
Lo único bueno es que me estoy tocando las pelotas a base de bien. O no tan bueno, porque eso de pasarte en el curro ocho horas o las que sean y no hacer más que vagabundear por internet mientras calientas una silla...
En el trabajo, reitero que mi jefa es una hija de puta. Si diera detalles y la tipa pillara este blog, pues... Sólo diré que ha salvado su culo de un marrón y nos ha hundido en la mierda a los demás, y todavía se permite hacer comentarios irónicos. Y no sé si no me estaré pasando de clara.
Lo malo es que esa no es la única hija de puta de los alrededores. Y más lejos tengo localizados a otros. A uno se la tengo jurada, y no es momento de hacer nada, pero dentro de un tiempo va a tener una sorpresita y no le va a gustar. Tampoco puedo dar detalles, claro, sólo decir que estoy muy segura de que el tío se la merece, es un completo mierda que se ha puesto a lamer culos y a decir "sí, bwana" a todo, perjudique a quien perjudique. Y además, es un maleducado y un pésimo profesional.
Encima, últimamente me han contado unas cosas tan increíbles que no sé qué hacer con ellas. No las puedo airear, las llevo conmigo a todas partes. Son tan absurdas que probablemente sean ciertas, y eso me da miedo. Aunque sea desde otro punto de vista, coinciden con un comentario que me hicieron hace un tiempo sobre el mismo tema, así que es menos probable que sean solamente fruto de una imaginación enfermiza.
Y tampoco de eso puedo hablar, ni siquiera aquí.
Por otra parte, estoy esperando una documentación que no terminan de mandarme; me están mareando de una forma estúpida y no sé si no acabaremos teniendo una bronca, pero no me conviene si quiero que me la envíen.
Luego me preguntan qué planes tengo para el fin de semana: ninguno, como de costumbre. No sé para qué me lo preguntan, ya me conocen. Como no sea por joder... porque lo que es proponer cosas, tampoco lo hacen. En fin, simplemente he cambiado de tema.
Lo único bueno es que me estoy tocando las pelotas a base de bien. O no tan bueno, porque eso de pasarte en el curro ocho horas o las que sean y no hacer más que vagabundear por internet mientras calientas una silla...
Me aburro
Estoy aburrida, y mucho. Qué asco, cuando tengo la agenda llena, es un problema, y cuando está vacía, no sé qué hacer con tanta tranquilidad. Lo único que me queda por hacer es pasar bastante música a CD, pero no me voy a dedicar a eso ahora, porque prefiero dejarlo para el sábado por la mañana, que es mi gran momento de vacío. Además, quiero organizarla bien, y no podré hasta que me baje alguna canción suelta.
Cada vez que digo que me aburro, aquí me cae una bronca. Por lo visto, estoy con la frase en la boca cada cinco minutos, pero es que ME ABURRO. El otro día se puso a hablar un tipo en la radio sobre el aburrimiento, y dijo que nadie debería decir nunca que se aburre, con la de cosas que hay en la vida. Y me tocó oír un sermón: que a ver si hago caso a lo que dice el de la radio, que bla bla... Pues vale, el colega sólo hace que mucha gente, además de aburrirse, se sienta culpable y quejica. Está claro que no siente este vacío.
Tener un blog es aburrirse un poco menos, y ahora estoy entretenida, pero sé que no va a durar mucho.
No sé, parece que necesito actividad continua. Si no es montar muebles, hacer cosas con la tableta gráfica, o arreglar algo que se ha roto. El caso es no parar, y que el descanso sea eso, descansar porque te has cansado, o si no... es puro aburrimiento.
Cada vez que digo que me aburro, aquí me cae una bronca. Por lo visto, estoy con la frase en la boca cada cinco minutos, pero es que ME ABURRO. El otro día se puso a hablar un tipo en la radio sobre el aburrimiento, y dijo que nadie debería decir nunca que se aburre, con la de cosas que hay en la vida. Y me tocó oír un sermón: que a ver si hago caso a lo que dice el de la radio, que bla bla... Pues vale, el colega sólo hace que mucha gente, además de aburrirse, se sienta culpable y quejica. Está claro que no siente este vacío.
Tener un blog es aburrirse un poco menos, y ahora estoy entretenida, pero sé que no va a durar mucho.
No sé, parece que necesito actividad continua. Si no es montar muebles, hacer cosas con la tableta gráfica, o arreglar algo que se ha roto. El caso es no parar, y que el descanso sea eso, descansar porque te has cansado, o si no... es puro aburrimiento.
jueves, 7 de octubre de 2010
Kongreso anarko
Me reclutaron por el artículo 33 para ir. Vamos, porque sí, y no me dejaron ni rechistar. Hala, allá que fui...
Todo lo que voy a contar, multiplíquese por tres días. No es que todos los días pasara lo mismo, pero las reuniones de cada uno sí duraron las mismas cinco o seis horas desesperantes.
Al grano:
- Tuvimos que apañárnoslas con el transporte como pudimos. No era tan sencillo encontrar el pabellón. Llegamos corriendo y con minutos de retraso el primer día. Claro que hubo gente que se cortó menos y llegó dos horas después, o bien se largó con dos horas de adelanto. Hicieron bien...
- Nadie entendía exactamente por qué estábamos nosotros ahí, siendo de un departamento que no tenía relación directa, y mucho menos profunda, con lo que se exponía.
- En realidad, durante el 90% del tiempo no tuvimos ni la menor idea de qué coño estaban diciendo; no nos daba la neurona, simplemente porque no nos habían explicado ni lo básico.
- El salón estaba climatizado. Sí, sí, al estilo del Caribe, la pega es que nadie nos avisó de que la ropa apropiada era el bañador.
- Pero asomabas la nariz al pasillo y se te caía como un cubito de hielo.
- El que no se dormía literalmente, daba cabezadas. El que no, se sacaba un moco. El que no, iba al baño cada cuarto de hora.
- El primer día tomamos algunas notas para contentar a los jefes, pero al final de la mañana nadie empuñaba el boli, como no fuera para actualizar la agenda o, como yo, primero para tratar de escribir un post y luego para hacer garabatos. Ah, por cierto, mi jefa me fulminó con la mirada porque sospechaba que estaba escribiendo algo que no tenía que ver con el tema de la reunión, a pesar de que la muy hipocritona había estado mandando mensajes de móvil a escondidas. Todavía no la he visto, pero seguro que encima me toca los webs con el tema.
- El catering era cutre hasta decir basta. El peor de los que he visto. Ni siquiera tenían sobres de azúcar; había unos azucareros comunales bastante sospechosos.
- Vi a un jefe hacer chapuzas con las bebidas durante la comida del último día. Joder, macho, los experimentos, con gaseosa, no hace falta estropear vinos caros. Y no te las des de tan llano, ni de tan enrollado (hay algo que no me encaja en este tío).
- Nadie me compensará la cefalea tensional, por mucho que me paguen otros gastos.
- Me han encargado marrones basados en el congreso. Menuda inventada que me voy a pegar...
Me cago, me cago, me cago en el gilipollas que tomó la decisión de apuntarnos.
Todo lo que voy a contar, multiplíquese por tres días. No es que todos los días pasara lo mismo, pero las reuniones de cada uno sí duraron las mismas cinco o seis horas desesperantes.
Al grano:
- Tuvimos que apañárnoslas con el transporte como pudimos. No era tan sencillo encontrar el pabellón. Llegamos corriendo y con minutos de retraso el primer día. Claro que hubo gente que se cortó menos y llegó dos horas después, o bien se largó con dos horas de adelanto. Hicieron bien...
- Nadie entendía exactamente por qué estábamos nosotros ahí, siendo de un departamento que no tenía relación directa, y mucho menos profunda, con lo que se exponía.
- En realidad, durante el 90% del tiempo no tuvimos ni la menor idea de qué coño estaban diciendo; no nos daba la neurona, simplemente porque no nos habían explicado ni lo básico.
- El salón estaba climatizado. Sí, sí, al estilo del Caribe, la pega es que nadie nos avisó de que la ropa apropiada era el bañador.
- Pero asomabas la nariz al pasillo y se te caía como un cubito de hielo.
- El que no se dormía literalmente, daba cabezadas. El que no, se sacaba un moco. El que no, iba al baño cada cuarto de hora.
- El primer día tomamos algunas notas para contentar a los jefes, pero al final de la mañana nadie empuñaba el boli, como no fuera para actualizar la agenda o, como yo, primero para tratar de escribir un post y luego para hacer garabatos. Ah, por cierto, mi jefa me fulminó con la mirada porque sospechaba que estaba escribiendo algo que no tenía que ver con el tema de la reunión, a pesar de que la muy hipocritona había estado mandando mensajes de móvil a escondidas. Todavía no la he visto, pero seguro que encima me toca los webs con el tema.
- El catering era cutre hasta decir basta. El peor de los que he visto. Ni siquiera tenían sobres de azúcar; había unos azucareros comunales bastante sospechosos.
- Vi a un jefe hacer chapuzas con las bebidas durante la comida del último día. Joder, macho, los experimentos, con gaseosa, no hace falta estropear vinos caros. Y no te las des de tan llano, ni de tan enrollado (hay algo que no me encaja en este tío).
- Nadie me compensará la cefalea tensional, por mucho que me paguen otros gastos.
- Me han encargado marrones basados en el congreso. Menuda inventada que me voy a pegar...
Me cago, me cago, me cago en el gilipollas que tomó la decisión de apuntarnos.
domingo, 3 de octubre de 2010
Hiperactividad
Anoche me fui a las 10 a la cama, y me dormí enseguida. A la mierda el mundo, a la mierda los bares del sábado por la noche. Han sido ocho horas de sueño ininterrumpido, no me lo puedo creer. Está claro que lo necesitaba.
Hoy, antes de desayunar, me había terminado una especie de artículo que estoy escribiendo, había ordenado mi habitación y me había dado una ducha. Y no estaba cansada en absoluto.
Después he hecho el superdesayuno de los domingos, nos lo hemos comido, he hojeado los periódicos y me ha dado por sacar la libreta de garabatos, y he dibujado algo bastante decente.
Ahora llevo un rato escuchando e imitando a Midnight Oil y a Annie Lennox. Los unos me recuerdan mi adolescencia y los primeros años de universidad, la otra, horror, la pobrecita me recuerda a mi odiada profesora de gimnasia del colegio. No sé muy bien por qué, pero es así. Cuando cantaba en Eurythmics (Annie, claro, no la otra), me resultaba extremadamente desagradable, y creo que no me gustaba el grupo por eso, entre otras razones. Bueno, tampoco me parecía un gran grupo, es infinitamente mejor ella como solista. Nunca entendí la obsesión que tenía un amigo con esas canciones tan tontas... con la excepción de Sweet Dreams.
Y todavía me queda medio domingo para hacer cosas. Mejor paro un poco, o mañana estaré pagando las consecuencias.
Jo, qué bien canta esta mujer en directo, en el concierto de Central Park, eso sí que es una voz...
Hoy, antes de desayunar, me había terminado una especie de artículo que estoy escribiendo, había ordenado mi habitación y me había dado una ducha. Y no estaba cansada en absoluto.
Después he hecho el superdesayuno de los domingos, nos lo hemos comido, he hojeado los periódicos y me ha dado por sacar la libreta de garabatos, y he dibujado algo bastante decente.
Ahora llevo un rato escuchando e imitando a Midnight Oil y a Annie Lennox. Los unos me recuerdan mi adolescencia y los primeros años de universidad, la otra, horror, la pobrecita me recuerda a mi odiada profesora de gimnasia del colegio. No sé muy bien por qué, pero es así. Cuando cantaba en Eurythmics (Annie, claro, no la otra), me resultaba extremadamente desagradable, y creo que no me gustaba el grupo por eso, entre otras razones. Bueno, tampoco me parecía un gran grupo, es infinitamente mejor ella como solista. Nunca entendí la obsesión que tenía un amigo con esas canciones tan tontas... con la excepción de Sweet Dreams.
Y todavía me queda medio domingo para hacer cosas. Mejor paro un poco, o mañana estaré pagando las consecuencias.
Jo, qué bien canta esta mujer en directo, en el concierto de Central Park, eso sí que es una voz...
sábado, 2 de octubre de 2010
¡Porque no!
No me lo preguntan casi nunca, pero el otro día tuvo que caer: "¿No te animas a tener niños?".
Pues no. Tengo las razones de los fóbicos sociales: que no merece la pena, porque va a sufrir como yo, que cómo voy a cuidar de otro si no puedo cuidarme demasiado bien a mí misma, que me produce ansiedad tener tantas responsabilidades...
Y además, que no me gustan los niños, leñe. Me corté de decirlo porque suena muy borde y raro, pero lo cierto es que no los aguanto más de cinco minutos seguidos, me cargan muchísimo y no los encuentro ni graciosos ni divertidos. Me parecen pesados, llorones, cabezotas...
¿Más razones? Sí, claro: me aterran los embarazos, los partos, las barrigas horrorosas, los ginecólogos, las agujas, las vías de suero, la gente que va de consejera con las embarazadas... y me veo un poco mayor, tengo una especie de cansancio semicrónico por ansiedad, no tengo espacio, me quitarían mucho tiempo, siempre estaría preocupada, no se admiten devoluciones de niños... ¿Sigo? OK: no sería la primera vez que escucho que un padre se lo habría pensado dos veces si hubiera sabido la que se le venía encima (y es de por vida). ¿Es suficiente con eso? Si no, en unos minutos seguro que se me ocurren más cosas.
Curiosamente, sí que tengo lo que otros consideran la base para tomar la decisión de tenerlos: trabajo fijo (dentro de lo que cabe), un sueldo medianamente decente y una salud más o menos aceptable, pese a la ansiedad.
Pero... que no, hombre, que no me veo en el papel.
Pues no. Tengo las razones de los fóbicos sociales: que no merece la pena, porque va a sufrir como yo, que cómo voy a cuidar de otro si no puedo cuidarme demasiado bien a mí misma, que me produce ansiedad tener tantas responsabilidades...
Y además, que no me gustan los niños, leñe. Me corté de decirlo porque suena muy borde y raro, pero lo cierto es que no los aguanto más de cinco minutos seguidos, me cargan muchísimo y no los encuentro ni graciosos ni divertidos. Me parecen pesados, llorones, cabezotas...
¿Más razones? Sí, claro: me aterran los embarazos, los partos, las barrigas horrorosas, los ginecólogos, las agujas, las vías de suero, la gente que va de consejera con las embarazadas... y me veo un poco mayor, tengo una especie de cansancio semicrónico por ansiedad, no tengo espacio, me quitarían mucho tiempo, siempre estaría preocupada, no se admiten devoluciones de niños... ¿Sigo? OK: no sería la primera vez que escucho que un padre se lo habría pensado dos veces si hubiera sabido la que se le venía encima (y es de por vida). ¿Es suficiente con eso? Si no, en unos minutos seguro que se me ocurren más cosas.
Curiosamente, sí que tengo lo que otros consideran la base para tomar la decisión de tenerlos: trabajo fijo (dentro de lo que cabe), un sueldo medianamente decente y una salud más o menos aceptable, pese a la ansiedad.
Pero... que no, hombre, que no me veo en el papel.
viernes, 1 de octubre de 2010
Qué cansancio
Menuda semana. Me la he pasado con un proyecto que no sabíamos muy bien cómo enfocar. Lo normal, con las explicaciones de mierda que nos habían dado sobre lo que esperaban que hiciéramos. Finalmente, creo que saldrá bien, hemos presentado un "porsiacaso" y parece que no ha caído mal.
Luego, la no-huelga. Otro día, una reunión general bastante plasta y desagradable de la que no sacamos apenas nada en limpio.
Mientras tanto, Mr X haciendo de las suyas, y yo de las mías.
Sorprendentemente, no me siento infeliz, sólo cansada. Creo que funcionarán las cosas mejor de lo que me parecía en este trabajo. No gracias a los jefes, pero ya nos vamos conociendo y entendiendo un poco más, así que espero que podamos irnos guiando, aunque sea entre ciegos.
Luego, la no-huelga. Otro día, una reunión general bastante plasta y desagradable de la que no sacamos apenas nada en limpio.
Mientras tanto, Mr X haciendo de las suyas, y yo de las mías.
Sorprendentemente, no me siento infeliz, sólo cansada. Creo que funcionarán las cosas mejor de lo que me parecía en este trabajo. No gracias a los jefes, pero ya nos vamos conociendo y entendiendo un poco más, así que espero que podamos irnos guiando, aunque sea entre ciegos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)