sábado, 21 de junio de 2014

Psicólogos


Recientemente he conocido a un psicólogo. Ha reforzado mi teoría de que están más locos que la población general. No digo que esta persona no sirviera para su trabajo, pero imagino por qué estudió esa carrera. Hablamos largo y tendido de algunos asuntos y podría haberle expuesto mis problemas personales, pero... no, gracias. Para empezar, es alguien cercano a las altas jerarquías de mi trabajo, con lo cual sería una imprudencia confiarle mis asuntos, aunque llegáramos a concertar una consulta y me garantizara la confidencialidad. Además, si no me parece alguien muy estable, no veo una base donde apoyarme yo con confianza. Finalmente, no me pareció demasiado inteligente.

No sé si otro psicólogo podría servirme. Quizá lo mío no tenga remedio.

sábado, 24 de mayo de 2014

Breves

- Hay momentos en los que me vuelvo adicta a mi trabajo. Sólo cuando las cosas me salen bien, claro. Últimamente ha sucedido.
- Lo curioso es que eso ha sido así porque esta semana ha habido una hecatombe laboral y me ha pillado en medio. Menos mal que se ha aclarado y se ha visto que no era yo la responsable. Lo vueno es que he podido participar en las, digamos, obras de reparación, y he salido bastante airosa, disfrutando de lo que hacía.
- A pesar de ello, he tenido que soportar alguna sonrisa de suficiencia de cierta imbécil que ha oído campanas, pero no sabe dónde, ni quién la ha armado gorda en realidad. Si lo supiera, no sonreiría.
- Ha pasado otra cosa que me da qué pensar: no sé si me hacen la pelota en un asunto o creen que de verdad valgo para resolverlo.
- Me han dado un susto a nivel familiar, pero sólo ha sido eso, un susto. Y alguien la ha liado estúpidamente. No sabemos si darle una patada en el culo o qué.
- La Parca sigue por el barrio, y menudo año que lleva. No dejo de pensar en fichas de dominó cayendo.
- He terminado con un asunto pendiente, pero apenas he podido disfrutar del alivio. Lo mío es empalmar unos problemas con otros.
- Llevo días que no estoy cansada, estoy lo siguiente.
- No hay modo de llevar más de dos días seguidos mis estupendas zapatillas nuevas. O hace mal tiempo o ando en lugares que pueden estropearlas.
- Hoy he tenido mucho, mucho ocio, y me he dedicado a comer chucherías.
- Tengo en reserva unas botellas de Budweiser, y la cerveza de supermercado es para mí sinónimo de verano, pero no veo mucho sol como para que me apetezca.
- A veces me cuesta controlarme y pongo caras que a los demás les parecen raras, y me miran más raro todavía. Un asco.
- He cobrado una cantidad que me debían y me gustaría hacer algo con ella, pero, como siempre, veo que no necesito nada ni me apetece nada de lo que venden, sobre todo ahora que tengo las zapatillas nuevas.
- He ordenado todos los rollos de bricolaje que tenía desperdigados. Me sigue gustando mucho mi imitación de Dremel, siempre estoy pensando en hacer cosas con ella.
- En realidad, debería ordenar mucho más, pero voy a dejarlo para más adelante.
- Sigo con mi isla de soledad, pero no me siento tan infeliz.

lunes, 5 de mayo de 2014

No me gusta

Solamente quería decir que llevo muy, muy mal, cada vez peor, que muera gente del barrio. Empiezo a entender a los viejecillos que se sienten solos. El mundo es algo que tiende a desaparecer, y no hay sustituciones idénticas. El que se va, se va.

Hoy, me dan una noticia de esas y a los minutos ya estoy volviendo a pensar para qué corro, adónde voy, y si no sería lo mismo quedarme sentada haciendo lo imprescindible para no morirme de hambre. Y, tontamente, por la noche vuelvo a mirar la palabra "suicidio" en Google. Tiene algo de morboso ese anuncio automático con un telefonito rojo que te pregunta si tienes problemas, ya que has hecho esa búsqueda. No los tengo, me limito a sentirme mal. A lo mejor debería hablar con alguien, pero es que NO tengo ningún plan de matarme y sólo serviría para asustar a mi oyente, es sólo una idea obsesiva que no va a ningún lado. No sé si es preocupante en sí; conociéndome, yo diría que no más que otras ideas tontas.

Quiero que pase pronto este día.

sábado, 19 de abril de 2014

Finales

Mañana es el cumpleaños de una antigua amiga. Lo de "antigua" va en el sentido de que ya no lo es. Andábamos juntas por ahí hace un montón de tiempo, hasta que terminamos el instituto. Intenté seguir con la amistad, pero íbamos a facultades distintas y era obvio que ella entonces estaba conociendo a otras personas y quería quemar todo lo anterior, y yo entraba en el lote. Pues muy bien. Me molestó que simplemente pasara de mí, por supuesto, pero no tanto como que a los cinco o seis años, de repente, ella tratara de retomar la amistad, cuando oyó rumores de que yo había conseguido un buen trabajo. No me cabe duda de que fue esa la razón: sencillamente reapareció de golpe, hablando de ese tema. Hala, a la mierda, entonces fui yo la que se apartó, y nunca me he arrepentido.

En realidad, creo poco en las amistades desde siempre y para siempre, porque la gente lleva decepcionándome toda la vida, y es probable que alguna vez haya sido yo la decepcionante. Sólo conservo una amistad de más de 10 años, lo cual tampoco es desde la infancia. Creo que si dura es porque nos vemos poco, y porque la pobre me soporta las neuras a cambio de soportarle yo ciertas narraciones peñazo.

Me recuerdo con 14 años: tampoco era muy sociable. No encajaba con las tontainas que se pasaban el día pensando en chicos, ni con las deportistas, ni exactamente con las empollonas, ni... En fin, tenía una amiga, sí, pero más que nada la nuestra era una relación de competitividad, de ver quién sacaba mejores notas. Y yo cometí el error de mirarla un poco por encima del hombro por ser católica practicante, mientras que yo iba ya en plan iconoclasta. De hecho, es que ahora no me parecen verdaderos adultos los que siguen a la Iglesia Católica, y menos si no la cuestionan. Aquello no podía durar, claro. No hace mucho nos vimos en un acto social, y algo me dice que aún me ve como a una especie de enemiga, aunque la cosa nunca llegó a tanto. Me da que sus padres eran de los que comparaban a los hijos con los demás, y ella no salía muy bien parada. Yo no tengo la culpa, pero por lo visto es así.

De adulta, he compartido cañas y fiestas ocasionalmente con gente diversa. A una persona la dejé de ver porque en el fondo no teníamos nada que ver y se empeñaba en arreglarme la vida para que me relacionara un poco más. En parte lo agradecía, pero llevaba un tiempo pasándose de la raya, en plan ordeno y mando. Otra persona resultó ser un auténtico vampiro emocional, y demasiadas estupideces le aguanté. Cuando me aparté de ella, vi desde fuera cómo manipulaba a su familia, y me alegré de haberme autoeliminado de su vida.

Hoy no puedo decir que tenga más amigos que la que comentaba, con la que no me relaciono más que lo justo. Creo que la alternativa es soportar gente insoportable o estar solos, y que soy del segundo grupo. A veces lo sufro, pero me temo que es lo único que va conmigo. Paso de hacer planes con otros, por bien que suenen, porque siempre pasa lo mismo: surge una voz cantante que se empeña en que se haga lo que le gusta, y un fin de semana tras otro. No, gracias, sencillamente me da pereza y me molesta tener que pensar en que tengo que dejar el chándal y arreglarme, en lugar de andar vagueando.

Supongo que tengo lo que me merezco.


domingo, 13 de abril de 2014

Esos domingos a mediodia...

No sé cómo ha surgido la conversación, pero ha tocado hablar en familia de esas famosas que tienen hijos cuando casi tienen edad para ser abuelas. Por si acaso se le ocurría a alguien aludirme, he estado callada como una muerta mientras duraba el tema. A ver, no tengo la edad de esta peña, pero esperaba algún chiste malo o alguna frase incómoda sobre mujeres que dejan pasar el tiempo.

Me extraña que nunca me pregunten directamente sobre mis intenciones al respecto. Quizá sea que los hechos son contundentes, quizá teman una contestación borde. Si les digo la verdad, mis hermanos quizá piensen que soy una negativa de mil pares, pero mis padres pensarán que han fracasado al criarme. Lo cierto es que, habiendo visto lo que hay en el mundo, no me parece buena idea traer a nadie aquí, y menos si es mujer. Por otro lado, mi antinatalismo, o como se llame, es una manera de mandar a tomar por el culo a esta sociedad que se nutre de sus propias víctimas. Me hace gracia pensar en ello como un monumental corte de mangas.

Llámenme egoísta. Yo creo que los egoístas son los inconscientes que piensan que qué bonitos los bebés, y hala, solo por ese motivo los tienen.


sábado, 12 de abril de 2014

Los caminos equivocados

He caído en varias de estas trampas a lo largo de mi vida:

Tratar de integrarte yendo a un bar a solas. Como mucho atraerás a algún ligón pesado, o a alguien no muy bien de la azotea. Lo más habitual será que te des cuenta de que no estás en el mundo de los demás, que ya se han traído a sus amigos/novio/familia al bar. Y pocas cosas hay más solitarias que una mesa para una rodeada de mesas para varios.

Pensar que vienen días de fiesta en los que podrás ir de tiendas y comprarte algo que te guste. A no ser que necesites algo o quieras regalarte algo muy concreto, tienes muchas probabilidades de acabar con algo que no te vas a poner o te ocupa demasiado espacio o realmente no te gustaba demasiado; sólo te apetecía el hecho de comprar y te da sensación de vacío una vez que has soltado la pasta.

Creer que vas a disfrutar de una salida en grupo (sí, a veces sucede), te vas a reír e incluso te va a hacer caso fulanito. En realidad, vas a tener que soportar gente a la que no puedes ver ni en pintura, pero que son parte del lote, no te vas a reír más que cuando te entre la risa floja de todo lo que has bebido como una imbécil. Fulanito sólo sentirá lástima por ti, o quizá te de unas esperanzas de esas que quedan en nada al día siguiente. Y la resaca va a ser jodida de pasar.

Ansiar la llegada de las vacaciones de Semana Santa y luego ver que se trata solamente de pasar varios domingos seguidos encerrada, porque no hay absolutamente nada que hacer. Incluso las pocas veces que me he ido de viaje ha resultado ser una semana algo tristona... y no a todos nos gusta estar todo el día en una tumbona.

¿Remedios? Simplemente, no hacer nada de eso. Tampoco te arreglará la vida, pero no harás el tonto y ahorrarás. Y, en cuanto a Semana Santa, este año me pilla con una carpeta llena de series que no he podido ver en los últimos meses. Es lo que tiene almacenar. Espero disfrutarlas mucho.

viernes, 11 de abril de 2014

Cerebro-puré

Ayer me dormí en el sofá al principio del Cuéntame, me arrastré hasta la cama y hoy, qué gozada, me he despertado antes de la hora, justo para oír a los vecinos hacer ruido y no poder volverme a dormir.
No creo que tenga mucho que ver, pero esta mañana tenía que pasar unas notas manuscritas al disco duro y era incapaz de recordar lo que había leído en cuanto apartaba la vista de las notas. Me ha pasado un montón de veces seguidas.
Sé que a lo largo de la mañana he tenido algunos motivos para estar contenta, pero hace horas que no podría decir exactamente cuales. Sólo me ha quedado una impresión general de que las cosas han ido bien, tan tenue que me cuesta creérmela. Si no fuera por mis cutre-agendas, mi trabajo y mi vida en general serían un desastre con esta memoria.
He estado toda la tarde haciendo cosas que tenía que hacer, pero no eran parte del programa de hoy. He pasado de otras que quizá sean más prioritarias. Muy bien.
Llevo toda la semana recordando y olvidando que tengo que analizar y a ser posible memorizar unos apuntes sobre un tema. Ha llegado el viernes y los apuntes están muertos de risa en mi mesa.
Y este post me está quedando... raro.

Quizá sólo necesite descanso. O quizá de ayer a hoy he empezado a viejunear en serio.

sábado, 5 de abril de 2014

Controles y notas

Presión arterial: dentro de los parámetros, dicen.
Pulsaciones: no me lo han dicho, pero la última vez que me las miré yo por mi cuenta eran 59.
Vista: bien. Sorprendente, con la sobredosis de pantalla que llevo.
Oído: muy bien.
Reflejos: muy bien algunas cosas, y otras tampoco estaban mal.
Medicamentos: no, no tomo ninguno.
Deporte: sí.
Estado de ánimo: mintiendo sobre él como una bellaca.

Nada, un microchequeo. Si no fuera por lo último, habría sacado una buena media. En fin, al menos tenemos salud corporal, que ya es mucho.

miércoles, 2 de abril de 2014

Breves

- Tengo cierta sensación de estar perdiendo el tiempo, de no hacer cosas que a lo mejor debería hacer, pero creo que me engaño. Como mucho, estoy más relajada, voy con un poco menos de prisa. Si pierdo algo por el camino, no debería importarme.
- ¿Por qué el innombrable me está mandando tonterías por internet? Sobre todo, ¿por qué ahora, de repente, después de meses de ignorarnos mutuamente? Este tío es tonto. Van como siete mensajes en mi buzón. No pienso responder, por dos motivos: ni me interesan esas bobadas, ni voy a entrar en su juego. Si quiere algo de mí, tendrá que usar medios más claros y menos infantiles. Y ya veríamos cuál sería mi respuesta.
- ¿Y por qué no me mira a la cara cuando me ve? Espero que sea porque se siente como un completo capullo. Lo es.
- Cuando estoy en un edificio que no es mi casa y llueve fuera, me entra melancolía si miro por la ventana, pero de algún modo lo disfruto. Estando en casa, no siento nada de eso, me da igual. Soy rara.
- Sigo en el gimnasio, aunque cada día me da más pereza ir. Creo que debo hacer el esfuerzo, porque cuando llevo unos cuantos días sin ir es como si mis demonios interiores fueran despertando poco a poco y acabo hundida. Lo de las endorfinas del deporte es cierto.
- He solicitado unos días de vacaciones contiguos a los de Pascua. Es probable que me los concedan, pero no tengo planes. Sólo quiero descansar. Eso sí, en esta época del año me suelen surgir marrones que me complican las fiestas. De hecho, creo que al menos me surgirá alguna obligación familiar.
- Necesito zapatillas deportivas nuevas, después de cargarme las que tenía. Ando usando unas viejas que debería tirar.
- Podría haberme apuntado para un chequeo. Debería haberlo hecho... pero no. La culpa la tienen esos pensamientos horribles sobre agujas y venas. Mientras tanto, lucharé contra la sospecha de anemia a base de filetes poco hechos.

sábado, 29 de marzo de 2014

Mmh

Me he enterado de lo que pasó ayer donde yo no quise ir. No fue tampoco esa otra persona que es mejor que evite. Además, parece que sucedió alguna cosa interesante.

En resumen: no habría estado mal asistir. Caca.

Hoy tengo tiempo para muchas cosas. Quizá demasiado. Es como empezar a levantar una cortina y ver el paisaje miserable que hay detrás. Me he pasado la mañana dedicada a mi verdadera vocación, pero cuando descanso, me siento como un trapo viejo. Siempre es igual. Más que descansar, me como la cabeza y me voy hundiendo poco a poco por dentro.

Mi verdadera vocación es... Bueno, algo que me ha hecho sudar sangre hasta que me he convencido de que eso es lo que quisiera hacer. Me he dado cuenta porque es lo único que me pide más, que me evita el cansancio, que me consume, pero no me agota. Al día siguiente, quiero seguir, ir un paso más allá, porque no es una cosa forzada, no lo veo como si fueran los deberes de la escuela, aunque me exija cierto esfuerzo. Es la mejor noticia de estos últimos meses, saber hacia dónde canalizarme.

viernes, 28 de marzo de 2014

Fuck'em all

Hoy debería haber ido a un sitio. Es un lugar de reunión en el que supongo se me espera.

Bueno.

Que sigan esperando.

No soy imprescindible, aunque creo que se han acostumbrado a mi presencia y es posible que alguien se tome un poco mal que no esté.

Esto que hago ahora no es exactamente un ejercicio para aprender a prescindir, pero sé que si no voy no veré a alguien que me afecta. Mejor.

Se trata de ese tipo de reunión con gente con la que en realidad no me identifico. Ahora que no estoy tan colgada, ya no me duele perdérmela. Lo único, que se me hace extraño faltar, por la costumbre. 

En lugar de ir, me estoy dedicando a descansar, a ver la tele y a hacer un par de chapuzas informáticas. Todo a la vez, como siempre, pero es que así soy yo, ni siquiera sé tumbarme a la bartola sin más. Con una oreja escucho la tele, de las imágenes paso, sólo me fijo en ellas cuando me doy la vuelta para ir al baño o lo que sea. La vista la tengo en la pantalla. Y el cuerpo lo tengo relativamente relajado, así que el descanso está haciendo efecto.

Será una tontería, lo sé, pero hace un momento acabo de hacerle una peineta al aire. Pensando sobre todo en algunas personas...

domingo, 23 de marzo de 2014

El tiempo vuela

Antes, cada vez que trataba de explicar a mi familia que creía estar deprimida, me decían que eran tonterías mías.

Me acostumbré a no hablar del tema, y también al mal estado de ánimo crónico.

Pero eso supuso que nada se resolvía.

Ahora no me atrevo a decir nada porque ellos están un poco mayores y no les quiero preocupar, como adulta que soy. Creo que no tengo derecho, ya tienen sus propios problemas. Sin embargo, me da que ahora me tomarían más en serio que hace años, precisamente porque soy adulta "de lleno".

Sigo sin entender que no vean nada raro, por ejemplo, en mi vida social casi inexistente. En que viva como una monja a pesar de ser cero religiosa. En que nunca les haya presentado a una pareja. Yo sí veo algo raro en ellos: que jamás me han preguntado nada de todo esto ni, aparentemente, les ha preocupado.

En conclusión: yo no hablo, ellos tampoco, y me he pasado la vida sin válvulas de escape reales.

Y así seguiré hasta el final.

sábado, 22 de marzo de 2014

A solas

Día y medio sin ver a nadie, aparte de la familia. Bueno, sí, he visto a una señora que no me cae muy bien en una tienda. Fenómeno. Mañana tampoco creo que vaya a ver a nadie. Tengo una sensación extraña, como de desconexión. No es como hace unos días, pero creo que tampoco es bueno.

Hoy tenía algo que hacer, pero me he puesto a perder el tiempo, distrayéndome con otras cosas, y tenía razón ese que dijo que cuando pierdes una hora por la mañana ya no la encuentras en todo el día: quizá lo habría terminado si me hubiera puesto las pilas. Lo he dejado para mañana, aunque me había hecho la ilusión de que a lo mejor tendría el domingo libre. Bueno, libre para estropeármelo pensando en negativo, como siempre, pero algo es algo.

No hay una puñetera fiesta hasta Pascua. Cómo la necesito.

Sí, necesito descanso, y no hay manera. Estoy durmiendo bastantes horas, pero durante el día me canso rapidísimamente. Imagino que ese sueño no es un verdadero descanso. Debo de tener ansiedad de nuevo. Había pensado tomar ciertas pastillitas que aún conservo y me van a caducar, para obligarme a relajarme y para que el descanso sea efectivo. No me atrevo, no me gusta la química, y menos si corro el riesgo de engancharme. Me temo que es un riesgo real, así que dejemos que caduquen, si es posible.

Qué asco, hoy, a las 6, ya no podía ni con el pelo, y me he puesto a leer un rato. No me he relajado, sólo me he terminado el libro, como si fuera un robot programado para llegar a la última página.

Y poco más, acabo de cenar y se me ha ido a la mierda el sábado. Esto no puede ser, me paso la semana deseando que termine, y los fines de semana son siempre decepcionantes, y vuelta a empezar. Y lo peor es que no hay una solución.

jueves, 20 de marzo de 2014

Pelma

Escribo para mí, ante todo, y según va fluyendo mi discurso interior, que es como el aroma de un vertedero. Es lo que hay...

Me decía una amiga que me ve con mala cara, agobiada de un tiempo a esta parte. Es cierto. Y eso que el trabajo ha disminuido de intensidad últimamente. Será que ya estoy un poco al límite, algo quemada o lo que sea.

Me ha venido bien hablar con ella, aunque no he podido explicarle todo lo que quería. A veces no puedo profundizar con ella. Qué le vamos a hacer, tampoco es psiquiatra, yo cuento una cosa y ella también quiere su turno. Lástima no haber podido reventar todo ese absceso que me bulle.

No sé si es una tontería mía, he subido a un piso alto hoy, un lugar que ya conozco, pero nunca me había pasado esto de hoy, el no atreverme a mirar por la ventana por temer que me vinieran ideas tontas de saltar, así de claro.

Supongo que es bueno temer eso, es posible que no esté tan tarada como para caer en semejante ¿tentación? Si me sintiera cómoda, sería peor síntoma, digo yo (que tampoco entiendo mucho de la mente humana).

Pero antes esto a mí no me pasaba.

martes, 18 de marzo de 2014

Problemas técnicos

Vale, ya estamos: el navegador, o lo que sea, no me deja responder a los comentarios.

Pensaba yo que Guepardo tenía razón, quizá me venga bien un tirón de orejas, pero de todos modos creo que en el último año me han pasado unas cuantas cosas muy negativas de las que dejan huella.

Y (c) es un completo desastre...

lunes, 17 de marzo de 2014

Uf

Bajando de nuevo. No tanto como antes, pero sí.

Pero, ¿qué voy a esperar? Sigo pagando las consecuencias de mi fractura cardiaca, por llamar de alguna manera al desastre. He perdido a varias personas relativamente cercanas en los últimos meses. Tengo estrés y falta de concentración. Y, aunque parezca una chorrada, el que hoy sea lunes no ayuda precisamente.

No sé qué mierda hacer y me parece que así va a ser el resto de mi vida. Total, si antes tampoco era una vida muy positiva, y mal que no mejora...

sábado, 15 de marzo de 2014

Algo es algo

Ha desaparecido ese horror interior. Sólo ando algo estresada, ya no tengo esa negatividad de hace unos días. Todo lo que pude decir fue que me sentía desanimada y agobiada, porque en mi entorno la palabra "depresión" se condena como una excusa barata para no ir a trabajar, salvo que le suceda a alguien con problemas muy evidentes y muy graves. No la conciben en una persona joven que va todos los días a trabajar. Si hablara de decisiones drásticas, sencillamente se pegarían un susto y se preocuparían más de la cuenta. No es lo que quiero, sólo desearía que aceptaran que tengo problemas, para empezar, de vida social, y que entendieran que no todas las adicciones son a drogas, sexo o internet, hay otras... Resumiendo, ojalá me escucharan y quisieran ver ciertos detalles.

El caso es que tomaron mi comentario como si tuviera demasiado trabajo o algo así, y han tratado de echarme una mano. Eso está bien; aunque no me sienta muy comprendida, hoy me siento un poco más acompañada, y me gusta esa buena intención.

miércoles, 12 de marzo de 2014

En el pozo

Hace unos días me venían ideas de hacerme daño a mí misma. No, no lo habría hecho, me da miedo y quizá no esté tan desesperada. Sólo me venían esas ideas morbosas en abstracto. Eso sí, era todo el puto día pensando en lo mismo.

Hoy he pasado a las ideas de hacer daño a los demás. Digamos que incluso he tenido cierto enfrentamiento, a pequeña escala. Pero ha sido porque me han dado la mañana, vaya.

Ahora me he calmado un poco y vuelvo a la depresión normal y corriente.

Ojalá pudiera plantear estas cosas a los cercanos, pero no puedo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Recuperaciones

Llevo una semana complicada y tengo los oídos dándome algo de guerra. Me había planteado no ir hoy a trabajar, pero quería sacar adelante un asunto y al final sí he ido. He podido sacarlo, no había jefes cerca. Ejem. De todos modos, me ha pasado factura como si fuera un marrón laboral, menudo cansancio me he traído de vuelta a casa. Por eso me he pasado toda la tarde tratando de no hacer nada, porque necesitaba descanso. Para mí es algo difícil de conseguir, no me sirve agarrar una manta y tumbarme en el sofá a ver la tele. Si lo intento, lo más probable es que me levante al de nada, a ver si quedan galletas o a mirar cualquier cosa en internet. Calculo que antes de relajarme tengo que soportar una media hora de estrés, sí, de estrés, debajo de la manta.

Esta tarde me ha vuelto a costar mucho relajarme, pero algo he conseguido: se me ha aliviado el hormigueo de las articulaciones, mi síntoma favorito de estrés. Bueno, de favorito, nada, porque es absolutamente odioso, es como tener una gripe sin tenerla. Por él llegué a plantearme si no sería fibromialgia lo que me pasa, pero no lo creo, no se me pasaría en un par de semanas, que es lo máximo que me suele tardar.

No debería quejarme mucho, en realidad son cosas que me he buscado yo solita, como siempre. Debería plantar algunas tareas. Total, la vida es corta, como pensaba en el funeral al que fui hace pocas semanas. Por cierto, me encontré ayer con la viuda, y me alegro de haber ido con prisa, porque una no sabe qué cara poner en esos casos, después de saludar. Yo al menos creo que soy torpe.

En fin, poca variación.

domingo, 2 de marzo de 2014

Desintegración

Últimamente tampoco me apetece seguir haciendo deporte. O al menos, no este deporte, ni en este sitio, ni con esta gente. Hace tiempo que comencé a sentir cierto desinterés, en general. Si no lo he dejado, es porque creo que físicamente tiene sus ventajas: empiezo a ser un poco mejor en lo que hago, cuando vuelvo a casa probablemente esté menos deprimida, estoy fuerte, me han bajado las pulsaciones de 70 y tantas a 50 y tantas, no me canso tan fácilmente...

Pero hay cada estúpido integral en las clases, incluso gentuza... Supongo que es normal, ahí va el que quiere. Es como una sociedad en pequeño, con sus tarados y sus cabrones incluidos. El propio monitor me parece un poco más cargante cada día. Llegamos a llevarnos muy bien, pero o ha cambiado él, o he cambiado yo, o las circunstancias se han ido a la mierda, y ya no es lo mismo.

Me siento un poco Mary Poppins... En cuanto cambie el viento y tenga claro adónde quiero ir, quizá me deje llevar.

lunes, 24 de febrero de 2014

Sólo

Sólo sentarme a ver pasar la vida. Trabajar lo justo. La ley del mínimo esfuerzo. Esa no soy yo, pero debería serlo. Total, ir más allá no tiene mucho sentido. Para qué romperse la cabeza.

sábado, 22 de febrero de 2014

Normal

Cómo voy a estar bien, si en los últimos meses ha muerto tanta gente conocida, algunos de toda la vida, y no todos realmente ancianos.
Cómo voy a estar bien, si yo llevo el trabajo al día, pero todo el mundo se demora y me hacen efecto tapón.
Cómo voy a estar bien, si soy de piñón fijo y me da mala conciencia faltar un día al gimnasio, por mucho que necesite descansar.
Cómo voy a estar bien, si me olvido constantemente de tomar el suplemento vitamínico.
Cómo voy a estar bien, si me he pasado el sábado sola.
Cómo voy a estar bien, si he vuelto a perder vida social.
Cómo voy a estar bien, si me produce un extraño alivio malsano el hecho de no tener que ver a mi padre un domingo.
Cómo voy a estar bien, si necesito dormir y no soy capaz de irme a la cama.
Cómo voy a estar bien, si estoy aquí delante, pasando frío e incapaz de ir a por más ropa.
Cómo voy a estar bien, si me siento casi siempre incómoda.
Cómo voy a estar bien, si guardo tantos pequeños secretos desagradables.
Cómo voy a estar bien, si soy yo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Outsider

No hay nada. Nada. Cero alicientes y una fuerte sensación de tiempo perdido. Sigo sin existir. Fuera de todos los circuitos, en plan lobo solitario. No me integro más que en el trabajo, lo cual no cuenta, por ser algo inevitable y a veces muy a pesar de cada uno.

Nacemos, vivimos y morimos solos.

Sí, pero unos más que otros.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Mitad de la semana

Ahora que he podido centrarme, veo que aprendo todos los días en el trabajo. Cuando lo pienso, me hace feliz. Lástima esta incapacidad mía de disfrutar. No entiendo cómo son compatibles esas circunstancias tan geniales con el horror al vacío, los pensamientos suicidas y el no verle sentido a nada.

No es que me esté planteando hacer ninguna barbaridad, pero me veo casi sin proyectos de futuro, con todos los días iguales por venir: levantarse, trabajar, ver alguna tontería en la tele, dormir y vuelta a empezar hasta la jubilación, que quién sabe cuándo nos tocará a los de mi generación.

La mía es una situación difícil: salvo sorpresas, tengo asumida la soledad. Ya he hecho todo lo interesante que puede hacer una persona como yo, he aprendido de todo y la mayoría de lo que he aprendido no me va a servir de mucho, aunque el saber no ocupe lugar. Me gusta mi trabajo, pero por suerte o por desgracia no ocupa todo mi tiempo. No tengo muchas personas con las que hablar porque la sociedad me da más problemas que soluciones. Espero como una imbécil el fin de semana, pero lo único bueno que le saco es poder dormir un poco más (y ni siquiera soy de esas personas que disfrutan de una mañana bajo las mantas).

Seré una pesada, pero algo falla en mi vida y no sé qué hacer con ella.

sábado, 15 de febrero de 2014

Insoportabilia

Ya no he visto corazoncitos en los escaparates, pero me he secado las lágrimas interiores a base de chocolate chip cookies.

Por lo demás, día de dejar las cosas a medias. Estoy demasiado cansada, y tampoco es que haya sido una mala semana; al contrario. Pero me parece que tengo un estrés emocional importante, y no sólo por el rollito de San Valentín.

Hay muchas cosas que me ponen de los nervios y que últimamente me ha tocado padecer:

- Las costumbres de mi padre, que se cree que aún puede decirme las cosas con cierto toque de autoridad.
- Otras costumbres mías. Quizá sea infantil caer en un mutismo borde en esos casos, pero es que no me sale otra cosa.
- Ciertas personas del trabajo, aunque esta semana he podido dejarles un poquito con un palmo de narices.
- Mi apego a la rutina. No es normal estar agotada y ser tan cabezona que quiera seguir arrastrándome a mis actividades extraescolares.
- La gente que no me dice directamente las cosas, pero se las suelta a personas de mi entorno. No sé si es cobardía o estupidez.
- Una lista de "novedades legislativas" que he visto. Alguien es muy amable haciendo un listado así, pero resulta que es todo en plan subir impuestos, eliminar deducciones, etc. ¿De veras están para ayudar al contribuyente, o para hundirlo?
- Los envidiosos tóxicos. Ojo, yo también puedo tener envidia en un momento dado, pero me la trago o la convierto en espíritu de superación y trato de subir al nivel del envidiado. Los tóxicos son los que tratan de joder al que tiene algo que ellos no.
- La familia política mandona. Para qué voy a dar más explicaciones; quien la tiene, la sufre.
- El cansancio de origen desconocido que no se va ni a tiros. No sé si ha sido por estrés, el caso es que esta mañana apenas me podía mover, era como llevar pesas en las articulaciones. Como anda más gente así, puede ser que tenga algo que ver con el tiempo... si es que eso es posible.

viernes, 14 de febrero de 2014

San... ¿quién?

Ya es otra vez esa fecha del año. Un año más a solas. Esta mañana he pensado que a lo mejor estaría bien mimarme un poco, pero la verdad es que no he parado en todo el día. He visto una tarta de chocolate negro negrísimo con forma de corazón y pinta de vicio que me llamaba a gritos desde un escaparate, pero ¿qué hago yo con una tarta entera para mí sola? Además iba con prisa y con poco dinero en el bolsillo. Lo único que me he regalado ha sido terminarme un libro cuando he podido respirar un poco.

Es una fiesta de lo más tonto, demasiados corazoncitos por todas partes. Los tópicos contra ella están un poco vistos: que si sólo es una festividad comercial, que el amor debe celebrarse todo el año y no un solo día... Es posible, pero yo creo que la razón más importante para que no te guste este día es sentirte desplazada por no tener pareja. Es el puñetero día de recordar a los solteros que su situación, en el fondo, no es bien vista. Y total, para nada: muchos somos así y no vamos a cambiar tan fácilmente de un año para otro, nos guste o no.

En fin, ya que hoy no he tenido ni pareja, ni dulces, ni mucho descanso, voy a celebrar el Anti San Valentín, el 15 de febrero. Y sábado, encima.

martes, 11 de febrero de 2014

Me hago preguntas

Si se ha visto que una amistad se sustentaba en bases falsas, ¿es posible empezar de cero otra vez? No lo sé. El problema es que quizá no me queden ni ganas. Eso sí, da lástima perder a la gente, aunque el principio de la amistad estuviera contaminado por las circunstancias. En fin, si les coges cariño, al menos eso es cierto y quizá valga la pena hacer un esfuerzo. Pero disimulo muy mal, se me va notar que me estoy obligando.

Debo de ser la peor amiga del mundo. No es solo ese rollo de la gente a la que me acerqué por un interés romántico hacia una persona en concreto, es que hoy, por ejemplo, he recibido un mensaje de una persona con la que tengo una relación de amor-¿odio? No, la palabra odio es muy fuerte, dejémoslo en amor-indiferencia. Es buena persona y en un momento dado me prestó una ayuda fundamental, pero, no sé por qué, intenté ir de guay con ella y no lo soy tanto. No es que interpretara un papel conscientemente, es que estaba en un momento un poco extraño y creo que di la sensación de ser muy buenecita, y luego no supe librarme de esto. Me escribe contándome cosas importantes de su vida, y mi reacción ha sido no ser capaz de leer el mensaje entero. Me agobio. Lo he dejado para mañana. Y eso que me tenía algo preocupada, ha pasado por una enfermedad y no contestaba a mi último mensaje. Ha sido algo como "vale, ya veo que no te encuentras mal, es todo lo que quería saber, y no me apetece leer más".

Vale, soy horrible.

domingo, 9 de febrero de 2014

Breves

- Tengo una caja de bombones de muchas clases. Un par de ellos eran en forma de corazón. Me comí uno al poco de abrir la caja y hace un par de días quise comerme el que quedaba. Y no es que yo sea especialmente torpe, más bien al contrario, soy cuidadosa y no suelo tener estos tropiezos, pero de todos los puñeteros bombones se me tenía que caer al suelo precisamente, pre-ci-sa-men-te, el último con forma de corazón. A una semana de San Valentín. Si yo fuera supersticiosa, sacaría algunas conclusiones.

- Sigo pensando en cambiar de amigos, de aficiones, etc. Nada, que me he quedado vacía, ya no me interesa nada de lo que pensaba que me interesaba.

- Me siguen matando los domingos. Trato de pensar que si fueran días de fiesta aislados en mitad de una semana me encantarían, aunque tuviera que volver a trabajar al día siguiente, pero no funciona ni por el forro; me deprimo y punto. Son como un callejón sin salida.

- Vamos a ver lo que sucede, pero creo que me esperan algunos meses tranquilos. Más tranquilos que los últimos, fijo.

- No tengo disfraz para carnavales, como siempre. Se me ocurre alguna cosa, aunque tampoco estoy muy animada. Lo único, si la gente del trabajo se entusiasma, me dejaré arrastrar... quizá.

- Me había desenganchado de la lectura compulsiva y había conseguido ponerme las pilas con otro asunto que necesitaba atención urgente. Ahora he vuelto a leer de una forma un poco más relajada.

- Lo único que tiene de buena mi vida últimamente es lo mucho que estoy aprendiendo en el trabajo. Ya era hora de salir adelante, llevaba demasiado tiempo atascada.

- También ando con un proyectillo aparte del trabajo que, de momento, me entretiene. Es algo relativamente modesto y no tiene nada que ver con ese entorno social que no me convence. Consiste en una vuelta a mis viejas costumbres que quizá me esté ayudando a volver a ser yo misma. No voy a dar muchas pistas, pero soy como una persona acostumbrada a tocar el piano que se pasa años sin ver uno ni de lejos y luego vuelve a las teclas. A lo mejor es el principio del cambio de aficiones en el que pensaba.

sábado, 8 de febrero de 2014

Bases falsas

Hace tiempo hice unos amigos. En realidad no me interesaban mucho como personas; sólo era que me interesaba una persona del grupo. No sé si somos amigos en realidad. Por un lado, sí, he visto que hay un par de ellos con los que comparto ciertas cosas. Uno de ellos tiene unas aficiones bastante parecidas a las mías; la otra simplemente es una chica muy agradable con la que me llevo muy bien. Por otro lado, tengo mis dudas sobre cómo definir las cosas.

Como ya definitivamente se me cayó la venda de los ojos con respecto a la persona que me interesaba, hace tiempo que me he dado cuenta de que el grupo y yo no tenemos casi nada que ver, y desde ese momento tengo mala conciencia y sensación de haber fingido demasiado tiempo. Sé eso de que en el amor y en la guerra todo vale, pero si hay daños colaterales... Bueno, no es exactamente que los haya, para ellos yo soy yo y punto. Lo malo es que no me gusta ese toque de falsedad en mi interior desde el principio.

Últimamente me dan ganas de poner tierra de por medio, buscarme una ocupación que me vaya alejando de ellos, una excusa, vaya. Ya no soy capaz de esforzarme para pasar una tarde entera de cañas con ellos. Mejor dicho, ya no aguanto más a los marcianos del grupo, gente a la que no me habría acercado ni a un kilómetro si las circunstancias hubieran sido otras. No estoy dispuesta a hacer ningún sacrificio, por mucho que no me importe mantener la relación con los que sí me caen bien.

Quizá sea la hora de tomar ese par de amistades de otro modo. Apartarlas. Considerarlas lo poco bueno que queda de todo esto. Por lo menos, la chica que comentaba es de esas personas que te hacen sentirte a gusto en una conversación cualquiera, y siempre me alegro de verla. Aunque no le cuente todo lo que ha pasado, con ella sí he llegado a la sinceridad de sentimientos.

domingo, 2 de febrero de 2014

Varios

- Esas series en las que el tío bueno o la tía buena de turno habla de lo poco que liga y lo que teme morir solo/a... Déjenme que les diga un par de cosas, señores guionistas: todo el mundo muere solo, y además es bastante inverosímil eso de que un actor o actriz tan mono no ligue jamás. Y puede ser deprimente para la gente solitaria como yo, aunque yo estoy bastante endurecida al respecto. Sólo desprecio la estupidez y la poca originalidad del guión, que he olvidado completamente a los pocos minutos. Eso sí, me vale para hacer un post.

- Desde hace un tiempo, tengo un enganche bastante feo a la literatura: leo compulsivamente, pero no lo disfruto ni aprendo nada.

- Mientras leo, pienso en las cosas que haré en cuanto termine el libro. Y nunca las hago. Me limito a empezar el libro siguiente.

- Cada vez me visto más como una pordiosera. Pero es que no necesito más. Si me sirve el jersey gordo del año pasado o de hace tres, ¿para qué andar rebuscando en tiendas?

- Sin embargo, me hace sentir un poco mal eso de no ser capaz de utilizar mi sueldo para tener un aspecto a la moda...

- Creo haber engordado, pero como no tengo a nadie a quien impresionar, me da lo mismo.

- Me parecía que me pasaba igual con la depilación, pero creo que mis compañeras de vestuario tampoco tienen por qué ver tanto pelo en lugares poco estéticos. En fin, parece que no es excusa no tener pareja, por mucho que sean pelos limpios.

- Eso sí: me niego a considerar una guarrada el hecho de no depilarse. Esa costumbre es meramente cultural y no tiene sentido llamar guarro a nadie, si se lava.

- Tengo un bajón de energía y una desgana que no son normales, con lo cual he vuelto al suplemento. Sospecho que es el responsable de que esté aquí escribiendo.



jueves, 30 de enero de 2014

Bajando...

Después de un día bastante feliz, viene otro de esos que no me gustan un pelo. No me veo con fuerzas para enfrentar nada, y eso que ahora tengo una situación mejor que la de los últimos meses. Necesito unas vacaciones para reponerme de todo lo que he tenido que hacer, pero no puedo tomarlas.

En fin, hoy me siento pobre, tonta, chapucera, bloqueada, inútil, sin futuro, o con un futuro monótono, sin esperanza, inadecuada, asustada, angustiada...

Toda una novedad, lo normal es que solamente sienta angustia, soledad y rabia.

domingo, 26 de enero de 2014

Datos para una gripe

Durante la gripe o lo que haya sido esto que he pasado, me han llamado la atención algunas cosas:

- Constato que, una vez más, mis trucos para sacar mucosidad funcionan. Se trata de ciertos numeritos de postura y gimnasia respiratoria, por decirlo de alguna manera. Se resumen en respirar de modo que algo me haga cosquillas y la tos venga casi sola, siempre que el moco esté "en su punto", en un momento apropiado.
- No es solo eso, también hay que procurar beber más de lo habitual. Todo aporta, siempre que no sea café o alcohol, supongo. Yo tomo té con limón y miel, con poco de té y mucho de lo demás. El agua también es recomendable, claro, pero no suele apetecer tanto. Si se puede conseguir caldo natural, reconforta. Los médicos dicen que debe ser de pollo o gallina, yo prefiero el de ternera con verduras de la receta familiar tradicional; por supuesto, nada de sobres o cubitos.
- Increíblemente, esta vez no he tenido que oír la misma monserga de siempre sobre que el problema es que me da asco que "eso" que me atasca el pecho pase por mi boca. A lo mejor por fin se lo ha creído quien se lo tenía que creer: desde luego que me da asco que la flema pase por mi boca, como a todo el mundo, pero eso no es lo que me impide echarla. Si por mí fuera, no tendría problema en pasarme el día escupiendo; el problema es que me duele ese esfuerzo. Al principio suele ser como tener un estropajo metido en los bronquios, algo que raspa ligeramente al respirar y mucho más al hacer el esfuerzo, el tjoooo-argh que a otras personas no les cuesta (que se lo digan a todos esos gorrinos que van por la calle haciéndolo). Y, decididamente, si me propongo hacerlo forzando, me provoca molestias en vano: acabo como si tuviera alambre de espino en el centro del pecho, agotada y sin haber expulsado nada. porque el "bicho" no está suficientemente maduro o no está en un lugar del que yo lo pueda sacar en facilidad. Pero siempre, siempre me han dicho que la culpa la tengo yo.
- Dudaba de si esa mucosidad venía de un goteo de mi nariz hacia la faringe o de los bronquios. Quizá otras veces haya venido de la nariz, pero esta vez casi no he notado nada que bajara hacia el pecho. Creo que procedía de los bronquios. Además, a ver cómo se explica entonces lo del alambre de espino en el pecho, y que esa sensación disminuyera al rato de soltar lastre.
- Nunca antes había tomado un mucolítico, aunque parezca mentira. Es decir, no uno con bromhexina. Cada vez que le decía a un médico que tenía este problema, me decía que tomara mucha agua o me recetaba la mierda de la acetilcisteína... que no me hacía nada. Durante un tiempo pensé que estos medicamentos eran todos parecidos, y por tanto, inútiles, pero hete aquí que el otro día entré en la farmacia y me dieron a elegir entre varios, recomendándome el de la bromhexina. Pues nada, una vez más, le debo una a mi farmacéutica: ha dado con algo que me hace sentir como si mis pulmones ocuparan todo mi interior, como si fueran un saco sin fondo en el que respirar a tope. Me queda la duda de si se podría usar para fines deportivos. He mirado por ahí y es una sustancia prohibida en carreras de caballos y galgos, pero no parece que los atletas deban abstenerse. Bueno, no creo que la use para mejorar mi rendimiento, no sería muy apropiado, no hay una verdadera razón para dar más trabajo al hígado.
- No es que haya desaparecido la mucosidad, a pesar de eso, pero parece que, al fluidificarse, el cuerpo la reabsorbe sin obligarme a toser como antes. Hasta me daba miedo de estar matando moscas a cañonazos, porque algo de moco sí que necesitamos. Temía que los gérmenes tuvieran una barrera menos y esto acabara en bronquitis o neumonía. Hablo desde la ignorancia, pero sí, un poco preocupada sí que estaba.
- Visto lo visto, sospecho que la baja forma física que me hacía suspender gimnasia a veces estaría relacionada, a lo mejor, con la producción de un moco más espeso de lo normal. Este moco me impedía respirar a pleno pulmón, pero quizá no encajara en los parámetros del asma u otros problemas, con lo cual ni se consideraba enfermedad ni nadie pensó en hacerme pruebas ni tratar de solucionarlo (sencillamente, yo era perezosa, no me gustaba el deporte, lo correcto era darme caña para que me acostumbraba, o en el mejor de los casos los profesores no me habían enseñado a respirar correctamente en su clase y eso era todo).

miércoles, 22 de enero de 2014

De síndrome

Nada, digamos que ya he pasado la gripe. Ni idea de si era gripe A, gripe sin más o resfriado al cubo. Fiebre, poca he tenido, por eso dudo de lo que ha podido ser esto, pero sí me he sentido agotada, dolorida, con la nariz atascada, con mocos, tos... y con un lagrimeo que raramente me da. También estaba baja de moral, cayendo en las mismas trampas mentales de siempre, o sea, lloriqueando por quien no lo merece. En fin, algo tenía que justificar ese lagrimeo tan poco frecuente. Apenas he faltado a mis obligaciones ni a nada que me apeteciera realmente hacer, pero espero que durante ese "apenas" alguien me haya echado de menos.

Vaya.

No se me ha pasado del todo, no...

domingo, 19 de enero de 2014

Tensión interior

Bueno, he llegado a un punto interesante. Se me ha quitado un peso de encima con un asunto y preveo que el futuro inmediato va a ser un poco más sencillo, o eso espero.

Como siempre, me estoy dedicando a autosabotearme. La felicidad me dura un día, y luego es lo de siempre, o el contacto con el vacío interior. Me falta algo, o me sobra algo, y no encuentro una solución. En el fondo, no me gusto.

En fin, yo debería estar celebrando eso, y no angustiándome como la idiota que soy.

sábado, 11 de enero de 2014

Perdiendo el tiempo

Hoy no tenía gran cosa que hacer. He ido al cajero, he ordenado un poco, quería hacer alguna chapuza que finalmente he abandonado... Me da que podría haber aprovechado la mañana de otra manera, pero no. Me vuelve a pasar eso de estar cansada y ser incapaz de parar. Es una mierda: en lugar de aprovechar para estar leyendo cualquier tontería debajo de la manta del sofá, me dedico a revolver papeles o lo que sea. Creo que el truco es aguantar media hora sentada, y a partir de ahí te acostumbras y te relajas, pero cualquiera convence a mi cerebro de que haga eso. Él piensa y decide por su cuenta, y punto.

Total, estoy agotada, a pesar de haber dormido bastante. Últimamente todo el mundo me da caña: en el trabajo, en el gimnasio... Menuda vuelta de vacaciones.

Me estoy planteando comer ligero y tumbarme con un libro. Veremos si me dejo convencer.

miércoles, 8 de enero de 2014

Lo que hay por debajo

Terminé hace un par de días un trabajo con buen resultado. Debería haberme alegrado, pero me he dejado amargar muy rápidamente por otras cuestiones, por problemas que en realidad no son para nada graves. Vamos, que no he disfrutado de mi logro; como máximo, me siento aliviada cuando trato de pensar el marrón que habría sido si no hubiera salido bien. Por otra parte, pienso que no sé cuál es el objetivo de todo a largo plazo, con lo cual me parece que tiene poco sentido ponerse a pegar saltos de felicidad.

He comentado con una persona lo mal que me parece eso de que algo que nos disgusta puede estar dando vueltas en nuestra cabeza durante días o semanas, mientras que las alegrías duran poco. Creo que tiene una explicación lógica, se trata de que grabemos lo que hacemos mal para no repetirlo en el futuro, con lo cual las alegrías no parecen significar tanto en nuestra evolución personal. Aunque si nunca nos alegráramos por nada, no acabaríamos bien, tampoco.

Entre eso y el cansancio que arrastro, no me siento capaz de gran cosa. Me paso los días en el trabajo soñando con esa cama del anuncio que viene a recogerme y me lleva directamente a casa.

lunes, 6 de enero de 2014

Notas

Me entero de que el hijo de unos conocidos ha sido el primero de una carrera gorda en una facultad de prestigio. Cada vez que me pasan estas cosas, me pongo a pensar que no hice gran cosa en mis años mozos. No es así, la verdad es que hacía un esfuerzo ímprobo y conseguía pasar de curso, pero sin grandes resultados. Y aun así, contenta, porque me iba mejor que a la mayoría de mis compañeros, puesto que la inmensa mayoría repitió uno o más cursos.

No sé, soy una de esas personas que de alguna manera destacan bastante cuando son pequeños, a las que la familia ve como diferentes de sus hermanos y primos, pero no son tan especiales de mayores.

Yo no debería estar pensando en nada de esto, sino más bien alegrarme de haber dejado atrás aquellos tiempos de culo pegado a la silla y sufrimiento hasta el último momento del último curso. Sin embargo, lo pienso. ¿Por qué? Porque algo no encaja. Es cierto que toda la vida he dado unas señales un poco especiales, como lo de no cometer errores en algunas materias (sin estudiar) y ser capaz de cierto autodidactismo. Además, los psicólogos escolares me decían que podía sacar mejores notas, pero a la hora de la verdad no era así, por mucho que pusiera de mi parte.

En realidad no sé por qué hay personas teóricamente inteligentes que no obtienen grandes resultados. Hay quien habla de inadaptación escolar. En mi caso quizá jugó cierto papel esa tendencia a acumular ansiedad que tengo.

Sigo siendo rara. Lo noto cuando viene familia lejana (y más aún cuando viene familia "no de sangre") a casa. Se me hace extraño que se líen a la hora de abrir una caja que no tiene un modo de apertura estándar, que no tengan ni idea de copiar un DVD, que les den los siete males a la hora de armar un mueble (a mí me suele gustar hacerlo) o que no sean capaces de hacer con un boli nada más que un monigote simple para entretener a los críos... todo lo cual acaba suponiendo que me caen deberes extra, porque ya que yo sí sé hacerlo, pues me toca.

Por cierto, uno de los críos de la familia viene igual. Trataremos de que sus notas sean buenas, pero si lo mío es una enfermedad, ese niño la tiene. Habrá que ser muy cuidadosos con él...

domingo, 5 de enero de 2014

Motivos para continuar

Tengo un ataque de domingoporlatarditis, pero menos. He descubierto que me gustaría controlar mejor algunos programas de edición de vídeo, y me lo pongo como objetivo del año. También estaría bien saber un poco de cómo se hace para hackear cositas. No digo que lo vaya a hacer, solamente me gustaría saber cómo, y así también mejoraría mi propia seguridad en la red.

También me gustaría tocar la guitarra en un grupo, pero eso ya es... otro cantar.

Ah, me quedan por ver pelis de animación como Toys, El viaje de Chihiro y otras. No me entusiasma la animación, lo único que quiero es estar un poco más al día.

Por cierto, he descubierto que quizá coser no se me dé tan mal como pensaba. Sigue sin gustarme mucho, pero he hecho una chapucita que no ha quedado fea. Sólo me faltan el moño y un par de gatos para convertirme en la tía solterona que cualquiera querría tener. Puaf.

sábado, 4 de enero de 2014

Redeando, enredando

Nada... algunas opiniones mías:

- Los responsables de Facebook son muy listos: dieron a la gente un juguete adictivo y lo usaron para tener datos de todo el mundo y usarlos, como mínimo, para enchufar publicidad personalizada. Pero supongo que eso ya es una idea muy conocida.

- Muchas veces da igual que ni siquiera tengas un perfil, otro te etiquetará con tu nombre en cualquier foto pachanguera sin pedirte permiso.

- La gente es muy distinta a veces en lo virtual y en lo presencial. No me refiero a que mientan, sino que es como si tuvieran dos caracteres completamente diferentes. A mí misma me pasa, creo que me expreso mejor por escrito, y en el face parezco más abierta de lo que soy cara a cara.

- Basta con encontrar una cita de algún personaje para que te den likes a manta. Me parece absurdo, nadie aplica esas citas en lo cotidiano por mucho que les parezcan toda una filosofía de vida. Pasa casi como con los libros de autoayuda.

- En cambio, tú cuenta lo que te esté pasando en el momento, que no te harán ni puto caso, salvo que sea algo muy gordo (preferiblemente, un cotilleo).

- Nos volvemos bocachanclas en estos sitios. Probablemente nos callemos muchas cosas en la vida de carne y hueso, pero en las redes soltamos opiniones personalísimas, políticas, religiosas, etc., casi como quien habla del tiempo. No sé si incluso refleja cierta cobardía: no queremos decir en voz alta algo por no entrar en polémica, pero cuando nos dan un muro en blanco, lo escribimos y lo suscribimos.


Lo dejo ahí...


miércoles, 1 de enero de 2014

2014

Mientras espero que vengan los invitados, me dedico a estar exhausta. Es raro, me siento como si me hubieran dado una paliza. Sí, bueno, tengo algunas agujetas de practicar deporte hace unos días, pero no sé yo si esto que me pasa está justificado. Quizá sea el no parar desde hace más de una semana, ya que todo fue un poco más complicado de lo que yo esperaba, y claro, me ha cansado.

En fin, aquí estoy, escuchando cositas de los Strauss y colegas, lo típico. Ojalá pudiera tomarme el día realmente libre; lo único que me apetece es eso: escuchar música, seguir con mis libros y comer algo ligero, porque no necesito atracones, y no es por el probable engorde, sino porque me parece una tontería llenarse el estómago de azúcar y grasa cuando lo que más me apetece es, quizá, un poco de sopa, un trozo minúsculo de pescado asado, yogur, fruta y un polvorón. No me limitaré a esto por esas estúpidas convenciones sociales, pero es lo que me gustaría. Tampoco me apetece ver más de media hora a la sobrinada que me viene, y sin embargo tendré que hacerlo.

No tengo propósitos de Año Nuevo, sólo deseos, y es dudoso que se cumplan, lo mismo que no se cumplieron en años precedentes. Supongo que se limitará a ser un año gris, y gracias si no pasa nada que lo vuelva negro. No confío mucho en que haya sorpresas maravillosas. Ojalá me equivoque en esto último.

En fin, que vuestros próximos doce meses merezcan la pena.