Aparte de algunos recados, hoy me proponía no hacer nada. No me lo he creído ni yo, claro. Me he pasado el día tratando de arreglar una cosa y no ha habido manera. Diría que ha sido un día perdido... salvo que los días perdidos sirven para descartar las opciones que no funcionan, como parte del proceso.
Planeo no hacer nada estas vacaciones. Tampoco me lo creo ni yo; seguro que surgen cosas, a cual más pesada. Por lo pronto, sé que tengo un montón de fotos por clasificar, y eso ya me va a llevar un día.
La espalda se me ha puesto peleona hoy por la mañana, pero ha funcionado el ibuprofeno.
Hemos terminado el proyecto que nos traíamos entre manos. X vuelve a hacer el tonto. Ha sido como un paréntesis de centrarse, y pensaba que simplemente se olvidaría de esos coqueteos ridículos, pero ¿qué debo pensar si ha vuelto a lo mismo? Si, total, esto no lleva a ninguna parte...
Estamos acabando la época más pesada de trabajo del año. A partir de ahora, volveré a hacer el capullo cuando no me vigile nadie en el curro. A ver lo que tardo en abrirme las venas de puro aburrimiento, me conozco.
Tengo que hacer la puta declaración de la renta. Como todo hijo de vecino, claro, pero sólo de pensarlo se me revuelven las tripas, es como si te juzgaran y te condenaran.