viernes, 23 de septiembre de 2011

No soy yo, sos vos...

Eres tonto o estás tonto, no lo sé. Me pregunto por qué haces eso. Más que nada, porque yo no te sigo el juego. Me gustaría, pero, ¿para qué alimentar esto que no conduce a ninguna parte? ¿Qué buscas? ¿Sólo mi atención? ¿No te das cuenta de que si te siguiera el rollo me harías daño? No te entiendo, creo que tú no quieres hacerme daño. Eres un coqueto, eso es lo que te pasa. Y yo no soy tan tonta que no me dé cuenta.

Resumiendo y en castellano: llevo semanas pasando de él y sin seguirle la corriente, pero parece un moscardón. Y en cuanto aparece su novia, se acojona y pasa de mí.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Por fin el fin

Aparentemente, no ha tenido consecuencias lo del otro día. Pensaba que iba a venir poco menos que la Policía Militar a por mí de un momento a otro, pero el capullo ese no habrá dicho nada (por lo que él estaba haciendo, tampoco le conviene cantar la gallina).

Y luego hay amigas que te sacan la mente de la mierda y te obligan a ponerla en otro lado. Aunque sea contándote un rollo. Es la sensación que saqué: me convenía ese rollo. Qué mala amiga soy, qué poca paciencia tengo y qué poco agradezco los salvamentos.

La gente sorprende. Hoy, en cuanto se ha marchado el jerifalte de turno y nos hemos quedado solos, otra persona del trabajo me ha planteado la misma pregunta existencialista que yo me planteo todos los días: "Oye, en realidad, ¿qué hacemos aquí?". Creo que llevaba tiempo pensando lo mismo que yo y no se atrevía a decírmelo. Si es así, qué bobada, yo no me corto en comentarios sarcásticos al respecto, sabe muy bien cómo pienso.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Descontrolando

Uff... he hecho una buena, menos mal que no había testigos. He acabado insultando a un gilipollas en el trabajo. Y con razón, pero las jerarquías no suelen entender de razones: si haces esas cosas, puedes tener consecuencias graves.

El caso es que normalmente controlo mucho, pero estos días estoy como agresiva, le partiría la cara a cualquiera. A cualquiera que me diera un motivo, claro. No suelo enfadarme porque sí.

Quizá deba preocuparme.

martes, 13 de septiembre de 2011

Sueño

Hoy me siento un poco gilipollas. Si tonto es el que hace tonterías, que decía Forrest Gump, pues... En fin, no puedo contarlo aquí.

Tengo mucho, mucho sueño. Vuelta a la normalidad del insomnio. Es peor cuando te das cuenta de dónde deberías estar, qué deberías hacer si no fuera porque es difícil sobrevivir dedicándote a eso. Mejor me aparto de los artistas. Son pobres, no saben si podrán dedicarse a eso toda su vida, pero me dan auténtica envidia. Sí, más me vale tratar de no coincidir con ellos, porque ya hice mi elección hace mucho tiempo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Telegrameishon

- He vuelto a engordar.
- He terminado el libro de Claudel. No está mal, pero no es mi tipo de libro.
- No sé la barbaridad de libros que tengo aquí sin leer todavía. Si hiciera un recuento, quizá saldría que son más de los que podré leer el resto de mi vida. Pero sigo buscando más y más...
- El lunes falta el gato, con lo cual este ratón bailará.
- Estoy tan falta de motivación en el curro que me han preguntado si me gustaba hacer una cosa en concreto. Creo que en el fondo me preguntaban si me gustaba mi trabajo. He respondido de modo tan neutro que seguro que ha quedado claro que sólo lo hago por el sueldo.
- De todos modos, creo que se me sigue dando bien.
- Tengo el gimnasio algo descuidado.
- Por fin he averiguado la forma de ir hasta el curro en bus urbano. Nunca se sabe cuándo puede fallar todo lo demás. Lo que no entiendo es que hubiera estado posponiendo esa tarea que no cuesta nada y que puede ser tan útil.
- Me he pasado una hora larga escuchando a alguien que necesitaba un poco de distracción, pero mi concepto de la amistad ya se estaba viendo desbordado. Leñe, que hay otras cosas que hacer en una mañana.
- A veces me ataca una extraña sensación de irrealidad. Es como envejecer de golpe con la imaginación, y perder toda esperanza. Luego, vuelvo en mí.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Y viernes

He terminado de hacer algunas cosas que había estado posponiendo. Luego he tenido que rellenar un test, he acertado todo. Ha estado bien para subirme la moral: un poco de sentido común me ha evitado tener que leer un libro odioso.

Podría haber discutido. No he querido hacerlo. Estoy tan cansada de siempre las mismas mierdas... He venido pacífica de vacaciones, no sé lo que durará esto. También me da miedo de que se aprovechen. Pero no puedo agotarme a base de estrés y mala leche, sabiendo toda la faena que me viene encima a partir de la semana que viene.

He vuelto un poco tarde a casa. No por culpa mía, y me siento como si me hubieran robado el principio del fin de semana. Ahora estoy en la sala, leyendo a Philippe Claudel. No me disgustó un libro suyo que leí hace algún tiempo, pero esta historia de Brodeck me aburre. Ha tratado de ponerla en un contexto extraño, no sé si están en el siglo XIX o en la II Guerra Mundial. Habla a la vez de gente que va en mula y de campos de concentración de estilo nazi.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Jueves... jueves

Ayer acabé a las tantas de hacerle un chequeo al ordenador. No pensaba que había solucionado los problemas que tenía, pero esta mañana, al volver a encenderlo, volvía a funcionar, aunque con algunos pequeños detalles raros.

Hoy me ha tocado solucionar los problemas informáticos de un compañero. También he tenido una reunión de trabajo en la que me imaginaba como una psicópata que hace trocitos a su jefa. Vaya, es un poco preocupante, casi podía ver las manos cortadas, etc. Buah, si no lo he hecho hasta ahora, después de todo el tiempo que llevo en la empresa aguantando sus chorradas, difícilmente voy a lanzarme un día de estos. Mientras ella se dedicaba a no prestarme atención, he pasado a pensar que en una pelea sería una persona fácil de reducir físicamente, diría que soy más fuerte que ella. Si no, fijo que podría darle al menos un par de puñetazos para aturdirla. No creo que me sorprendiera.

Y la ansiedad me ha sorprendido por la tarde, leyendo un libro después de echarme una siesta. Notaba cómo me costaba respirar, y es una sensación que conozco bastante bien.

No me ha pasado nada que lo justifique. ¿Dónde se quedó mi resistencia al estrés? ¿Por qué me pongo así tan rápidamente?

martes, 6 de septiembre de 2011

Martes tranquilo

Me he pasado varias horas enganchada a un libro. Al final, estaba tan cansada que no me enteraba de lo que estaba leyendo, pero me apetecía terminarlo. Cuando me he ido a levantar, parecía que me iba a los lados, y aún no se me ha quitado ese extraño mareo. Seguro que Don Quijote empezó así, y luego veía gigantes donde había molinos.

Y no he echado de menos internet, lo que prueba que no estoy enganchada a la red. Últimamente no ando tanto por aquí, sólo me meto en cierta red social, por si me encuentro a alguien que me gusta entre la lista de amigos. Dicen que los que aparecen ahí se eligen aleatoriamente, pero no lo tengo claro. A mí me pasa que, cuando hago algo en la página de otra persona, aparezco la primera en su lista de amigos. O sea, que quizá estoy teniendo un visitante un poco especial. Ojalá hiciera algo más que curiosear en mis estúpidos mensajes.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Lunes luminoso

Hoy todo me ha salido bien, mejor de lo que esperaba. No sé si puedo disfrutarlo, no me fío demasiado. Sobre todo, no me fío de la gente, de que no me vengan con segundas partes.

Siempre veo motivos para no ser feliz, pero esta vida nos exige estar tan alerta...

domingo, 4 de septiembre de 2011

Domingo

- Visita inesperada a primera hora. Se ha quedado a desayunar, pero no podía sentarse a la mesa inmediatamente y casi se nos quema el desayuno.
- Espero otra visita por la tarde.
- Tengo el pelo hecho un asco, con lo cual... mejor me lo lavo ya.
- Otra vez ando con suplementos de farmacia.
- Quería dibujar una cosa, y me estoy perdiendo en otras.
- Me he fijado en un anuncio de una casa que se ha rebajado más de 12 millones de pelas. Lástima que esté un poco apartada y no me pille en otro momento...
- Al hilo de la reforma constitucional "por la puerta de atrás", he visto noticias que indican que se van a reducir las ayudas sociales. Sobre todo, me fío de las imágenes de una manifestación de gente que se queja de la reforma de contención del déficit, porque sacan la misma conclusión.
- Si se reducen o incluso se acaban las ayudas sociales, subirá la delincuencia. Han creado demasiados ghettos, esto es un polvorín. ¿A nadie se le ocurrió pensar en las consecuencias cuando se dedicaron a repartir dinero alegremente y a fomentar que vinieran inmigrantes?
- Por otra parte, me sé de un par de personas a las que les estaría muy bien empleado que les cortaran el grifo: ni trabajan, ni lo han hecho nunca, ni creo que pretendan hacerlo. Se pasan el día paseándose y fumando cigarrillos caros. Y encima, tienen casas pagadas con dinero público.
- Algún periodista ha creado la palabra "amortal" para referirse a gente mayor que sigue con las costumbres de su juventud, haciendo deporte, trabajando, etc., y con buen aspecto. Lo malo es que cita a Madonna como ejemplo, y esa tía no tiene buen aspecto, no le dan resultado esas terapias que hace. Cada vez estoy más convencida de que lo mejor es no tener muchos vicios, comer sano y no hacer nada con las arrugas y las canas. Si pasas de ellas, ellas pasarán de ti hasta cierto punto.
- Por cierto, anoche vi a Ana Rosa Quintana en la tele y me reafirmo: está bastante ridícula con ese trabajo de cirugía que le han perpetrado. No parece ella, sólo parece una anciana con la piel estirada y sin expresión.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La falacia del fin de semana

Hoy por hoy no me encuentro mal en mi trabajo. Sin embargo, sigo muriéndome por el fin de semana, y eso es una tontería.

En realidad, lo único que tiene el fin de semana es que no hay que levantarse temprano ni ver caretos de jefes. No es poco, pero tampoco tiene ningún fundamento eso de esperar hacer grandes cosas, porque no suele ocurrir nada del otro mundo el sábado ni el domingo. Vamos, que no tiene sentido estar como unas pascuas un viernes, porque al día siguiente tampoco vas a encontrar la felicidad en tu mesa de desayuno. Eso sólo pasa si echas de menos a tu pareja porque no puedes verla el resto de la semana, o si realmente te encanta lo de no hacer nada. A mí, la verdad, no me gusta demasiado, soy hiperactiva, necesito variación y entretenimiento constantes, aunque sea en forma de bricolaje.

Acabo de conseguir que el ventilador no se apague a la primera de cambio. Y aquí estoy, aburriéndome.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Entonces... ¿existe?

Nunca he creído en el síndrome postvacacional, hasta hoy.
Ha habido mucho saludo, algunas noticias, poco trabajo aún y cierto mareo leve de llamadas.
Bueno, pues he tenido que tumbarme un rato a la vuelta. No puede ser, ¿cómo es que estoy completamente agotada? Vale que la gente es idiota y que ya he tenido que decirle alguna cosa a una imbécil por teléfono, pero no es para tanto. El trabajo de verdad está por llegar.

¿Qué pasará mañana? ¿Y cómo lo llevaré la semana que viene, que nos la comemos enterita de lunes a viernes?

Ya, ya sé que peor lo tiene el que no tiene trabajo; sólo digo que me encuentro como si me hubieran dado una paliza.

Ah, y mi agenda sigue llena de mierdas, aunque ya me haya hecho el plano. Encima, es que no va a ser tan fácil ir haciéndolas.