sábado, 19 de mayo de 2018

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Un tema. Me queda un tema.

Y no todo es malo, porque de hecho estoy aprendiendo un montón.

Bueno, en general, no ha sido una semana mala del todo.

Andaba muy mal de forma física y creo que me estoy recuperando. Quizá ya no me hagan falta las vitaminas, pero menuda primavera de mierda. Pensaba que la astenia duraba solo una o dos semanas, si es que ha sido astenia.

He arreglado un cacharro electrónico, me han pedido ayuda para rollos de móviles y otros... Es una bobada, pero me siento bien cuando arreglo algo y cuando soy capaz de usar mis conocimientos. La autoestima, por ahí arriba.

He ayudado a un colega en el curro y me lo ha agradecido.

He hecho algunos recados pendientes usando huecos de tiempo que suelo perder. Me encanta ese aprovechamiento.

Y voy a comprar material deportivo, ahora que tengo espacio para aprovecharlo. Sí, tengo un jardín, ahora, y es el momento de disfrutarlo a saco, antes de que el verano me lo agoste. Quiero un balón, una bici...

Lo simple que es mi vida, en realidad. Si no fuera por el puto día a día...

domingo, 6 de mayo de 2018

Tirón

Bien, me quedan cinco temas. Menuda matada que llevo encima. El atasco ha hecho que me fije en temas más sencillos y he ido mirándolos mientras trataba de superar la situación con ese puto tema. En conclusión, he salido del atasco y mientras salía he estudiado tres temas más. No está mal. Ya veremos la semana que viene cuánto conservo entre las neuronas, eso será otro cantar.

Tengo los ojos cansados, pero noto cierta fuerza mental que creo que me da la sensación de haber aprendido cosas.

viernes, 4 de mayo de 2018

Día de mierda

Atascada en un tema. No entiendo cómo sale adelante la gente que prepara judicatura y demás. El esfuerzo es brutal, yo sencillamente no puedo aprenderme una lista de una página de competencias de no sé quién. Ni le veo sentido, además. Sólo lo tiene a la hora de cribar gente y eliminar a quien no se lo sepa. Conozco gente que maneja legislación a diario y no se saben casi nada de memoria, siempre van a mirar. Es que, aunque tengas una idea de cómo es el artículo, no te puedes fiar de tu memoria, siempre puede haber una condición, un apartado que te cambia las cosas.

Tenemos un sistema que da miedo, además. En los últimos días me han contado una historia de un chico que prepara una plaza de economista o algo parecido. Resulta que casi todos los que se preparan con él y van superando etapas son el típico Borja Mari Perez de Blablabla y López-Píjez. Vamos, niños de papá, en general, salvo algún crack que consigue colarse. También he leído que en determinadas plazas más te vale ir a conocer a los preparadores, ir creando cierta relación, o difícilmente vas a aprobar. O sea, hay que hacerles la pelota o por lo menos dedicarse a las relaciones públicas. Qué maravilla. Vergonzoso, de arriba a abajo y de izquierda a derecha. No puede ser que sigan con eso de que el que tiene padrino es el que se bautiza.

Tendré que ir a ver si salgo del atasco...

jueves, 3 de mayo de 2018

Alternativas de vida

Me empeño en la opo. Podría dejarlo todo, porque creo que no me va a faltar curro, pero no. Quiero trabajar de forma estable de lo mío. Me habría puesto a ello antes, pero me pilló la crisis de los Lehman Brothers y demás allá por 2008 y no había manera de que sacaran oposiciones asequibles.

Bueno, eso es un contrasentido como una casa. No hay oposiciones asequibles. Más bien debería decir oposiciones que no me obliguen a pedir una excedencia, que me dejen seguir currando mientras las preparo. Esto que estoy haciendo será probablemente una regularización, una estabilización de gente que ya lleva años currando, con lo cual no les han puesto un temario imposible; simplemente uno incómodo a preparar en nada de tiempo y con exámenes de elección múltiple, en lugar de memorización de tochos a saco. Ahí pretendo colarme yo, haciendo valer mis méritos de estudios de posgrado y demás.

No sé si es imposible, pero desde luego es complicado. Y eso que se me da bien ese tipo de exámenes, tengo cierta memoria para las chorraditas puntuales, y cierta imaginación para ver de dónde podrían sacar preguntas esos sádicos del tribunal.

Y si no sale bien, pues nada, a seguir con mi vida. No sé si tendría ganas de probar otra vez en un tiempo o me dedicaría a cualquier cosa que no tenga que ver con leyes ni reglamentos.