sábado, 20 de febrero de 2010

Mal de muchos

Parece que no mejora la situación laboral de D. Yo debería estar contenta simplemente por tener trabajo. Por tener ahí ese dinerillo de Navidad todavía sin gastar. ¿Lo gasto? ¿Lo dejo por si nos encierran el resto de la pasta en un corralito? Ejem, digo yo que eso no sucederá. No sé por qué me estoy asustando yo solita.
Sin embargo, calculando, rumiando... a veces me dan ganas de comprarme algo que no puedan encorralar, como un piso nuevo (no me vendría mal, pero me da pereza buscar) o una operación estética. No sé, algo que me mejore la vida. Es estúpido tener unos ahorros y no saber cómo hacer para aprovecharlos. Está claro que el dinero no da la felicidad, en mi caso. Otra cosa es que sea peor no tenerlo.

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