Si tu padre o tu madre empieza a decir que no tiene nada que reprocharse sobre su comportamiento como padre o madre a lo largo de la vida, se pueden sacar varias conclusiones: que es un/a soberbio/a incapaz de reconocer sus errores, que tiene muy mala memoria, que tiene mucho morro... Todo eso ya son grietas en su halo de perfección; eso, de entrada.
Y si encima te empieza a comparar de algún modo con esos hijos que salen en la tele por pegar a sus padres y no tenerles el más mínimo respeto... es otra cosa que debería reprocharse.
Efectivamente, no me inspira respeto. Pero es que lo perdió al cabo de años y años de ser una persona muy manipuladora. Por otra parte, jamás le he levantado la mano. Como mucho, hemos tenido discusiones. También dejé de dirigirle la palabra. Hoy día le cuento lo menos que puedo sobre mi vida, porque, en cuantito me descuido, trata de organizármela a su modo.
Todavía no salgo de mi asombro: ha hecho cosas que le han puesto a toda la familia en contra (era el único resultado posible), y todavía dice que no tiene nada que reprocharse.
El orgullo es una de las cosas más malas con las que te puedes topar. Algunos aprenden y otros no.
ResponderEliminarCiertamente... y puede ser como un muro indestructible.
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