jueves, 3 de mayo de 2018

Alternativas de vida

Me empeño en la opo. Podría dejarlo todo, porque creo que no me va a faltar curro, pero no. Quiero trabajar de forma estable de lo mío. Me habría puesto a ello antes, pero me pilló la crisis de los Lehman Brothers y demás allá por 2008 y no había manera de que sacaran oposiciones asequibles.

Bueno, eso es un contrasentido como una casa. No hay oposiciones asequibles. Más bien debería decir oposiciones que no me obliguen a pedir una excedencia, que me dejen seguir currando mientras las preparo. Esto que estoy haciendo será probablemente una regularización, una estabilización de gente que ya lleva años currando, con lo cual no les han puesto un temario imposible; simplemente uno incómodo a preparar en nada de tiempo y con exámenes de elección múltiple, en lugar de memorización de tochos a saco. Ahí pretendo colarme yo, haciendo valer mis méritos de estudios de posgrado y demás.

No sé si es imposible, pero desde luego es complicado. Y eso que se me da bien ese tipo de exámenes, tengo cierta memoria para las chorraditas puntuales, y cierta imaginación para ver de dónde podrían sacar preguntas esos sádicos del tribunal.

Y si no sale bien, pues nada, a seguir con mi vida. No sé si tendría ganas de probar otra vez en un tiempo o me dedicaría a cualquier cosa que no tenga que ver con leyes ni reglamentos.

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