domingo, 28 de febrero de 2010

Fin de la tercera vuelta

Si todo va bien, esta mañana terminaré la tercera vuelta del tocho. No sé si me dará tiempo a una cuarta, aunque sea corriendo.
Habrá que planificar una descompresión, ver cómo superar el jet lag del rollo este y demás. Una vez me deprimí después de superar otra prueba, me superó el vacío.
Tengo varios libros que pienso convertir en audiolibros para pasar el rato. Tampoco estaría mal repasar wazas y aprender bien kanku dai, kanku sho... Y como echarse novio no es tan fácil, creo que pueden ser buenos sucedáneos.

sábado, 27 de febrero de 2010

Ciclogénesis

Está siendo algo bastante raro lo de la ciclogénesis. Por la tarde, hacía calor y sol, y de vez en cuando soplaban unas pocas ráfagas fuertes, lo suficiente como para que se llenara de papeles y porquería la calle. También he visto pasar una papelera, diría que era la de la tienda de chucherías. Me extrañaba no ver correr a las nubes.
Más tarde ha soplado más viento y se han oído bastantes sirenas, no sé si de bomberos o de qué; por aquí solamente se ha visto un coche como de médico de urgencia, con el simbolito. Las nubes se han puesto a correr como locas contra el cielo del anochecer. Era bonito, pero no creo que se hubiera notado nada de particular en una foto. Ahora se oyen algunas ráfagas de vez en cuando y sigue haciendo calor.
He oído que en algunos sitios, a pesar de haber tomado la precaución de atar los contenedores de basuras, han saltado las tapas y se ha llenado todo de mierda. Será cuestión de ir con la boca cerrada si hay que salir, nunca se sabe qué tipo de mosca puede entrar en una boca abierta. Puaf.

viernes, 26 de febrero de 2010

Glub

Casi me pilla mi jefe mandándole a la mierda. Me ha salido espontáneamente al recibir por correo el enésimo encargo urgente de la semana. Supongo que no lo ha oído, o lo habrá tomado como uno de mis gruñidos cuando tengo un problema con el Güindous.

Como el lunes me encuentre la carta de despido en la mesa, sabré que sí me ha oído.

jueves, 25 de febrero de 2010

Unos litros de vacío vespertino

Lo mío no tiene remedio, hoy he conseguido hacer todo lo que tenía que hacer bastante pronto, y resulta que me estoy pasando la tarde sin saber cómo pasar el tiempo.
Hace un viento tremendo que mueve puertas y ventanas. Se ha adelantado marzo.
Uf... Estoy atontá del to. Y hoy que podría echarme una siesta, no lo hago. Mañana, cuando no pueda, será cuando me apetezca.

Esta mañana he tenido ocasión de comprobar que hay gente a mi alrededor que habla como si fueran expertos de temas de los que en realidad saben bien poco. Ha sido algo como decir yo "pues será que se puede hacer alguna excepción", responderme "este sistema no hace excepciones", y acto seguido empezar a hablar de niveles de control, de graduaciones. Con lo cual sí eran posibles las excepciones, si se quería. Se lo he hecho notar. Menuda pillada.

Más tonterías: no sabía que las películas viejas y no demasiado famosas también se falsificaban poniendo una porno en su lugar. Pues con eso me he encontrado al bajarme algo que me interesaba con la mula. Nada, le he echado una breve mirada y la he borrado. Que nooo, que no la he visto entera, que sólo algunos trozos. Lo suficiente como para sentir un poco de pena por una actriz que ya tenía sus añitos. No sé si se dedicará a eso por gusto, más bien me ha parecido que debería haberse hecho rica ya, a sus años, y estar retirada. En fin, dicen que ese tipo de profesiones no dan muchos beneficios, o sí, pero se van rápido del bolsillo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Amistad, lo que nunca hay que hacer

1. Andar criticando a los amigos cuando se está con otros amigos.
2. Quedar con un amigo o una amiga y tenerles esperando más de diez minutos. En realidad, más de cinco ya es falta de educación, pero sabemos cómo anda el tráfico. No vale avisar por móvil de que aún se va a tardar otro cuarto de hora, después de que llevan un buen rato de pie o solos en la cafeta. Llegar y decir entre risas "andaaa, si se ha enfadado" es rematarlo, pedir a gritos que no vuelvan a quedar con nosotros (sí, me han hecho esa gracia... y como fue la guinda de una serie de putadas, al final dejé de verles).
3. Quedar con un amigo para que nos acompañe a nuestros recados personales. Sin avisarle, se entiende. O sea, que él o ella pensaba que iba a tomar algo con nosotros y a relajarse, y de repente se ve arrastrado/a al todo-a-cien, luego al supermercado y a continuación a cualquier otro sitio aburrido.
4. Contarle una película de cabo a rabo, porque nos gusta, dando por sentado que le va a interesar, aunque nada lo indique y esté reprimiendo bostezos. Para empezar, a nadie le va que le cuenten rollos, no se pueden comparar con la peli real. Ídem con las novelas y los viajes.
5. Hacer un único puto viaje en la vida y sacarlo a colación a cada minuto. Por ejemplo, estar hablando de pescado y exclamar: "¡Pescado...! ¡Para pescado, el que vimos en las lonjas de Tokio! Ah, por cierto, he oído en las noticias que el metro de Tokio bla, bla, bla..." (y media hora hablando de Japón).
6. Por supuesto, cazar a las amistades para que vean nuestras diapositivas de las vacaciones. Esas diapositivas sólo les gustan a los protagonistas.
7. Llevar al bar/cafetería/chiringuito a otra gente a la que nadie aguanta para que se sumen al cafecillo.
8. Tener al /a la colega una hora al teléfono hablando de nada o repitiendo los mismos temas cansinos de siempre. O ser de esos que dicen "yo es que hablo mucho, córtame si me paso", cosa que en realidad es una frase vacía para quedar bien (una vez me la dijeron, parecían ir en serio, a los pocos días me volvieron a llamar para darme la misma lata, traté de cortar y resultó realmente violento).

Pues esas cosas que me han salido a bote pronto me las han hecho un montón de veces. Hasta que, una de dos, me he enfadado y he dicho finamente que "última vez" (afortunadamente, casi siempre lo han pillado) o simplemente he cortado todo contacto.

Sí, seguro que yo también tengo mis defectos, pero no tan gordos, ¡coño!, que tuve una conocida que siempre se iba al mismo pueblo y los lunes contaba todas sus aventuras de medio pelo, y acabamos del pueblo hasta las mismísimas. Que tuve que decirle claramente a otra persona que no se le ocurriera volver a traer a una tipa realmente insoportable a la que invitó una vez. Que no he vuelto a trabar amistad con ningún viajero aficionado a las diapositivas desde que tuve un empacho de las susodichas, y tengo serias dificultades para librarme de otra que me persigue con sus colecciones de fotos. Que cada vez que oigo la palabra "Bangkok" voy a buscar las aspirinas.

Hay gente que ni se da cuenta. Otros parece que han creído toda la vida que los amigos están para aguantarlos a ellos. Y yo flipo.

lunes, 22 de febrero de 2010

En otro lugar, con otra vida

Si no fuera lo que soy, si no trabajara en lo que trabajo...

... quizá trabajaría en algo sanitario, como Medicina o Fisioterapia. Si no pudiera ser, Psicología.
Me llaman también esas licenciaturas breves que se pueden hacer ahora, como Antropología o Estudios Orientales.
Cuando estábamos en lo aparentemente peor de la crisis, aluciné con lo que mejoraba día a día mi comprensión de los hechos económicos, y pensaba que no estaría mal hacer un máster de esas materias.
Pero también me gustan las disciplinas artísticas; ojalá tuviera más tiempo para hacer un curso de foto, por ejemplo. O, yo qué sé, incluso de alfarería.
También me gustaría aprender a programar como es debido, como los hackers.
Y a tocar la guitarra eléctrica...
¿Y si me decidiera a convertirme en una cocinera como es debido? Por mi cuenta, lo hago bien, dicen.

Con lo cual... supongo que no haré absolutamente nada cuando termine mis presentes estudios.

domingo, 21 de febrero de 2010

Enpi

Me la voy aprendiendo. Hoy por la tarde mandaré al c*r*j* el repaso de lo que toca y la redondearé. Cada vez me gusto un poco más haciendo estas cosas. He descubierto una pequeña cantidad de fuerza y seguridad que no pensaba que tenía. Quizá sea esa pequeña alegría de ver cómo voy asimilando las cosas, cómo van cuadrando. Me veo más... marcial.
Con la suerte que tengo, seguro que es una kata que no volveremos a practicar en clase hasta dentro de un par de años.