viernes, 20 de enero de 2012

Una semana más, una semana menos

Me estoy convirtiendo en una workaholic. Desde los últimos cambios, mi trabajo me engancha de verdad. Sólo en casa me doy cuenta de lo cansada que estoy, porque en la oficina no paro, y no me entero de que me paso mil pueblos.

Así que, claro, no tiene nada de raro que esté como si me hubiera pasado una apisonadora por encima. Últimamente, mis viernes son así. Me acuerdo de cuando tenía aquella ansiedad que me agotaba por sí sola: la sensación es la misma, sólo que ahora la causa está clara, y es ese esfuerzo que no me doy cuenta de que hago. Me lo señalan el cansancio y el volumen de trabajo que saco adelante.

Luego trato de sacar tiempo para hobbies en casa, y lo saco, pero me pongo a hacer cualquier tontería y me da una pereza brutal. Quiero garabatear una cosa, pues no señor, me agoto antes de empezar. Quiero leer un libro, y a la tercera página ya no lo soporto, por muy bueno que me parezca. Lo único que hago es ver la tele. Me extraña no haber dejado este post a la mitad, será que también necesito desahogarme.

domingo, 15 de enero de 2012

Cosas que pasan

Angelina Jolie pidiéndole trabajo a Almodóvar. Noticias constantes de cierre de negocios a mi alrededor. Público entra en concurso de acreedores. Y yo me quejo de un simple dolor de ovarios. Hay que ver cómo está el patio...

Lo siento, me empeño: aquí estoy, con la manta eléctrica en el regazo. Y este último catarro me ha debido de alterar, no me ha hecho efecto apenas el ibuprofeno.

Últimamente me pongo enferma cada dos o tres meses. Nada serio, claro, pero parece un patrón de dolencias. Suelo pensar que tengo bastante buena salud, y de hecho mis últimos análisis eran buenos. Sin embargo, cada vez que pasa un virus le pido un baile, por lo visto, y acepta. O si no es un virus es un tirón muscular, o lo que sea.

Tengo que googlear sobre aumento de defensas, que esto no puede ser.

viernes, 13 de enero de 2012

Eneeeero

Menos mal que pasa rápido, es un mes que odio. Queda esa tristeza de adorno navideño por descolgar y esa sensación de bolsillos vacíos.

Y está siendo intenso en el trabajo. Al menos, sigo muy a gusto, como si fuera la pieza de algún extraño puzzle y no hubiera encontrado dónde encajar hasta que pasó lo que pasó y se pusieron las pilas. Me siento como uno de esos profesionales de serie americana que parecen dedicarse a lo que les gusta con gente que les gusta. Bueno, esos suelen terminar mal en la tele, con más problemas que un culebrón.


domingo, 8 de enero de 2012

Navidades sin fin

Por si fueran poco los banquetes de las fiestas, hoy tenemos invitados a comer. No me apetece, tenía otros planes, pero en fin... Espero que no se queden mucho rato de sobremesa, porque la verdad es que no estoy para muchos trotes, y no porque saliera ayer hasta las mil. Tengo mis pequeñas o grandes preocupaciones de fondo, y eso es lo que me está desgastando, aparte de unos quehaceres inoportunos.

Madre mía, qué ganas de mandar todo y a todos a un sitio que yo me sé...

sábado, 7 de enero de 2012

Post-Reyes

Un día gris al principio y con una extraña luminosidad ahora. Estas resacas psicológicas de día de fiesta son de lo más triste.

Se me ha ocurrido que podría haberme comprado una mochila para Reyes. Soy de lo que no hay, más me vale apuntar eso para más adelante.

Sigo pensando en la indirecta del otro día. Qué pedazo de metomentodo; si antes no me caía muy bien, ahora ya me cae de culo. En fin, mirándolo por el lado positivo, ahora ya sé lo que hay. Me pregunto si habrá más gente que ha pensado en lo mismo o es sólo cosa suya. Bueno, tampoco creo que me vayan a odiar, antes he estado hablando con otra persona y el trato es exactamente el mismo de siempre, a pesar de que alguna vez, últimamente, he tenido la impresión de alguna mirada poco habitual.

¿Qué nos traerá este nuevo año?
Finalmente me cayó algún regalo inesperado. Uno de ellos fue la confirmación de que hay rumores respecto de mí y de...

Pues vaya, pero no ha pasado nada.

O sí, pero fue un ligero coqueteo en broma. Bueno, a mí me caló, pero ni había empezado yo ni pensaba proseguirlo, dadas las circunstancias. No sé qué pensaría él y estoy a punto de mandar todo eso que no ha empezado a la mierda (en mi fuero interno). No sé si podré. Espero que la cosa de los rumores no haya partido de él, porque entonces, aparte de un bocazas, sería un hipócrita (razón de más para mandarlo a la mierda a él también). Claro que podrían haberme notado algo a mí.

Supongo que no me queda otra que pasar de la gente. Todo lo que haga en otro sentido es una estupidez... confirmatoria.

O no sé... ¿hay alguna cosa que debería hacer? La situación ya es incómoda, creo haber detectado gente que me mira raro.

jueves, 5 de enero de 2012

Telegramas

- Fracaso en las tiendas: no he encontrado regalo. Como mucho, me parece que caerá una caja de DVD para almacenar mis cosas del disco duro.

- Hum, aunque todavía es pronto, ¿verdad? Hay algo de papelería que no necesito ahí al lado. No lo necesito, digo, pero es mono.

- Me encontré ayer con un amigo al que aprecio, y no sabíamos qué decirnos. Parecíamos idiotas.

- Me da diarrea cuando voy a ver al otro "amigo". Literalmente. En fin, esto tiene de bueno que el sobrepeso de estas fiestas va a desaparecer ya pero ya.

- Tengo la pestaña de la red social ahí al lado. Me da la risa floja cuando pienso en las caras que pondrían mis contactos en caso de que se enteraran de la existencia de este blog.

- Llevo dos días observando gente que pide justo lo que va negando a los demás. Inconsecuentes, vaya.

- Me duele todo, me estoy pasando con el ejercicio. O más bien se están pasando con la intensidad que nos imponen.

- Y... me voy a hacer otro intento de comprar regalos.