Bueno, resumo lo que pasó en la cena a la que decidí ir hace unos días:
Encontré un ángel de la guarda que me ayudó a integrarme un poco. Otra persona se encargó de romperme otro poco (o bastante) el corazón, y eso que yo pensaba que no me gustaba tanto. De todos modos, sólo estuve jodida en un segundo plano; pude hacer muchas cosas y presencié hasta qué punto pueden llegar algunos a meter la pata y hacer el ridículo.
Volví a ver el lado oscuro de alguien y creo que no se encuentra bien, que puede tener una depresión o algún otro problema. Y, según me han dicho, su ex anda por ahí bebiendo más de la cuenta. Para estar así, creo que deberían volver a juntarse. Lo dicho: me rodean personas con las que debería hacer algún tipo de terapia en grupo.
Bebí, bebí, bebí, y volví a beber, y no me fumé un canuto porque no quise, ya que circuló el material (quién lo iba a decir). Y el caso es que apenas noté los efectos del alcohol, lo recuerdo todo bastante bien. Tampoco creo que hiciera el ridículo, como no fuera bailando, cosa que hago con muy poca gracia. Me parece que me vino bien el movimiento para eliminar el alcohol, eso sí.
Qué rara es la gente. O qué cabrona. No entiendo que una persona tenga planes serios de futuro con otra y luego se dedique a coquetear por ahí. Ya me lo van haciendo unas cuantas veces (lo de coquetear conmigo habiendo otra persona). Para mí, eso ya son cuernos, aunque el susodicho no haga nada más. Se está poniendo en una situación indebida que puede dar lugar a otras, y está faltando al respeto a su pareja oficial. Aparte de que puede hacer bastante daño fuera de la pareja, como es el caso.
Al día siguiente no pensé demasiado en mi fractura de miocardio, pero después sí que me ha sacudido un poco. Lo noto por esos pensamientos suicidas con los que me despierto en plena noche (ja, ja). Es un poco ridículo, porque no estoy llorando por nadie, sólo estoy notando la falta de endorfinas, y el vacío es el mismo de otras veces, o menor, porque mi cuelgue tampoco era de esos monumentales, pero hay ratos chungos en que me hago más consciente de la soledad que tengo, que entonces duele como un cuchillo clavado en el mismo centro del cuerpo.
Estos días no sé si trato de no tomarme las cosas en serio o estoy reprimiendo lo que me bulle.
Encontré un ángel de la guarda que me ayudó a integrarme un poco. Otra persona se encargó de romperme otro poco (o bastante) el corazón, y eso que yo pensaba que no me gustaba tanto. De todos modos, sólo estuve jodida en un segundo plano; pude hacer muchas cosas y presencié hasta qué punto pueden llegar algunos a meter la pata y hacer el ridículo.
Volví a ver el lado oscuro de alguien y creo que no se encuentra bien, que puede tener una depresión o algún otro problema. Y, según me han dicho, su ex anda por ahí bebiendo más de la cuenta. Para estar así, creo que deberían volver a juntarse. Lo dicho: me rodean personas con las que debería hacer algún tipo de terapia en grupo.
Bebí, bebí, bebí, y volví a beber, y no me fumé un canuto porque no quise, ya que circuló el material (quién lo iba a decir). Y el caso es que apenas noté los efectos del alcohol, lo recuerdo todo bastante bien. Tampoco creo que hiciera el ridículo, como no fuera bailando, cosa que hago con muy poca gracia. Me parece que me vino bien el movimiento para eliminar el alcohol, eso sí.
Qué rara es la gente. O qué cabrona. No entiendo que una persona tenga planes serios de futuro con otra y luego se dedique a coquetear por ahí. Ya me lo van haciendo unas cuantas veces (lo de coquetear conmigo habiendo otra persona). Para mí, eso ya son cuernos, aunque el susodicho no haga nada más. Se está poniendo en una situación indebida que puede dar lugar a otras, y está faltando al respeto a su pareja oficial. Aparte de que puede hacer bastante daño fuera de la pareja, como es el caso.
Al día siguiente no pensé demasiado en mi fractura de miocardio, pero después sí que me ha sacudido un poco. Lo noto por esos pensamientos suicidas con los que me despierto en plena noche (ja, ja). Es un poco ridículo, porque no estoy llorando por nadie, sólo estoy notando la falta de endorfinas, y el vacío es el mismo de otras veces, o menor, porque mi cuelgue tampoco era de esos monumentales, pero hay ratos chungos en que me hago más consciente de la soledad que tengo, que entonces duele como un cuchillo clavado en el mismo centro del cuerpo.
Estos días no sé si trato de no tomarme las cosas en serio o estoy reprimiendo lo que me bulle.
a las 6.00 a.m. ??
ResponderEliminarPero si es Domingo.
La cena no ha sido hoy... y no tenía sueño.
ResponderEliminarVaya, vaya, así que bebiste más de la cuenta para estar más entonada durante la cena. Eso seguro que te lo han recomendado en algún foro de esos de interné. Pero no deberías hacer tanto caso a las recomendaciones que te hagan en esos sitios de Dios, y menos a algún tipo que use un avatar de Conan... ejem.
ResponderEliminarFue extraño. Como si supiera que el alcohol no me iba a hacer efecto. Y, salvo en un momento en el que estuve en el baño, encendí la luz y sí sentí algo, el resto de la noche, que pasé entre luces de discoteca, no se dejó notar.
ResponderEliminarRarísimo, yo no suelo llevar bien el tema del alcohol.