jueves, 16 de junio de 2011

Más vacío

Una tarde libre del todo. No sé qué hacer con ella. Es más, cuando salía de la oficina iba pensando "y ahora a mi puta casa, a pasar el tiempo hasta mañana y vuelta a empezar". No es algo demasiado optimista, pero es que la mañana tampoco ha sido buena.

Bien, pues... no tengo nada que hacer, ni nada que me apetezca. Bueno, sí, me apetecería ir al gimnasio, pero estoy un poco lesionada. Nada importante, sólo algo que necesita un poco de descanso, o mejor, dejar de hacer esfuerzos grandes durante unos días.

Pasemos a la actividad mental, ya que la física no está a mi alcance. Podría pasarme la tarde leyendo El tiempo entre costuras, que resulta que me está gustando. Me sorprende un poco, los best sellers me suelen decepcionar, pero aquí los personajes son bastante creíbles.

Hum... eso lo dejo como último recurso. Estaría mejor salir por ahí, sólo que no sé adónde ir. No necesito hacer ninguna compra, ningún recado. Se me ocurre que estaría bien quedar con alguien e ir a una terraza, pero no hay nadie disponible.

En fin, me voy a ofrecer como pinche de cocina / planchadora / asistenta en general, para lo que tengan a bien encargarme. Como me digan que no hay nada que hacer, empezaré a romper cosas para tener algo que arreglar. Lo que hace la necesidad.

2 comentarios:

  1. ostras... como me suena eso de no saber que hacer tantas veces... y luego lo de proponer y que no respondan o simplemente no gusten las propuestas... si es que... hay que aceptar que en realidad estamos solos... aunque duela... :'(

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  2. Sí, y mira que es un ofrecimiento gratuito de limpiar o arreglar cosas. ¿Respuesta? Me han dicho que ya romperían algo para que lo tuviera que arreglar. Como si me hubieran leído.

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