La ciudad está en pleno verano. Yo, no tanto. Me encantaría un buen chaparrón, la verdad.
Esta semana he vuelto a cocinar alguna chapuza. He descubierto ese queso grasiento nuevo de esa marca tan conocida, y la verdad es que los huevos revueltos quedan muy bien con él. También he probado unos bollitos que anuncian en la tele, pero me parecen demasiado dulzones, y más si son para rellenar con algo salado. Yo no lo haría, Flanagan. Además, he retomado la idea de hacer merengue, que es una cosa que en la puñetera vida me ha salido, pero si consigo encontrar una batidora sin usar que tengo por ahí y un bol sin el menor resquicio de grasa, puede que lo consiga. El problema es ese: aunque no lo notemos, muchos recipientes tienen alguna microgota invisible de grasa que impide que suba el merengue.
Me he estado dedicando a aprender otras cosas en internet: de los temas económicos a las lenguas extranjeras (y otros asuntos). Bueno, sin agotarme, pero sí me siento más rica que hace una semana. Intelectualmente hablando, porque por lo demás... menuda ruina que llevo últimamente. Lo gracioso es que luego me encuentro moneditas por ahí, y no está mal, pero en lugar de tener esa suerte me gustaría simplemente que no me tocaran un céntimo del sueldo y algunos otros conceptos, que lo están haciendo. Porca miseria.
He conocido a una tipa prepotente que da bastante por el culo y me he enterado de que no soy la única que ha tenido ese "flechazo a primera vista" con ella; resulta que ya ha ido dejando huella por más de una empresa, y además dicen que es mediocre en su trabajo.
Mis intentos de descansar durante el día han conseguido que esté más relajada por la noche y duerma mejor. Los tapones de oídos también ayudan, aunque no haya ruido fuera. De algún modo, eso de aislarme me tranquiliza.
He aprendido unos estiramientos interesantes que quizá me sienten bien, si es que tengo la constancia y la memoria suficientes como para practicar.
He estado de profa en el curro. Hay un tema que se me da bien, una cosa rara que a mucha gente no le gusta nada, pero para mí es algo especial, y he tenido que explicársela a alguien que lleva menos tiempo. Me notaba extrañamente segura mientras hablaba, y me parece que los de alrededor me miraban de una forma especial.
Reuní el valor como para llamarle la atención a alguien, para que solucionara un problema de una puñetera vez, y parece ser que se ha puesto las pilas. Respiro...
Mis vacaciones vienen ya y no sé qué hacer con ellas. Creo que será lo de todos los años: mucha tele, mucho libro y poca gente alrededor. Qué triste. Y sin embargo, no me apetece buscar ningún sitio para viajar. Dos personas me han insinuado si no me gustaría ir con ellas, pero la verdad es que no me apetece, no me relajaría, me pasaría el día pensando en ser socialmente aceptable (creo que lo soy, pero lo pensaría de todos modos).
Vuelven a no hacerme ni caso, sentimentalmente hablando. Cómo se nota el cambio de entorno que ha habido: ante testigos, ni un movimiento, debe de pensar el colega. En fin, como no me afecta ni la mitad de lo que pensaba... no sería tan grave el cuelgue.
hola me gustaria chatear contigo
ResponderEliminart djo mi msn
joelvich (arroba) hotmail.com
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