- Dándote cuenta de que la gente a la que quieres no va a estar ahí siempre.
- Dejando de comer chucherías porque sí.
- Instalando ese juego que tanto te ha costado conseguir. Aunque esto quizá te cueste toda la mañana.
- Llevando una agenda para no pensar constantemente en lo que no debes olvidar.
- Haciendo labores de la casa durante 20 minutos. Parece una tontería, pero no lo es.
- Dejando de aplazar eso que tienes que hacer.
- Aplazando las cosas que debes aplazar (si eres de esos que se estresan solos queriendo hacerlo todo a la vez).
- Escuchando la lluvia en casa, desde dentro de tu jersey, ese que te has puesto porque te estabas helando.
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