domingo, 22 de abril de 2012

Domingo noche

No me he pasado el fin de semana pensando en cierto detalle porque a este tío me empeño en no tomarlo en serio y encima he estado muy ocupada, que si no... En fin, resulta que ha sucedido algo muy significativo. Es un decir, de vez en cuando me manda señales bastante llamativas, pero no sé con qué significado. Dejémoslo en un "Eh, oye, tú, estoy aquí y me intereso por ti de una forma diferente". Es bastante listo mandando esas señales, sería difícil que los demás se dieran cuenta. Yo sí me percato, claro. No, no me lo imagino, realmente sucede. Es como si utilizara un código privado, pero muy evidente para mí.

Creo que nunca he escrito aquí un domingo por la noche. Ahora lo estoy haciendo mientras escucho de fondo a Punset en su programa, que suena interesante, pero por alguna razón hoy no me apetece concentrarme en él.

Debería irme a dormir. Ha sido una noche de sábado irregular y por eso debería aprovechar para recuperarme. No es que yo haya hecho nada especial, es que había alguna celebración fuera, y se oía a los borrachos volver a casa a las mil... lo cual me ha dado ocasión de probar unos tapones de oídos nuevos de una conocida cadena comercial. Sí, de esa que se supone que nos vende deporte.

Al menos, no estoy helada, como hace un rato. Me he quedado como una mema en el sofá y la temperatura se me ha debido de hundir. La sangre se me ha puesto a circular de nuevo mientras empaquetaba una cosa que tengo que llevar mañana a la oficina.

Oh, oh, oh, no, lunes otra vez.

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