viernes, 19 de octubre de 2012

Casi

Si no fuera porque tengo algo que hacer luego, ya habría llegado el fin de semana. Sí, esos dos días que sobrevaloro a lo largo de otros cinco. Cuando llegan, siempre me dejan esperando más intensidad. Pero lo cierto es que necesito el descanso, aunque por lo demás me muera de aburrimiento o me dé por pensar demasiado.

Estos dos días tengo trabajo acumulado. Qué le vamos a hacer. Suerte que conservo mi empleo, y puedo seguir formándome. En concreto, tengo dos cosas importantes que hacer. Antes he pegado un empujón y he adelantado una de ellas, pero aún me falta un buen tramo por completar.

Cuando llegue el lunes, no sólo no habré descansado mucho, sino que me habré cansado más, y es posible que la semana sea más bien dura. Normal que ahora mismo ya me duela todo; sobre todo, los hombres... digo... los hombros. Me tensiono de esa manera, lo mismo que a otros les dan gases o úlceras. Imagino que encojo los hombros y tenso los brazos de tal manera que luego tengo agujetas. En fin, así es como también marco un poquito el músculo, seguramente. No creo que tuviera estos brazos sin esa tendencia natural, porque no los trabajo específicamente. El caso es que puedo seguir en el espejo las líneas que separan los deltoides de los bíceps y tríceps. En muchas otras mujeres, los brazos son un par de bloques blandos en los que no se marca nada, como no sean esos granitos que les salen a veces en la parte de atrás. Bueno, la genética seguro que tiene algo que ver, además.

Debo dejar de divagar, tengo mucho, mucho que hacer...

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