Lo mío no tiene perdón. Una oportunidad de acercamiento al colega y me da por sentirme indiferente. El día anterior estaba ilusionada, y en cuestión de horas pasé a un punto muerto que no sé cómo explicar. Llevo días así, y con rabia, porque desde la objetividad se ven más claramente los sentimientos ajenos... que existen. Es una especie de bloqueo, no puedo sentir nada.
¿Causas?
Quizá sea miedo. Quizá aburrimiento de esta situación. Quizá simplemente ha caducado y debo pasar a otra cosa, ya que él no hace nada pese a sentir lo mismo. Éticamente yo no podía tomar la iniciativa en este caso.
La indiferencia no es tranquilidad, porque no entender lo que está pasando te crea cierto desasosiego. Y encima... ¿y si justo ahora que no puedes corresponder sucede algo importante? ¿Algo ante lo cual te bloqueas y entonces sí que se acabó todo?
Hum, me acabo de dar cuenta: la indiferencia no es total. No debería molestarme que se acabara todo, ¿no?
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