Mañana me levantaré, iré a la oficina, donde con suerte no pasará nada. Al salir cogeré el coche y me acercaré a la facultad, a ver si no ha pasado nada tampoco, o a ver si pasa algo positivo. A última hora de la tarde iré a hacer un poco de deporte, y estoy convencida de que ahí no pasará nada, porque nunca pasa nada.
La nada va cambiando de significado según el escenario. En fin.
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