Todo en el mismo día. Quería librarme de un examen que tenía pendiente de hacer, después de muchos líos para poder presentarme, y a la vez llevaba tiempo tratando de cobrar una cantidad que me deben. Bueno, pues todo ha pasado, por fin, esta semana. Y en el mismo día. Es tan raro... pero me ha hecho sentirme feliz, porque además implicaba un pequeño viaje a una ciudad cercana que no tengo muchas oportunidades de visitar, y en este momento del año tiene una belleza melancólica que a mí me encanta. No me importaba que hiciera mal día; la verdad es que el camino de vuelta fue absolutamente disfrutable, a pesar de ir en un autobús viejo y ruidoso como la tos.
Del examen (que no tiene nada que ver con el máster) me he librado, y además ya me ha dicho el profe que lo hice muy bien, con lo cual espero que no haya ninguna sorpresa. Por otra parte, no es que me hayan pagado lo que me debían, pero ya he conseguido darle al asunto el empujón que necesitaba, y no tengo más que sentarme a esperar un poco. Parece ser que, a partir de ahora, no habrá ningún problema para que me paguen.
El máster va bien, y además se me han terminado los agobios, al menos de momento. He conseguido hacer uno de los trabajos más pesados y empezar otro un poco más ligero. Ahora es cuando empiezo a pensar que lo terminaré sin problemas, y espero no ser más optimista de lo que debería.
El chico vuelve a ser amable conmigo. No sé si quiere ser mi amigo, y ya. No, si no me cabe duda de que me tiene mucho cariño, y yo también se lo tengo, pero como no es eso exactamente lo que busco... Por cierto, me da que hay algo que no cuenta. Tengo mis dudas incluso sobre si sigue trabajando, o le han echado, o está de baja, o ha pedido algún tipo de permiso... Es que no es normal que tenga tanto tiempo libre, no me cuadra.
Pues todo eso no es lo habitual. Lo normal ha sido hasta ahora que casi todo eso anduviera medio torcido o completamente torcido, y que el trabajo funcionara. Ahora es al revés; ando con la impresión de no estar haciendo todo lo que podría en el trabajo, en parte debido a que tantas cosas me producen mucho cansancio mental y hasta físico. Y claro, meto la pata, aunque no hasta la ingle. Más bien me salen las cosas chapuceramente, por decirlo de alguna manera. Me había congraciado con la jerarquía, pero no tengo una buena época, y encima es que coincide con mi vuelta a los estudios, así que supongo que por eso ando como distraída, pasota, etc.
sábado, 27 de octubre de 2012
sábado, 20 de octubre de 2012
Depre a la inglesa
Una vez vi una palabra inglesa que me cuadra al milímetro: overworked. Persona estresada, agobiada por el trabajo. En lugar de como Multi, debería firmar como Overworked.
Ha sido una semana bastante mala, en realidad, salvo por un par de detalles. My boss parece que vuelve a quererme (y es algo mutuo, lástima que las dos seamos heteros). Eso y la amabilidad de una profa del máster, lo mejor de estos siete días.
Por contra, había hecho un sacrificio por el chico, y, aunque no esperaba una recompensa en concreto, tampoco esperaba que a cambio me diera por el saco, pasando de mí como de la mierda. Como le decía a mi colega, primera y última vez que hago algo así por él; no se merece otra cosa. Lo raro es que no me he sentido triste hasta ahora. He estado unos días en los que simplemente era como si no existiera, el pedazo de capullo. Ayer por la noche me dio el bajón y no se me ha quitado. No sé, tengo la impresión de que hasta me llevo peor con sus amigos, en el curso de muy pocos días. Quizá me lo esté imaginando, o esté proyectando el mal rollo interior hacia fuera, y eso la gente lo nota, con lo cual las relaciones empeoran.
No he dejado de hacer cosas en todo el día, pero no me han distraído mucho del tema de fondo. Tristeza, overwork (si es que existe esa palabra), soledad total. Eso es todo lo que la vida me ofrece en este momento. Me dan ganas de hibernar cinco o seis meses.
Ha sido una semana bastante mala, en realidad, salvo por un par de detalles. My boss parece que vuelve a quererme (y es algo mutuo, lástima que las dos seamos heteros). Eso y la amabilidad de una profa del máster, lo mejor de estos siete días.
Por contra, había hecho un sacrificio por el chico, y, aunque no esperaba una recompensa en concreto, tampoco esperaba que a cambio me diera por el saco, pasando de mí como de la mierda. Como le decía a mi colega, primera y última vez que hago algo así por él; no se merece otra cosa. Lo raro es que no me he sentido triste hasta ahora. He estado unos días en los que simplemente era como si no existiera, el pedazo de capullo. Ayer por la noche me dio el bajón y no se me ha quitado. No sé, tengo la impresión de que hasta me llevo peor con sus amigos, en el curso de muy pocos días. Quizá me lo esté imaginando, o esté proyectando el mal rollo interior hacia fuera, y eso la gente lo nota, con lo cual las relaciones empeoran.
No he dejado de hacer cosas en todo el día, pero no me han distraído mucho del tema de fondo. Tristeza, overwork (si es que existe esa palabra), soledad total. Eso es todo lo que la vida me ofrece en este momento. Me dan ganas de hibernar cinco o seis meses.
viernes, 19 de octubre de 2012
Casi
Si no fuera porque tengo algo que hacer luego, ya habría llegado el fin de semana. Sí, esos dos días que sobrevaloro a lo largo de otros cinco. Cuando llegan, siempre me dejan esperando más intensidad. Pero lo cierto es que necesito el descanso, aunque por lo demás me muera de aburrimiento o me dé por pensar demasiado.
Estos dos días tengo trabajo acumulado. Qué le vamos a hacer. Suerte que conservo mi empleo, y puedo seguir formándome. En concreto, tengo dos cosas importantes que hacer. Antes he pegado un empujón y he adelantado una de ellas, pero aún me falta un buen tramo por completar.
Cuando llegue el lunes, no sólo no habré descansado mucho, sino que me habré cansado más, y es posible que la semana sea más bien dura. Normal que ahora mismo ya me duela todo; sobre todo, los hombres... digo... los hombros. Me tensiono de esa manera, lo mismo que a otros les dan gases o úlceras. Imagino que encojo los hombros y tenso los brazos de tal manera que luego tengo agujetas. En fin, así es como también marco un poquito el músculo, seguramente. No creo que tuviera estos brazos sin esa tendencia natural, porque no los trabajo específicamente. El caso es que puedo seguir en el espejo las líneas que separan los deltoides de los bíceps y tríceps. En muchas otras mujeres, los brazos son un par de bloques blandos en los que no se marca nada, como no sean esos granitos que les salen a veces en la parte de atrás. Bueno, la genética seguro que tiene algo que ver, además.
Debo dejar de divagar, tengo mucho, mucho que hacer...
Estos dos días tengo trabajo acumulado. Qué le vamos a hacer. Suerte que conservo mi empleo, y puedo seguir formándome. En concreto, tengo dos cosas importantes que hacer. Antes he pegado un empujón y he adelantado una de ellas, pero aún me falta un buen tramo por completar.
Cuando llegue el lunes, no sólo no habré descansado mucho, sino que me habré cansado más, y es posible que la semana sea más bien dura. Normal que ahora mismo ya me duela todo; sobre todo, los hombres... digo... los hombros. Me tensiono de esa manera, lo mismo que a otros les dan gases o úlceras. Imagino que encojo los hombros y tenso los brazos de tal manera que luego tengo agujetas. En fin, así es como también marco un poquito el músculo, seguramente. No creo que tuviera estos brazos sin esa tendencia natural, porque no los trabajo específicamente. El caso es que puedo seguir en el espejo las líneas que separan los deltoides de los bíceps y tríceps. En muchas otras mujeres, los brazos son un par de bloques blandos en los que no se marca nada, como no sean esos granitos que les salen a veces en la parte de atrás. Bueno, la genética seguro que tiene algo que ver, además.
Debo dejar de divagar, tengo mucho, mucho que hacer...
martes, 16 de octubre de 2012
Mis tonterías
Él sale corriendo a darme un recado, gritando mi nombre. Pequeños contactos físicos. Mi sonrisa pasa de ser amable a ser absolutamente boba, como la de Donald pensando en Daisy (al revés no es exactamente lo mismo... Donald puede poner más cara de bobo). También él sonríe, y no sé hasta qué punto es algo social, estando en un lugar tan transitado. Le ayudo con una cosa que a mí no me da ni frío ni calor, y lo hago porque a él le hace ilusión. Es una cosa que tiene sus pegas, me cuesta lo mío, pero lo hago. Probablemente no obtenga recompensa, e incluso quede como una desesperada que haría cualquier cosa por él. Sospechas de habladurías. Me la suda. La gente siempre va a hablar.
lunes, 15 de octubre de 2012
La tabla del no
Sólo por si acaso:
- No mires las fotos en las que él te mira de esa manera.
- Ni se te ocurra hacer un power point con esas fotos.
- No estés ociosa. Busca algo que hacer. ¿No tenías pendiente algún trabajo del máster?
- No pierdas de vista sus imperfecciones, porque las tiene.
- No olvides que aún tiene una relación, aunque no tenga muy buena pinta hoy día.
- No des nada por sentado. Ten en cuenta que, por mucho que se acerque, podría decidir alejarse.
- No te hagas ilusiones y no fantasees mucho.
- Que su cuerpo y el tuyo parezcan compatibles no quiere decir que lo sean del todo.
- No mires las fotos en las que él te mira de esa manera.
- Ni se te ocurra hacer un power point con esas fotos.
- No estés ociosa. Busca algo que hacer. ¿No tenías pendiente algún trabajo del máster?
- No pierdas de vista sus imperfecciones, porque las tiene.
- No olvides que aún tiene una relación, aunque no tenga muy buena pinta hoy día.
- No des nada por sentado. Ten en cuenta que, por mucho que se acerque, podría decidir alejarse.
- No te hagas ilusiones y no fantasees mucho.
- Que su cuerpo y el tuyo parezcan compatibles no quiere decir que lo sean del todo.
domingo, 14 de octubre de 2012
Hoy
Hoy le vas a ver. Te preguntas si realmente aparecerá o le habrá surgido algo. Sabes que en eso no miente, no da excusas; sólo se rinde ante las cosas urgentes que debe hacer. Y a ver en qué plan viene. La última vez tu brazo se acomodó al suyo. Eran como dos piezas de un puzzle que encajaban perfectamente. Crees que él lo sabe. El poco contacto físico te quita las dudas: todo cuadra. Él te relaja, es como volver a casa después de un viaje largo y desagradable. Puede ser que él lo sepa, también esto. Pero quieres más. Quieres que esas noches soñando con abrazarle empiecen a ser una realidad. Tienes la sensación de que cada vez está más cerca, pero aún podría volver a alejarse. Y es como si la vida llevara las riendas hacia algo que tal vez sea lo que ambos deseáis.
sábado, 13 de octubre de 2012
Cómo parar
No sé parar cuando debo hacerlo. Me refiero a todas mis obligaciones. Si son poca cosa, no se nota: cuando voy a hacer un recado, no lo dejo a la mitad, sino que voy a ese banco, a esa tienda o adonde sea, hago lo que tenga que hacer allí y me vuelvo. Sin embargo, como se trate de algo más pesado, algo que necesite paciencia, tengo un problema: por mí, haría cada trabajo del máster entero en el mismo día que lo empiezo, y da igual si eso supone doce horas sin levantar el boli del papel o el ojo de la pantalla. Luego pasa lo que pasa: me duele todo el cuerpo y soy incapaz de relajarme. No hago pausas, salvo para ir al baño o a comer. Hago muy, muy mal, porque sufre mi espalda, sufren mis ojos, sufren mis nervios... pero, si hago más pausas, tampoco estoy tranquila.
Tengo que aprender bastante de mí para controlar eso. Debo acostumbrarme a forzar un poco la pausa y confiar en que no se hunde el mundo por dejarlo todo un rato. Al contrario; luego vuelvo a trabajar y lo hago mejor, seguramente. Es más, si consigo parar, al de poco rato ya no me asquea todo lo que queda por hacer, sino que me entran ganas de seguir, pero ganas de verdad, no esa sensación de obligación.
A veces (pocas) también paro un poco más de lo normal, sobre todo cuando he terminado algo y debo empezar otra cosa diferente. Me siento incapaz de emprender esa tarea a corto plazo, aunque ya haya empezado a aburrirme de no hacer nada. Seguramente es porque mi cabeza no ha terminado de ponerse las pilas, en el fondo, pero sigue con la tensión. Parece contradictorio: necesito descanso después de haber estado ya un tiempo relativamente largo descansando. En circunstancias normales, el aburrimiento nos dice que hemos descansado lo suficiente. Precisamente, esa sensación es aquello que está más allá del descanso. Pero lo mío no son circunstancias normales, no tengo medida.
Pequeñas instrucciones de autoayuda:
- Quitar importancia a eso de tenerlo todo listo en plazo (no en el trabajo, claro, sino en el máster). Otra gente entrega las cosas con una semana de retraso y no pasa absolutamente nada. Podría ser una cuestión de quitarme ese orgullo tonto que me hace ser más puntual que el té de las cinco.
- Quedarme quieta media hora. Si lo consigo, luego es cuando empiezo a relajarme de verdad.
- Pensar que tampoco pasaría nada si no superara este curso.
- Recordar las cosas que me relajan: meditar y escribir este tipo de post, leer algo intrascendente, bañarme (en lugar de ducharme), jugar con los críos de la familia (sorprendente: me agobian, pero a la larga me hacen sentir más tranquila), hacer un poco de deporte...
Tengo que aprender bastante de mí para controlar eso. Debo acostumbrarme a forzar un poco la pausa y confiar en que no se hunde el mundo por dejarlo todo un rato. Al contrario; luego vuelvo a trabajar y lo hago mejor, seguramente. Es más, si consigo parar, al de poco rato ya no me asquea todo lo que queda por hacer, sino que me entran ganas de seguir, pero ganas de verdad, no esa sensación de obligación.
A veces (pocas) también paro un poco más de lo normal, sobre todo cuando he terminado algo y debo empezar otra cosa diferente. Me siento incapaz de emprender esa tarea a corto plazo, aunque ya haya empezado a aburrirme de no hacer nada. Seguramente es porque mi cabeza no ha terminado de ponerse las pilas, en el fondo, pero sigue con la tensión. Parece contradictorio: necesito descanso después de haber estado ya un tiempo relativamente largo descansando. En circunstancias normales, el aburrimiento nos dice que hemos descansado lo suficiente. Precisamente, esa sensación es aquello que está más allá del descanso. Pero lo mío no son circunstancias normales, no tengo medida.
Pequeñas instrucciones de autoayuda:
- Quitar importancia a eso de tenerlo todo listo en plazo (no en el trabajo, claro, sino en el máster). Otra gente entrega las cosas con una semana de retraso y no pasa absolutamente nada. Podría ser una cuestión de quitarme ese orgullo tonto que me hace ser más puntual que el té de las cinco.
- Quedarme quieta media hora. Si lo consigo, luego es cuando empiezo a relajarme de verdad.
- Pensar que tampoco pasaría nada si no superara este curso.
- Recordar las cosas que me relajan: meditar y escribir este tipo de post, leer algo intrascendente, bañarme (en lugar de ducharme), jugar con los críos de la familia (sorprendente: me agobian, pero a la larga me hacen sentir más tranquila), hacer un poco de deporte...
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