domingo, 25 de noviembre de 2012

Pre-lunes

- Adelantando cosas del máster. Ha sido un fin de semana productivo, y además he descansado un poco.

- ... pero no demasiado. El sobrining es un deporte de riesgo. Se acaban de marchar y yo necesitaría otro domingo para recuperarme.

- No me preocupan las elecciones catalanas. Ni entiendo a esos que se rasgan las vestiduras al grito de "Cataluña es España".

- Qué lata, las redes sociales: F1 por todas partes.

- Me duele la garganta. Va a ser una realidad eso de que necesito otro domingo.

- No entiendo a la gente que no escarmienta con un mal matrimonio y se busca más problemas, más hijos, etc., para al final no ser capaz de llevar las cosas medianamente bien y perjudicar a todos los de su alrededor.

- Sobredosis de La que se avecina. Al final me la voy a saber entera.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Incumpliendo

¿Descansar? Ja, y una p... Ya he tenido que ponerme a hacer cosas, y encima voluntariamente. No he cumplido con mis planes de novela, sofá y manta. No tenía prisa, pero ayer se me ocurrió adelantar cierto trabajo... y no he descansado mucho, claro. Lo bueno es que era perfectamente consciente de que no había prisa, y conseguí hacerlo relativamente a gusto. La prueba es que hoy no estoy machacada. Si hubiera hecho lo mismo con la presión de un plazo, hoy no podría ni moverme de puro dolor muscular/articular.

Hace un par de días di en Google con la explicación de lo que me pasa: resulta que no es nada raro que el estrés se refleje en los músculos, sobre todo cuando es prolongado. Aquí hay un parrafito, al final, que lo comenta:
http://www.estresansiedad.com/Fase-III-del-Estres-Agotamiento-y-posible-desbordamiento/8

Pues hala, descarto definitivamente SFC, fibromialgia y demás sospechosos. Lo que me descoloca un poco es que muchas veces parece que un estado de nervios muy breve me deja hecha un trapo durante semanas. Me sucede desde que sí tuve un estrés que duró meses, hace mucho tiempo. Como consecuencia de aquello, me sentía, y me siento, como si se me hubieran pelado los cables, como si tuviera hipersensibilidad.

Por otra parte, el hecho de proponerme descansar y llevar una vida con menos agobios también me acaba poniendo de los nervios. Debería buscar ocupaciones de intensidad media, pero no hay tantas como se pueda suponer, y acabo cediendo a planes más importantes, como este año.

No sé cómo terminaré...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Lo que sí hay

- Finalmente B. retomó el contacto. Con un poco de aguijón por mi parte, pero ha respondido muy bien. Nos vamos a ver para arreglar el mundo, o terminar con él de una vez por todas. El fin del mundo no es el mes que viene, es la semana que viene.

- Me estoy llenando de pequeños problemas físicos: un sarpullido, un brazo pocho, un agotamiento generalizado nada normal... y el detonante, el de siempre. Me pregunto por qué somatizaré yo tanto. Lo bueno es que al menos la cosa no va en plan úlceras de estómago ni presión arterial disparada.

- Una persona que no me esperaba ni por el forro ha tratado de levantarme el ánimo, pero vía bronca, diciéndome que para mí no valen las excusas ni los lloriqueos. Bueno, como quiera, pero tengo tanto derecho a llorar como cualquiera, ¿o no? Sobre todo, si lo hago sin molestar a nadie.

- He tenido una agradable visita, aunque muy breve. 

- Cada vez veo más casos jodidos consecuencia de la crisis. Me temo que se están acercando, me están rodeando, y espero no mimetizarme.

- Este fin de semana tengo tiempo para perder, y espero perderlo agradablemente, o por lo menos perderlo sin más, descansando sin hacer absolutamente nada. Es mucho pedir, suelo acabar a solas con mis pensamientos, hecha una mierda, pero se intentará.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Me reconozco

Veo lo que escribe otra gente en las redes sociales y me da que somos todos más iguales de lo que pensábamos.

Por ejemplo, alguien decía que pulsáramos si nos reconocíamos en esto: apagar la luz del baño y salir corriendo hacia tu cuarto por si alguien te quiere asesinar. La verdad es que en mi versión no hay asesino, sino vampiro, zombie... pero es lo mismo, al parecer ese miedo irracional a la oscuridad también nos afecta a más de un adulto, y a veces salimos corriendo a oscuras, por lo que pueda pasar, y da igual que sepamos perfectamente que esos bichos no existen.

De todos modos, antes me pasaba más. Hace años que sólo me ocurre cuando me despierto de una pesadilla y voy al baño, o cuando lo último en lo que estaba pensando era algo que daba bastante miedo. Más racional es eso del asesino, porque, al fin y al cabo,tampoco es del todo imposible que alguien haya entrado en tu casa y esté acechando en la oscuridad para tratar de robarte y quizá prefiera darte una cuchillada por si acaso.

A veces tampoco es necesario que me levante para cagarme de miedo yo solita. Por ejemplo, el otro día tuve una pesadilla muy rara en la que era un fantasma dentro de una casa encantada, pero por alguna extraña razón era yo quien se asustaba. Me desperté de golpe, y hay que ver lo que me costó tranquilizarme y volverme a dormir. Trataba de convencerme a mí misma de que no pasaba nada, de que me rodeaba la misma oscuridad de todas las noches, pero ni flores. El miedo es libre, no puedes cerrarle la puerta una vez se te planta delante.

Siempre me han dicho que hay que temer a los vivos, no a los muertos, etc., pero sigo viendo que la gente (muy adulta) trata de no vivir cerca de los cementerios. Me parece que hay algo en el inconsciente colectivo que nos hace tener miedo de esos lugares. Será el miedo a lo desconocido, digo yo... para tranquilizarme.

martes, 13 de noviembre de 2012

Nubes y claros

Ha gustado mi último trabajo. Estaría bien si no fuera porque sospecho que puede haber un desastre por otro lado, y eso me tiene algo acojonada. De todos modos... está bien que haya gustado.

B. ha vuelto a dar señales de vida. Me alegro. Seguiremos dándonos la lata mutuamente.

He visto al chico y está más raro que nunca. Bueno, que le den mucho, salvo que las cosas cambien completamente.

Mañana pienso mandar a la mierda la huelga. O al menos lo intentaré, a ver cómo andamos de transporte público. Si el lema fuera "Obligar a los bancos a que vayan devolviendo las inyecciones de pasta" o "Investigación seria para todo este Gobierno y el anterior en relación con el caso Bankia e imputación en su caso", pues probablemente yo también haría huelga. Una huelga general para que se apunten el tanto los de siempre y no cambie nada, pues va a ser que no, que no la hago.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Sigamos con el mal rollo

Me he despertado en mitad de la noche con una pesadilla que ya no recuerdo muy bien, pero que me ha tenido en tensión hasta que he conseguido dormirme otra vez. Creo que tenía demasiado calor con esa camiseta gorda, será mejor que vuelva a la manga corta hasta que encuentre otra cosa.

Por la mañana, me han estropeado un trabajo por un descuido. Creo que se han dado cuenta, pero ni disculpas ni pollas; como mucho, alguna cabeza baja. Muy bien...

Después, vuelta al poco trabajo preocupante. Me he pasado el resto del día leyendo en plan jeta, pero, ¿qué podía hacer? Sólo puedo decir en mi descargo que no lo he disfrutado, estaba más bien sufriéndolo.

Por si fuera poco, no me ha gustado nada la clase del gimnasio.

En plan música de fondo, me he pasado la mayor parte del tiempo pensando en mandarlo todo a tomar por el culo: trabajo, gimnasio, máster y lo que haga falta.

Por detrás, o por debajo de todo, había una sospecha de que la verdadera causa de tanta mierda (de casi toda la mierda) es el mal de amores. Y este clima tan desagradable va y pone la guinda.

O sea, plena normalidad.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Desahucios, suicidios y dudas

Ayer terminé los deberes pendientes a eso de las 7 de la tarde. Me dolía todo, y hoy me sigue doliendo. Es extraño cómo los quehaceres intelectuales me pasan una factura tan física. Me he levantado rígida, y en este momento tengo los hombros doloridos y me pesan las piernas. A la vez, no puedo parar de hacer pequeñas tareas.

Como de costumbre, no hice nada especial ayer por la noche. Aparentemente, el resto del mundo estaba de copas por ahí, y digo aparentemente porque esa parece la norma; luego te enteras de las cifras de audiencia de lo del Jordi y más bien te da la impresión de que los que estaban de fiesta son una minoría. Y cada vez más minoría, si son ciertas las cifras del paro y demás.

Lo del Jordi lo vi yo también un momento, pero sólo eso. Lo suficiente para constatar el asco que me dan estos sindicalistas enriquecidos a los que sólo les preocupa que se les termine el chollo si la gente empieza a pasar de sus chiringuitos. Me bastó con oír cierta frase demagógica sobre la conquista del derecho a la educación, que hubo que lucharlo mucho, etc. Sí, claro, pero desde luego no fue gracias a ti, bigotes. Y me dirás qué tiene que ver eso con la situación actual. Si lo que querías decir es que las luchas son largas y esto es otra etapa más, quizá sea cierto, pero desde luego, los quinquis y los caraduras que sólo van a llenarse el bolsillo y a hacerse la foto no ayudan en esa lucha. Por tanto... va a hacer huelga general vuestra prima la de Cuenca, la próxima vez. Los currelas tendremos que inventar otros medios para protestar contra esta mierda de sistema.

Me perdí la parte de los desahucios y los suicidios porque me estaba durmiendo en el sofá, pero supongo que estaría interesante. Me llama la atención el uso que se está haciendo del último caso desgraciado. Está claro que no es un caso normal: esta gente tenía dos sueldos, y creo que no pequeños, con lo cual, en caso de  desahucio, seguro que habrían tenido alternativas. No puede ser igual que cuando un autónomo con dos hijos y una hipoteca pierde su única fuente de ingresos. Hay algo que no nos cuentan; la gente no se suicida por perder el piso si tiene algún modo de salir adelante. Sin embargo, todo el mundo está haciendo bandera del caso. Por un lado, la gente ha salido a la calle sin conocer los detalles y dando demasiadas cosas por supuestas, en plan borrego. Por otro lado, está bien que se arme la marimorena si así se acelera una reforma hipotecaria que nos puede servir de mucho a todos.

... Acabo de oír a un locutor estúpido en la radio: estaba echando una bronca a una oyente que acababa de llamar poniendo en duda los detalles del caso. El tipo le ha respondido que no tiene corazón, simplemente por pensar con un poco de lógica y tratar de entender lo que ha pasado. Claro, la gente no tiene corazón... y tú no tienes cabeza.