Ayer terminé los deberes pendientes a eso de las 7 de la tarde. Me dolía todo, y hoy me sigue doliendo. Es extraño cómo los quehaceres intelectuales me pasan una factura tan física. Me he levantado rígida, y en este momento tengo los hombros doloridos y me pesan las piernas. A la vez, no puedo parar de hacer pequeñas tareas.
Como de costumbre, no hice nada especial ayer por la noche. Aparentemente, el resto del mundo estaba de copas por ahí, y digo aparentemente porque esa parece la norma; luego te enteras de las cifras de audiencia de lo del Jordi y más bien te da la impresión de que los que estaban de fiesta son una minoría. Y cada vez más minoría, si son ciertas las cifras del paro y demás.
Lo del Jordi lo vi yo también un momento, pero sólo eso. Lo suficiente para constatar el asco que me dan estos sindicalistas enriquecidos a los que sólo les preocupa que se les termine el chollo si la gente empieza a pasar de sus chiringuitos. Me bastó con oír cierta frase demagógica sobre la conquista del derecho a la educación, que hubo que lucharlo mucho, etc. Sí, claro, pero desde luego no fue gracias a ti, bigotes. Y me dirás qué tiene que ver eso con la situación actual. Si lo que querías decir es que las luchas son largas y esto es otra etapa más, quizá sea cierto, pero desde luego, los quinquis y los caraduras que sólo van a llenarse el bolsillo y a hacerse la foto no ayudan en esa lucha. Por tanto... va a hacer huelga general vuestra prima la de Cuenca, la próxima vez. Los currelas tendremos que inventar otros medios para protestar contra esta mierda de sistema.
Me perdí la parte de los desahucios y los suicidios porque me estaba durmiendo en el sofá, pero supongo que estaría interesante. Me llama la atención el uso que se está haciendo del último caso desgraciado. Está claro que no es un caso normal: esta gente tenía dos sueldos, y creo que no pequeños, con lo cual, en caso de desahucio, seguro que habrían tenido alternativas. No puede ser igual que cuando un autónomo con dos hijos y una hipoteca pierde su única fuente de ingresos. Hay algo que no nos cuentan; la gente no se suicida por perder el piso si tiene algún modo de salir adelante. Sin embargo, todo el mundo está haciendo bandera del caso. Por un lado, la gente ha salido a la calle sin conocer los detalles y dando demasiadas cosas por supuestas, en plan borrego. Por otro lado, está bien que se arme la marimorena si así se acelera una reforma hipotecaria que nos puede servir de mucho a todos.
... Acabo de oír a un locutor estúpido en la radio: estaba echando una bronca a una oyente que acababa de llamar poniendo en duda los detalles del caso. El tipo le ha respondido que no tiene corazón, simplemente por pensar con un poco de lógica y tratar de entender lo que ha pasado. Claro, la gente no tiene corazón... y tú no tienes cabeza.
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