Sigo empollando, con un poco más de intensidad si cabe (a la mierda mis pequeñas vacaciones, en consecuencia). La razón es que el tiempo aprieta... y además tengo un encargo de ilustración que me va a robar alguna tarde. Es lo mismo que el anterior, algo entre colegas, nadie me va a pagar un céntimo y ya sé que no vendría a cuento pedir nada. Si otra vez me cayó un regalo de agradecimiento, contenta, y además, de verdad. Sin embargo, pasta o no pasta, me encanta moverme en ese mundo.
Quién sabe si con el tiempo la cosa no irá a más, y a mejor.
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