Mejor no pongo ningún garabato. Demasiado peligroso. Por aquí no pasa nadie, pero la ley de Murphy dice que si cuelgo algo que no quiero que alguien vea, inevitablemente lo encontrará.
Tendrás que creerme si te digo que soy un puto genio de la tableta digitalizadora. Bueno, no tanto, pero para manejarla tan pocas veces, hago maravillas. Lo sé, entiendo algo de dibujo, después de los años, y veo los progresos, como decía en el otro post.
La cosa empezó con el Photoshop. Me las apañaba para corregir fotos con el ratón, pero para dibujar... Nada, imprescindible la tableta, y me la compré.
Al principio, era complicado usarla. Tampoco había manera de que me pusiera en serio, la mayor parte de las veces sólo hacía pequeños experimentos de grosor, pinceles... y acababa dibujando marranadas tipo graffiti de puerta de water de instituto.
Recientemente, hace un mes, empecé a dibujar de verdad. La cosa fue que caricaturicé a dos tipos, y aunque no era algo muy perfecto, noté que ya estaba preparada, que empezaba a despegar. Me he pasado diciembre dibujando cuando podía, y ahora ya no son caricaturas tipo Ibáñez (bueno, no me comparo con este maestro). Ahora hago retratos con efecto ilustración, ya he empezado a manejar el color, los sombreados... Y me está gustando mucho. Y me da miedo, no sé si dejaré de usar papel de verdad.
Lo mejor: la posibilidad de corregir sin dejar huellas.
Lo peor: que no se puedan colgar los dibujos en la pared, a no ser que se impriman, lo que no tiene demasiada gracia.
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