En plan no-me-importa-nada... No deprimida, pero sí un poco destroyer.
Siempre haciendo cosas, y al final es todo como la rueda de un hámster: corres y corres, y nada cambia. Para andar así, los sacrificios no merecen tanto la pena. Lo justo para salir adelante, sí, habrá que hacerlo, pero nada nos sacará de la rueda. Mejor dicho, es como estar ahí, corriendo, pero con unas gafas de realidad virtual puestas. Las distracciones no cambian lo que hay en realidad.
¿Para qué deslomarnos? ¿Para conseguir un montón de bienes que en el fondo no necesitamos? No merecen el infarto que nos puede dar.
joder, que sabias palabras.....
ResponderEliminarTú lo has dicho, al final nuestro día a día se acaba convirtiendo en una rueda para hámsters; al final parece que estamos viviendo nuestro particular "día de la marmota" como le sucedía al inexpresivo Bill Murray en la genial "atrapado en el tiempo".
ResponderEliminarHay una frase que invita un poco a la reflexión sobre este asunto; "Si siempre haces lo mismo, acabarás obteniendo más de lo mismo".