- Él dice una cosa de palabra y de expresión, y otra muy distinta y muy significativa con su lenguaje corporal. Es igual, aunque lo gritara ya sabemos cómo va a acabar la cosa: en nada.
- Ayer me di cuenta de lo bien que se está cuando por casualidad mi padre no está en la comida familiar de un domingo. Se habla, no se discute ni hay un silencio incómodo. Nadie monopoliza el mando de la tele. Me da muy mala conciencia, de todos modos.
- Me siento tan triste que me habría ido a dormir hace media hora, pero no lo haré por el tema de convivir un poco.
- De todos modos necesito dormir y bajar un poco el ritmo que llevo últimamente, que me he llegado a temer un infarto. No, creo que no lo era, o ya me habría enterado.
- Hoy me ha dado por odiarme durante un par de minutos. Nunca me había gustado mucho a mí misma, pero odiarme...
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