Horas sin parar de hacer cosas. Estoy exhausta, y todavía me queda aguantar la comida familiar. Tampoco me extrañaría nada recibir visitas a la tarde, visitas que en otro momento agradecería, pero me temo que lo único que me va a apetecer va a ser quedarme dormida en el sofá, mientras la tele suelta las típicas tonterías domingueras.
Podría ser peor. He estado estudiando y creo que ha sido un tiempo bien invertido. Tengo la cabeza a reventar de datos, y para colmo debo de haber estado mal sentada, porque tengo la espalda algo dolorida. Y pensar que hace años podía estudiar haciendo el pino y con la tele puesta y ni me enteraba...
Bueno, mientras llegan los que tienen que llegar, voy a ver si leo un rato. Sin hacer el pino ni nada, sólo escuchando el ruido ambiental de los padres y los hijos que han salido a dar una vuelta: Dani-ven-para-acá-de-una-vez, Sara-que-nos-vamos-a-comer-ya-coño-cría...
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