Mi padre oye una entrevista a una famosa cuyo padre le dice que tenga hijos, porque si no va a quedarse sola para siempre. Viene y me lo cuenta. Casualmente, salen en la tele unos famosos que van a tener un bebé. Un momento más tarde surge mi propia edad en la conversación. Vale. Creo que no son imaginaciones mías: aquí hay una insinuación. No he contestado, me he dedicado a ignorarla descaradamente.
De todos modos, es como para darle la dirección de este blog, y concretamente la de aquella entrada que ahora no encuentro y que venía a decir que me parece de un egoísmo supino tener hijos. Además, no me gustan demasiado los críos. Si me gustaran, habría titulado este post de otra manera.
Paradojas de la vida: se me ha ocurrido preguntarle a Google a ver si conoce algún test de capacidades maternales, y me ha soltado unos cuantos. El primero me ha dado como resultado que no lo haría mal como madre; el segundo, que ni se me ocurra tener hijos, que lo haría fatal; y el de desempate, que sería una madre genial. Me pregunto si será porque soy consciente de lo que hay y veo las cosas con bastante objetividad.
Pero no, hombre, ni adoptando. A veces me siento egoísta por no ofrecer mi casa a un crío desprotegido de tantos que hay, pero una de dos: o me vuelvo paranoica con lo de cuidarlo, como en tantas circunstancias de la vida, o no le hago ni puto caso después de un par de días (esto es lo más probable).
viernes, 31 de diciembre de 2010
jueves, 30 de diciembre de 2010
Ascos cotidianos
He ido a la panadería y voy a tirar todo el pan que he comprado. Así, de golpe. La razón: no me parece ni medio normal que la panadera se chupe el dedo para coger una bolsa y agarre las barras de pan con el mismo dedo. A la mierda, y no vuelvo.
De veras que no lo entiendo, ¿para eso tantas condiciones de higiene, tantas inspecciones, tanta licencia para manipular alimentos? Por no hablar de que andan tocando monedas y billetes, claro, pero lo del dedo me parece lo último, joder, qué asco. Podrían tener unas pinzas o un guante de goma, lo he visto en otros sitios.
Hace unos días vi que la del supermercado hacía lo mismo. Yo había dejado una bolsa a un lado, simplemente porque no se dejaba abrir, y cogí otra que sí se dejó. Nada, allá que va la tía, se moja el dedo y abre la que había apartado yo por imposible, y se pone a llenarla con mi compra. Muy amable, sí señor. Por supuesto, la bolsa fue a la basura en cuanto la vacié, pero me parece menos grave, porque los alimentos estaban envasados. Encima, tuve que soportar que la de las babas me mirara como a una patosa. Sí, seré patosa, pero no hago guarradas.
Otro motivo más para llevar bolsa ecológica propia, en lugar de coger las de la tienda.
De veras que no lo entiendo, ¿para eso tantas condiciones de higiene, tantas inspecciones, tanta licencia para manipular alimentos? Por no hablar de que andan tocando monedas y billetes, claro, pero lo del dedo me parece lo último, joder, qué asco. Podrían tener unas pinzas o un guante de goma, lo he visto en otros sitios.
Hace unos días vi que la del supermercado hacía lo mismo. Yo había dejado una bolsa a un lado, simplemente porque no se dejaba abrir, y cogí otra que sí se dejó. Nada, allá que va la tía, se moja el dedo y abre la que había apartado yo por imposible, y se pone a llenarla con mi compra. Muy amable, sí señor. Por supuesto, la bolsa fue a la basura en cuanto la vacié, pero me parece menos grave, porque los alimentos estaban envasados. Encima, tuve que soportar que la de las babas me mirara como a una patosa. Sí, seré patosa, pero no hago guarradas.
Otro motivo más para llevar bolsa ecológica propia, en lugar de coger las de la tienda.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Desconsumismo
El cansancio tremendo se me ha transformado en una colección de agujetas: me duelen los muslos, los glúteos, los abdominales... y eso que no tengo la impresión de haber forzado nada.
Hoy, por un rato, me he metido en el vaivén de la gente y sus compras. He vuelto a la pastelería nueva y he repuesto turrones. Luego he estado echando un vistazo en la perfumería, pero no para comprar colonias; ya decía que nunca las regalo. Sí me he fijado en esos estuches tan monos llenos de cosas como sales de baño, muñequitos... No sé, creo que soy la típica a la que le regalan algo y le llama más la atención el envoltorio que el contenido. Me gustan mucho las cajas bonitas. Hace un par de días estuve a punto de comprar un panettone de supermercado por la lata en la que venía. El dulce, en sí, me daba igual. Por cierto, sin lata costaba como la mitad de precio.
Bueno, finalmente me he comprado un cepillo de dientes eléctrico, que era lo que realmente necesito. Volviendo a casa, he oído a un señor con bastantes años que comentaba en voz alta que no sé quién estaba enamorada como una niña, y que habrase visto, a su edad... Me han dado ganas de decirle que el amor no tiene edad, a ver si no lo ha oído nunca. Y además, ¿qué le importará a él? Vive y deja vivir, hombre.
Ojalá fuera más consumista. En serio, me gustaría disfrutar con cualquier cosa que me ofrezcan en las tiendas, como cuando era pequeña. Si no se te vuelve una compulsión, es una forma fácil de disfrutar por un rato, lo mismo que el que se va al cine.
Creo que me va a tocar asesorar otra vez en la compra de electrónica. A ver si hay algo que me tiente a mí y aprovecho el viaje.
Hoy, por un rato, me he metido en el vaivén de la gente y sus compras. He vuelto a la pastelería nueva y he repuesto turrones. Luego he estado echando un vistazo en la perfumería, pero no para comprar colonias; ya decía que nunca las regalo. Sí me he fijado en esos estuches tan monos llenos de cosas como sales de baño, muñequitos... No sé, creo que soy la típica a la que le regalan algo y le llama más la atención el envoltorio que el contenido. Me gustan mucho las cajas bonitas. Hace un par de días estuve a punto de comprar un panettone de supermercado por la lata en la que venía. El dulce, en sí, me daba igual. Por cierto, sin lata costaba como la mitad de precio.
Bueno, finalmente me he comprado un cepillo de dientes eléctrico, que era lo que realmente necesito. Volviendo a casa, he oído a un señor con bastantes años que comentaba en voz alta que no sé quién estaba enamorada como una niña, y que habrase visto, a su edad... Me han dado ganas de decirle que el amor no tiene edad, a ver si no lo ha oído nunca. Y además, ¿qué le importará a él? Vive y deja vivir, hombre.
Ojalá fuera más consumista. En serio, me gustaría disfrutar con cualquier cosa que me ofrezcan en las tiendas, como cuando era pequeña. Si no se te vuelve una compulsión, es una forma fácil de disfrutar por un rato, lo mismo que el que se va al cine.
Creo que me va a tocar asesorar otra vez en la compra de electrónica. A ver si hay algo que me tiente a mí y aprovecho el viaje.
martes, 28 de diciembre de 2010
Los 80
Me los vendieron como paradigma de modernidad. A mí me parecían cutres. Me pregunto hasta qué punto tuvo que ver con eso haber vivido parte de mi infancia y mi adolescencia en esa época. Más que nada, se le podría achacar a la depresión adolescente. Sin embargo, a esta acusada la absuelvo en parte: realmente era cutre y deprimente lo que había. Esos pelos cardados, las hombreras, los colores y los diseños... Y no sé, tengo la impresión de que llovía más que ahora, o mejor dicho, el tiempo era más gris. Ahora, las veces que llueve, suele hacerlo de verdad; entonces, era todo gris y húmedo, como si viviéramos en una niebla constante.
He visto imágenes de una peli de colgaos de la época y es exactamente lo que recuerdo: óxido. Gente que quiere dar la imagen de moderna y resulta pobretona. Y, en medio, droga, sida, decadencia económica y social. La grisalla y la humedad se podían sentir en el aire. No se entiende: ¿por qué eran tan apagados los colores? Yo misma recuerdo mis vaqueros descoloridos y mis jerseys un par de tallas más grandes de lo normal, colgando por todas partes. Demasiado salmón, demasiado turquesa. Ya entonces no me gustaban esos tonos. Si la vida es deprimente, es mejor pintarlo todo de rojo, azul brillante...
No sé si tuvo algo de bueno esa época, aparte de que una crecía (¿realmente es bueno eso?). Como siempre, me pregunto qué haría ahora si pudiera vivirla otra vez. Supongo que disfrutar más de mis abuelos y dedicarme más a cosas que descuidé. Pero, ¿realmente tuve la oportunidad en su momento? ¿Tuve tiempo de aprovecharla? ¿Hice lo que debía, a fin de cuentas, dadas las circunstancias?
Preguntas a destiempo, respuestas nulas o inútiles. El mismo rollo de siempre.
Carpe diem, pero el diem de hoy mismo, no un tiempo que ya no existe.
He visto imágenes de una peli de colgaos de la época y es exactamente lo que recuerdo: óxido. Gente que quiere dar la imagen de moderna y resulta pobretona. Y, en medio, droga, sida, decadencia económica y social. La grisalla y la humedad se podían sentir en el aire. No se entiende: ¿por qué eran tan apagados los colores? Yo misma recuerdo mis vaqueros descoloridos y mis jerseys un par de tallas más grandes de lo normal, colgando por todas partes. Demasiado salmón, demasiado turquesa. Ya entonces no me gustaban esos tonos. Si la vida es deprimente, es mejor pintarlo todo de rojo, azul brillante...
No sé si tuvo algo de bueno esa época, aparte de que una crecía (¿realmente es bueno eso?). Como siempre, me pregunto qué haría ahora si pudiera vivirla otra vez. Supongo que disfrutar más de mis abuelos y dedicarme más a cosas que descuidé. Pero, ¿realmente tuve la oportunidad en su momento? ¿Tuve tiempo de aprovecharla? ¿Hice lo que debía, a fin de cuentas, dadas las circunstancias?
Preguntas a destiempo, respuestas nulas o inútiles. El mismo rollo de siempre.
Carpe diem, pero el diem de hoy mismo, no un tiempo que ya no existe.
Apisonada
Ayer fue dura la clase en el gimnasio. Cuando volví a casa, ni siquiera tenía hambre: me comí el resto del yogur gigante que me quedaba, puse a grabar la peli de Richard Gere y me fui a dormir. He dormido muchas horas, pero aún estoy machacada. Tengo fiesta y he salido a desayunar fuera... y he vuelto enseguida, porque necesitaba sentarme de verdad, no en un taburete.
Ahora acabo de redesayunar: frutos secos y tortitas de arroz, a ver si me recupero. No tengo agujetas, es sólo cansancio. ¿Por qué? Qué sé yo, posiblemente merendé poco, y después debería haber cenado de verdad.
Sigo desperdiciando mis días de vacaciones, sintiéndome vacía por estar casi todo el tiempo tirada por casa, sólo que hoy tengo una buena razón para desgastar el sofá. Y eso voy a seguir haciendo hasta la hora de comer y más allá.
Ahora acabo de redesayunar: frutos secos y tortitas de arroz, a ver si me recupero. No tengo agujetas, es sólo cansancio. ¿Por qué? Qué sé yo, posiblemente merendé poco, y después debería haber cenado de verdad.
Sigo desperdiciando mis días de vacaciones, sintiéndome vacía por estar casi todo el tiempo tirada por casa, sólo que hoy tengo una buena razón para desgastar el sofá. Y eso voy a seguir haciendo hasta la hora de comer y más allá.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Lo bueno de 2010
Ha habido de todo, bueno y malo. Lo malo me ronronea por ahí, sé que hay cosas con las que hay que hacer algo, pero quizá lo más inteligente sea esperar y ver hacia dónde tiran.
Me quedo con lo bueno:
- Librarme de mi trabajo anterior.
- Y su consecuencia: mejor calidad de sueño, más relajación.
- He mejorado mis capacidades artísticas. Son menos porquéricas. También trabajo a más velocidad.
- Tener a un tío detrás, y haber sido capaz de ver que no era conveniente. También hubo un punto a su favor: lo entendió y pareció conformarse, no se ha vuelto un pesado. Si no hubiera tenido novia, habría sido alguien muy a tener en cuenta.
- Hacerme con la cámara que quería.
- Viajar un poco.
- Esperar al menos una buena noticia para el año entrante.
Me quedo con lo bueno:
- Librarme de mi trabajo anterior.
- Y su consecuencia: mejor calidad de sueño, más relajación.
- He mejorado mis capacidades artísticas. Son menos porquéricas. También trabajo a más velocidad.
- Tener a un tío detrás, y haber sido capaz de ver que no era conveniente. También hubo un punto a su favor: lo entendió y pareció conformarse, no se ha vuelto un pesado. Si no hubiera tenido novia, habría sido alguien muy a tener en cuenta.
- Hacerme con la cámara que quería.
- Viajar un poco.
- Esperar al menos una buena noticia para el año entrante.
sábado, 25 de diciembre de 2010
Fiuuu...
Fue bien. Los dulces de la pastelería no-habitual gustaron, alguien incluso se sorprendió. No hubo discusiones, aunque sí se dijeron cosas que mejor habría sido callar, en plan mentar la soga en casa del ahorcado, pero bueno, el ahorcado debe de tener callos en las orejas, después de tanto tiempo y conociendo el percal.
Aún no he abierto mis (auto)regalos. Di lo que tenía que dar, me dijeron lo típico de por qué te has molestado y te has pasado con el regalo y no hacía falta. Y no es asunto mío, pero sé que ha habido personas que ni siquiera han hecho regalos a otras, y eso que supuestamente se llevan bien. En fin, la tacañería es la tacañería. Y se merece todo su nombre cuando no tiene nada que ver con situaciones de necesidad.
Todo el mundo duerme aún, y me parece normal, porque después de marcharse los invitados estuvimos viendo vídeos. Soy la única que, como siempre, no podía dormir ya a las nueve de la mañana.
Hoy es fiesta y no puedo hacer gran cosa. No tengo fotos que procesar, no me apeteció retratar langostinos ni turrones. La verdad es que llevo días rarilla con respecto a eso, con lo que soy yo para las instantáneas. Bueno, si es una nube de paso, dejémosla pasar. Total, tenemos mucho picoteo por delante.
Aún no he abierto mis (auto)regalos. Di lo que tenía que dar, me dijeron lo típico de por qué te has molestado y te has pasado con el regalo y no hacía falta. Y no es asunto mío, pero sé que ha habido personas que ni siquiera han hecho regalos a otras, y eso que supuestamente se llevan bien. En fin, la tacañería es la tacañería. Y se merece todo su nombre cuando no tiene nada que ver con situaciones de necesidad.
Todo el mundo duerme aún, y me parece normal, porque después de marcharse los invitados estuvimos viendo vídeos. Soy la única que, como siempre, no podía dormir ya a las nueve de la mañana.
Hoy es fiesta y no puedo hacer gran cosa. No tengo fotos que procesar, no me apeteció retratar langostinos ni turrones. La verdad es que llevo días rarilla con respecto a eso, con lo que soy yo para las instantáneas. Bueno, si es una nube de paso, dejémosla pasar. Total, tenemos mucho picoteo por delante.
***
Calma. Una se imagina los tejados con columnas de humo y las calles vacías. El volumen de la tele está bajo. Más de uno estará en plena siesta de recuperación de las horas de sueño perdidas.
Finalmente he pasado una buena parte de la mañana con un grafito y un trozo de papel. No me quejo del resultado. Hace un rato he mirado y tenía 34 vistazos en mi página. Nadie ha dicho nada, pero al menos se han molestado en entrar. Tampoco es imprescindible que digan nada, yo ya sé que no es un mal trabajo.
El resto del tiempo ha sido una larga conversación con mi madre. No solemos hablar tanto. A veces la echo de menos; por el contrario, hoy me ha parecido un tiempo excesivo el que me dedicaba. Me he enterado de algunos chismes familiares antiguos. Hay que ver, tengo una pila de años y aún hay asuntos que desconozco como si tuviera seis años.
Un día de estos tenemos que ir a gastar dinero por ahí, a comprar cosas tan bonitas como inútiles...
Finalmente he pasado una buena parte de la mañana con un grafito y un trozo de papel. No me quejo del resultado. Hace un rato he mirado y tenía 34 vistazos en mi página. Nadie ha dicho nada, pero al menos se han molestado en entrar. Tampoco es imprescindible que digan nada, yo ya sé que no es un mal trabajo.
El resto del tiempo ha sido una larga conversación con mi madre. No solemos hablar tanto. A veces la echo de menos; por el contrario, hoy me ha parecido un tiempo excesivo el que me dedicaba. Me he enterado de algunos chismes familiares antiguos. Hay que ver, tengo una pila de años y aún hay asuntos que desconozco como si tuviera seis años.
Un día de estos tenemos que ir a gastar dinero por ahí, a comprar cosas tan bonitas como inútiles...
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