sábado, 25 de diciembre de 2010

Fiuuu...

Fue bien. Los dulces de la pastelería no-habitual gustaron, alguien incluso se sorprendió. No hubo discusiones, aunque sí se dijeron cosas que mejor habría sido callar, en plan mentar la soga en casa del ahorcado, pero bueno, el ahorcado debe de tener callos en las orejas, después de tanto tiempo y conociendo el percal.

Aún no he abierto mis (auto)regalos. Di lo que tenía que dar, me dijeron lo típico de por qué te has molestado y te has pasado con el regalo y no hacía falta. Y no es asunto mío, pero sé que ha habido personas que ni siquiera han hecho regalos a otras, y eso que supuestamente se llevan bien. En fin, la tacañería es la tacañería. Y se merece todo su nombre cuando no tiene nada que ver con situaciones de necesidad.

Todo el mundo duerme aún, y me parece normal, porque después de marcharse los invitados estuvimos viendo vídeos. Soy la única que, como siempre, no podía dormir ya a las nueve de la mañana.

Hoy es fiesta y no puedo hacer gran cosa. No tengo fotos que procesar, no me apeteció retratar langostinos ni turrones. La verdad es que llevo días rarilla con respecto a eso, con lo que soy yo para las instantáneas. Bueno, si es una nube de paso, dejémosla pasar. Total, tenemos mucho picoteo por delante.

***
Calma. Una se imagina los tejados con columnas de humo y las calles vacías. El volumen de la tele está bajo. Más de uno estará en plena siesta de recuperación de las horas de sueño perdidas.

Finalmente he pasado una buena parte de la mañana con un grafito y un trozo de papel. No me quejo del resultado. Hace un rato he mirado y tenía 34 vistazos en mi página. Nadie ha dicho nada, pero al menos se han molestado en entrar. Tampoco es imprescindible que digan nada, yo ya sé que no es un mal trabajo.

El resto del tiempo ha sido una larga conversación con mi madre. No solemos hablar tanto. A veces la echo de menos; por el contrario, hoy me ha parecido un tiempo excesivo el que me dedicaba. Me he enterado de algunos chismes familiares antiguos. Hay que ver, tengo una pila de años y aún hay asuntos que desconozco como si tuviera seis años.

Un día de estos tenemos que ir a gastar dinero por ahí, a comprar cosas tan bonitas como inútiles...

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