jueves, 30 de diciembre de 2010

Ascos cotidianos

He ido a la panadería y voy a tirar todo el pan que he comprado. Así, de golpe. La razón: no me parece ni medio normal que la panadera se chupe el dedo para coger una bolsa y agarre las barras de pan con el mismo dedo. A la mierda, y no vuelvo.

De veras que no lo entiendo, ¿para eso tantas condiciones de higiene, tantas inspecciones, tanta licencia para manipular alimentos? Por no hablar de que andan tocando monedas y billetes, claro, pero lo del dedo me parece lo último, joder, qué asco. Podrían tener unas pinzas o un guante de goma, lo he visto en otros sitios.

Hace unos días vi que la del supermercado hacía lo mismo. Yo había dejado una bolsa a un lado, simplemente porque no se dejaba abrir, y cogí otra que sí se dejó. Nada, allá que va la tía, se moja el dedo y abre la que había apartado yo por imposible, y se pone a llenarla con mi compra. Muy amable, sí señor. Por supuesto, la bolsa fue a la basura en cuanto la vacié, pero me parece menos grave, porque los alimentos estaban envasados. Encima, tuve que soportar que la de las babas me mirara como a una patosa. Sí, seré patosa, pero no hago guarradas.

Otro motivo más para llevar bolsa ecológica propia, en lugar de coger las de la tienda.

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