jueves, 31 de mayo de 2012

Conclusiones de tránsito

Si gente veterana no se preocupa por el poco trabajo, yo tampoco. Si me las apaño para sobrevivir sin el chico, tampoco tiene por qué haber sido un capricho. Si mi colega no me escribe, es porque tiene realmente demasiado trabajo. Si no quiero ir por ahí a aprovechar la tarde en lugar de perder el tiempo, es asunto mío. Si me da la gana seguir con mi ladrillomóvil, las operadoras no tienen derecho a opinar. Si he engordado un par de kilos, ya los perderé. Si me daban ataques de hambre en lugar de inapetencia, es que ha sido una gripe peculiar.

Verdades como puños.

martes, 29 de mayo de 2012

Uf

Llevo días haciendo muy poca cosa en el trabajo. Empiezo a preocuparme. Si llegan a suprimir algunos puestos de trabajo, quizá empiecen por los de mi zona. 
Tengo la suerte de tener una pequeña alternativa; soy como esos médicos que trabajan en una gran empresa o en un gran hospital por las mañanas y tienen una pequeña consulta en la que atienden por las tardes. Sin embargo, no me satisface para nada pasarme el día entero en la "alternativa". 
Mientras, tengo que leer que un directivo de Bankia se ha embolsado 14 millones de pavos por cagarla. No me quiero ni imaginar lo que se ha llevado Rato, entonces. Y han chutado pasta a mansalva en ese chiringuito. De mis impuestos.
Todo lo que pueda hacer para defraudar, que supongo que será poco (si es que es algo), lo haré.

sábado, 26 de mayo de 2012

Y además...

Quizá este mal humor me haya bajado las defensas: tengo algo parecido a una gripe. Me levanto pronto para tomar mi limón caliente y mi automedicación sin receta. Noto el malestar muscular por tantas horas de dormitar en mala postura. Creo que mi temperatura tampoco es la normal. Trato de volverme a la cama. Me vuelvo, sí, pero me levanto de nuevo, porque sé que ya no me dormiré. Desayuno de verdad. Me siento en el sofá a leer. Me arrellano. Me tumbo. Las pastillas tienen como efecto secundario la somnolencia, y cedo a ella sin remordimientos. Sueños e imágenes absurdos atraviesan mi mente. Abro los ojos y me levanto del sofá. Pico porquerías, como por ejemplo una tableta pequeña de chocolate blanco. Pequeña, pero me la como hasta la última onza, como una imbécil. Ni siquiera tenía hambre. Quizá las pastillas también produzcan algo de ansiedad, por raro que parezca, después de noquearme. Pero también han hecho su efecto: me encuentro mejor. En términos generales, claro, porque a mi colon, irritable o no, cabreado o no, la efervescencia le ha producido un exceso de gas. En fin, me conformo con volver a la vida, aunque sea adormilada.
Está claro que hoy tampoco haré nada de provecho, salvo tratar de superar esta enfermedad de poca monta. A veces, la vida te obliga a la inactividad. Bienvenida sea.

viernes, 25 de mayo de 2012

Up otra vez

Me siento un poco mejor. No hay como dedicarse a las aficiones y estar con gente entretenida para salir del pozo. Hace un rato me ha ayudado una conversación de dos amigos que hablaban de las barrabasadas de sus hijos. Me habría quedado horas escuchándoles, pero me he tenido que despedir, tenía cosas que hacer.

Ha sido una semana extraña en el trabajo. Tengo la impresión de que esperaban un poco más de celo por mi parte, lo cual no es muy justo, si son otras personas las que empiezan por no tenerlo. Creo haber arreglado las cosas, pero ha sido extraño eso de que no me miraran a la cara. ¿Qué se estará cociendo?

Mientras, él sigue ahí, visitándome. Ni idea de si es consciente de que se le puede rastrear.

jueves, 24 de mayo de 2012

Psicosomáticamente hablando

Colon irritable o lo que sea, el caso es que hace tiempo que siento una molestia en el lado izquierdo, debajo de las costillas, y parecen gases. No se alivian fácilmente, que digamos, ni con yogures llenos de bacterias ni con pastillas. Bueno, las pastillas de ese tipo deberían romper las burbujas, pero nunca he conseguido que me alivien. Y está claro que el problema tiene un componente nervioso, porque empeora cuando sé que voy a ver al causante de mis desgracias. Como me entere de que va a estar cerca, llego fácilmente a la diarrea y tengo problemas hasta para salir de casa, no vaya a ser que tenga que volver corriendo. Y, aunque la cosa no sea tan grave, necesito hacer 50 pises antes de salir. Y eso que la ansiedad ya no es la de antes; he pasado a estar bastante descorazonada.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La red

De no aparecer en la lista de contactos de mi página, pasó a aparecer de vez en cuando, y hoy es el día en que aún me sale muchísimo, como si me visitara a diario más de una vez. Antes me preguntaba si me salía tanto porque me visitaba, y sospechaba que sí. Los responsables de la web no dejan claras estas cosas, y hay quien dice que son aleatorias, pero yo no me lo creo. También hay quien dice que las veces que aparezca dependen de lo que le visitas tú, pero... ¿y cuando te niegas a entrar en su página para evitar ese mecanismo? Pues es lo que estuve haciendo una temporada. No hace mucho, quise tener más pruebas (o lo más parecido a pruebas), con lo cual me creé un personaje ficticio y tuvimos alguna pequeña conversación, también ficticia, claro, a ver qué pasaba. Pues bien, ni de coña me salía ese personaje en la lista. Nunca lo he visto. Probé a subirle una foto de avatar y todo, para que tuviera un poco más de actividad, pero nada de nada, no estaba. También me han ido desapareciendo, o apareciendo menos, algunas personas con las que no me relacionaba. Concluyo que hace falta algo más que un par de visitas y media conversación para que veas el nombre de alguien en pantalla.

Bien, entonces, ¿cómo es que sigue saliendo mi no-novio entre los contactos de la red social de los cojones?

O dicho de otra manera, ¿por qué sigue visitándome tanto, si no quiere nada de mí?

Chalado...

martes, 22 de mayo de 2012

El peor día

Debe de ser hoy. No me ha pasado nada malo, y sin embargo me he sentido absolutamente hundida por dentro. Aún lo estoy. Y no es una mera forma de describirlo, lo que noto es casi como si las costillas y el esternón se hubieran derrumbado hacia dentro. Es muy físico.

El trabajo ha ido bien, o sea, ha habido poco, el suficiente como para mantenerme distraída, y creo que ha salido aceptablemente. No he discutido con nadie. Nada me ha hecho enfadar. He sacado un rato para leer y todo. Además, me han dado una buena noticia.

Es decir, la única explicación a mi horrendo estado de ánimo es él.

Ánimo, remontar es lo que toca a partir de mañana. Diseccionar lo que ha pasado no está ni bien ni mal, es como una autopsia y sirve para aprender, pero no hay que remover los intestinos ni el hígado más de lo necesario.

Psche, pues no, no me animo. Todavía no.