sábado, 31 de agosto de 2013

Último día

Se acaba mi época de lectura veraniega. Sin embargo, tengo pilas de libros por ahí, y quiero leerlos, aunque sé que no voy a tener mucho tiempo en invierno.

Es un sábado raro, ha empezado mal. Digamos que he hecho ciertas alusiones bastante claras a cómo me siento en el mundo, en esta sociedad machista... y mi madre me miraba con cara de circunstancias, en plan "Sí, tienes razón, pero no puedo hacer nada y no sé qué decir". Intento de conversación importante frustrado, vaya. No es que la culpe, no me ha parecido una reacción anormal. Es un tema difícil, y yo también sé que las cosas que me amargan la vida no tienen solución, como no sea que me dé por volverme muy zen y que nada me afecte, lo cual no es mi rollo.

Hablando de cosas que me amargan, el estúpido ese vuelve el lunes a currar, con lo cual nos veremos. Trato de trazar algún plan para sobrevivir a los próximos meses, pero me da que todo lo que voy a conseguir es eso, sólo sobrevivir. Asco de todo...

Padres y madres del mundo: ¿Cuál es vuestra reacción si vuestro hijo adulto os viene diciendo muy seriamente que no es feliz y que odia vivir en esta sociedad?

miércoles, 28 de agosto de 2013

Giro hacia septiembre

Hoy he visto pasar varios tipos de clima ante mí. Son casi las 9 de la tarde-noche y ya empieza a ser más noche que tarde, no como hasta hace poco. Además, se nota el fresco en las piernas desnudas. Por si fuera poco, han empezado los anuncios de coleccionables en la tele, uno tras otro, como todos los años. Esta vez me llama la atención uno de una maqueta que imita un viejo Citroën. Es mono, pero fijo que acaba saliendo por un pastón, y nadie tiene un sitio apropiado para poner el cochecito. Este año tampoco voy a caer en la tentación, no se esfuercen. Ni voy a ir a comprar nada de la vuelta al cole, que otra vez está ahí, en los folletos del buzón. Tienen unas cosas muy bonitas, pero me temo que no voy a necesitar nada, ni siquiera un triste cuaderno, y menos ahora que en el trabajo reciclamos y nos los hacemos nosotros mismos.

Tengo la sensación de estar viviendo el fin de algo, y también el principio de algo en lo que no estoy invitada a participar. Es un poquito como una sensación de muerte.

lunes, 26 de agosto de 2013

Bricolaje

Es cierto que hacer pequeñas tareas en casa levanta la moral. Hacer demasiadas supongo que o no tiene efecto o acaba aburriendo, pero a mí me gusta cuando me piden que arregle algo con herramientas. Lo de las herramientas me ha molado toda la vida, desde que veía a mi abuelo usar el martillo, los alicates... Él tenía todo en una caja corriente, creo, y más tarde en un cajón que no se utilizaba, dentro de un mueble. Yo tengo una caja de herramientas de buen tamaño. Tiene gracia, porque hace unos años me regalaron una tipo (y tamaño) todo a un euro, en la que con suerte cabían un par de destornilladores. Nada, que les pareció "mona" para una chica que maneja ese tipo de "armas". Hoy día la uso para transportar cosas pequeñas que no estarían bien en una bolsa que no fuera rígida. Mi caja de herramientas con todas las de la ley me la compré en una gran superficie, y a todo el mundo le pareció enorme en su momento, y desde luego, nada femenina. Me llevé alguna mirada de desaprobación. Pues muy bien, pronto se me quedó justita, y eso que no tengo nada de particular. La sierra de metal, por ejemplo, no cabe, aunque podría, si sacara el martillo, las sargentas... Claro, nadie puede tenerlo todo en la caja, pero mientras no tenga un cuarto para chapuzas, con paneles de los que colgar cosas, sería lo ideal. En fin, me he acostumbrado a que esa sierra ande por un lado, el taladro con los miles de brocas en su propia caja (sería demasiado pretender meterlo en la otra), y demás.

Trataré de que no corra la voz, pero ya ha habido algún que otro pariente que me ha pedido que le ayudara con el típico mueble en kit que no acaba de cuadrar, mi madre me hace más encargos de los que le hace a mi padre, que es el típico que te dice que sí, que va a hacerlo, y cuando lo hace, le queda bien, pero tarda seis meses en ponerse las pilas, etc. Por cierto, algunas de las herramientas que tengo son regalo de mi madre. De ellas, unos alicates son buenos, otros un desastre, no sé para qué quiero tres lápices de carpintero, los rollos de cuerda resultaron una buena idea... No entiende mucho, pero su intención es la mejor, muy de agradecer.

Acabo de colgar un cuadro en una zona complicada de la pared. Ayer arreglé una puertecilla que empezaba a torcerse. También reparé el muelle de un cacharro de resorte, serré un listón...

Eso, que no corra la voz.

sábado, 24 de agosto de 2013

Tensión

Tengo un día movidito. Mi padre está hoy aquí, ha estado durante toda la mañana.

Oh, creo que acaba de irse, he oído la puerta. Bien.

Sé que la mayoría de las mujeres adoran a su padre, y la mayoría de los hombres adoran a su madre. Bueno, pues no se puede generalizar: yo no me llevo bien con el mío. Eso me hace sentir culpable. El caso es que él hace años que me está dando razones para no caerme bien, y ya no se puede decir que sea una manía de adolescente mía. Probablemente lo fue, yo no aceptaba la autoridad y él trataba de imponerse, pero ya no es esa la causa, me ha bastado que me haya mentido y manipulado de adulta. No son imaginaciones mías, son hechos que ya se han hablado en familia y no admiten más interpretaciones que esa. Y además, no se le puede confiar nada, trata de organizarte la vida, si lo intentas, porque cree que lo sabe todo y que el resto del mundo no sabe nada. Por tanto, hace años que no le hablo prácticamente de nada, sólo cruzamos las frases imprescindibles.

Quizá haya hablado ya de esto, pero es que no cambia la cosa. Cuando anda por aquí, me siento como un volcán que trata de no estallar, es como si me hirviera algo por dentro. No me gusta que esté aquí. No me gustan sus costumbres. No hace mucho, vi que se cortaba las uñas de los pies al lado de la mesa, que ya estaba con todos los platos puestos. No limpia lo que ensucia en el baño. No entiende que hay cosas que no debe tocar, porque si están de una manera determinada, es por una razón. Es desconsiderado con mi madre. No hace caso de nadie. Fastidia todas las comidas sacando temas polémicos en los que sabe que no vamos a estar de acuerdo, sólo por provocar la discusión o para imponerse. Últimamente no cierra la puerta del baño ni enciende la luz, con lo cual te lo puedes encontrar en cualquier situación si crees que el baño está libre. Hoy no he podido reprimir dar un portazo espontáneo, porque eso ha sido lo que ha encendido la espoleta de este post. Eso sí, él no se corta en criticar pequeños descuidos de los demás, o cosas que él cree que deben hacerse de otra manera. Brevemente: demanda respeto, pero no está dispuesto a respetar.

¿Me cuesta perdonar? Definitivamente, sí, pero si ni siquiera me piden perdón, pudiendo haberlo hecho, pues todavía es peor. ¿Tengo yo defectos parecidos? Seguramente algunos, no soy perfecta, pero ni engaño ni manipulo a mis padres.

jueves, 22 de agosto de 2013

Cosas de agosto

- Quedarte una semana sola en la oficina, en verano, es convertirte en mujer-orquesta: no paras, haces todo tipo de rollos.
- Eso sí, aprendes mogollón.
- Esto también: toda la responsabilidad te caerá encima si algo sale mal.
- Y tienes muchas probabilidades de que así sea, porque muchas de esas cosas no suelen ser competencia tuya, tienes falta de costumbre, y andas entre el no-me-atrevo y el debería-haberme-atrevido.

...

- A veces me siento a punto de estallar, porque en la vida real callo muchas cosas. Me pregunto qué pasaría si fuera a esa estúpida red social y pusiera: "Es homosexual". O "Iros a la mierda". O "Pienso en el suicidio". O "Quiero a fulanito, que lo sepáis".
- Me contesto: responderían varias personas preguntando qué pasa, qué quiero decir, quién es gay... Creo que la última no tendría réplicas, pero sí muchas miradas de reojo en la vida real.
- No sé cuáles de estas personas tendrían una preocupación genuina. Apuesto por un par, de entre toda la gente.
- Admito que yo sólo me preocuparía por lo del suicidio, y probablemente mi intervención se limitaría a un par de frases para levantarle el ánimo a quien fuera menester. Con miedo de que me tomaran por un hombro en el que llorar, porque, la verdad, en esa sintonía aguanto relativamente poco.
- Debería avergonzarme.
- Pero me da que no soy peor que la mayoría.

...

- Hoy no me he duchado por terminar un libro.
- El libro ni siquiera me estaba gustando como para eso.
- He perdido la tarde.
- Pero no sé cómo podría haberla ganado.
- Bah, simplemente no habría podido.

...

- Me estoy volviendo cotilla.
- Tanto como para criticar una minifalda de vértigo.
- Es que no pegaba el atuendo con el sitio.
- Pero también he criticado a la que llevaba un vestido pegadísimo y marcaba cincuenta michelines cantosos.
- Luego digo que no me importa el exterior de las personas.
- Hipócrita que es una.

...

- Quisiera hablar de mis problemas.
- Pero soy demasiado cobarde y orgullosa.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Blanco y negro

Me estoy matando a libros como aquel que decía que se mataba a pajas. No hago más que leer todo el puto día, apenas paro, es como si hubiera redescubierto la lectura. No siempre disfruto, pero por lo menos la mente se me suele ir a otro lado, aunque sea para cabrearme con algún autor-timador.

No es sano, es una adicción, aunque muchos la vean como la más sana de las adicciones. A menudo no recuerdo lo que he leído, se me pierden las historias al día siguiente, cuando ya estoy devorando el próximo. Olvido títulos y autores, sólo me quedo con retazos de algunos capítulos.

No estoy segura, pero creo haber detectado alguna cara de preocupación por aquí, al ver que casi no hago otra cosa. De todos modos, si no van a preguntar qué me pasa, o qué pueden hacer para ayudarme, ¿de qué sirven esas caras?

lunes, 19 de agosto de 2013

Drinking ranking

No hay nada como el agua cuando de verdad tienes sed, pero si se trata de darse un capricho, estas son mis preferencias:

- Zumo de naranja natural (nada que ver con el de brik, que siempre tiene un punto amargo).
- Zumo de manzana.
- Batido de vainilla.
- Bebidas de chocolate: batidos, chocolate a la taza, cacao...
- Zumos de frutas del bosque, etc.

Muy atrás en la lista estarían estas, que de hecho no me gustan ni por el sabor ni por los efectos; sólo las bebo para socializar:

- Café. Estoy yo como para multiplicar mis nervios a base de cafeína, lo que faltaba...
- Gin tonic. Desde hace algún tiempo, lo relaciono con un recuerdo agridulce. De todos modos, como bebida no me vuelve loca, ni mucho menos.
- Chupitos de alcoholes fuertes. Los soporto si tienen un toque de fruta o no se nota mucho el alcohol. Vamos, de esos que parece que son inofensivos, que no tienen nada... y luego no puedes levantarte de la silla para irte a tu casa.
- Cerveza. La tomo para parecer tan adulta como los demás, pero no me hace gracia. Si acaso, la negra es más agradable. De todos modos, últimamente me empezaba a gustar la sensación de mareo que me dan las cervezas mañaneras a solas (me preocupa).
- Champán. No entiendo cómo es que incluso a algunos críos les gusta el sabor.