Tengo un día movidito. Mi padre está hoy aquí, ha estado durante toda la mañana.
Oh, creo que acaba de irse, he oído la puerta. Bien.
Sé que la mayoría de las mujeres adoran a su padre, y la mayoría de los hombres adoran a su madre. Bueno, pues no se puede generalizar: yo no me llevo bien con el mío. Eso me hace sentir culpable. El caso es que él hace años que me está dando razones para no caerme bien, y ya no se puede decir que sea una manía de adolescente mía. Probablemente lo fue, yo no aceptaba la autoridad y él trataba de imponerse, pero ya no es esa la causa, me ha bastado que me haya mentido y manipulado de adulta. No son imaginaciones mías, son hechos que ya se han hablado en familia y no admiten más interpretaciones que esa. Y además, no se le puede confiar nada, trata de organizarte la vida, si lo intentas, porque cree que lo sabe todo y que el resto del mundo no sabe nada. Por tanto, hace años que no le hablo prácticamente de nada, sólo cruzamos las frases imprescindibles.
Quizá haya hablado ya de esto, pero es que no cambia la cosa. Cuando anda por aquí, me siento como un volcán que trata de no estallar, es como si me hirviera algo por dentro. No me gusta que esté aquí. No me gustan sus costumbres. No hace mucho, vi que se cortaba las uñas de los pies al lado de la mesa, que ya estaba con todos los platos puestos. No limpia lo que ensucia en el baño. No entiende que hay cosas que no debe tocar, porque si están de una manera determinada, es por una razón. Es desconsiderado con mi madre. No hace caso de nadie. Fastidia todas las comidas sacando temas polémicos en los que sabe que no vamos a estar de acuerdo, sólo por provocar la discusión o para imponerse. Últimamente no cierra la puerta del baño ni enciende la luz, con lo cual te lo puedes encontrar en cualquier situación si crees que el baño está libre. Hoy no he podido reprimir dar un portazo espontáneo, porque eso ha sido lo que ha encendido la espoleta de este post. Eso sí, él no se corta en criticar pequeños descuidos de los demás, o cosas que él cree que deben hacerse de otra manera. Brevemente: demanda respeto, pero no está dispuesto a respetar.
¿Me cuesta perdonar? Definitivamente, sí, pero si ni siquiera me piden perdón, pudiendo haberlo hecho, pues todavía es peor. ¿Tengo yo defectos parecidos? Seguramente algunos, no soy perfecta, pero ni engaño ni manipulo a mis padres.
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