lunes, 26 de agosto de 2013

Bricolaje

Es cierto que hacer pequeñas tareas en casa levanta la moral. Hacer demasiadas supongo que o no tiene efecto o acaba aburriendo, pero a mí me gusta cuando me piden que arregle algo con herramientas. Lo de las herramientas me ha molado toda la vida, desde que veía a mi abuelo usar el martillo, los alicates... Él tenía todo en una caja corriente, creo, y más tarde en un cajón que no se utilizaba, dentro de un mueble. Yo tengo una caja de herramientas de buen tamaño. Tiene gracia, porque hace unos años me regalaron una tipo (y tamaño) todo a un euro, en la que con suerte cabían un par de destornilladores. Nada, que les pareció "mona" para una chica que maneja ese tipo de "armas". Hoy día la uso para transportar cosas pequeñas que no estarían bien en una bolsa que no fuera rígida. Mi caja de herramientas con todas las de la ley me la compré en una gran superficie, y a todo el mundo le pareció enorme en su momento, y desde luego, nada femenina. Me llevé alguna mirada de desaprobación. Pues muy bien, pronto se me quedó justita, y eso que no tengo nada de particular. La sierra de metal, por ejemplo, no cabe, aunque podría, si sacara el martillo, las sargentas... Claro, nadie puede tenerlo todo en la caja, pero mientras no tenga un cuarto para chapuzas, con paneles de los que colgar cosas, sería lo ideal. En fin, me he acostumbrado a que esa sierra ande por un lado, el taladro con los miles de brocas en su propia caja (sería demasiado pretender meterlo en la otra), y demás.

Trataré de que no corra la voz, pero ya ha habido algún que otro pariente que me ha pedido que le ayudara con el típico mueble en kit que no acaba de cuadrar, mi madre me hace más encargos de los que le hace a mi padre, que es el típico que te dice que sí, que va a hacerlo, y cuando lo hace, le queda bien, pero tarda seis meses en ponerse las pilas, etc. Por cierto, algunas de las herramientas que tengo son regalo de mi madre. De ellas, unos alicates son buenos, otros un desastre, no sé para qué quiero tres lápices de carpintero, los rollos de cuerda resultaron una buena idea... No entiende mucho, pero su intención es la mejor, muy de agradecer.

Acabo de colgar un cuadro en una zona complicada de la pared. Ayer arreglé una puertecilla que empezaba a torcerse. También reparé el muelle de un cacharro de resorte, serré un listón...

Eso, que no corra la voz.

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