Después de un día bastante feliz, viene otro de esos que no me gustan un pelo. No me veo con fuerzas para enfrentar nada, y eso que ahora tengo una situación mejor que la de los últimos meses. Necesito unas vacaciones para reponerme de todo lo que he tenido que hacer, pero no puedo tomarlas.
En fin, hoy me siento pobre, tonta, chapucera, bloqueada, inútil, sin futuro, o con un futuro monótono, sin esperanza, inadecuada, asustada, angustiada...
Toda una novedad, lo normal es que solamente sienta angustia, soledad y rabia.
jueves, 30 de enero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
Datos para una gripe
Durante la gripe o lo que haya sido esto que he pasado, me han llamado la atención algunas cosas:
- Constato que, una vez más, mis trucos para sacar mucosidad funcionan. Se trata de ciertos numeritos de postura y gimnasia respiratoria, por decirlo de alguna manera. Se resumen en respirar de modo que algo me haga cosquillas y la tos venga casi sola, siempre que el moco esté "en su punto", en un momento apropiado.
- No es solo eso, también hay que procurar beber más de lo habitual. Todo aporta, siempre que no sea café o alcohol, supongo. Yo tomo té con limón y miel, con poco de té y mucho de lo demás. El agua también es recomendable, claro, pero no suele apetecer tanto. Si se puede conseguir caldo natural, reconforta. Los médicos dicen que debe ser de pollo o gallina, yo prefiero el de ternera con verduras de la receta familiar tradicional; por supuesto, nada de sobres o cubitos.
- Increíblemente, esta vez no he tenido que oír la misma monserga de siempre sobre que el problema es que me da asco que "eso" que me atasca el pecho pase por mi boca. A lo mejor por fin se lo ha creído quien se lo tenía que creer: desde luego que me da asco que la flema pase por mi boca, como a todo el mundo, pero eso no es lo que me impide echarla. Si por mí fuera, no tendría problema en pasarme el día escupiendo; el problema es que me duele ese esfuerzo. Al principio suele ser como tener un estropajo metido en los bronquios, algo que raspa ligeramente al respirar y mucho más al hacer el esfuerzo, el tjoooo-argh que a otras personas no les cuesta (que se lo digan a todos esos gorrinos que van por la calle haciéndolo). Y, decididamente, si me propongo hacerlo forzando, me provoca molestias en vano: acabo como si tuviera alambre de espino en el centro del pecho, agotada y sin haber expulsado nada. porque el "bicho" no está suficientemente maduro o no está en un lugar del que yo lo pueda sacar en facilidad. Pero siempre, siempre me han dicho que la culpa la tengo yo.
- Dudaba de si esa mucosidad venía de un goteo de mi nariz hacia la faringe o de los bronquios. Quizá otras veces haya venido de la nariz, pero esta vez casi no he notado nada que bajara hacia el pecho. Creo que procedía de los bronquios. Además, a ver cómo se explica entonces lo del alambre de espino en el pecho, y que esa sensación disminuyera al rato de soltar lastre.
- Nunca antes había tomado un mucolítico, aunque parezca mentira. Es decir, no uno con bromhexina. Cada vez que le decía a un médico que tenía este problema, me decía que tomara mucha agua o me recetaba la mierda de la acetilcisteína... que no me hacía nada. Durante un tiempo pensé que estos medicamentos eran todos parecidos, y por tanto, inútiles, pero hete aquí que el otro día entré en la farmacia y me dieron a elegir entre varios, recomendándome el de la bromhexina. Pues nada, una vez más, le debo una a mi farmacéutica: ha dado con algo que me hace sentir como si mis pulmones ocuparan todo mi interior, como si fueran un saco sin fondo en el que respirar a tope. Me queda la duda de si se podría usar para fines deportivos. He mirado por ahí y es una sustancia prohibida en carreras de caballos y galgos, pero no parece que los atletas deban abstenerse. Bueno, no creo que la use para mejorar mi rendimiento, no sería muy apropiado, no hay una verdadera razón para dar más trabajo al hígado.
- No es que haya desaparecido la mucosidad, a pesar de eso, pero parece que, al fluidificarse, el cuerpo la reabsorbe sin obligarme a toser como antes. Hasta me daba miedo de estar matando moscas a cañonazos, porque algo de moco sí que necesitamos. Temía que los gérmenes tuvieran una barrera menos y esto acabara en bronquitis o neumonía. Hablo desde la ignorancia, pero sí, un poco preocupada sí que estaba.
- Visto lo visto, sospecho que la baja forma física que me hacía suspender gimnasia a veces estaría relacionada, a lo mejor, con la producción de un moco más espeso de lo normal. Este moco me impedía respirar a pleno pulmón, pero quizá no encajara en los parámetros del asma u otros problemas, con lo cual ni se consideraba enfermedad ni nadie pensó en hacerme pruebas ni tratar de solucionarlo (sencillamente, yo era perezosa, no me gustaba el deporte, lo correcto era darme caña para que me acostumbraba, o en el mejor de los casos los profesores no me habían enseñado a respirar correctamente en su clase y eso era todo).
- Constato que, una vez más, mis trucos para sacar mucosidad funcionan. Se trata de ciertos numeritos de postura y gimnasia respiratoria, por decirlo de alguna manera. Se resumen en respirar de modo que algo me haga cosquillas y la tos venga casi sola, siempre que el moco esté "en su punto", en un momento apropiado.
- No es solo eso, también hay que procurar beber más de lo habitual. Todo aporta, siempre que no sea café o alcohol, supongo. Yo tomo té con limón y miel, con poco de té y mucho de lo demás. El agua también es recomendable, claro, pero no suele apetecer tanto. Si se puede conseguir caldo natural, reconforta. Los médicos dicen que debe ser de pollo o gallina, yo prefiero el de ternera con verduras de la receta familiar tradicional; por supuesto, nada de sobres o cubitos.
- Increíblemente, esta vez no he tenido que oír la misma monserga de siempre sobre que el problema es que me da asco que "eso" que me atasca el pecho pase por mi boca. A lo mejor por fin se lo ha creído quien se lo tenía que creer: desde luego que me da asco que la flema pase por mi boca, como a todo el mundo, pero eso no es lo que me impide echarla. Si por mí fuera, no tendría problema en pasarme el día escupiendo; el problema es que me duele ese esfuerzo. Al principio suele ser como tener un estropajo metido en los bronquios, algo que raspa ligeramente al respirar y mucho más al hacer el esfuerzo, el tjoooo-argh que a otras personas no les cuesta (que se lo digan a todos esos gorrinos que van por la calle haciéndolo). Y, decididamente, si me propongo hacerlo forzando, me provoca molestias en vano: acabo como si tuviera alambre de espino en el centro del pecho, agotada y sin haber expulsado nada. porque el "bicho" no está suficientemente maduro o no está en un lugar del que yo lo pueda sacar en facilidad. Pero siempre, siempre me han dicho que la culpa la tengo yo.
- Dudaba de si esa mucosidad venía de un goteo de mi nariz hacia la faringe o de los bronquios. Quizá otras veces haya venido de la nariz, pero esta vez casi no he notado nada que bajara hacia el pecho. Creo que procedía de los bronquios. Además, a ver cómo se explica entonces lo del alambre de espino en el pecho, y que esa sensación disminuyera al rato de soltar lastre.
- Nunca antes había tomado un mucolítico, aunque parezca mentira. Es decir, no uno con bromhexina. Cada vez que le decía a un médico que tenía este problema, me decía que tomara mucha agua o me recetaba la mierda de la acetilcisteína... que no me hacía nada. Durante un tiempo pensé que estos medicamentos eran todos parecidos, y por tanto, inútiles, pero hete aquí que el otro día entré en la farmacia y me dieron a elegir entre varios, recomendándome el de la bromhexina. Pues nada, una vez más, le debo una a mi farmacéutica: ha dado con algo que me hace sentir como si mis pulmones ocuparan todo mi interior, como si fueran un saco sin fondo en el que respirar a tope. Me queda la duda de si se podría usar para fines deportivos. He mirado por ahí y es una sustancia prohibida en carreras de caballos y galgos, pero no parece que los atletas deban abstenerse. Bueno, no creo que la use para mejorar mi rendimiento, no sería muy apropiado, no hay una verdadera razón para dar más trabajo al hígado.
- No es que haya desaparecido la mucosidad, a pesar de eso, pero parece que, al fluidificarse, el cuerpo la reabsorbe sin obligarme a toser como antes. Hasta me daba miedo de estar matando moscas a cañonazos, porque algo de moco sí que necesitamos. Temía que los gérmenes tuvieran una barrera menos y esto acabara en bronquitis o neumonía. Hablo desde la ignorancia, pero sí, un poco preocupada sí que estaba.
- Visto lo visto, sospecho que la baja forma física que me hacía suspender gimnasia a veces estaría relacionada, a lo mejor, con la producción de un moco más espeso de lo normal. Este moco me impedía respirar a pleno pulmón, pero quizá no encajara en los parámetros del asma u otros problemas, con lo cual ni se consideraba enfermedad ni nadie pensó en hacerme pruebas ni tratar de solucionarlo (sencillamente, yo era perezosa, no me gustaba el deporte, lo correcto era darme caña para que me acostumbraba, o en el mejor de los casos los profesores no me habían enseñado a respirar correctamente en su clase y eso era todo).
miércoles, 22 de enero de 2014
De síndrome
Nada, digamos que ya he pasado la gripe. Ni idea de si era gripe A, gripe sin más o resfriado al cubo. Fiebre, poca he tenido, por eso dudo de lo que ha podido ser esto, pero sí me he sentido agotada, dolorida, con la nariz atascada, con mocos, tos... y con un lagrimeo que raramente me da. También estaba baja de moral, cayendo en las mismas trampas mentales de siempre, o sea, lloriqueando por quien no lo merece. En fin, algo tenía que justificar ese lagrimeo tan poco frecuente. Apenas he faltado a mis obligaciones ni a nada que me apeteciera realmente hacer, pero espero que durante ese "apenas" alguien me haya echado de menos.
Vaya.
No se me ha pasado del todo, no...
Vaya.
No se me ha pasado del todo, no...
domingo, 19 de enero de 2014
Tensión interior
Bueno, he llegado a un punto interesante. Se me ha quitado un peso de encima con un asunto y preveo que el futuro inmediato va a ser un poco más sencillo, o eso espero.
Como siempre, me estoy dedicando a autosabotearme. La felicidad me dura un día, y luego es lo de siempre, o el contacto con el vacío interior. Me falta algo, o me sobra algo, y no encuentro una solución. En el fondo, no me gusto.
En fin, yo debería estar celebrando eso, y no angustiándome como la idiota que soy.
Como siempre, me estoy dedicando a autosabotearme. La felicidad me dura un día, y luego es lo de siempre, o el contacto con el vacío interior. Me falta algo, o me sobra algo, y no encuentro una solución. En el fondo, no me gusto.
En fin, yo debería estar celebrando eso, y no angustiándome como la idiota que soy.
sábado, 11 de enero de 2014
Perdiendo el tiempo
Hoy no tenía gran cosa que hacer. He ido al cajero, he ordenado un poco, quería hacer alguna chapuza que finalmente he abandonado... Me da que podría haber aprovechado la mañana de otra manera, pero no. Me vuelve a pasar eso de estar cansada y ser incapaz de parar. Es una mierda: en lugar de aprovechar para estar leyendo cualquier tontería debajo de la manta del sofá, me dedico a revolver papeles o lo que sea. Creo que el truco es aguantar media hora sentada, y a partir de ahí te acostumbras y te relajas, pero cualquiera convence a mi cerebro de que haga eso. Él piensa y decide por su cuenta, y punto.
Total, estoy agotada, a pesar de haber dormido bastante. Últimamente todo el mundo me da caña: en el trabajo, en el gimnasio... Menuda vuelta de vacaciones.
Me estoy planteando comer ligero y tumbarme con un libro. Veremos si me dejo convencer.
Total, estoy agotada, a pesar de haber dormido bastante. Últimamente todo el mundo me da caña: en el trabajo, en el gimnasio... Menuda vuelta de vacaciones.
Me estoy planteando comer ligero y tumbarme con un libro. Veremos si me dejo convencer.
miércoles, 8 de enero de 2014
Lo que hay por debajo
Terminé hace un par de días un trabajo con buen resultado. Debería haberme alegrado, pero me he dejado amargar muy rápidamente por otras cuestiones, por problemas que en realidad no son para nada graves. Vamos, que no he disfrutado de mi logro; como máximo, me siento aliviada cuando trato de pensar el marrón que habría sido si no hubiera salido bien. Por otra parte, pienso que no sé cuál es el objetivo de todo a largo plazo, con lo cual me parece que tiene poco sentido ponerse a pegar saltos de felicidad.
He comentado con una persona lo mal que me parece eso de que algo que nos disgusta puede estar dando vueltas en nuestra cabeza durante días o semanas, mientras que las alegrías duran poco. Creo que tiene una explicación lógica, se trata de que grabemos lo que hacemos mal para no repetirlo en el futuro, con lo cual las alegrías no parecen significar tanto en nuestra evolución personal. Aunque si nunca nos alegráramos por nada, no acabaríamos bien, tampoco.
Entre eso y el cansancio que arrastro, no me siento capaz de gran cosa. Me paso los días en el trabajo soñando con esa cama del anuncio que viene a recogerme y me lleva directamente a casa.
He comentado con una persona lo mal que me parece eso de que algo que nos disgusta puede estar dando vueltas en nuestra cabeza durante días o semanas, mientras que las alegrías duran poco. Creo que tiene una explicación lógica, se trata de que grabemos lo que hacemos mal para no repetirlo en el futuro, con lo cual las alegrías no parecen significar tanto en nuestra evolución personal. Aunque si nunca nos alegráramos por nada, no acabaríamos bien, tampoco.
Entre eso y el cansancio que arrastro, no me siento capaz de gran cosa. Me paso los días en el trabajo soñando con esa cama del anuncio que viene a recogerme y me lleva directamente a casa.
lunes, 6 de enero de 2014
Notas
Me entero de que el hijo de unos conocidos ha sido el primero de una carrera gorda en una facultad de prestigio. Cada vez que me pasan estas cosas, me pongo a pensar que no hice gran cosa en mis años mozos. No es así, la verdad es que hacía un esfuerzo ímprobo y conseguía pasar de curso, pero sin grandes resultados. Y aun así, contenta, porque me iba mejor que a la mayoría de mis compañeros, puesto que la inmensa mayoría repitió uno o más cursos.
No sé, soy una de esas personas que de alguna manera destacan bastante cuando son pequeños, a las que la familia ve como diferentes de sus hermanos y primos, pero no son tan especiales de mayores.
Yo no debería estar pensando en nada de esto, sino más bien alegrarme de haber dejado atrás aquellos tiempos de culo pegado a la silla y sufrimiento hasta el último momento del último curso. Sin embargo, lo pienso. ¿Por qué? Porque algo no encaja. Es cierto que toda la vida he dado unas señales un poco especiales, como lo de no cometer errores en algunas materias (sin estudiar) y ser capaz de cierto autodidactismo. Además, los psicólogos escolares me decían que podía sacar mejores notas, pero a la hora de la verdad no era así, por mucho que pusiera de mi parte.
En realidad no sé por qué hay personas teóricamente inteligentes que no obtienen grandes resultados. Hay quien habla de inadaptación escolar. En mi caso quizá jugó cierto papel esa tendencia a acumular ansiedad que tengo.
Sigo siendo rara. Lo noto cuando viene familia lejana (y más aún cuando viene familia "no de sangre") a casa. Se me hace extraño que se líen a la hora de abrir una caja que no tiene un modo de apertura estándar, que no tengan ni idea de copiar un DVD, que les den los siete males a la hora de armar un mueble (a mí me suele gustar hacerlo) o que no sean capaces de hacer con un boli nada más que un monigote simple para entretener a los críos... todo lo cual acaba suponiendo que me caen deberes extra, porque ya que yo sí sé hacerlo, pues me toca.
Por cierto, uno de los críos de la familia viene igual. Trataremos de que sus notas sean buenas, pero si lo mío es una enfermedad, ese niño la tiene. Habrá que ser muy cuidadosos con él...
No sé, soy una de esas personas que de alguna manera destacan bastante cuando son pequeños, a las que la familia ve como diferentes de sus hermanos y primos, pero no son tan especiales de mayores.
Yo no debería estar pensando en nada de esto, sino más bien alegrarme de haber dejado atrás aquellos tiempos de culo pegado a la silla y sufrimiento hasta el último momento del último curso. Sin embargo, lo pienso. ¿Por qué? Porque algo no encaja. Es cierto que toda la vida he dado unas señales un poco especiales, como lo de no cometer errores en algunas materias (sin estudiar) y ser capaz de cierto autodidactismo. Además, los psicólogos escolares me decían que podía sacar mejores notas, pero a la hora de la verdad no era así, por mucho que pusiera de mi parte.
En realidad no sé por qué hay personas teóricamente inteligentes que no obtienen grandes resultados. Hay quien habla de inadaptación escolar. En mi caso quizá jugó cierto papel esa tendencia a acumular ansiedad que tengo.
Sigo siendo rara. Lo noto cuando viene familia lejana (y más aún cuando viene familia "no de sangre") a casa. Se me hace extraño que se líen a la hora de abrir una caja que no tiene un modo de apertura estándar, que no tengan ni idea de copiar un DVD, que les den los siete males a la hora de armar un mueble (a mí me suele gustar hacerlo) o que no sean capaces de hacer con un boli nada más que un monigote simple para entretener a los críos... todo lo cual acaba suponiendo que me caen deberes extra, porque ya que yo sí sé hacerlo, pues me toca.
Por cierto, uno de los críos de la familia viene igual. Trataremos de que sus notas sean buenas, pero si lo mío es una enfermedad, ese niño la tiene. Habrá que ser muy cuidadosos con él...
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