Durante la gripe o lo que haya sido esto que he pasado, me han llamado la atención algunas cosas:
- Constato que, una vez más, mis trucos para sacar mucosidad funcionan. Se trata de ciertos numeritos de postura y gimnasia respiratoria, por decirlo de alguna manera. Se resumen en respirar de modo que algo me haga cosquillas y la tos venga casi sola, siempre que el moco esté "en su punto", en un momento apropiado.
- No es solo eso, también hay que procurar beber más de lo habitual. Todo aporta, siempre que no sea café o alcohol, supongo. Yo tomo té con limón y miel, con poco de té y mucho de lo demás. El agua también es recomendable, claro, pero no suele apetecer tanto. Si se puede conseguir caldo natural, reconforta. Los médicos dicen que debe ser de pollo o gallina, yo prefiero el de ternera con verduras de la receta familiar tradicional; por supuesto, nada de sobres o cubitos.
- Increíblemente, esta vez no he tenido que oír la misma monserga de siempre sobre que el problema es que me da asco que "eso" que me atasca el pecho pase por mi boca. A lo mejor por fin se lo ha creído quien se lo tenía que creer: desde luego que me da asco que la flema pase por mi boca, como a todo el mundo, pero eso no es lo que me impide echarla. Si por mí fuera, no tendría problema en pasarme el día escupiendo; el problema es que me duele ese esfuerzo. Al principio suele ser como tener un estropajo metido en los bronquios, algo que raspa ligeramente al respirar y mucho más al hacer el esfuerzo, el tjoooo-argh que a otras personas no les cuesta (que se lo digan a todos esos gorrinos que van por la calle haciéndolo). Y, decididamente, si me propongo hacerlo forzando, me provoca molestias en vano: acabo como si tuviera alambre de espino en el centro del pecho, agotada y sin haber expulsado nada. porque el "bicho" no está suficientemente maduro o no está en un lugar del que yo lo pueda sacar en facilidad. Pero siempre, siempre me han dicho que la culpa la tengo yo.
- Dudaba de si esa mucosidad venía de un goteo de mi nariz hacia la faringe o de los bronquios. Quizá otras veces haya venido de la nariz, pero esta vez casi no he notado nada que bajara hacia el pecho. Creo que procedía de los bronquios. Además, a ver cómo se explica entonces lo del alambre de espino en el pecho, y que esa sensación disminuyera al rato de soltar lastre.
- Nunca antes había tomado un mucolítico, aunque parezca mentira. Es decir, no uno con bromhexina. Cada vez que le decía a un médico que tenía este problema, me decía que tomara mucha agua o me recetaba la mierda de la acetilcisteína... que no me hacía nada. Durante un tiempo pensé que estos medicamentos eran todos parecidos, y por tanto, inútiles, pero hete aquí que el otro día entré en la farmacia y me dieron a elegir entre varios, recomendándome el de la bromhexina. Pues nada, una vez más, le debo una a mi farmacéutica: ha dado con algo que me hace sentir como si mis pulmones ocuparan todo mi interior, como si fueran un saco sin fondo en el que respirar a tope. Me queda la duda de si se podría usar para fines deportivos. He mirado por ahí y es una sustancia prohibida en carreras de caballos y galgos, pero no parece que los atletas deban abstenerse. Bueno, no creo que la use para mejorar mi rendimiento, no sería muy apropiado, no hay una verdadera razón para dar más trabajo al hígado.
- No es que haya desaparecido la mucosidad, a pesar de eso, pero parece que, al fluidificarse, el cuerpo la reabsorbe sin obligarme a toser como antes. Hasta me daba miedo de estar matando moscas a cañonazos, porque algo de moco sí que necesitamos. Temía que los gérmenes tuvieran una barrera menos y esto acabara en bronquitis o neumonía. Hablo desde la ignorancia, pero sí, un poco preocupada sí que estaba.
- Visto lo visto, sospecho que la baja forma física que me hacía suspender gimnasia a veces estaría relacionada, a lo mejor, con la producción de un moco más espeso de lo normal. Este moco me impedía respirar a pleno pulmón, pero quizá no encajara en los parámetros del asma u otros problemas, con lo cual ni se consideraba enfermedad ni nadie pensó en hacerme pruebas ni tratar de solucionarlo (sencillamente, yo era perezosa, no me gustaba el deporte, lo correcto era darme caña para que me acostumbraba, o en el mejor de los casos los profesores no me habían enseñado a respirar correctamente en su clase y eso era todo).
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