No sé si es la alimentación o ciertas novedades lo que me ha puesto las pilas, pero no puedo parar. Cualquiera diría que tengo anemia. No lo parece en absoluto.
Tampoco hay mucho trabajo, lo que me sorprende, y eso es bueno, porque tampoco me devora y puedo descansar bastante. Al menos, no trabajo en un lugar donde me estén presionando todo el día, puedo hacer las cosas a mi manera mientras cumpla algunas condiciones básicas. Es como en House: puedo jugar con la pelotita si luego obtengo resultados a corto plazo.
Antes me he encontrado con una colega que veo poco, hemos quedado en tomar algo y no me ha dado pereza ni desánimo, lo cual es también un buen síntoma.
De todos modos, voy a tratar de no pasarme, no sea que luego me pegue un bajón de tres pares.
Chorrada del día: me he lavado la cabeza y me he visto la cara en el espejo, con la toalla en la cabeza. En la penumbra, y tal como me la había enrollado, parecía que llevaba puesto un gorro de cirujano. Me he visto extrañamente atractiva, como si fuera alguien de Anatomía de Grey. Hasta que he terminado de secarme.
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