Una vez pensé que si tuviera que elegir un epitafio sería "Quiero el libro de reclamaciones".
Es que este supuesto regalo que es la vida conlleva muchos problemas, injusticias y demás, y una acaba hecha polvo y preguntándose cómo pueden pasar algunas cosas si tratamos de ser buen@s.
Así que me pareció lógico que al final hubiera algún lugar para reclamar, una oficina de consumo del viviente (o ex-viviente, según).
Será cuestión de proponerlo en alguna Administración, sindicato o junta de vecinos. Digo yo.
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